Jiddu Krishnamurti texts Jiddu Krishnamurti quotes and talks, 3000 texts in many languages. Jiddu Krishnamurti texts

El Libro de la Vida

Mayo

La inteligencia - Los sentimientos - Las palabras - El condicionamiento

Una mente rica en inocencia

La verdad, el verdadero Dios ‑Dios verdadero, no el Dios que es hechura del hombre- no quiere una mente que ha sido destruida, una mente trivial, superficial, estrecha, limitada. Necesita una mente sana, una mente rica ‑rica no en conocimientos sino en inocencia-, una mente sobre la cual jamás haya habido una marca dejada por la experiencia, una mente libre del tiempo. Los dioses que ustedes han inventado para confortarse aceptan la tortura, aceptan una mente que se ha embotado. Pero aquello que es verdadero no lo acepta; quiere un ser humano completo, total, un ser humano cuyo corazón sea pleno, rico, claro, capaz de sentir intensamente, capaz de ver la belleza de un árbol, la sonrisa de un niño, la angustia de una mujer que jamás ha tenido una comida completa.

Debemos tener este sentimiento extraordinario, esta sensibilidad hacia todo: hacia el animal, hacia el gato que se pasea encima del muro, hacia la escualidez, la suciedad, la inmundicia de los seres humanos que viven en la extrema pobreza, en la desesperación. Debemos ser sensibles, lo cual implica sentir intensamente, no en cierta dirección particular, no como una emoción que va y viene, sino ser sensibles con nuestros nervios, nuestros ojos, nuestro cuerpo, nuestros oídos, nuestra voz. Debemos ser completamente sensibles todo el tiempo. A menos que uno sea tan plenamente sensible, no hay inteligencia. La inteligencia adviene con la sensibilidad y la observación.

1 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti Vol. XIV

¿Qué papel juega la emoción en la vida?

¿Cómo surgen las emociones? Muy simple. Surgen por obra de los estímulos, por la acción de los nervios. Usted me clava un alfiler y salto; me lisonjea y estoy encantado; me insulta y eso no me gusta. Las emociones surgen a través de nuestros sentidos. Y casi todos funcionamos a base de nuestra emoción de placer; es obvio, señor. A usted le agrada que le reconozcan como hindú. Así pertenece a un grupo, a una comunidad, a una tradición, por antigua que sea; y le agrada eso, con el Gita, los Upanishads y las viejas tradiciones. Y al musulmán le agrada lo suyo, y así sucesivamente. Nuestras emociones surgen a causa de los estímulos, del entorno, etc. Eso es bastante evidente.

¿Qué papel juega la emoción en la vida? ¿Comprende? El amor, ¿es placer, es deseo? Si el amor es emoción, hay algo que cambia todo el tiempo, ¿verdad? ¿No conoce usted todo eso?

Uno ha de darse cuenta, pues, de que las emociones, el sentimentalismo, los entusiasmos, el sentir que uno es bueno y todas esas cosas, no tienen nada que ver con el verdadero afecto, con la compasión. Todo sentimiento personal, toda emoción, se vincula con el pensamiento; por lo tanto, resulta en placer y dolor. El amor no sufre, no experimenta dolor, porque no es la consecuencia del placer o del deseo.

2 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XVII

Liberar la inteligencia

Lo primero que debemos hacer, si se me permite sugerirlo, es descubrir por qué pensamos de cierta manera, por qué sentimos de cierta manera. No trate de cambiar eso, no intente analizar sus pensamientos y sus emociones; tome conciencia de por que esta pensando dentro de determinada rutina y desde qué motivo actúa.

Aunque pueda descubrir el motivo por medio del análisis, lo que fuere que descubra por medio del análisis, ello no será lo real. Lo que descubra será real sólo cuando usted esté intensamente alerta al instante en que funcionan sus pensamientos y emociones; entonces verá qué extraordinaria sutileza, qué delicadeza tienen.

En tanto tenga usted un «debo» y un «no debo», esta compulsión hará que jamás descubra el veloz movimiento errático de los pensamientos y las emociones. Y estoy seguro de que todos ustedes han sido educados en la escuela de los «debo» y «no debo»; por eso han destruido su pensar y sentir. Han sido limitados y mutilados por sistemas y métodos, así como por sus instructores. Abandone, pues, todos esos «debo» y «no debo». Esto no quiere decir que tenga que haber libertinaje, sino que debe estar alerta a la mente que siempre está diciendo «debo» y «no debo». Entonces, tal como una flor se abre y florece en la mañana, así ocurre con la inteligencia: está ahí, funciona creando comprensión.

3 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. II

Intelecto contra inteligencia

Educar el intelecto no da como resultado la inteligencia. Antes bien, la inteligencia adviene cuando uno actúa en perfecta armonía, tanto intelectual como emocionalmente. Hay una vasta diferenciación entre intelecto e inteligencia. El intelecto es tan sólo el pensamiento funcionando independientemente de la emoción. Cuando el intelecto, sin tener en cuenta la emoción, es educado en una dirección determinada, uno puede poseer un gran intelecto, pero no por eso tiene inteligencia, porque la inteligencia contiene la inherente capacidad tanto de sentir como de razonar; en la inteligencia, ambas capacidades están por igual presentes de una manera intensa y armónica.

... Si uno introduce sus emociones en los negocios, dice usted, los negocios no pueden ser bien manejados ni ser honestos. Así pues, divide su mente en compartimentos; en un compartimento guarda su interés religioso, en otro sus emociones, en un tercero su interés comercial, el cual nada tiene que ver con su vida intelectual y emocional. Su mente comercial considera a la vida como un mero medio de ganar dinero a fin de vivir. Así es como continúa esta existencia caótica, esta división en su vida. Si realmente usara su inteligencia en los negocios, esto es, si sus emociones y sus pensamientos actuaran armónicamente, sus negocios podrían fracasar. Es posible que así sucediera. Y probablemente los dejaría usted fracasar cuando de verdad percibiera el absurdo, la crueldad y la explotación que implica esta manera de vivir.

