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El Camino de la Inteligencia.

La Inteligencia,
las Computadoras y la Mente Mecánica - Parte 2
Seminario en el Valle Rishi, 4 de Diciembre de 1980

J. Krishnamurti: Asit y yo hemos estado hablando acerca de la relación entre la mente humana y la computadora. Él trabaja en la fabricación de computadoras y en cualquier parte del mundo en que nos hayamos encontrado, hemos intentado averiguar qué es la inteligencia. ¿Hay alguna acción que la computadora no pueda ejecutar, algo mucho más penetrante que todo lo que externamente puede hacer el hombre? Nuestra conversación dura ya varios años. Por eso, pienso que esta mañana podríamos reunirnos y examinar la cuestión.

Asit Chandamal: Los americanos están desarrollando supercomputadoras y nosotros como seres humanos tenemos que hacer lo mismo, en cierto sentido. Tenemos que ser más inteligentes que la tecnología de los americanos, para contrarrestar esa amenaza de la tecnología, que se encuentra no sólo en las computadoras, sino también en la ingeniería genética, en la reproducción por clones, en la bioquímica, etc. Se está intentando controlar completamente las características genéticas. Puesto que el cerebro no posee nervios, durante las operaciones quirúrgicas en el cerebro el paciente está consciente. Se puede establecer comunicación con él. Estoy seguro de que es sólo cuestión de tiempo, la creación de interconexiones computadora-cerebro. En Rusia, están investigando en profundidad la capacidad de leer los pensamientos y transmitirlos a otras personas. Me gustaría especular un poquito, y empleo la palabra «especular» en el sentido de ver ahora ciertos problemas que se solucionarán tecnológicamente dentro de muy pocos años. Pienso que es importante hacerlo, puesto que usted no está hablando sólo para nosotros, sino que está hablando para los que nos seguirán en los siglos futuros, aquellos para quienes todo esto será una realidad. Por ejemplo, consideremos el papel del docente, hoy día. Se puede conseguir una computadora de pequeño tamaño, se le coloca una cinta magnética y se comunicará con usted en francés; colocándole otra cinta, podrá hacerlo inmediatamente y de forma fluida en árabe o japonés. Supongamos que la cinta puede ser colocada en un cerebro humano; el único problema radica en la interconexión entre el cerebro y la cinta, puesto que el cerebro funciona como un circuito eléctrico. ¿Qué sucedería, en ese caso, con el papel del docente?
El punto siguiente es que en las sociedades opulentas, debido al enorme incremento de los artefactos materiales como los automóviles o los electrodomésticos, el cuerpo se ha deteriorado. Ahora bien, dado que más y más funciones mentales están siendo asumidas por la computadora, la mente sufrirá un deterioro no sólo en el nivel del que usted está hablando, sino incluso en su funcionamiento normal. Veo esto como un problema enorme. ¿Cómo se puede hacer frente a este problema en un mundo que se mueve en esa dirección?

J. Krishnamurti: Si se puede aprender instantáneamente y si, cuando me levanto por la mañana, me he convertido en un lingüista, ¿cuál es entonces la función del cerebro? ¿Cuál es la función del ser humano?

Pupul Jayakar: ¿No es acaso un problema sobre qué significa ser un ser humano? ¿Qué es lo que será el ser humano aparte de todo esto?

J. Krishnamurti: Aparentemente, un ser humano, es un conjunto de conocimientos acumulados, que reacciona de acuerdo con esos conocimientos. ¿Está usted de acuerdo? Y si la máquina, la computadora, se va a encargar de todo eso, ¿qué es entonces el ser humano’? ¿Cuál será entonces la función de la escuela? Piense detenidamente en esto. No es algo que requiera una respuesta rápida. Esto es enormemente serio. ¿Qué es un ser humano si sus temores, sus preocupaciones, sus ansiedades desaparecen a causa de los productos químicos o por la implantación de algún circuito eléctrico? ¿Qué soy yo entonces? No creo que nos demos plena cuenta de esto.

Pupul Jayakar: Si usted toma un tranquilizante fuerte, sus ansiedades desaparecen temporalmente. Eso es indiscutible. Pero si usted puede realizar reproducción por clones, puede hacer cualquier cosa. En todo esto hay algo que estamos pasando por alto. Me parece que no estamos llegando al meollo del asunto. Hay algo más involucrado en todo esto.

