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El Arte de Vivir

Parte 1, Capítulo 2

Hemos estado hablando acerca del temor. ¿No creen ustedes que lo que llamamos religión es en realidad el resultado del temor? Tienen que haber advertido cómo sus padres, sus abuelos o sus parientes van al templo, adoran un ídolo, repiten frases del Gita o de algún otro libro sagrado, o practican algún ritual. Hacer estas cosas y creer en algo, es lo que ellos llaman religión. ¿Pero piensan ustedes que es así? Ir al templo, poner flores a los pies de un ídolo hecho por la mano, practicar algún ritual día tras día, año tras año hasta que mueren, ¿es religión eso?

Y si la religión no es la veneración de una cosa hecha por la mano, ¿es entonces la veneración de algo hecho por la mente? Cuando ustedes entran en un templo ven ahí un ídolo que algún escultor ha labrado en la piedra. La gente pone flores delante de esta imagen, vierte agua sobre ella, la viste; eso es lo que ellos llaman religión, y piensan que es irreligioso no hacer estas cosas.

También tenemos una idea de lo que es Dios, y esa idea es creada por la mente, ¿no es así? El ídolo es fabricado por la mente mediante la mano, y la idea de Dios es elaborada y sostenida en la mente como algo maravilloso, algo que debe venerarse igual que al ídolo sagrado. Tanto la idea como el ídolo son hechura de la mente, ¿verdad? Obviamente no son Dios, porque es la mente la que los ha inventado. En Europa verán ustedes la figura esculpida de un ser humano desnudo y clavado en una cruz, y ellos adoran esa figura. Aquí en la India hacemos lo mismo de una manera diferente. Ya sea en la India, en Europa o en América, le rezamos a una imagen, adoramos una idea y gradualmente edificamos una cosa llamada religión, una religión inventada por la mente.

Vean, tenemos miedo de estar solos, queremos algo que nos ayude. A la edad de ustedes queremos ser ayudados por nuestra madre, por nuestro padre, por nuestro abuelo; a medida que vamos creciendo seguimos deseando que alguien nos ayude, porque la vida es muy difícil; queremos un padre glorificado que nos proteja, que nos diga lo que debemos hacer. Por lo tanto, debido a este miedo de estar solos, de que nadie nos ayude, creemos en un Dios que va a ayudarnos; pero eso sigue siendo una invención de la mente, ¿no es así? A causa de que tenemos miedo y queremos que se nos guíe y se nos diga qué es bueno y qué es malo, cuando somos mayores creamos una religión que no es religión en absoluto. La religión, pienso, es algo totalmente distinto, y para encontrar la cosa verdadera, es obvio que tenemos que estar libres de la cosa que el hombre inventa. ¿Lo siguen? Para descubrir lo que es Dios, para descubrir algo real, uno debe estar libre de todos los adornos pseudo-religiosos que el hombre mismo se ha impuesto. Ustedes podrán descubrir lo real sólo si están completamente libres de temor, lo cual quiere decir que cuando hayan crecido y salgan para ingresar en el mundo, deben tener la inteligencia para descubrir de qué tienen miedo; para descubrirlo, sacarlo del armario de la mente, mirarlo y no escapar de ello.

Casi todos tenemos miedo de estar solos. ¿Alguna vez salimos a pasear a solas? Muy raramente. Siempre queremos que alguien nos acompañe porque deseamos charlar, deseamos contarle a alguien una historia, estamos todo el tiempo hablando, hablando, hablando: de ese modo jamás estamos solos, ¿verdad? Cuando uno es mayor y sale a dar un paseo a solas, descubre muchísimas cosas. Descubre sus propios modos de pensar, y entonces comienza a observar todas las cosas que lo rodean: el mendigo, el hombre estúpido, el hombre listo, el rico y el pobre; uno se percata de los árboles, de los pájaros, de la luz sobre una hoja. Ustedes verán todo esto cuando salgan solos. Al estar solos, pronto descubrirán que están atemorizados. Y es porque estamos atemorizados por lo que hemos inventado esta cosa llamada religión.