Hasta que de hecho aborden ustedes toda la vida con inteligencia, en vez de hacerlo meramente con el intelecto, ningún sistema en el mundo salvará al hombre del incesante afán por el dinero.

4 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. I

El sentimentalismo y la emoción engendran crueldad

Uno puede ver que ni la emoción ni el sentimentalismo tienen lugar alguno que esté relacionado con el amor. El sentimentalismo y la emoción son tan sólo reacciones de agrado o desagrado. Usted me agrada y soy terriblemente entusiasta a su respecto; me gusta este lugar, ¡oh!, es hermoso y todo lo demás, lo cual implica que no me gusta el otro lugar, etc. Así, el sentimentalismo y la emoción engendran crueldad. ¿Lo han observado alguna vez? La identificación con el paño llamado bandera nacional es un factor emocional y sentimental, y por ese factor están ustedes dispuestos a matar a otro ser humano; ¿a eso lo llaman amor por el país, amor al prójimo...? Uno puede ver que donde intervienen el sentimentalismo y la emoción no hay amor. El sentimentalismo y la emoción son los que engendran la crueldad del agrado y el desagrado. Y uno puede ver también que donde hay celos, no hay amor, es obvio. Digamos que estoy envidioso de usted porque tiene una posición mejor, un mejor trabajo, una casa mejor, luce más atractivo, más inteligente, más despierto, y yo siento celos de usted. De hecho, no digo que estoy celoso, pero compito con usted, lo cual es una forma de celos, de envidia. Por lo tanto, la envidia y los celos no son amor, y los elimino. No sigo hablando acerca de cómo eliminarlos y mientras tanto continúo siendo envidioso; los elimino realmente, como la lluvia lava el polvo de muchos días acumulado sobre una hoja; simplemente, los lavo y termino con ellos.

5 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XVII

Debemos morir para todas nuestras emociones

¿Qué entendemos por emoción? ¿Es una sensación, una reacción, una respuesta de los sentidos? El odio, la devoción, el sentimiento de amor o simpatía por otro, son todas emociones. A algunas, como el amor y la simpatía, las llamamos positivas, mientras que a otras, como el odio, las llamamos negativas y queremos librarnos de ellas. ¿Es el amor lo opuesto del odio? Y ¿es el amor una emoción, una sensación, un sentimiento que prolongamos por medio de la memoria?

... Entonces, ¿qué entendemos por amor? Ciertamente, el amor no es memoria. Eso resulta para nosotros muy difícil de entender, porque para casi todos el amor es memoria. Cuando ustedes dicen que aman a su esposa, a su marido, ¿qué quieren decir con eso? ¿Aman lo que les da placer? ¿Aman lo que han identificado consigo mismos y reconocen como propio? Por favor, éstos son hechos; no estoy inventando nada, así que no se muestren horrorizados.

... Es la imagen, el símbolo «mi esposa» o «mi marido» lo que amarnos, o creemos que amarnos, no el individuo vivo. No conozco en modo alguno a mi esposa o a mi marido; jamás puedo conocer a esa persona en tanto el conocerla implique reconocimiento. Porque el reconocimiento se basa en la memoria, en los recuerdos de placer y dolor, de las cosas para las que he vivido, por las que me he angustiado, de las que poseo y a las cuales me apego. ¿Cómo puedo amar cuando hay miedo, dolor, soledad, cuando vivo en la lobreguez de la desesperación? ¿Cómo puede amar un hombre ambicioso? Y todos somos muy ambiciosos, por «honorable» que pueda ser nuestra ambición.

Así pues, a fin de descubrir realmente qué es el amor, debemos morir para el pasado, para todas nuestras emociones para el bien y el mal; debemos hacerlo sin esfuerzo, como lo haríamos con algo venenoso, porque comprendemos lo que implica.

6 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XIII

Uno debe tener grandes sentimientos

En el mundo moderno, donde hay tantos problemas, uno está propenso a perder la grandeza de sentimiento. Entiendo por esa palabra sentimiento, no el sentimentalismo, emocionalismo, no la mera excitación, sino esa calidad de percepción la calidad del oír, del escuchar, la calidad del sentir, sentir un pájaro que canta posado en un árbol, el movimiento de una hoja bajo el sol. Sentir las cosas con grandeza, profundamente, agudamente, es muy difícil para la mayoría de nosotros, debido a la gran cantidad de problemas que tenemos. Cualquier cosa que tocamos parece convertirse en un problema. Y, aparentemente, no hay un final para los problemas del hombre, quien parece completamente incapaz de resolverlos, ya que cuanto más aumentan los problemas existentes, más disminuyen nuestros sentimientos.

Por «sentimiento» quiero decir la apreciación de la curva de una rama, de la escualidez, de la suciedad del camino; quiero decir ser sensible al dolor de otro, hallarnos en estado de éxtasis ante una puesta del sol. Éstas no son expresiones de sentimentalismo, no son meras emociones. La emoción y el sentimentalismo se convierten en crueldad, pueden ser usados por la estructura social; y cuando hay sentimentalismo, sensación, nos volvemos esclavos de la sociedad. Pero uno debe tener grandes sentimientos. El sentimiento por la belleza, el sentimiento por una palabra, por el silencio entre dos palabras, la capacidad de escuchar con claridad un sonido, todo eso genera profundidad en el sentir. Y es esencial tener sentimientos intensos, porque sólo el sentir con profundidad y grandeza torna a la mente sensible en alto grado.