J. Krishnamurti: Mire Pupulji, si mis ansiedades, mis temores, mis sufrimientos pueden ser aliviados y mi placer incrementado, entonces yo me pregunto: ¿qué es un ser humano? ¿Qué es nuestra mente?

Achyut Patwardhan: ¿Debo entender que mientras, por un lado, el hombre ha desarrollado estas capacidades extraordinarias, hay también un proceso correspondiente de deterioro de la mente, como efecto secundario de la supermecanización?

Asit Chandamal: Si usted tiene un automóvil y deja de caminar, su cuerpo se deteriorará. Por eso, si la computadora se hace cargo de las funciones mentales, la mente se deteriorará. Eso es exactamente lo que quiero decir.

J. Krishnamurti: No creo que entendamos, en profundidad, lo que está sucediendo. Estamos discutiendo sobre si eso puede ocurrir. Eso va a ocurrir. Entonces, ¿qué somos nosotros? ¿Qué es entonces un ser humano? Y después, cuando las máquinas y los productos químicos -empleo la palabra «computadora» para incluir todo eso- cuando la computadora se haga cargo de nosotros completamente y ya no ejercitemos nuestros cerebros, éstos se deteriorarán; ¿de qué forma podremos evitarlo? ¿Qué haré? Tengo que ejercitar mi cerebro. Ahora se ejercita por medio del dolor, del placer, del sufrimiento, de la ansiedad y todo eso. Pero está trabajando. Cuando luego la máquina y los productos químicos se hagan cargo dejará de trabajar. Y si no trabaja, se deteriorará; porque cuando tenemos problemas, el cerebro actúa.
¿Podemos empezar asumiendo que estas cosas van a suceder, nos guste o no? Vemos que están sucediendo, a menos que estemos ciegos y desinformados. Entonces, vamos a investigar si, de algún modo, la mente puede sobrevivir privándola de sus problemas, sea químicamente o por medio de la computadora.

Achyut Patwardhan: Hay un punto que no lo tengo claro. En todos y cada uno de los seres humanos existe una sensación de futilidad, de vacío, que es necesario llenar.

J. Krishnamurti: Lo llenarán de productos químicos.

Achyut Patwardhan: No se puede llenar. No, señor.

J. Krishnamurti: Si señor; se llenará.

Achyut Patwardhan: Lo dudo. En cada ser humano hay un extraño vacío. Hay una semilla que crece a tientas.

Radha Burnier: Lo que él está diciendo es que habrá otras formas de LSD, sin sus efectos secundarios, que llenará ese hueco.

J. Krishnamurti: Tome usted una píldora y nunca sentirá el vacío.

Achyut Patwardhan: En algún momento tiene usted que ver que hay algo que permanece intacto.

Asit Chandamal: ¿Qué pasa si no se encuentra eso?

Achyut Patwardhan: Antes de llegar a eso, de encontrarlo, tiene al menos que exponer su necesidad.

J. Krishnamurti: Estoy exponiendo una necesidad.

Achyut Patwardhan: ¿Cuál es la necesidad?

J. Krishnamurti: La necesidad es debida a los productos químicos, y a las computadoras que van a destruirme, que van a destruir mi cerebro.

Asit Chandamal: Estoy diciendo algo ligeramente diferente, esto es, que si continúa esta tecnología, no habrá ningún vacío en ningún ser humano porque eventualmente puede desaparecer como especie. Al mismo tiempo, como ser humano, siento que hay algo que desconozco pero que quiero descubrir. ¿Hay algo que sea diferente y que necesite ser preservado? ¿Puedo entender la inteligencia? ¿Cómo voy a preservar eso contra todos estos peligros?

J. Krishnamurti: Asit, puede que no haya ninguna manera de preservación. Mire señor, demos por sentado que los productos químicos -las computadoras- van a hacerse cargo del hombre por completo. Si el cerebro no se ejercita, como lo está haciendo ahora con los problemas de ansiedades, temores, etc., inevitablemente se deteriorará. Y deterioro quiere decir que, gradualmente, el hombre se transformará en un robot. Entonces, yo me pregunto, ¿cómo un ser humano que ha sobrevivido millones de años, puede tener un final así? Puede que ocurra de esa manera; y probablemente ocurrirá.

