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El Camino de la Inteligencia.

La Naturaleza de una Vida Religiosa - Parte 2
2º Seminario en Madrás, 3 de Enero de 1979

J. Krishnamurti: Hemos dicho que según algunos científicos, como Bronowski y otros, existe la superación del hombre por medio del conocimiento. Achyutji señalaba que el conocimiento está destrozando el mundo. Estuvimos investigando lo que es una mente religiosa y qué entenderían ustedes por una vida religiosa.

Achyut Patwardhan: Señor, el problema es que con el progreso de la tecnología, el conocimiento se ha diversificado y especializado. La mente tiende a perder el sentido de globalidad, con el resultado de que la mente fragmentada del hombre es la fuente del daño. El conocimiento nos está impidiendo ver la totalidad. ¿Nos es posible comprender el proceso por el cual podamos vislumbrar la mente religiosa?

J. Krishnamurti: Señor, usted acaba de decir que el conocimiento impide una visión holística, holística en el sentido de total. Me pregunto si eso es así, o es que el intelecto, al haberse convertido en algo tan extremadamente importante, ha producido una profunda fragmentación. ¿Será que la adoración del intelecto con todas sus actividades ha ocasionado una sensación de ruptura en toda la naturaleza del hombre? Planteo esto para que sea discutido, no como una teoría. ¿Lo aceptarían? Porque el intelecto implica el movimiento total del pensamiento, el conocimiento y la comprensión a través del pensamiento. Cuando se usa esa palabra significa que el pensamiento ha comprendido lo que se ha dicho. El pensamiento, que es instrumento del intelecto, siendo esencialmente limitado, ha producido esta división, esta fragmentación del hombre. El pensamiento no es el movimiento de una mente religiosa.

David Shainberg: Usted afirma que el pensamiento no es el movimiento de una mente religiosa. Ciertamente la mente religiosa piensa.

J. Krishnamurti: Permítame explicar eso. Dije que el pensamiento no puede contener a la mente religiosa. Al ser el pensamiento mismo un fragmento, todo cuanto haga traerá fragmentación y una mente religiosa no está fragmentada.

P. K. Sundaram: El conocimiento, en la medida que se ve mediatizado por la mente, tiene que ser considerado como esencialmente transitivo, desea siempre un objeto para sí. Es intencional, tiene que proyectarse desde sí para hallar un objeto para sí mismo. Al obrar así, se divide. El pensamiento siempre habita entre dualidades, sin las cuales no puede siquiera vivir. Por tanto, la mente religiosa debe trascender la dualidad que existe entre pensamiento y objeto.

J. Krishnamurti: Yo pregunto si existe esa dualidad en absoluto.

Pupul Jayakar: ¿Qué quiere decir usted, al cuestionar el hecho de la dualidad?

J. Krishnamurti: Pregunto si esa dualidad existe.

Sunanda Patwardhan: Pero nosotros vivimos en dualidad.

J. Krishnamurti: El opuesto puede ser una ilusión.

Sunanda Patwardhan: El mismo proceso del pensar funciona en la dualidad.

J. Krishnamurti: Permítame que me extienda un poco más. ¿Tiene el hecho un opuesto?

Sunanda Patwardhan: ¿Quiere usted decir que el pensamiento es un hecho?

J. Krishnamurti: El pensamiento es un hecho. Y lo que ha inventado fuera de la tecnología, es una ilusión: los dioses, los rituales. Lo que se considera mente religiosa no es más que una ilusión, siendo ilusión una percepción con una cierta dirección, un prejuicio, una fijación. Estamos diciendo que un hecho, ira o envida, carece de opuesto.

Pupul Jayakar: Yo cuestiono todo eso de la dualidad y el hecho. Usamos la palabra «ilusión» porque usted ha introducido el término.

J. Krishnamurti: Utilizo la palabra «ilusión» en el sentido de una percepción sensorial de los objetos externos que está teñida, destruida por creencias, prejuicios, opiniones y conclusiones. A eso lo llamaría ilusión.