7 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XV

Observación sin pensamiento

No hay sentimiento sin pensamiento; y detrás del pensamiento está el placer; por lo tanto, esas cosas marchan juntas el placer la palabra, el pensamiento, el sentimiento; no están separadas. La observación pura, sin pensamiento, sentimiento ni palabra, es energía. La energía se disipa a causa de la palabra, la asociación, el pensamiento, el placer y el tiempo; en consecuencia, falta energía para mirar, observar.

8 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XV

La totalidad del sentir

¿Qué es el sentimiento? El sentimiento es como el pensamiento. Es una sensación. Veo una flor y respondo a esa flor: me agrada o no me agrada. El agrado o el desagrado los dicta mi pensamiento, y el pensamiento es la respuesta del trasfondo constituido por la memoria. Así pues, digo: «Esa flor me agrada», o «esa flor no me agrada»... Ahora bien, el amor ¿está relacionado con el sentimiento? El sentimiento es sensación, no hay duda: sensación de agrado y desagrado, de bueno y malo, de buen gusto, etc. ¿Está ese sentimiento relacionado con el amor?... ¿Ha observado usted su calle, la manera como vive en su casa, el modo como se sienta, como habla? ¿Ha reparado en todos los santos que ustedes adoran? Para ellos la pasión es sexo; por eso niegan la pasión, la belleza ‑las niegan en el sentido de desecharlas-. De esta manera, junto con la sensación han matado ustedes el amor, ya que dicen: «La sensación hará de mí un prisionero, seré un esclavo del deseo sexual; por lo tanto, la eliminaré». De ese modo, han convertido al sexo en un problema inmenso [...]. Cuando haya comprendido de manera completa el sentimiento ‑completa, no parcial-, cuando realmente haya comprendido la totalidad del sentir, sabrá qué es el amor. Cuando pueda ver y apreciar la belleza de un árbol, la belleza de una sonrisa, cuando pueda ver la belleza del sol poniéndose tras los muros de la ciudad ‑verla totalmente-, entonces sabrá qué es el amor.

9 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XIII

Si uno no nombra ese sentimiento

Cuando uno observa un sentimiento, ese sentimiento llega a su fin. Pero aun cuando llegue a su fin, si hay un observador, un espectador, un censor, un pensador que permanece aparte del sentimiento, sigue habiendo una contradicción. Es entonces, muy importante comprender cómo miramos un sentimiento.

Tomemos, por ejemplo, un sentimiento muy común: los celos. Todos sabemos qué es estar celoso. Ahora bien, ¿cómo mira usted sus celos? Cuando uno observa ese sentimiento, uno es el observador de los celos, y los observa como si fueran algo separado de uno mismo. Trata de cambiar los celos, de modificarlos, o trata de explicar por qué se justifica que uno esté celoso, y así sucesivamente. Hay, por lo tanto, alguien, un censor, una entidad separada de los celos, que lo observa. Puede que los celos desaparezcan por el momento, pero regresan nuevamente; y regresan porque no vemos realmente que los celos forman parte de nosotros mismos.

... Estoy diciendo que en el instante en que damos un nombre, en que ponemos un rótulo a ese sentimiento, hemos introducido la estructura de lo viejo; y lo viejo es el observador, la entidad separada que se halla compuesta de palabras, de ideas, de opiniones acerca de lo que está bien y lo que está mal [...]. Pero si uno no nombra ese sentimiento ‑lo cual exige una tremenda percepción alerta, una gran dosis de comprensión instantánea-, descubrirá que no hay observador ni pensador ni centro alguno desde el cual uno esté juzgando, y que uno mismo no es diferente del sentimiento. No hay un «yo» que sienta los celos.

10 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XIII

Las emociones no nos llevan a ninguna parte

Ya sea que uno esté guiado por sus emociones o por su intelecto, ello lo conduce a la desesperación, porque no lleva a ninguna parte. Pero uno se da cuenta de que el amor no es placer, no es deseo.

¿Sabe usted, señor, qué es el placer? Cuando mira algo o cuando tiene un sentimiento, el acto de pensar acerca de ese sentimiento, de extenderse constantemente en ese sentimiento, le causa placer, y usted desea que ese placer se repita una y otra vez. Cuando un hombre es muy ambicioso, o es un poco ambicioso, eso le provoca placer. Cuando un hombre está buscando poder, posición, prestigio en nombre del país, en nombre de una idea y todas esas cosas, eso le da placer. Carece en absoluto de amor y, debido a eso, crea mucho mal en el mundo. Genera guerra dentro y fuera.

11 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XVII

La memoria niega el amor

¿Es posible amar sin pensar? ¿Qué entendemos por pensar? El pensar es una respuesta a recuerdos de dolor y placer. No existe un pensar sin el residuo que deja la experiencia incompleta. El amor es diferente de la emoción y el sentimentalismo. El amor no puede ser introducido en el campo del pensamiento, mientras que sí pueden serlo el sentimentalismo y las emociones. El amor es una llama sin humo, siempre fresca, creativa, jubilosa. Un amor así es peligroso para la sociedad, para las relaciones. Por lo tanto, el pensamiento penetra en él, lo modifica, lo guía, lo legaliza, lo saca de su condición peligrosa; entonces uno puede vivir con él. ¡No sabe usted que cuando uno ama de verdad a alguien, ama a toda la humanidad? ¿No sabe cuán peligroso es amar al ser humano? Entonces, no hay barreras ni nacionalidades; entonces, no hay ansia de poder y de posición, y las cosas asumen sus valores exactos. Un hombre así es un peligro para la sociedad.