Asit Chandamal: Me parece que el movimiento de esta tecnología es algo muy dañino, muy perjudicial, porque hay una cierta bondad que está siendo destruida.

J. Krishnamurti: De acuerdo.

Asit Chandamal: La tecnología ha sido creada por el ser humano. Pero parece ser un movimiento de maldad y como si esa maldad fuera a hacerse cargo.

J. Krishnamurti: ¿Es maldad? ¿Por qué la llama usted maldad?

Asit Chandamal: Porque está destruyendo al mundo.

J. Krishnamurti: Pero nosotros nos estamos destruyendo a nosotros mismos. No nos destruye la máquina, lo hacemos nosotros mismos.

Asit Chandamal: Entonces, la pregunta es ¿cómo hace el ser humano para crear esta tecnología y sin embargo no ser destruido por ella?

J. Krishnamurti: Eso es correcto. La mente se deteriora porque no permite que nada afecte o conmueva sus valores, sus dogmas. Está estancada ahí. Si tengo una fuerte convicción u opinión, estoy deteriorándome. Y la máquina va a contribuir a que nos deterioremos más deprisa. Eso es todo. Por consiguiente, ¿qué es lo que va a hacer un ser humano? Y pregunto: ¿qué va a hacer un ser humano, privado de todo esto, si no tiene problemas y solamente está persiguiendo el placer? Creo que ahí está la causa. De distintas maneras, esto es lo que el hombre busca ahora y la droga y las máquinas serán sus estimulantes. El ser humano no será nada, salvo estar involucrado en la persecución del placer.

Asit Chandamal: Y la computadora y la televisión le facilitarán el placer en su propia casa. Estamos diciendo que no son sólo los científicos en computación, sino también los genetistas y las multinacionales los que están comprometidos con los entretenimientos electrónicos, y todos van a converger en un punto que supondrá el final del hombre, bien porque se habrá destruido la capacidad del cerebro humano, bien porque el ser humano haya alcanzado el estado de constante placer, sin ninguno de sus efectos secundarios. El placer se logrará por medio de la computadora y los productos químicos, y, gradualmente, irá desapareciendo la relación directa con otros seres humanos.

J. Krishnamurti: Quizás todavía no hayan llegado tan lejos ni los químicos ni los expertos en computadoras, pero tenemos que adelantarnos a ellos. Eso es lo que siento. ¿Qué es lo que ha estado persiguiendo el hombre continuamente a través de su existencia? ¿Cuál es la corriente que ha seguido, desde tiempo inmemorial? ¿El placer?

Asit Chandamal: El placer, pero también la terminación del dolor.

J. Krishnamurti: El placer, evitar lo otro, pero, sobre todo, el placer.

Asit Chandamal: Persigue el placer y, en algún momento, percibe la necesidad no simplemente del placer, sino, en el sentido negativo, del final del sufrimiento.

J. Krishnamurti: Lo cual quiere decir placer.

Asit Chandamal: El final del sufrimiento, ¿es placer?

J. Krishnamurti: No. Usted no entiende el verdadero sentido. Deseo el placer a cualquier precio, y el sufrimiento es para mí una indicación de que no estoy obteniendo placer. Discútalo; no lo acepte.

Asit Chandamal: Lo que yo digo es que, históricamente, el hombre siempre ha perseguido el placer.

J. Krishnamurti: ¿Eso qué quiere decir? Siga, analícelo.

Asit Chandamal: El yo lo ha perseguido.

Achyut Patwardhan: Cuando usted dice «yo», ¿se refiere al yo físico o al yo psicológico?

J. Krishnamurti: A ambos. Quiero sobrevivir tanto física como psicológicamente; para sobrevivir es necesario que haga ciertas cosas, y para hacerlas, tienen que resultarme placenteras. Examinemos esto muy cuidadosamente. En definitiva, el hombre desea placer. La persecución de dios es placer. ¿Correcto? ¿Es eso lo que va a ser impulsado por la máquina, por las drogas, el hecho de que el hombre será simplemente una entidad que está preocupada por el placer? Encontrar un equilibrio entre los dos, ¿es ése el conflicto? El placer es la cosa más destructiva de la vida.
No creo que usted comprenda el significado de esto. El conflicto entre bondad y maldad ha existido desde tiempo inmemorial. El problema es encontrar un equilibrio o un estado en el que no exista el conflicto, lo cual es placer. Y el placer es la cosa más destructiva de la vida. ¿Correcto?