Se han escrito volúmenes acerca de Dios y de lo que debemos hacer para aproximamos a Él; pero la base de todo eso es el temor. En tanto estemos atemorizados, no podremos encontrar nada real. Si uno teme la oscuridad, no se atreve a salir, de manera que se cubre con la sábana y se duerme. Para salir y mirar, para descubrir lo real, uno tiene que librarse del temor, ¿no es así? Pero ya lo ven, es muy difícil libramos del temor. La mayoría de los adultos dice que ustedes sólo podrán librarse del temor cuando sean más grandes, cuando hayan acumulado conocimientos y hayan aprendido a disciplinar la mente. Ellos piensan que la libertad es algo muy lejano, que está al final, no al principio. Pero, ciertamente, tiene que haber libertad desde la infancia, de lo contrario jamás serán libres.

Vean, estando ellos mismos atemorizados, los adultos les disciplinan a ustedes, les dicen qué es lo que está bien y qué es lo que está mal, les dicen que deben hacer aquello y no esto, que deben pensar en lo que dirá la gente, etc. Ejercen toda forma de control para hacerlos encajar dentro del surco, dentro de un armazón, de un patrón, y a esto lo llaman disciplina. Siendo muy jóvenes y a causa del propio temor, ustedes encanan; pero esto no les ayuda, porque cuando meramente encajan, no comprenden.

Ahora mirémoslo de otro modo. Si no se les disciplinara, si no fueran controlados o reprimidos, ¿harían ustedes lo que les place? ¿Harían lo que se les antoja si no hubiera nadie para decirles lo que deben hacer? Ahora probablemente lo harían porque están acostumbrados a que los fuercen, a que los sujeten o los pongan en un armazón, y como reacción harían algo contrario a eso. Pero supongamos que desde la infancia, desde el comienzo mismo cuando pasan por la escuela, el maestro discutiera las cosas con ustedes y no les dijera lo que deben hacer, ¿cómo responderían entonces? Si desde el principio mismo el maestro les señalara que ser libres es lo primero, no lo último cuando están a punto de morir, ¿qué ocurriría entonces?

La dificultad está en que ser libre exige una gran dosis de inteligencia; y como ustedes no saben todavía lo que es ser libre -libre para hacer lo que uno ama realmente-, es función del maestro ayudarles a descubrir los caminos de la inteligencia. Es la inteligencia la que nos libera del temor. En tanto haya temor, estarán ustedes imponiéndose constantemente alguna clase de disciplina: debo hacer esto y no aquello, debo creer, debo adaptarme, debo practicar puja, etc. Esta autodisciplina nace toda del temor, y donde hay temor no hay inteligencia.

De modo que la educación, propiamente hablando, no es sólo un asunto de leer libros, aprobar exámenes y conseguir un empleo. La educación es un proceso por completo diferente, se extiende desde el momento en que nacen hasta el momento en que mueren. Podrán leer innumerables libros y ser muy ingeniosos, pero no creo que el mero ingenio sea una señal de, educación. Si son solamente ingeniosos, se pierden muchísimo de la vida. Lo importante es que en primer lugar averigüen de qué están atemorizados, a fin de que comprendan el temor y no escapen de él. Cuando nuestra mente está de verdad libre de las exigencias de cualquier tipo, cuando ya no es más envidiosa, adquisitiva, sólo entonces puede descubrir qué es Dios. Dios no es lo que la gente dice que es. Dios es algo por completo diferente, algo que revela su existencia cuando uno comprende, cuando ya no hay más temor.

Por lo tanto, la religión es verdaderamente un proceso de educación, ¿no es así? La religión no es un asunto de qué creer o qué no creer, de practicar rituales o de aferramos a ciertas supersticiones; es un proceso de educamos en el sentido de la comprensión, de modo tal que nuestra vida se vuelva extraordinariamente rica y ya no seamos más seres humanos temerosos, mediocres. Sólo entonces podremos crear un mundo nuevo.