Para que el amor exista, debe llegar a su fin el proceso de la memoria. La memoria surge sólo cuando la experiencia no es plena y completamente comprendida. La memoria es tan sólo el residuo de la experiencia; es el resultado de un reto que no comprendemos en su totalidad. La vida es un proceso de reto y respuesta.

El reto es siempre nuevo, pero la respuesta es siempre vieja. Esta respuesta, que es el condicionamiento, que es una consecuencia del pasado, debe ser comprendida y no disciplinada o condenada. Eso significa vivir cada día de nuevo, en plenitud, completamente. Este vivir completo es posible sólo cuando hay amor, cuando nuestro corazón está lleno, no de palabras ni de cosas elaboradas por la mente. Sólo donde hay amor deja de actuar la memoria psicológica; entonces cada movimiento es un renacer.

12 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. IV

No rotular los sentimientos

¿Qué ocurre cuando usted no nombra? Observa una emoción, una sensación, de manera más directa; por lo tanto, la relación que establece es por completo diferente, tal como la que establece con una flor cuando no la nombra. Está obligado a mirarla de un modo nuevo. Cuando no nombra a un grupo de personas, por fuerza tiene que mirar el rostro de cada individuo, y no tratarlos a todos en conjunto. Por consiguiente, está mucho más alerta, observa mucho más, comprende más; tiene un sentido más profundo de piedad, de amor; pero si los trata a todos en masa, se acabó.

Si no los califica, tiene que considerar cada sentimiento a medida que surge. Cuando califica, cuando rotula el sentimiento, ¿es éste diferente del rótulo? ¿O es el rótulo el que ha provocado el sentimiento?...

Si no nombro un sentimiento, o sea, si el pensamiento no está funcionando meramente a causa de las palabras, o si no pienso en función de palabras, imágenes o símbolos, cosa que hace la mayoría de nosotros, entonces ¿qué ocurre? Entonces la gente no es tan sólo el observador. Cuando la mente no piensa en función de palabras, símbolos, imágenes, no hay pensador separado, el pensamiento, el cual es la palabra. Entonces la mente está quieta, ¿no es así? ‑no aquietada, sino que está quieta-. Cuando está de verdad quieta, los sentimientos que surgen pueden ser encarados de inmediato. Sólo cuando damos nombres a los sentimientos y, de tal modo, los fortalecemos, los sentimientos tienen continuidad; se almacenan en el centro, desde el cual les asignamos nuevos rótulos, ya sea para fortalecerlos o para comunicarlos.

13 de mayo; La libertad primera y última

Permanezcan con un sentimiento y vean qué sucede

Ustedes jamás permanecen con un sentimiento, un sentimiento puro y simple, sino que siempre lo rodean con la parafernalia de las palabras. La palabra lo distorsiona; el pensamiento, remolineando en torno de él, lo arroja a la oscuridad, lo abruma con miedos y anhelos gigantescos. Uno jamás permanece con un sentimiento, sin agregarle nada más: con un sentimiento de odio, o con ese sentimiento extraño de la belleza. Cuando brota el sentimiento de odio, decimos que es malo; están la compulsión, la lucha por vencerlo, la agitación del pensamiento respecto de ese odio [...].

Traten de permanecer con el sentimiento de odio, con el sentimiento de envidia, de celos, con el veneno de la ambición; al fin y al cabo, eso es lo que tenemos en nuestra vida cotidiana, aunque queramos vivir con amor, o con la palabra amor. Puesto que usted tiene el sentimiento de odio, de querer injuriar a alguien con un gesto o una palabra ardiente, vea si puede permanecer con ese sentimiento. ¿Puede? ¿Lo ha intentado alguna vez? Trate de permanecer con un sentimiento y vea qué sucede. Encontrará eso asombrosamente difícil. Su mente no dejará en paz al sentimiento; irrumpirá con sus recuerdos, sus asociaciones, sus «debes» y «no debes», su perpetuo parloteo. Levante del suelo un caparazón abandonado. ¿Puede contemplarlo, maravillarse ante su delicada belleza, sin decir «¡qué bonito es!», o «¿a qué animal pertenecerá?». ¿Puede mirar algo sin el movimiento de la mente?

¿Puede vivir con el sentir que hay detrás de la palabra, sin el sentimiento que la palabra provoca? Si puede hacerlo, descubrirá una cosa extraordinaria, un movimiento más allá de la medida del tiempo, una primavera que no conoce veranos.

14 de mayo; Comentarios sobre el vivir, Series I, II y III - Serie III

Comprender el valor exacto de las palabras

No sé si alguna vez ha considerado o examinado todo el proceso de la verbalización, el proceso de nombrar. Si lo ha hecho, habrá encontrado que es una cosa interesante, sorprendente y muy estimulante. Cuando damos un nombre a cualquier cosa que experimentamos, vemos o sentimos, la palabra se vuelve extraordinariamente significativa; y la palabra es tiempo. El tiempo es espacio, y la palabra es el centro de ello. Todo pensar es verbalización; pensamos en palabras. ¿Puede la mente liberarse de la palabra? No diga: «¿Cómo he de liberarme?» Eso no tiene sentido. Formúlese esa pregunta a sí mismo y vea cuán esclavos son ustedes de palabras tales como India, Gita, comunismo, cristiano, ruso, estadounidense, inglés, la casta inferior y la casta superior a la de uno. La palabra amor, la palabra Dios, la palabra meditación, ¡qué significado extraordinario hemos dado a estas palabras y cuán esclavos somos de ellas!