Achyut Patwardhan: En términos de lo que usted está diciendo, la búsqueda para liberar a la mente de su esclavitud, ¿pertenece al reino del placer?

Asit Chandamal: De hecho, reducimos todo a eso. Eso es lo que han hecho los seres humanos. El apego, la esclavitud, crean sufrimiento, y ésa es la razón de que deseemos la libertad. ¿Podemos ver que, en definitiva, todas las acciones humanas acaban en la necesidad de felicidad, de placer, y que son enormemente destructivas? Han terminado en una tecnología que es también una persecución del placer, y eso es autodestructivo. Tiene que haber otras actividades de la mente que no persigan la obtención del placer, que no sean autodestructivas. No sé si existen, pero tiene que haberlas.

J. Krishnamurti: Asit, aclaremos esto entre nosotros, entre usted y yo. Es un hecho que, históricamente, los seres humanos hasta ahora siempre han estado en conflicto entre lo bueno y lo malo; sus antiguas pinturas hablan de una lucha. Prevalece el espíritu de conquista, el cual termina en placer. Lo he examinado y me he dado cuenta, instantáneamente, de que ése ha sido el movimiento total del hombre. No creo que nadie pueda discutir esto. Me refiero a la totalidad de ello, no sólo física sino psicológicamente. La autopreservación es también parte de ese movimiento. Eso es un hecho. ¿Es eso lo que destruye la mente, el cerebro?

Radha Burnier: Señor, ¿qué entiende usted por bien y mal, cuando habla de tratar de equilibrarlos, lo cual produce placer?

J. Krishnamurti: Usted ha visto esas pinturas de las cavernas que tienen cincuenta mil años, que se encuentran en Francia y en España. En ellas aparece el hombre luchando con el toro.

Radha Burnier: En efecto. De una u otra forma, eso aparece por todas partes.

J. Krishnamurti: Sí. Ese conflicto entre lo que llamamos bondad y lo que llamamos maldad ha existido desde tiempo inmemorial. ¿Correcto? El hombre ha inventado la bondad y la maldad. Obsérvelo, observe su propia mente. No teorice. Mirase a sí mismo si puede, y vea lo que es bondad y lo que es maldad. El hecho nunca es malo. ¿Correcto? La ira es la ira. Pero yo digo que es mala y, por lo tanto, tengo que liberarme de ella. Pero la ira es un hecho. ¿Por qué tiene usted que denominarla bondad o maldad?

Radha Burnier: La llame mala o no, puede ser terriblemente destructiva.

Y: Puede ser muy destructiva, pero en el momento en que la llamo mala se convierte en algo que tiene que ser evitado. ¿Correcto? Y entonces empieza el conflicto. Pero es un hecho. ¿Por qué la llama usted de alguna otra forma?

Pupul Jayakar: Tomemos la magia negra. ¿Diría usted que la búsqueda de ello es en su misma naturaleza mala o no?

J. Krishnamurti: ¿A qué llama usted magia negra?

Pupul Jayakar: La magia negra es la búsqueda de algo con la intención de destruir a otro.

J. Krishnamurti: Que es lo que estamos haciendo, aunque no podamos llamarla magia negra; sin embargo, ¿qué es la guerra?

Pupul Jayakar: Déjeme que vaya despacio; usted nos está apurando. Lo que digo es que, supuestamente, la magia negra pone en funcionamiento poderes que no son físicos.