Pupul Jayakar: Utilizaré una frase que usted ya usó en otro contexto. Mi rostro es observable en el espejo; también lo es el de Achyugi. Yo separo mi rostro del de Achyutji: hay dos rostros.
También eso forma parte de la conciencia dentro de mí. ¿Cómo puede asegurar usted que los dos que están dentro de mí, son una ilusión? Es esta separación la que nos divide, la que produce el problema del llegar a ser, que nos aleja del ser. Y es en este movimiento del llegar a ser donde existen todos los otros procesos de comparación, de opuestos, de quiero y no quiero, del más y el menos.

J. Krishnamurti: ¿Cómo percibe usted a Achyutji, cómo lo observa, cómo lo mira?

Pupul Jayakar: La respuesta que puedo dar a esa pregunta que usted me formula viene de los treinta años que hace que le escucho.

J. Krishnamurti: Deje a un lado esos treinta años. ¿Cómo observará usted ahora a Achyutji, cuál es el proceso de la observación? Si esa observación es pura, en el sentido de que carece de todo tipo de motivo, de distorsión, de prejuicio, de manera que no hay nada entre su percepción y el objeto que usted percibe, entonces esa misma percepción niega la dualidad.

Ravi Ravindra: Yo no tengo esa percepción pura.

J. Krishnamurti: Ese es el problema. Para mí toda la cuestión es que sólo existe el hecho. Un hecho no tiene opuesto. Pero nosotros aceptamos la dualidad: estoy airado, no debo estarlo.

Ravi Ravindra: Pero en mi percepción veo a Achyutji como alguien separado.

J. Krishnamurti: ¿Qué significa eso? Su percepción está condicionada. ¿Puede usted observar dejando a un lado ese condicionamiento?

Sunanda Patwardhan: ¿Diría usted que en la medida en que hay condicionamiento existe dualidad?

J. Krishnamurti: Así es.

Sunanda Patwardhan: Entonces, ¿no es un hecho la dualidad?

J. Krishnamurti: No. El que decide la dualidad es el condicionamiento.

Pupul Jayakar: ¿Lo decide?

J. Krishnamurti: El condicionamiento dice que hay dualidad.

Pupul Jayakar: Usted utilizó la palabra apartar. ¿Qué implica eso?

J. Krishnamurti: Apartar implica que no hay un «usted» para apartar.

Rajesh Dalal: ¿Es ese apartar una ilusión?

J. Krishnamurti: No. Déjeme que se lo explique. La percepción de la pena y el movimiento de alejarse de esa percepción es la continuación de la pena. Esa continuación que es memoria, que es el recuerdo de un incidente que fue penoso, crea la dualidad.
¿Puede la observación ser tan completa que no haya observador y objeto observado, sino solamente observación? «Apartar» significa estar consciente del movimiento total que se aleja del hecho, lo cual crea dualidad. Entonces, es cuando se produce una observación pura en la que no existe dualidad.

David Shainberg: Krishnaji, ¿está usted diciendo que en el acto de ver a Achyutji, hay una conciencia del propio acto de crear la separatividad?

J. Krishnamurti: Sí. Eso quiere decir que su conciencia está condicionada por el pasado, la tradición y todo eso, por tanto, hay dualidad.

David Shainberg: Pero, ¿hay una conciencia de todo ese movimiento?

J. Krishnamurti: Sí.

Ravi Ravindra: Lo que usted acaba de decir es para mí una idea teórica.

J. Krishnamurti: ¿Por qué es una idea teórica?

David Shainberg: Porque ésa no es mi percepción.

J. Krishnamurti: ¿Cómo conseguiría esa percepción, no la mía, sino la percepción? Si usted examinara eso, quizás podríamos profundizar en la cuestión del no movimiento, en la que hay un no movimiento de percepción.

Ravi Ravindra: ¿No movimiento de percepción? ¿Quiere decir una percepción que no se mueve? Por favor, explique eso.

J. Krishnamurti: Estamos diciendo que cuando hay percepción sin observador, no existe dualidad. Ésta se produce cuando está el observador y lo observado. El observador es el pasado; entonces, a través de los ojos del pasado tiene lugar esa observación, lo que crea la dualidad.

Pupul Jayakar: El único punto en cuestión es que al decir usted «cuando hay percepción sin observador», está utilizando la palabra «cuando».