15 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XII

La memoria oscurece la percepción

¿Está especulando, o experimenta realmente a medida que avanzamos? Usted no sabe qué es una mente religiosa, ¿verdad? De lo que ha dicho se infiere que no sabe lo que significa; puede que tenga sólo un parpadeo, una vislumbre de ello, tal como ve el claro y hermoso cielo azul cuando la luz se abre paso por un instante a través de la nube; pero tan pronto ha percibido el cielo azul, tiene un recuerdo de ello y desea más; por consiguiente, queda absorto en el recuerdo. Cuanto más necesita la palabra para almacenarla como experiencia, tanto más se pierde en la palabra.

16 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XII

Las palabras crean limitaciones

¿Hay un pensar sin la palabra? Cuando la mente no está obstruida por las palabras, el pensar no es el pensar tal como lo conocemos; es una actividad exenta de palabras, de símbolos; por lo tanto, carece de fronteras, ya que la palabra es la frontera.

La palabra crea la limitación, y una mente que no está funcionando a base de palabras, no tiene limitación alguna, no tiene fronteras, no está amarrada [...]. Tome la palabra amor y vea qué despierta en usted, obsérvese, en el instante en que menciono esa palabra, comienza a sonreír y se endereza en el asiento, experimenta cosas. La palabra despierta, pues, toda clase de ideas, toda clase de divisiones, tales como amor carnal, espiritual, profano, infinito, y demás. Pero descubra qué es el amor. Por cierto, señor, para descubrir qué es el amor, la mente debe estar libre de esa palabra y del significado de esa palabra.

17 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti Vol. XII

Ir más allá de las palabras

Para comprendernos el uno al otro, considero necesario que no estemos presos en las palabras; una palabra como Dios, por ejemplo, puede tener un significado especial para usted, mientras que para mí puede que tenga una formulación totalmente distinta, o ninguna formulación en absoluto. Así que es casi imposible comunicarnos mutuamente, a menos que ambos tengamos la intención de comprender las meras palabras e ir más allá de éstas. La palabra libertad implica, por lo general, estar libre de algo, ¿no es así? Comúnmente, significa estar libre de la codicia, de la envidia, del nacionalismo, de la ira, de esto o aquello. Mientras que la palabra libertad puede tener completamente otro significado: la sensación interna de que uno es libre; y pienso que resulta muy importante comprender este significado.

... Después de todo, la mente está compuesta, entre otras cosas, de palabras. Ahora bien, ¿puede la mente estar libre de la palabra envidia? Experimente con esto y verá que palabras como Dios, verdad, odio, envidia, ejercen un efecto profundo sobre la mente. ¿Puede, entonces, la mente estar libre de estas palabras, tanto neurológica como psicológicamente? Si no está libre de ellas, es incapaz de enfrentarse al hecho de la envidia. Cuando puede mirar directamente el hecho que llama «envidia», entonces el hecho mismo actúa con mucha mayor rapidez que el empeño de la mente en hacer algo con respecto al hecho. En tanto la mente esté pensando en librarse de la envidia mediante el ideal de la «no envidia» y demás, está distraída, no se enfrenta con el hecho, y la palabra misma envidia es una distracción respecto del hecho. El proceso de reconocimiento se efectúa a través de la palabra; en el instante en que reconozco el sentimiento por intermedio de la palabra, doy continuidad a ese sentimiento.

18 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. IX

Un ver extraordinario

Preguntamos, pues, como al principio: ¿puede la mente llegar a ese ver extraordinario, no desde la periferia, no desde lo exterior, desde la frontera, sino dar con ese ver sin buscarlo en absoluto? Ese es el único modo de encontrarlo. Porque cuando damos con él inadvertidamente, no hay esfuerzo, ni búsqueda ni experiencia alguna; existe una negación total de las prácticas normales para penetrar en ese centro, para llegar a ese florecer de la percepción. De ese modo, la mente se torna aguda en extremo, se halla sumamente despierta y ya no depende de ninguna experiencia para mantenerse en ese estado de despertar.

Cuando uno se formula la pregunta a sí mismo, puede que lo haga verbalmente; para la mayoría de las personas ello debe ser verbal, es obvio. Y uno tiene que darse cuenta de que la palabra no es la cosa; como la palabra árbol no es el árbol, no es el hecho real. El hecho real es cuando uno de veras entra en contacto directo con él, no a través de la palabra. Entonces eso es una realidad, lo cual implica que la palabra ha perdido su poder de hipnotizar a la gente. Por ejemplo, la palabra Dios esta tan cargada y nos ha hipnotizado tanto, que la aceptaremos o rechazaremos funcionando como la ardilla en una jaula. De modo que la palabra y el símbolo han de ser descartados.