Los políticos y los líderes religiosos dicen que la creación de un mundo nuevo está en manos de los jóvenes. ¿No han oído eso? Probablemente cientos de veces. Pero ellos no les educan para que sean libres; y para crear un mundo nuevo tiene que haber libertad. Los adultos, que han hecho una atroz confusión de las cosas, les educan según el patrón de sus propias ideas. Dicen que son ustedes, la nueva generación, los que deben crear un mundo nuevo; pero al propio tiempo les ponen dentro de una jaula, ¿verdad? Les dicen que deben ser indios, parsis, esto o aquello, y si ustedes siguen sus ideas, es obvio que van a crear un mundo exactamente igual al presente. Un mundo nuevo puede ser creado sólo si creamos desde la libertad, no desde el temor, no desde la superstición ni sobre la base de lo que ciertas personas han dicho acerca de lo que el mundo nuevo debería ser.

Ustedes, los jóvenes, la generación venidera, podrán dar origen a un mundo por completo diferente sólo si se les educa para que sean libres y no se les fuerza a que hagan algo que no aman o que no comprenden. Por eso es importante que mientras son jóvenes sean verdaderos revolucionarios, lo cual implica no aceptar nada sino investigar todas las cosas a fin de descubrir qué es lo verdadero. Sólo entonces podrán crear un mundo nuevo. De lo contrario, aunque puedan llamarlo con un nombre diferente, perpetuarán el mismo mundo viejo de desdicha y destrucción que siempre ha existido hasta el día de hoy.

¿Pero qué nos ocurre generalmente cuando somos jóvenes? Las chicas se casan, tienen hijos y poco a poco se marchitan. Los muchachos, cuando han crecido, tienen que ganarse la vida, de modo que consiguen empleo y se les exige que se adapten, se les obliga a seguir una profesión, les guste o no les guste; al casarse y tener hijos son arrastrados por sus responsabilidades y, en consecuencia, tienen que hacer lo que se les dice. Así, el espíritu de rebelión, el espíritu de investigación, el espíritu de la búsqueda interna llega a su fin; todas sus ideas revolucionarias de crear un mundo nuevo se extinguen porque la vida es demasiado complicada para ellos. Tienen que ir a la oficina, tienen un jefe para el cual deben hacer esto o aquello, y paulatinamente el sentido de la investigación, de la rebelión, el anhelo de crear un estilo de vida totalmente distinto, se destruye por completo. Por eso es importante tener este espíritu de rebelión desde el comienzo mismo, desde la infancia.

Vean, la religión, la verdadera, significa una rebelión para encontrar a Dios, lo cual implica descubrir por uno mismo lo verdadero. No es una mera aceptación de los así llamados libros sagrados, por antiguos y venerados que sean.

Interlocutor: En su libro sobre la educación, usted sugiere que la educación moderna es un completo fracaso. Me gustaría que explicara esto.

Krishnamurti: ¿No es un fracaso, señor? Cuando usted sale a la calle ve al hombre pobre y al rico, y cuando mira a su alrededor ve a todas las personas que se dicen educadas riñendo, peleando, matándose unas a otras en guerras que ocurren en todo el mundo. Hoy existe el conocimiento científico suficiente para que podamos proveer de alimento, ropa y albergue a todos los seres humanos; sin embargo, no es eso lo que se hace. Los políticos y otros líderes son en todo el mundo personas educadas, tienen títulos, grados, togas y bonetes, son doctores y científicos; sin embargo, no han creado un mundo en el cual el hombre pueda vivir dichosamente. Por lo tanto, la educación moderna ha fracasado, ¿no es así? Y si uno está satisfecho con ser educado del mismo viejo modo, hará de la vida otra tremenda

Interlocutor: ¿Puedo saber por qué no debemos amoldarnos a los planes de nuestros padres, ya que lo que ellos quieren es que seamos buenos?