J. Krishnamurti: Sí, porque RR me dice que todo esto es para él una teoría.

Pupul Jayakar: Por eso yo me pregunto: ¿cómo puede llegar una persona al estado en el que haya cesado el «cuando»?

Uma Ramaswamy: Yo estoy observando y compruebo que mi observación se ve interrumpida; también me doy cuenta de que esa interrupción se debe a que carezco de la energía necesaria para mantenerme en ese estado de observación.

J. Krishnamurti: ¿Por qué no tiene esa energía? La percepción no necesita energía. Usted sólo percibe.

David Shainberg: Es válido lo que ella dice acerca de que se pierde energía. Pero, ¿se trata de una cuestión de pérdida de energía o existe una forma sutil de compromiso cuando miro a Achyutji y, de alguna manera, estoy apegado a crear dualidad? En otras palabras: yo deseo que él esté ahí, para que, de una forma u otra, yo pueda continuar relacionándome con él como una entidad separada. Creo que es ahí donde se disipa la energía, porque estoy apegado al hecho de considerarlo como un objeto. Es algo que necesito; su mera presencia es dualidad, una droga que me satisface. Es allí donde se disipa mi energía. Es porque en la mayoría de los casos hay un compromiso de dualidad.

J. Krishnamurti: No hay compromiso. Se trata de su tradición o de su condicionamiento. Toda su perspectiva es ésa.

David Shainberg: En cierto sentido, para mí es mucho más fácil crear la dualidad porque entonces sé.

Pupul Jayakar: Todavía no hemos llegado al núcleo del problema.

G. Narayan: Está funcionando el núcleo de la memoria, estamos entrenados en el funcionamiento de la memoria, y eso está, de alguna manera, asociado siempre al conocimiento; y cuando están presentes el funcionamiento de la memoria y el conocimiento, se produce la dualidad.

Krishnan Kutty: ¿Por qué se está convirtiendo todo esto en un problema? Estamos continuamente transformado los hechos en problemas. Nos encantamos todo el tiempo en el mundo de la dualidad porque estamos continuamente ordenados por las ideas. Para mí se trata de algo muy sencillo: veo que no podemos quedarnos con el hecho porque estamos obsesionados por las ideas.

G. Narayan: El problema es que estamos adquiriendo conocimientos todo el tiempo y el conocimiento se convierte en memoria. En este proceso avanza la dualidad. Eso puede ser un problema o puede no serlo. Hay algo más que eso.

Achyut Patwardhan: Veo que el hombre solamente puede sobrevivir como una totalidad indivisible, pero el peso de mis condicionamientos y los requerimientos de mi vida diaria fuerzan la separatividad, y ésta es tan potente que parece eclipsar la percepción de que el bienestar del hombre es indivisible. ¿Cree usted que estoy creando un problema porque manifiesto esto? El problema se halla implícito en la situación humana.

J. Krishnamurti: ¿Qué es un problema? ¿Cuál es el significado de la palabra?

Achyut Patwardhan: Una contradicción.

J. Krishnamurti: No. Un problema es algo que no está resuelto, algo que usted no ha logrado clarificar y que le está molestando, preocupando día tras día, durante muchos años. Lo que él pregunta es por qué no resolvemos inmediatamente algo que surge como un problema, en vez de llevarlo con nosotros persistentemente.

Pupul Jayakar: Señor, lo que él ha dicho es inaceptable. Hay otras muchas cuestiones implicadas en esto. No es necesario que Krishnaji me diga que existe una fuente de energía, de percepción, que yo no he contactado. Sin contactarla, sigue habiendo una solución parcial del problema, sigo eternamente preso dentro de la estructura del tiempo. Sé que es imperativo para la condición humana que exista una fuente de energía, la cual una vez alcanzada transformará físicamente nuestra forma de pensar.

Krishnan Kutty: ¿Se convertirá eso en un ideal, en una idea?

J. Krishnamurti: ¿A qué llama usted idea?

David Shainberg: Una idea es un pensamiento que expone o presenta una percepción constructiva. Muestra la forma de ordenar una percepción. Es algo que tiene que ver con exponer, con mostrar.

