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Cartas a las Escuelas

Primero de diciembre de 1979

La inteligencia y la capacidad del intelecto son dos cosas por completo diferentes. Tal vez estas dos palabras se derivan de la misma raíz, pero a fin de clarificar el pleno sentido de la compasión, debemos ser capaces de distinguir la diferencia de significado que hay entre ambas palabras. El intelecto es la capacidad de discernir, de razonar, de imaginar, de crear ilusiones, de pensar claramente y también de pensar sin objetividad, de manera personal. Generalmente el intelecto se considera diferente de la emoción, pero nosotros usamos la palabra intelecto para comunicar la total capacidad humana de pensar. El pensamiento es la respuesta de la memoria acumulada a través de múltiples experiencias - reales o imaginadas - que se han almacenado como conocimiento en el cerebro. Por lo tanto, la capacidad del intelecto es la de pensar. El pensar es limitado bajo todas las circunstancias, y cuando el intelecto domina nuestras actividades, tanto en el mundo externo como en el interno, nuestras acciones deben ser, naturalmente, parciales, incompletas. Esto genera pesadumbre, ansiedad y dolor.

Todas las teorías son en sí mismas parciales, y cuando los científicos, los técnicos y los llamados filósofos dominan nuestra sociedad, nuestra moral - y, por tanto, nuestra vida cotidiana - jamás nos enfrentamos, entonces, a las realidades de lo que verdaderamente está sucediendo. Estas influencias colorean nuestras percepciones, nuestra comprensión directa. Es el intelecto el que encuentra explicaciones tanto para las acciones correctas como para las incorrectas, el que racionaliza el mal comportamiento, el asesinato y las guerras. Define el bien como un opuesto del mal. El bien no tiene opuesto. Si el bien estuviera relacionado con el mal, entonces la bondad llevaría en sí las semillas de la maldad. En ese caso no sería bondad. Pero el intelecto es incapaz, a causa de su propia condición divisiva, de comprender la plenitud del bien. El intelecto - pensamiento - está siempre comparando, evaluando, compitiendo, imitando; así es como nos volvemos conformistas, de segunda mano. El intelecto ha dado enormes beneficios a la humanidad, pero también ha originado una gran destrucción. Ha cultivado las artes de la guerra, pero es incapaz de eliminar las barreras entre los seres humanos. La ansiedad forma parte de la naturaleza del intelecto, así como las heridas psicológicas, porque el intelecto, que es pensamiento, crea la imagen que luego es susceptible de ser lastimada.

Cuando uno comprende toda la naturaleza y el movimiento del intelecto y del pensar, puede comenzar a investigar qué es la inteligencia. La inteligencia es la capacidad de percibir la totalidad. La inteligencia es incapaz de dividir uno de otro los sentidos, las emociones, el intelecto. Los considera como un solo movimiento unitario. Debido a que su percepción es siempre total, la inteligencia no puede separar al hombre del hombre, no puede poner al hombre contra la naturaleza. A causa de que por su misma índole la inteligencia es total, ella es incapaz de matar.

Prácticamente todas las religiones han dicho que no se debe matar, pero nunca han impedido que se mate. Algunas religiones han sostenido que las cosas de la tierra, incluyendo las criaturas vivientes, están puestas ahí para el uso del hombre - por lo tanto, éste las destruye y las mata. Matar por placer, matar por comercio, matar por nacionalismo, matar por ideologías, matar por la fe de uno..., todo ello es aceptado como un estilo de vida. Como estamos matando las cosas vivientes de la tierra y el mar, nos estamos aislando más y más, y en este aislamiento nos estamos volviendo más y más codiciosos, buscadores de placer en todas las formas. El intelecto puede percibir esto, pero es incapaz de una acción completa. La inteligencia, que es inseparable del amor, jamás matará.

“No matar”, si es un concepto, un ideal, no es inteligencia. Cuando la inteligencia está activa en nuestra vida cotidiana, ella nos dirá cuándo cooperar y cuándo no. La misma naturaleza de la inteligencia es sensibilidad, y esta sensibilidad es amor.

Sin esta inteligencia no puede haber compasión. La compasión no consiste en realizar actos caritativos o reformas sociales; está libre de sentimentalismo, romanticismo y entusiasmos emocionales. La compasión tiene la fuerza de la muerte. Es como una gran roca, inmóvil en medio de la confusión, la desdicha y la ansiedad. Sin esta compasión no puede surgir ninguna nueva cultura o sociedad. La compasión y la inteligencia marchan juntas; no están separadas. La compasión actúa por medio de la inteligencia. Nunca puede actuar por medio del intelecto. La compasión es la esencia de la totalidad de la vida.

Cartas a las Escuelas

Primero de diciembre de 1979

Jiddu Krishnamurti, Cartas a las Escuelas. Textos libros conversaciones filosofía. Letters to Schools 1978...1983. Jiddu Krishnamurti en español.

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