J. Krishnamurti: Hace algunos años yo vi, aquí en Rishi Valley, bajo un árbol, una figura de hombre o de mujer en la que habían clavado alfileres. Pregunté qué era aquello y me lo explicaron. Se trataba de la intención de hacer daño a alguien. ¿Cuál es la diferencia entre eso y la intención de ir a la guerra?
Ustedes se están equivocando por completo. Se están perdiendo en extremo. Todos son tan condenadamente inteligentes y ése es el problema que tienen. La luz no es buena ni mala. ¿Qué significa eso? Mire señor, la computadora, los productos químicos se están haciendo cargo del hombre. Tampoco eso es bueno o malo, está sucediendo. Por supuesto, existe la crueldad, y también la bondad. Eso está claro. Es obvio. Hay diferencia entre una madre pegándole a su hijo y alguien que tiene compasión y dice que no hay que herir a nadie, eso es obvio. ¿Por qué lo llama bueno o malo? ¿Por qué lo llama maldad? Desapruebo la palabra, eso es todo.
Podemos pasar a otra cosa y decir que el placer está siempre en el terreno de lo conocido. Hoy no tengo placer, pero puede suceder pasado mañana. Me gusta pensar que eso sucederá. No sé si ve lo que quiero decir. El placer es un movimiento en el tiempo. ¿Hay algún placer que no esté basado en el conocimiento? Toda mi vida es lo conocido. Proyecto lo conocido en el futuro, modificándolo, pero continúa siendo lo conocido. No obtengo placer en lo desconocido. Y la computadora, etc., están en el campo de lo conocido. Pero la verdadera cuestión es si podemos liberarnos de lo conocido. Esa es la verdadera cuestión, porque el placer, el sufrimiento, el temor, están ahí, toda la actividad de la mente es lo conocido. Y éste puede proyectar lo desconocido, teorizar, pero eso no es un hecho. Por lo tanto, las computadoras, los productos químicos, la genética, los clones, son lo conocido. Pero, ¿podemos liberarnos de lo conocido? Lo conocido está destruyendo al hombre. Los astrofísicos van al espacio, desde lo conocido. Persiguen la investigación del cielo, del cosmos, por medio de instrumentos fabricados por el pensamiento; miran a través de esos instrumentos y descubren el universo, observando lo que es; esto continúa siendo lo conocido.

Pupul Jayakar: Ahora, se me ocurre una cosa muy interesante. La mente actual del hombre, de la forma en que funciona, está amenazada. Está siendo destruida. Tanto si la máquina se hace cargo de ella y la destruye, como si se libera de lo conocido, lo cual destruirá su actual modo de funcionar. El desafío es mucho más profundo.

J. Krishnamurti: Sí. Eso es lo que dije. Usted lo captó. Si lo he entendido bien, lo que Pupul está diciendo es que lo conocido, dentro de lo cual están trabajando nuestras mentes, nos está destruyendo. Lo conocido son también las proyecciones futuras, como la máquina, las drogas, la genética, los clones; todo eso nace de lo conocido. Por eso ambos nos están destruyendo.

Asit Chandamal: Ella dice también que la mente del hombre se ha movido siempre dentro de lo conocido, en busca del placer. Esto se ha traducido en la tecnología que la destruirá. Luego, afirma que el otro movimiento, es decir, el liberarse de lo conocido, también destruirá la mente, tal y como ahora la conocemos.

J. Krishnamurti: Sí, ¿Liberarse de lo conocido? ¿Qué dice usted?

Asit Chandamal: Ella dice que hay dos movimientos. El movimiento de lo conocido que se encamina a una destrucción, cada vez más grande, de la mente. La salida es liberarse de lo conocido que también está destruyendo el movimiento de lo conocido.

J. Krishnamurti: Espere. No existe liberarse de algo. Es un final. ¿Comprende?

Asit Chandamal: ¿Está usted diciendo que la libertad de lo conocido es de tal naturaleza que usted no destruye ese movimiento, que el pensamiento y la mente tienen su sitio? ¿Está usted afirmando que en eso hay libertad?

J. Krishnamurti: Yo digo que sólo hay libertad, pero no de lo conocido.

Pupul Jayakar: Yo digo que la mente, lo que llamamos mente humana, opera de cierta forma. Esa mente humana se encuentra sometida a presión por los avances tecnológicos. Esto otro, el liberarse de lo conocido, también resulta profundamente destructivo de esta función mental. Por lo tanto, resulta inevitable una nueva mente, o bien nacida de la tecnología o una libre de lo conocido. Son las dos únicas soluciones; la actual posición está terminada.