Krishnamurti: ¿Por qué deben ustedes amoldarse a los planes de sus padres, por meritorios, por nobles que sean? No son mera masilla, no son jalea para que les encajen en un molde. Y si encajan, ¿qué ocurre con ustedes? Se convierten en una así llamada buena chica o un buen muchacho, ¿y después qué? ¿Saben qué significa ser buenos? La bondad no es meramente lo que la sociedad dice o lo que dicen los padres. La bondad es algo por completo diferente, ¿no es así? La bondad surge sólo cuando tenemos inteligencia, cuando tenemos amor, cuando no tenemos miedo. No puedes ser bueno si tienes miedo. Puedes volverte respetable haciendo lo que exige la sociedad, y entonces la sociedad te pone una guirnalda, dice qué persona tan buena eres; pero ser meramente respetable no es ser bueno.

Mira, cuando somos jóvenes no queremos amoldamos, y al mismo tiempo queremos ser buenos. Queremos ser gentiles, dulces, queremos ser considerados y hacer cosas amables; pero sabemos qué significa todo eso y somos "buenos" porque tenemos miedo. Nuestros padres dicen: "Sé bueno", y casi todos somos buenos, pero una "bondad" semejante consiste meramente en vivir conforme a los planes de ellos para nosotros.

Interlocutor: Usted dice que la educación moderna es un fracaso. Pero si los políticos no hubieran recibido educación, ¿cree usted que podrían haber creado un mundo mejor?

Krishnamurti: No estoy del todo seguro de que no podrían haber creado un mundo mejor si no hubieran recibido esta clase de educación. ¿Qué significa gobernar a la gente? Después de todo, eso es lo que se supone que hacen los políticos: gobernar a la gente. Pero son ambiciosos, desean poder, posición, quieren ser respetados, quieren ser los conductores, ocupar el primer lugar; no piensan en la gente, están pensando en sí mismos o en sus partidos, que son una extensión de ellos mismos. Los seres humanos son seres humanos, sea que vivan en la India, en Alemania, en Rusia, en América o en la China; pero ya lo ven, al dividir a los hombres de acuerdo con los países, son más los políticos que pueden tener grandes posiciones, de modo que no les interesa pensar en el mundo como una totalidad. Son educados, saben leer, argumentar, hablan incisamente acerca de ser buenos ciudadanos, pero los que deben ocupar el primer lugar son ellos. ¿Dividir el mundo y crear guerras es lo que llamamos educación? Los políticos no están solos haciendo esto, todos lo hacemos. Algunas personas quieren la guerra porque les rinde beneficios. De modo que no son sólo los políticos quienes deben tener la clase correcta de educación.

Interlocutor: Entonces, ¿cuál es su idea de la clase correcta de educación?

Krishnamurti: Acabo de decírselo. Mire, se lo mostraré nuevamente. Después de todo, la persona religiosa no es la que adora a un Dios, una imagen hecha por la mano o por la mente, sino una que investiga realmente qué es la verdad, qué es Dios; y una persona así es verdaderamente educada. Puede no haber ido a la escuela, puede no tener libros, quizá ni siquiera sepa leer; pero se está liberando del temor, de su egoísmo, de su interés propio, de su ambición. Por lo tanto, la educación no es meramente un proceso de aprender a leer, a calcular, a construir puentes, de realizar investigaciones para encontrar nuevos modos de utilizar el poder atómico y demás. El propósito de la educación es fundamentalmente ayudar al hombre a que se libere de su propia mezquindad y de sus estúpidas ambiciones. Toda ambición es estúpida, mezquina; no existe la gran ambición. Y la educación implica también ayudar al estudiante a crecer en libertad y sin temor, ¿no es así?

Interlocutor: ¿Cómo pueden todos los hombres ser educados de ese modo?

Krishnamurti: ¿No quieres tú ser educado de ese modo?

Interlocutor: ¿Pero cómo?

Krishnamurti: En primer lugar, ¿quieres ser educado así? No preguntes cómo, sientes que quieres ser educado de ese modo. Si tienes este sentimiento intenso, cuando hayas crecido ayudarás a crearlo en otros, ¿no es cierto? Mira: si eres muy entusiasta jugando cierto juego, pronto encontrarás a otras personas que lo jueguen contigo. De igual manera, si eres realmente entusiasta en querer ser educado del modo que hemos estado discutiendo, ayudarás a crear una escuela con la clase apropiada de maestros que proporcionarán ese tipo de educación. Pero muy pocos de nosotros queremos realmente ese tipo de educación, y entonces preguntamos: "¿Cómo puede hacerse?". Acudimos a algún otro para la respuesta. Pero si todos ustedes -cada estudiante que está escuchando y espero que los maestros también- quieren esa clase de educación, entonces la exigirán y la llevarán a cabo.