J. Krishnamurti: El significado original es «observar». Mírelo en el diccionario y verá que significa «percibir». Es decir, percibir esa flor y no hacerse una idea sobre ella.

Ravi Ravindra: Ese no es el sentido con que se usa generalmente.

Pupul Jayakar: Incluso si usted utiliza su significado corriente, la idea es algo que yo muevo hacia.

J. Krishnamurti: Acabo de escuchar una afirmación hecha por usted o por el Dr. Shainberg. ¿Por qué debería hacerme una idea de ello? ¿Por qué no puedo ver una flor que está ahí enfrente y limitarme a observarla? ¿Por qué debe haber una idea?

P. K. Sundaram: Si no la veo como una mosca, no veré la mosca en absoluto.

J. Krishnamurti: Puedo no llamar mosca a eso que se mueve allí. Le llame como le llame es siempre esa cosa.

David Shainberg: Todo el acto de percepción en el sistema nervioso esta organizado de esta forma.

J. Krishnamurti: Organización, sí, pero no de esa forma. Y, sin embargo, yo la denomino mosca.

Sunanda Patwardhan: ¿Está usted diciendo que puede ver la forma de nombrarla?

J. Krishnamurti: ¿Por qué no puede hacerlo usted?

P. K. Sundaram: ¿No está la percepción de la forma en el mismo nivel que la percepción de la mosca?

J. Krishnamurti: ¿Puedo observarlo a usted o usted a mí, sin establecer una conclusión, sin formarse una idea de mí?

P. K. Sundaram: Es posible.

J. Krishnamurti: Comenzamos discutiendo el papel del conocimiento en la vida religiosa. Comencemos de allí nuevamente y giremos en torno a ello. Dijimos que el conocimiento, sin esta mente religiosa, está destruyendo al mundo. Luego nos preguntamos qué es una mente religiosa. Bien, ¿qué es una mente religiosa?

Pupul Jayakar: La primera pregunta que surge de todo esto es saber de qué instrumento dispongo.

J. Krishnamurti: Ante todo, utilizo el intelecto, la razón, la lógica. No acepto ninguna autoridad.

Pupul Jayakar: ¿Y los sentidos?

J. Krishnamurti: Naturalmente, están implícitos. La lógica, la razón, todo eso está implícito; cordura, sin ilusión, sin una creencia que condicione mi investigación. Todo lo cual implica una mente que se halla libre para mirar.

Pupul Jayakar: La dificultad se encuentra en lo que usted acaba de decir, usted acaba de aniquilar toda la premisa.

J. Krishnamurti: ¿Cuál es esa?

Pupul Jayakar: La estructura de la conciencia humana.

J. Krishnamurti: Entonces, ¿qué es la conciencia humana?

Pupul Jayakar: Su estructura es el conjunto de pensamiento, creencia, identidad, movimiento, devenir.

J. Krishnamurti: Y dogma. Así pues, conciencia es el movimiento completo del pensamiento con su contenido. Soy hindú, creo en la puja[16], reverencio, rezo, siento ansiedad, miedo; todo eso constituye el espectro completo del movimiento.

Pupul Jayakar: ¿Qué lugar ocupa la palabra «cordura» que usted incluye en esa totalidad?

J. Krishnamurti: La conciencia de uno mismo es una conciencia insensata.

G. Narayan: ¿Quiere usted decir que la cordura no está atrapada en el engaño?

J. Krishnamurti: Cordura significa sensato, sano, no fingido. No pretendo ser sano, no pretendo hacer puja y que ello me llevará a algún tipo de paraíso. Eso es una necedad. Entonces, cordura significa una mente sana, un cuerpo sano y una naturaleza interna sana.

G. Narayan: ¿Puede uno investigar aunque no sea sano?

J. Krishnamurti: ¿Cómo puedo ser sano si soy un hombre de negocios y salgo a hacer puja? Eso es insensatez, locura.

Pupul Jayakar: ¿Dice usted que esa conciencia con todos esos elementos nunca podrá investigar?

J. Krishnamurti: Eso es lo que estoy diciendo. Entonces, mi conciencia es un manojo de contradicciones, de esperanzas, ilusiones, miedos, placeres, ansiedad, dolor y todo eso. ¿Puede esa conciencia encontrar una forma de vida religiosa? Evidentemente, no puede.