19 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti Vol. XVII

La percepción de la verdad es instantánea

En la relación que existe entre el individuo y la sociedad, el estado verbal ha sido cuidadosamente elaborado a lo largo de los siglos; así pues, la palabra, el estado verbal, es tanto social como individual. Para comunicarnos como lo estamos haciendo, yo necesito la memoria, necesito las palabras, tengo que conocer el idioma inglés, tal como ustedes tienen que conocerlo; este idioma ha sido adquirido a través de siglos y siglos. La palabra no sólo se desarrolla en las relaciones sociales, sino también como una reacción en esa relación de la sociedad con el individuo; allí la palabra es necesaria. Ahora bien, ha llevado tanto tiempo desarrollar el estado simbólico, verbal, que uno se pregunta si ese estado puede ser eliminado instantáneamente [...]. ¿Es por medio del tiempo que vamos a liberarnos de la prisión verbal de la mente, prisión edificada en el curso de los siglos? ¿O debemos deshacernos de ella inmediatamente? Quizá digan ustedes: «Ello debe llevar tiempo, no puedo hacerlo de inmediato». Esto implica que uno debe disponer de muchos días, implica una continuidad de lo que ha sido, aunque ello se modifique en el proceso hasta que uno alcanza una etapa a partir de la cual ya no hay más adónde ir. ¿Puede usted hacerlo? Debido a que somos temerosos, perezosos, indolentes, decimos: «¿Por qué ocuparnos de todo esto? Es demasiado difícil»; o: «Yo no sé qué hacer», de manera que posponen, posponen y posponen. Pero uno tiene que ver la verdad acerca de la continuación y la modificación del estado verbal. La percepción de la verdad de algo es instantánea, no ocurre en el tiempo. ¿Puede la mente, en el preguntar mismo, abrirse paso de manera instantánea? ¿Puede ella ver la barrera de la palabra, comprender en un destello el significado de la palabra y hallarse en ese estado que adviene cuando la mente ya no está más presa en el tiempo? Usted debe haber experimentado esto, sólo que es una cosa rara para la mayoría de nosotros.

20 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XII

La verdad es muy sutil

Uno tiene el destello de la comprensión, esa rapidez extraordinaria del discernimiento instantáneo, cuando el pensamiento se halla ausente, cuando la mente está muy quieta no abrumada por su propio ruido. Así pues, la comprensión de cualquier cosa ‑de una pintura moderna, de un niño, de nuestra esposa, de nuestro vecino, o la comprensión de la verdad, verdad que se encuentra en todas las cosas- sólo puede acaecer cuando la gente está muy quieta. Pero esa quietud no puede ser cultivada, ya que si uno cultiva una mente quieta, ésa no es una mente quieta, es una mente muerta.

Cuanto más se interesa uno en algo, cuanto mayor es su intención de comprender, tanto más sencilla, clara y libre es la mente. Entonces cesa la verbalización. Al fin y al cabo, el pensamiento es palabra, y la palabra es la que interfiere. La pantalla de las palabras, que es la memoria, se interpone entre el reto y la respuesta. Es la palabra la que responde al reto, proceso que llamamos intelección. Por lo tanto, la mente que parlotea, que verbaliza, no puede comprender la verdad, la verdad en la relación, no una verdad abstracta. No existe la verdad abstracta. Pero la verdad es muy sutil. Lo sutil es lo que resulta difícil de entender. No lo abstracto. La verdad llega tan repentinamente, tan misteriosamente, que la mente no puede retenerla. Como un ladrón en la noche, llega secretamente, no cuando estamos preparados para recibirla, no cuando nuestra recepción es meramente una invitación de la codicia. Por eso, una mente atrapada en la red de las palabras no puede comprender la verdad.

21 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. V

Todo pensamiento es parcial

Usted y yo nos damos cuenta de que estamos condicionados. Si usted dice, como muchas personas, que el condicionamiento es inevitable, entonces no hay problema; usted es un esclavo y ahí se terminó todo. Pero en caso de que comience a preguntarse si es de algún modo posible romper con esta limitación, con este condicionamiento, entonces hay un problema, entonces tiene que investigar todo el proceso del pensar, ¿no es así? Si se limita a decir: «Debo tomar conciencia de mi condicionamiento, debo pensar al respecto, analizarlo a fin de comprenderlo y destruirlo», está ejerciendo fuerza. Su pensar, su analizar, siguen siendo el resultado de su trasfondo, de modo que por medio de su pensar no puede usted romper con el condicionamiento del cual el pensar forma parte.

Primero limítese a ver el problema, no pregunte cuál es la respuesta, la solución. El hecho es que estamos condicionados, y que todo pensar destinado a comprender este condicionamiento será siempre parcial; por lo tanto, jamás hay una comprensión total. Y sólo en la comprensión total del proceso íntegro del pensar hay libertad. La dificultad es que siempre estamos funcionando dentro del campo de la mente, la cual es el instrumento del pensar, ya sea éste racional o irracional; y, como hemos visto, el pensamiento es siempre parcial.

22 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XI

Estar libres del «yo»

Para liberar a la mente de todo condicionamiento, debemos ver la totalidad de éste sin que intervenga el pensar. Esto no es un asunto difícil; experimenten con ello y lo verán. ¿Alguna vez ven algo sin el pensamiento? ¿Alguna vez han observado, escuchado sin introducir en ello todo el proceso de la reacción? Dirán que es imposible ver algo sin que intervenga el pensamiento. Cuando dicen eso, ya se han bloqueado a causa del pensamiento, porque el hecho es que no lo saben.

¿Puedo, pues, mirar, puede la mente darse cuenta de su condicionamiento? Pienso que puede. Por favor, experimenten. ¿Puede cada uno de ustedes ser consciente de que es hindú, socialista, comunista, esto o aquello, sólo darse cuenta de eso sin decir que está bien o está mal? Debido a que es una tarea tan difícil el acto de ver, simplemente ver, decimos que es imposible. Yo digo que sólo cuando nos damos cuenta, sin reacción alguna, de esta totalidad de nuestro ser, sólo entonces, el condicionamiento llega a su fin de manera completa y profunda, lo cual implica estar realmente libres del «yo».

23 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XI

La percepción alerta puede disipar los problemas

Es obvio que todo pensar está condicionado; no hay tal cosa como el libre pensar. El pensar jamás puede ser libre, es el resultado de nuestro condicionamiento, de nuestra cultura, de nuestro clima, de nuestro trasfondo social, económico y político. Los libros mismos que leemos y las prácticas mismas que realizamos, todo eso se halla establecido en el trasfondo, y cualquier pensar debe, por fuerza, ser el resultado de ese trasfondo. Por lo tanto, si podemos estar alerta, tal vez seamos capaces de liberar a la mente de su condicionamiento, sin que intervenga el proceso de la voluntad, sin la determinación de liberar a la mente.