J. Krishnamurti: Seamos claros. Tiene que haber una nueva mente o lo presente va a destruirla. ¿Correcto? Pero la nueva mente sólo puede existir de una manera real, no teórica; sólo puede existir cuando termina el conocimiento. El conocimiento ha creado la máquina y nosotros vivimos del conocimiento. Somos máquinas y ahora estamos separando las dos cosas. La máquina nos está destruyendo. La máquina es el resultado del conocimiento, y nosotros también. Así pues, lo que nos está destruyendo es el conocimiento, no la máquina. Por consiguiente, la pregunta oportuna es ¿puede terminar el conocimiento? ¿No si podemos liberarnos del conocimiento? Porque, entonces, usted está evitando el conocimiento o escapando de él.

Asit Chandamal: La cuestión es, ¿puede el conocimiento o la acción surgida de él terminar? La acción nacida del conocimiento puede terminar, pero el conocimiento, no.

J. Krishnamurti: Sí puede.

Asit Chandamal: ¿La acción nacida del conocimiento?

J. Krishnamurti: La acción es libertad del conocimiento.

Asit Chandamal: El conocimiento no puede terminar.

J. Krishnamurti: Sí, señor.

Pupul Jayakar: ¿Qué quiere usted decir cuando afirma que todo conocimiento termina?

J. Krishnamurti: El conocimiento es lo conocido, excepto el conocimiento tecnológico. ¿Puede ese conocimiento terminar? ¿Quién pondrá fin al conocimiento? Si una persona quiere ponerle fin, ésta seguirá siendo parte del conocimiento. Por lo tanto, no existe ninguna entidad aparte del conocimiento, que pueda ponerle fin. Vaya despacio, por favor.

Asit Chandamal: ¿Existe sólo el conocimiento?

J. Krishnamurti: Sólo existe el conocimiento, no su terminación. No sé si me estoy explicando claramente.

Asit Chandamal: Así, pues, hay esa tremenda fuerza de la autopreservación y solamente existe el conocimiento. Y usted pregunta si el conocimiento puede terminar, lo cual significa autoaniquilación.

J. Krishnamurti: No. Comprendo lo que está diciendo. Por el momento estoy dejando de lado la terminación del yo. Digo que la computadora, que incluye toda la tecnología, y mi vida, se basan en el conocimiento. Es decir, no hay división entre los dos.

Asit Chandamal: Lo comprendo.

J. Krishnamurti: Esto es una cosa tremenda. Mientras estamos viviendo en el conocimiento, nuestro cerebro está siendo destruido por la rutina, la máquina, etc. Entonces, la mente es conocimiento. No hay razón para decir que debe librarse a sí misma del conocimiento. Vea esto. Sólo existe la mente que es conocimiento.
Voy a decirle algo. Usted se ha bloqueado a sí mismo. No diga que es imposible. Si afirma que es imposible, no pudo haber inventado las computadoras. Muévase de allí. Cuando la mente dice que debe estar libre, cualquier cosa que haga estará dentro del campo del conocimiento. Por lo tanto, ¿cuál es el estado de la mente que sabe, que conoce, que está completamente alerta de que es solamente conocimiento?
Yo me he movido. ¿No lo ve usted? Ahora bien, ¿Qué ha sucedido? Aparentemente, el conocimiento es movimiento. El conocimiento ha sido adquirido por medio del movimiento. Entonces, el conocimiento es movimiento. Por lo tanto, el tiempo, todo eso, es movimiento.

Asit Chandamal: Usted se está refiriendo al estado de la mente cuando el tiempo se detiene.

J. Krishnamurti: Eso es realmente libertad. El tiempo es movimiento. ¿Y qué significa eso? Es muy interesante, señor. Déjeme unirlo. La mente ha inventado la computadora. He utilizado esa palabra para incluir toda la tecnología, la genética, la reproducción clónica, los productos químicos. Todo esto ha nacido del conocimiento que el hombre ha adquirido. Todo eso sigue siendo lo conocido, es producto de lo conocido, con sus hipótesis, una teoría y su refutación, y todo eso. El hombre ha hecho exactamente lo mismo que la máquina. Por tanto, no existe división entre ambos. La mente es conocimiento. Cualquier cosa que haga nacerá del conocimiento; los dioses de los hombres y sus templos nacen del conocimiento. El conocimiento es un movimiento. ¿Puede detenerse el movimiento?
Eso es realmente libertad. Eso significa que la percepción está libre del conocimiento, y la acción no es de la percepción, ni del conocimiento. La percepción de una serpiente, el peligro, es acción, pero esa percepción se basa en siglos de condicionamientos sobre la serpiente. La percepción de que yo soy un hindú, que ha progresado durante tres mil años, es el mismo movimiento. Durante todo el tiempo, estamos viviendo en ese campo. Eso es lo destructivo, no la máquina. A menos que esa máquina que es la mente se detenga, no la computadora, vamos a destruirnos a nosotros mismos.
Por tanto, ¿existe una percepción que no nazca del conocimiento? Porque cuando este movimiento se detenga, tiene que haber acción.