Sunanda Patwardhan: Usted dice que la cordura es necesaria para la mente que inicia una investigación, pero esa conciencia que está investigando está llena de contradicciones.

J. Krishnamurti: Una mente así no puede siquiera entender, ni está capacitada para investigar. Por lo tanto, volcaré la investigación hacia una vida religiosa e inquiriré en la conciencia. Entonces mi investigación será sana, lógica.

Pupul Jayakar: En todas las formas tradicionales de enfoque el contenido total de la conciencia está simbolizado por la palabra «yo» y la investigación se ocupa de la naturaleza y la disolución del «yo».

J. Krishnamurti: Correcto, trabajemos en ello. Decimos que en la vida religiosa hay una total ausencia de yo. Entonces, mi pregunta es si el yo puede ser disuelto; y agrego: ¿qué es mi conciencia? Comienzo de ahí y trato de ver si es posible vaciar totalmente esa conciencia.

Pupul Jayakar: ¿De qué naturaleza es ese vaciamiento?

J. Krishnamurti: Lo estoy haciendo ahora. ¿Puedo liberarme de mis apegos, de mi puja cotidiano y absurdo, de mi nacionalismo? ¿Puedo liberarme de seguir alguna autoridad? Sigo y mi conciencia queda completamente despojada de sus contradicciones. Espero que esto le acalle a usted.
Comencemos a preguntarnos si es posible darnos cuenta de nuestra conciencia de una forma completa y holística. Si no lo es, tomemos un fragmento tras otro, pero, ¿nos proporcionará ello una comprensión de la percepción de la conciencia?

P. K. Sundaram: ¿No estará corriendo usted el riesgo de hacer una indagación intelectual?

J. Krishnamurti: No, porque estoy poniendo en ello mi corazón. Estoy indagando con todo mí ser. Mi corazón, mis afectos, mis nervios, mis sentidos, mi intelecto, mi pensamiento, todo está incluido en la indagación.

Ravi Ravindra: Señor, ¿quiere usted establecer las condiciones de esa indagación?

J. Krishnamurti: Usted es científico. Usted observa y esa misma observación cambia lo que está siendo observado. ¿Por qué no puede hacer eso consigo mismo?

Ravi Ravindra: Porque mi atención vagabundea.

J. Krishnamurti: ¿Y qué significa eso? Cuando usted mira, a pesar del conocimiento que ha adquirido, en el momento de la observación lo deja de lado. El verdadero observar es la transformación de aquello que está siendo observado.

Ravi Ravindra: Tal vez, señor, no esté expresándolo debidamente. Si yo me observo a mí mismo, pienso que el hecho para mí es que mi atención vagabundea.

J. Krishnamurti: Comencemos paso a paso. Me observo a mí mismo. Sólo puedo observarme a mí mismo; ese «mí mismo» es un manojo de reacciones. Comienzo con cosas que son muy cercanas a mí, como el puja. Lo veo, lo miro, lo observo, y no digo: «bueno, me agrada porque ya estoy acostumbrado a ello». Veo que es absurdo y lo descarto para siempre.

Ravi Ravindra: No parece funcionar de esa forma.

J. Krishnamurti: ¿A causa de su hábito?

Ravi Ravindra: Sí, eso es.

J. Krishnamurti: Entonces, investiguemos el hábito. ¿Por qué tiene usted hábitos? ¿Por qué funciona su mente en el hábito, lo que
equivale a decir una mente mecánica? ¿Por qué es mecánica? ¿Es acaso porque resulta más seguro que sea mecánica? Y esta repetición del puja que le da a usted seguridad, ¿tiene seguridad de verdad, o ha sido usted quien se la ha puesto?

Ravi Ravindra: Soy yo quien se la da.

J. Krishnamurti: Entonces elimínelo.

Ravi Ravindra: Ahí es donde está la dificultad. Puedo ver que mi mente es mecánica o que está atrapada en el hábito, pero eso no parece conducirme a lo que usted parece sugerir de eliminarlo.