Porque en el momento en que hay una determinación, hay una entidad que desea, una entidad que dice: «Debo librar a mi mente de su condicionamiento». Esa entidad misma es consecuencia de nuestro deseo de lograr cierto resultado, de modo que ya hay allí un conflicto. Por tanto, ¿es posible estar alerta a nuestro condicionamiento, simplemente estar alerta? En eso no hay conflicto en absoluto. Esa misma percepción alerta, si se lo permitimos, quizá pueda disipar los problemas.

24 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. IX

No hay condicionamiento noble o mejor

El apremio de la mente por liberarse de su condicionamiento, ¿no pone en marcha otro patrón de resistencia y condicionamiento? Al tomar conciencia del patrón o molde en que usted se ha desarrollado, desea liberarse de él; pero este deseo de liberarse, ¿no hará que la mente se condicione otra vez de una manera distinta? El viejo patrón insiste en que debe amoldarse a la autoridad, y ahora está desarrollando uno nuevo, el cual sostiene que no debe amoldarse; tiene, pues, dos patrones, uno en conflicto con el otro. En tanto exista esta contradicción interna, ello da lugar a ulteriores condicionamientos.

... Está el impulso que contribuye al amoldamiento, y está el impulso de liberarse. Por disímiles que puedan parecer ambos impulsos, ¿no son, en esencia, similares? Y si son fundamentalmente similares, entonces es inútil que persiga usted la libertad, porque sólo se moverá interminablemente de un patrón a otro. No hay condicionamiento noble o mejor; lo que hemos de comprender es este deseo.

25 de mayo; Comentarios sobre el vivir, Series I, II y III - Serie III

La libertad respecto del condicionamiento

El deseo de liberarnos del condicionamiento sólo fomenta el condicionamiento. Pero si, en vez de tratar de reprimir el deseo, comprendemos todo el proceso del deseo, en esa comprensión misma llegamos a liberarnos del condicionamiento. La libertad respecto del condicionamiento no es un resultado directo. ¿Comprende? Si emprendo deliberadamente la tarea de liberarme de mi condicionamiento, ese deseo crea su propio condicionamiento. Puedo destruir una forma de condicionamiento, pero quedo atrapado en otra. En cambio, si comprendo el deseo mismo, que incluye el deseo de liberarme, entonces esa misma comprensión destruye todo condicionamiento. La libertad respecto del condicionamiento es un producto secundario; no es importante. Lo que importa es comprender qué es lo que da origen al condicionamiento.

26 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XIII

Simplemente, percepción alerta

Toda forma de acumulación, ya sea de conocimiento o de experiencia, toda forma de ideal, toda proyección de la mente, toda práctica destinada a moldear la mente ‑lo que la mente debería ser y no debería ser-, todo esto debilita, sin duda, el proceso de investigación y descubrimiento [...].

Pienso, pues, que nuestra investigación no debe estar dirigida a la solución de nuestros problemas inmediatos, sino más bien a descubrir si es posible dejar a un lado todos los contenidos de la mente, tanto los superficiales como los de la mente inconsciente, profunda, donde están los recuerdos, donde se encuentra almacenada toda la tradición, la herencia del conocimiento racial. Entiendo que eso puede hacerse sólo si la mente es capaz de estar alerta sin exigencia ni presión alguna; simplemente, estar alerta. Pienso que ésa es una de las cosas más difíciles que hay ‑estar alerta de ese modo-, porque nos hallamos atrapados en el problema inmediato y en su inmediata solución; por eso nuestras vidas son muy superficiales. Aunque podamos acudir a todos los psicoanalistas, leer todos los libros, adquirir muchos conocimientos, asistir a las iglesias, orar, meditar, practicar distintas disciplinas, nuestras vidas son, a pesar de eso, muy superficiales, porque no sabemos cómo profundizar en ellas. Pienso que la comprensión, la vía de profundización, la manera de ahondar a fondo en la vida, radica en la percepción alerta, en darnos cuenta de nuestros pensamientos y sentimientos, sin condenar, sin comparar; simplemente, observando. Verán, si experimentan con ello, lo extraordinariamente difícil que es, debido a que toda nuestra educación nos ha enseñado a censurar, a aprobar, a comparar.

27 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. IX

No hay parte de la mente que no esté condicionada

Nuestra mente se halla condicionada en su totalidad; no hay parte de uno que no esté condicionada. Eso es un hecho, le guste o no. Podrá decir que hay una parte de usted ‑el observador, la superalma, el atma- que no está condicionada; pero dado que piensa al respecto, eso está en el campo del pensamiento; por lo tanto, se halla condicionado. Usted podrá inventar montones de teorías sobre el particular, pero el hecho es que su mente se halla condicionada en su totalidad, tanto la consciente como la inconsciente, y cualquier esfuerzo que hace para liberarse también está condicionado. Entonces, ¿qué ha de hacer la mente? O mejor dicho, ¿cuál es el estado de la mente cuando sabe que está condicionada y se da cuenta de que cualquier esfuerzo que haga para librarse de su condicionamiento estará igualmente condicionado?