Asit Chandamal: En otras palabras, es actuar en el mundo, pero nada permanece, no quedan marcas. Nada echa raíces.

J. Krishnamurti: ¿Eso qué quiere decir? Una percepción que no es del conocimiento. ¿Existe tal percepción? Por supuesto, existe una percepción que no puede ser procesada en la computadora. ¿Nace esta investigación del instinto del placer? Estamos investigándolo.

Pupul Jayakar: No sé si es por placer o por otra cosa.

Asit Chandamal: No importa si la computadora puede hacerlo o no. Es esencial que lo hagamos.

Pupul Jayakar: Lo cual nos lleva a la posición de que existe algo que hay que investigar.

J. Krishnamurti: ¿Usted ve cuán profundamente arraigado está?

Asit Chandamal: La cuestión es averiguar cuál es el mecanismo y la estructura de la mente que funcionan con la percepción, con la comprensión inmediata, sin acumulación.

J. Krishnamurti: Pero vean lo que hemos hecho para llegar hasta ese punto, que es la percepción sin registro, ¡cuánto tiempo nos ha llevado! ¿Por qué? Porque funcionamos en el tiempo.

Asit Chandamal: En otras palabras lo que usted está diciendo es que no es necesario atravesar por este proceso. Si hemos llegado hasta este punto y no actuamos, resulta muy peligroso, mucho más peligroso que si no lo hubiéramos discutido en absoluto.

J. Krishnamurti: Eso es lo que estoy diciendo. Es un peligro enorme. ¿Ha llegado usted al punto en que puede ver lo que la mente ha inventado? La máquina, es decir, la computadora, las drogas, los productos químicos, la reproducción por clones y todo eso. Es lo mismo que nuestras mentes. Nuestras mentes son tan mecánicas como eso. Estamos actuando siempre en esa área. Por consiguiente, nos estamos destruyendo a nosotros mismos. No es la máquina la que nos está destruyendo.

Pupul Jayakar: Al final de todo esto uno puede decir tapas, tapas, tapas[19]. Lo que quiere decir que no hemos hecho nuestra tarea.

J. Krishnamurti: No estoy seguro de que no haya dado usted un salto atrás en el tiempo. Un pianista dijo una vez que si usted practica, está practicando la cosa equivocada.

Pupul Jayakar: No es cuestión de práctica.

J. Krishnamurti: Pupulji, ahí están todos los maestros. ¿Qué va a hacer? ¿Van a tirar una bomba aquí? ¿Comprende lo que quiero decir? Estamos manipulando una bomba que puede explotar en cualquier momento. No sé si usted se da cuenta de eso. Es una cosa tremenda.

Asit Chandamal: Es mucho más peligroso.

J. Krishnamurti: Es realmente alarmante. Me pregunto si se da cuenta de ello. ¿Qué hará usted? Esta es la verdadera revolución.

Asit Chandamal: No sólo para los maestros y los alumnos.

J. Krishnamurti: Por supuesto, por supuesto.

Asit Chandamal: Me gustaría preguntarle, la mente que le ha acompañado, que ha llegado con usted hasta este punto, ¿se vuelve más vulnerable a la maldad?

J. Krishnamurti: Entiendo lo que quiere decir. No lo discutiremos ahora. Es decir, la cuestión no es poner fin al conocimiento, sino detener su movimiento, parar su actividad. Esta es la verdadera cuestión.

[19] Tapas : Penitencias corporales. Austeridad, sacrificio, ascetismo. volver

El Camino de la Inteligencia.

La Inteligencia,
las Computadoras y la Mente Mecánica - Parte 2
Seminario en el Valle Rishi, 4 de Diciembre de 1980

Jiddu Krishnamurti, Camino de la Inteligencia. Pensamiento, observación.
The Way of Intelligence 1978-1982. Jiddu Krishnamurti en español.

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