Tomemos un ejemplo sencillo. Ustedes saben lo que es la goma de mascar, ¿no? Si todos quieren mascar goma el fabricante la produce, pero si no la quieren, el fabricante quiebra. De igual modo y en un nivel por completo diferente, si todos ustedes dicen: "Queremos la clase correcta de educación, no esta falsa educación que sólo conduce al crimen organizado", si dicen eso y es realmente lo que quieren decir, darán origen a la clase correcta de educación. Pero ya ven, ustedes son todavía demasiado jóvenes, demasiado temerosos, por eso es importante ayudarles a crear esto.

Interlocutor: Si quiero la clase correcta de educación, ¿necesito maestros?

Krishnamurti: Por supuesto que sí. Necesitas maestros que te ayuden, ¿no es así? ¿Pero qué es ayudar? No estás viviendo solo en el mundo, ¿verdad? Están tus compañeros estudiantes, tus padres, tus maestros, el cartero, el lechero, todos son necesarios, todos se ayudan el uno al otro a vivir en este mundo. Pero si dices: "El maestro es sagrado, él está en un nivel y yo estoy en otro", entonces esa clase de ayuda no es ayuda en absoluto. El maestro sólo es útil si no está utilizando la enseñanza para alimentar su vanidad o como un recurso para su propia seguridad. Si enseña no porque es incapaz de hacer otra cosa sino porque realmente ama la enseñanza, entonces ayudará al estudiante a crecer sin temor. Esto significa nada de exámenes ni calificaciones ni notas. Si ustedes van a crear la clase correcta de educación, necesitan de tales maestros para que les ayuden a crearla; es, entonces, muy importante que los maestros mismos sean educados correctamente.

Interlocutor: Si todas las ambiciones son estúpidas, entonces ¿cómo puede progresar el hombre?

Krishnamurti: ¿Sabe usted lo que es el progreso? Bien, tenga paciencia y examinémoslo despacio. ¿Qué es el progreso? ¿Ha pensado alguna vez al respecto? ¿Es progreso cuando usted puede ir a Europa en pocas horas por avión en lugar de que le tome una quincena yendo en barco? La invención de medios más rápidos de transporte, el desarrollo de armas más grandes, de mayores y mejores medios de destruimos unos a otros aniquilando a miles de personas con una sola bomba atómica en vez de derribarlas una por una con flechas; esto es lo que llamamos progreso, ¿no es así? Éste ha sido, pues, el progreso en el sentido tecnológico, pero ¿hemos progresado en alguna otra dirección? ¿Hemos terminado con las guerras? ¿Es la gente más bondadosa, más amable, más generosa, más reflexiva, menos cruel? No tiene que decir "sí" o "no", mire simplemente los hechos. En lo científico y en lo físico hemos logrado progresos enormes, pero internamente estamos atascados, ¿verdad? Para la mayoría de nosotros, la educación ha sido como alargar sólo una pata de un trípode, de modo que nos falta el equilibrio; ¡no obstante, hablamos de progreso, todos los periódicos están llenos de él!

Interlocutor: Tengo una amiga que odia a sus padres porque la han separado de una persona que ella ama. ¿Cómo puedo ayudarla?

Krishnamurti: Ésta es una cuestión muy complicada, ¿no? ¿Sabes?, la vida no es nada fácil, algunas partes de ella son muy crueles. Hay padres irreflexivos que no se interesan en sus hijos en absoluto, o si se interesan, quieren que sus hijos les obedezcan, que les imiten, que lo hagan todo exactamente como desean los padres. Así es como poco a poco se forma en los hijos la resistencia. Si ocurre que el padre es inteligente y la madre estúpidamente obstinada cuando el padre no está, o viceversa, el hijo siente resistencia, antagonismo hacia uno u otro de los padres. Quizá puedas ayudar a tu amiga siendo más comprensiva, más afectuosa, explicándole de una manera amable algunas de las cosas que tú y yo hemos hablado al respecto y que tú comprendes por ti misma.