Ahora bien, cuando usted dice: «Sé que estoy condicionado», ¿lo sabe realmente, o es tan sólo una afirmación verbal? ¿Lo sabe con la misma fuerza con que ve a una cobra? Cuando ve a una serpiente y sabe que es una cobra, hay una acción inmediata, no premeditada. Cuando dice: «Sé que estoy condicionado», ¿tiene eso el mismo significado vital que su percepción de la cobra? ¿O es meramente un reconocimiento superficial del hecho, y no un claro darse cuenta del hecho? Cuando me doy cuenta del hecho de que estoy condicionado, hay una acción inmediata. No tengo que hacer un esfuerzo para desprenderme del condicionamiento. El hecho mismo de que estoy condicionado, y el darme cuenta de ese hecho, traen consigo un esclarecimiento inmediato. La dificultad radica en no darse cuenta, en el sentido de no comprender todas las implicaciones del hecho, en no ver que todo pensamiento, por sutil, ingenioso, refinado o filosófico que sea, está condicionado.

28 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. X

La carga del inconsciente

Internamente, inconscientemente, está el tremendo pescó del pasado empujándonos en cierta dirección [...].

Ahora bien, ¿cómo puede uno eliminar todo eso? ¿Cómo puede el inconsciente depurarse de inmediato del pasado? Los psicoanalistas piensan que el inconsciente puede ser depurado de manera parcial e incluso completa, por medio del análisis ‑mediante la investigación, la exploración, la confesión, la interpretación de los sueños, etc.-, de modo tal que uno se convierta al menos en un ser humano «normal», capaz de ajustarse al entorno presente. Pero en el análisis están siempre el analizador y lo analizado, un observador que interpreta la cosa observada, lo cual es dualidad, una fuente de conflicto.

Veo, pues, que el mero análisis del inconsciente no me llevará a ninguna parte. Podrá ayudarme a ser un poco menos neurótico, un poco más benévolo con mi esposa, con mi prójimo, o alguna cosa superficial como ésa; pero no es de eso de lo que estamos hablando. Veo que el proceso analítico ‑que implica tiempo, interpretación, movimiento del pensar como el observador que analiza lo observado- no puede liberar al inconsciente; por lo tanto, desecho por completo el proceso analítico. Tan pronto percibo el hecho de que el análisis no puede, bajo ninguna circunstancia, disipar la carga del inconsciente, estoy fuera del análisis. No analizó nunca más. Entonces, ¿qué ha ocurrido? Debido a que ya no hay un analizador separado de la cosa analizada, él es esa cosa. No es una entidad aparte de ella. En consecuencia, uno descubre que el inconsciente tiene muy poca importancia.

29 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XIV

El intervalo entre pensamientos

Y bien, yo digo que es claramente posible que la mente esté libre de todo condicionamiento, lo cual no quiere decir que ustedes deban aceptar mi autoridad. Si aceptan esto basados en la autoridad, jamás descubrirán, ello será otra sustitución y, como tal, no tendrá significado alguno [...].

La comprensión de todo el proceso del condicionamiento no llega a través del análisis o de la introspección, porque tan pronto tenemos el analizador, ese analizador mismo forma parte del trasfondo; por lo tanto, su análisis carece de toda importancia [...].

¿Cómo puede la mente ser libre? Para ser libre, debe no sólo ver y comprender su balanceo pendular entre el pasado y el futuro, sino también estar alerta al intervalo entre pensamientos [...].

Si observan con suma atención, verán que si bien la respuesta ‑el movimiento del pensar- parece tan rápida, hay resquicios, intervalos entre pensamientos. Entre dos pensamientos existe un periodo de silencio que no está relacionado con el proceso del pensar. Si observan, verán que ese periodo de silencio, ese intervalo, no es del tiempo; y el descubrimiento de ese intervalo lo libera a uno de su condicionamiento; o, mejor dicho, no lo libera «a uno», sino que hay liberación respecto del condicionamiento [...]. Sólo cuando la mente no da continuidad al pensamiento, cuando está quieta con una quietud no inducida, o sea, sin causa alguna, sólo entonces podemos liberarnos del trasfondo.

30 de mayo; La libertad primera y última

Observar cómo se forman los hábitos

Si no nos liberamos del pasado, no hay libertad en absoluto, porque la mente jamás es nueva, fresca, inocente. Sólo una mente así es libre. La libertad no tiene nada que ver con la experiencia, nada que ver con la edad; me parece que la esencia misma de la libertad radica en comprender todo el mecanismo del hábito, tanto de los hábitos conscientes como de los inconscientes. No es cuestión de terminar con el hábito, sino de ver totalmente su estructura. Ustedes tienen que observar cómo se forman los hábitos y cómo, negando o resistiendo un hábito, se crea otro hábito. Lo que importa es estar por completo conscientes del hábito; porque entonces, como verán por sí mismos, ya no hay más formación de hábitos. Ofrecer resistencia al hábito, combatirlo, rechazarlo, sólo da continuidad al hábito. Cuando combatimos un hábito en particular, damos vida a ese hábito, y entonces el mero combatirlo se convierte en un nuevo hábito. Pero si uno está simplemente alerta, sin resistencia alguna, a toda la estructura del hábito, encontrará que se ha liberado del hábito; y en esa libertad tiene lugar algo nuevo.

Sólo la mente embotada, adormecida, crea hábitos y se aferra a ellos. Una mente atenta de instante en instante ‑atenta a lo que se está diciendo, atenta al movimiento de las manos, de los pensamientos y sentimientos- descubrirá que la formación de nuevos hábitos ha llegado a su fin. Es muy importante comprender esto, porque en tanto la mente esté acabando con un hábito y, en ese proceso mismo, creando otro, no puede ser libre jamás; y sólo la mente libre puede percibir algo que está más allá de ella misma.

31 de mayo; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XIII

El Libro de la Vida

Mayo

Jiddu Krishnamurti, El Libro de la Vida. Meditaciones diarias con Krishnamurti. The Book of Life - Daily Meditations with Krishnamurti. Jiddu Krishnamurti en español.

suntzuart

the 48 laws of power