J. Krishnamurti: Porque su mente sigue funcionando en el hábito. ¿Tiene usted hábitos? ¿Son buenos hábitos, son malos o son sólo hábitos? ¿Por qué se encuentra usted atrapado por ellos?
Volvamos entonces. Decimos que la conciencia que se encuentra en contradicción y confusión, vagabundea de una cosa a la otra. Hay una batalla que continúa. En tanto esa conciencia esté allí, usted nunca podrá tener una percepción pura. ¿Es posible originar en la conciencia una total ausencia de ese movimiento de contradicción?

Sunanda Patwardhan: Veo lo que es la repetitividad, es decir la acción mecánica del puja, y lo aparto de mi sistema. Y hablando de otras cosas, cuando veo lo que son muchas de sus partes, las rechazo también. Pero, aun así, subsiste el problema de terminar con el contenido de la conciencia. Se puede terminar con un fragmento pero el problema es terminar con la totalidad de la conciencia.

J. Krishnamurti: ¿Dice usted que va viendo de forma secuencial, fragmento a fragmento? Entonces nunca podrá terminar con la fragmentación.

Sunanda Patwardhan: Eso es lo que vemos después de diez o quince años de observación.

J. Krishnamurti: No puede. En ese caso usted se habrá preguntado si existe una observación total. Escucho la afirmación de que mediante la fragmentación, examinando la fragmentación de mi conciencia que es infinita, no podrá ser resuelto de ese modo. Pero, ¿he escuchado? ¿Lo he comprendido profundamente en mi corazón y en mi sangre, en todo mi ser, que examinando la fragmentación jamás lo resolveré? Lo he entendido, en consecuencia, no lo tocaré, no iré en pos de ningún gurú. Todo eso está descartado porque ellos sólo se ocupan de fragmentos, los comunistas, los socialistas, los gurús, la gente religiosa, todo está fragmentado, incluyendo los seres humanos.

Sunanda Patwardhan: ¿He de ver todas las implicaciones en este momento, o tengo que resolverlo?

J. Krishnamurti: No, no. Resolverlo es una fragmentación. No puedo ver la globalidad porque todo mi ser, mi pensar, mi vivir están fragmentados. ¿Cuál es la raíz de esa fragmentación? ¿Por qué se ha tenido que dividir el mundo en naciones, en religiones’? ¿Por qué’?

Sunanda Patwardhan: La mente dirá que es el «yoismo» que actúa.

J. Krishnamurti: No, eso es intelectual. Yo le digo: ¡Escuche! ¿Cómo escucha usted esta afirmación? Escuchar con el intelecto es fragmentación. Oír con el oído es fragmentación. ¿Escucha usted con todo su ser, o se dice simplemente: «sí, eso es una buena idea»?

E. C. George Sudarshan: Me siento en jaque, atónito por este ataque al conocimiento. No es el conocimiento, sino su función, la causante de esa fragmentación. Por tanto, volvamos a la pregunta de antes: ¿qué es una vida religiosa? Es el cese de la contradicción entre causalidad y espontaneidad. La mayoría de las cosas que suceden en el mundo son causales, es decir, tal acto produce tal efecto; si ha sucedido esto debe haber sido por eso o aquello. Todo esto es comparación, copia. Si usted no puede copiar un sistema, no puede hablar acerca de una ley o del sistema; es por esto que muchas de las cosas de nuestro mundo son producto de la experiencia, de la cual hablamos en términos: de causalidad. Por otro lado, afortunadamente, también nos vemos sujetos a la experiencia de espontaneidad, experiencias de movimiento sin causa, sin tiempo, en las que sólo hay un funcionar. Gran parte del problema de la vida consiste, de hecho, en reconciliar estas dos cosas, ya que, de algún modo, uno siente que ambas son experiencias reales y uno desearía resolver la contradicción. Hasta donde he podido observar, creo que cuando se mueve uno en el modo de funcionamiento espontáneo, de hecho no existe posibilidad de que falle. Cuando uno es feliz; entonces, no hay problema de ansiedad acerca de ello. Pero si uno siente que querría continuar de ese modo, por supuesto ello cesa. Si se desea prolongar en el tiempo una experiencia que ya tiene, se ha instalado la corrupción, y es sólo cuestión de tiempo el que tal experiencia termine. Por eso, creo que toda la cuestión de cómo poner fin a la fragmentación, es errónea. Lógicamente no podemos concebirlo, ni podemos dictar normas ni legislarlo o escribir un manual sobre el tema. En cierto sentido, cuando llega lo hace por sí mismo. Ese es, de hecho, el único modo verdadero de vivir.