Mira, en el momento en que alimentas un rencor, en que odias a alguien, eso te hace más daño a ti que a la persona que te desagrada, porque ese sentimiento es como una herida interna que está supurando; pero es muy difícil que los niños, los jóvenes entiendan todo esto. Después de todo, los niños están llenos de travesuras, de despreocupación, tal como deben estarlo; y si los padres fuerzan a su hijo dentro de un determinado molde o patrón, eso crea en el niño una resistencia tremenda, un ciego antagonismo que él va a descargar sobre alguien cuando sea mayor. Si has comenzado a comprender esto, puedes hablar de ello con tu amiga y tal vez la ayudes a no aumentar este odio, este antagonismo que hay dentro de ella.

Interlocutor: ¿Cuál es la definición de estudiante?

Krishnamurti: Es muy fácil encontrar una defunción, ¿verdad? Todo lo que tienes que hacer es abrir un diccionario en el lugar apropiado y te dará la respuesta. Pero ésa no es la clase de definición que quieres, ¿no es cierto? Quieres conversar sobre ello, quieres averiguar qué es un verdadero estudiante. ¿Es un verdadero estudiante aquél que aprueba exámenes, consigue un empleo y después cierra todos los libros? Ser un estudiante significa estudiar la vida, no sólo leer los pocos libros requeridos por tu programa de estudios; implica observarlo todo a lo largo de la vida, no sólo unas cuantas cosas en un período determinado. Un estudiante, ciertamente, no es sólo el que lee, sino el que es capaz de observar todos los movimientos de la vida, los externos y los internos, sin decir: "esto es bueno, aquello es malo". Si condenas algo no lo observas, ¿verdad? Para observarlo tienes que estudiarlo sin condenar, sin comparar. Si te comparo con algún otro, no te estoy estudiando, ¿correcto? Si te comparo con tu hermano menor o tu hermana mayor, los importantes son tu hermano o tu hermana; por lo tanto, no te estoy estudiando.

Pero toda nuestra educación consiste en comparar. Te estás comparando perpetuamente a ti mismo o a otro con alguien: con tu gurú, con tu ideal, con tu padre que es tan inteligente, un gran político y demás. Este proceso de comparación y condena te impide observar, estudiar. De manera que el verdadero estudiante es aquél que lo observa todo en la vida, tanto externa como internamente, sin comparar, aprobar ni condenar. No sólo es capaz de investigar en cuestiones científicas, sino que también puede observar las operaciones de su propia mente, de sus propios sentimientos, lo cual es mucho más difícil que observar un hecho científico. Comprender todo el funcionamiento de la propia mente requiere una gran dosis de discernimiento, muchísima investigación exenta de condena.

Interlocutor: Usted dice que todos los idealistas son unos hipócritas. ¿A quién llama idealista?

Krishnamurti: ¿No sabe usted qué es un idealista? Si soy violento, podré decir que mi ideal es ser no violento; pero subsiste el hecho de que soy violento. El ideal es lo que espero ser con el tiempo. Me costará años volverme no violento, y mientras tanto soy violento, ésa es la cosa real. Siendo violento, trato todo el tiempo de ser no violento, que es lo irreal. ¿No es hipocresía eso? En lugar de comprender y disolver mi violencia, estoy tratando de ser alguna otra cosa. El hombre que está tratando de ser otra cosa de lo que es, es obviamente un hipócrita. Es como ponerme una máscara y decir que soy diferente, pero detrás de la máscara sigo siendo el mismo hombre de antes. Mientras que si puedo investigar todo el proceso de la violencia y comprenderlo, entonces existe una posibilidad de librarme de la violencia.

El Arte de Vivir

Parte 1, Capítulo 2

Jiddu Krishnamurti transformación revolución interior, libro El Arte de Vivir. Textos i libros.
Life Ahead, 1960. Jiddu Krishnamurti en español.

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