J. Krishnamurti: Entonces, ¿qué podemos hacer, decir que estamos fragmentados y continuar así?

E. C. George Sudarshan: No se trata de decir: «me siento fragmentado y sigamos así». En el modo fragmentado, uno trata de percibir.

J. Krishnamurti: Estando fragmentado, ¿vivo una vida fragmentada y lo reconozco y la abandono?

OS: ¿Podría decirme cómo poner fin a la fragmentación, cuál es el proceso?

J. Krishnamurti: Se lo diré, señor.

G. Narayan: No, no es poner fin a la fragmentación por medio de un proceso, porque en cuanto decimos proceso, se puede convertir en algo mecánico.

J. Krishnamurti: De acuerdo.

Sunanda Patwardhan: Lo que Krishnaji está diciendo es la terminación del tiempo como factor que acabe con la fragmentación.

David Shainberg: Una de las cosas que surge claramente para mí es que hay algo en la misma estructura del pensamiento que lo condiciona, limita y fragmenta.

J. Krishnamurti: Correcto, señor, el pensamiento es fragmentario.

David Shainberg: ¿Y esa estructura?

J. Krishnamurti: El pensamiento no se encuentra en esa estructura. Es siempre fragmentario. Por tanto, ¿cuál es la raíz de la fragmentación? ¿Puede el pensamiento detenerse?

E. C. George Sudarshan: ¿Simplemente parar?

J. Krishnamurti: No de forma periódica, ocasional, espontánea. Para mí todo eso implica un movimiento en el tiempo.

E. C. George Sudarshan: En la medida en que usted está pensando, eso es movimiento.

J. Krishnamurti: Eso he dicho. El pensamiento es la raíz de la fragmentación. El pensamiento es un movimiento y el tiempo también lo es. ¿Puede el tiempo terminar?

E. C. George Sudarshan: ¿Puedo hacer una sutil distinción? Usted dice que el pensamiento es la causa de la fragmentación. Yo pregunto: ¿dónde surgió ese pensamiento, en el estado no fragmentado o en el fragmentado?

J. Krishnamurti: En el fragmentado. Siempre contestamos desde una mente fragmentada.

E. C. George Sudarshan: No.

J. Krishnamurti: Quiero decir, generalmente. ¿Existe una forma de hablar que venga de una mente no fragmentada?

E. C. George Sudarshan: No estoy seguro de entender su terminología.

J. Krishnamurti: Dijimos que el pensamiento está fragmentado, que es la causa de la fragmentación.

E. C. George Sudarshan: Lo que quiero decir es que nosotros vemos la fragmentación y el pensamiento juntos. Decir que uno es la causa del otro no es verdad.

J. Krishnamurti: Causa y efecto son lo mismo.

E. C. George Sudarshan: ¿Entonces son aspectos de la misma entidad?

J. Krishnamurti: Pensamiento y fragmento son el mismo movimiento, que es parte del tiempo. Es lo mismo, tanto si es uno como si es el otro. Entonces pregunto: ¿puede el tiempo terminar? ¿Puede el tiempo psicológico, el tiempo interno terminar? ¿Puede todo ese movimiento terminar completamente? Existe un cese del tiempo. El tiempo no existe. Yo no me transformo en tiempo ni mi ser se halla en el tiempo. No hay nada; lo cual significa que el amor no pertenece al tiempo.

[16] Puja : Ceremonia, ritual de adoración. volver

El Camino de la Inteligencia.

La Naturaleza de una Vida Religiosa - Parte 2
2º Seminario en Madrás, 3 de Enero de 1979

Jiddu Krishnamurti, Camino de la Inteligencia. Pensamiento, observación.
The Way of Intelligence 1978-1982. Jiddu Krishnamurti en español.

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