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El Libro de la Vida

Junio

La energía - La atención - La percepción alerta y sin opciones - La violencia

La energía su propia disciplina

Ir en busca de la realidad requiere una energía inmensa. Y Si el hombre no hace eso, disipa su energía de maneras que generan daño; por lo tanto, la sociedad tiene que controlarlo Ahora bien, ¿es posible liberar energía en la búsqueda de Dios o la verdad y, en el proceso de descubrir lo verdadero, ser un ciudadano que comprende las cuestiones fundamentales de la vida y a quien la sociedad no puede destruir?

Vea, el hambre es energía, y si el hombre no busca la verdad, esta energía se vuelve destructiva; en consecuencia, la sociedad controla y moldea al individuo, lo cual apaga esta energía... Tal vez ha notado usted otro hecho interesante y muy simple: que en el momento en que de veras quiere hacer algo, tiene la energía para hacerlo [...]. Esa energía misma se vuelve el medio de autocontrolarse, de modo que uno no necesita ninguna disciplina externa. En la búsqueda de la realidad, la energía crea su propia disciplina. El hombre que busca la realidad se convierte espontáneamente en la clase correcta de ciudadano, la cual no responde al patrón de ninguna sociedad o gobierno en particular

1 de junio; El propósito de la educación

La dualidad genera conflicto

El conflicto de cualquier clase ‑físico, psicológico, intelectual- es un desperdicio de energía. Por favor, es extraordinariamente difícil comprender esto y estar libre del conflicto, porque a casi todos nos han educado para luchar, para esforzarnos. Cuando vamos a la escuela, eso es lo primero que nos enseñan: que debemos esforzarnos. Y esa lucha, ese esfuerzo, son sostenidos a lo largo de toda la vida; es decir, para ser buenos debemos luchar, debemos combatir el mal, debemos resistir, controlar. Así, desde el punto de vista educativo, sociológico, religioso, al ser humano se le enseña a luchar. Se le dice que para encontrar a Dios debe trabajar, disciplinarse, practicar, retorcer y torturar su alma, su mente, su cuerpo, negando, reprimiendo; no debe mirar, tiene que luchar, luchar y luchar en el nivel así llamado espiritual, que no es espiritual en absoluto. Así pues, socialmente cada uno se esfuerza para sí mismo, para su familia.

... Por consiguiente, en todas partes estamos desperdiciando energía. Y ese desperdicio de energía es, en esencia, conflicto: el conflicto entre los «debería» y «no debería», los «debo» y «no debo». Una vez creada la dualidad, el conflicto es inevitable. Uno ha de comprender, pues, todo este proceso de la dualidad; no es que no haya hombre y mujer, verde y rojo, luz y oscuridad, alto y bajo; todos esos son hechos. El desperdicio de energía tiene lugar en el esfuerzo que dedicamos a esta división entre el hecho y la idea.

2 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XIV

El modelo de una idea

Si usted dice: «¿Cómo he de ahorrar energía?», ha creado el modelo de una idea ‑el modo de ahorrar energía-, y entonces conduce su vida conforme a ese modelo; en consecuencia empieza otra vez una contradicción. Mientras que si percibe por sí mismo dónde se malgastan sus energías, verá que la principal fuerza de desgaste es el conflicto, el conflicto de tener un problema y no resolverlo jamás, de vivir con el recuerdo nocivo de algo ya muerto, de vivir en la tradición. Uno tiene que comprender la naturaleza de la disipación de energía, y esta comprensión no surge conforme a Shankara, el Buda o algún santo, sino en la observación real de nuestro conflicto en la vida cotidiana. Así pues, el desperdicio principal de energía es el conflicto, lo cual no quiere decir que uno haya de sentarse cómodo y dejar perezosamente que la vida transcurra. El conflicto existirá siempre en tanto la idea sea más importante que el hecho.

3 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XIV

Donde hay contradicción, hay conflicto

Uno ve que la mayoría de nosotros se halla en conflicto, vive una vida de contradicción, no sólo exteriormente, sino también en lo interno. La contradicción implica esfuerzo [...]. Donde hay esfuerzo, hay pérdida, pérdida de energía. Donde hay contradicción, hay conflicto. Donde hay conflicto, hay esfuerzo para superar ese conflicto, lo cual es otra forma de resistencia. Y donde uno ofrece resistencia, se engendra también cierta forma de energía; ustedes saben, cuando resisten a algo, que esa misma resistencia genera energía [...].

Toda nuestra acción se basa en esta fricción entre lo que «debo» y lo que «no debo». Y la energía que engendra esta forma de resistencia, de conflicto, si uno la observa con mucho detenimiento, verá que es muy destructiva, nada creativa [...]. La mayoría de las personas vive en estado de contradicción. Y si alguien posee un don, un talento para escribir o pintar o hacer esto o aquello, las tensiones de esa contradicción le proveen la energía para expresarse, crear, escribir, ser. Cuanta más tensión hay, mayor es el conflicto y mayor es la energía que éste suministra; y eso es lo que llamamos creación. Pero no es creación, en absoluto; es el resultado del conflicto. Afrontar el hecho de que estamos en conflicto, en contradicción, traerá consigo esa calidad de energía que no es producto de la resistencia.

4 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XIII

La energía creativa

Ahora nos preguntamos: Existe una energía que no esté dentro del campo del pensamiento, que no sea el resultado de esa energía compulsiva, autocontradictoria, ni de la autorrealización con frustraciones? Comprende la pregunta? Espero estar expresándome con claridad. Porque, a menos que descubramos la calidad de esa energía que no es meramente el producto del pensamiento, el cual poco a poco genera energía, pero una energía que es también mecánica, a menos que descubramos esa calidad de energía, la acción será destructiva, ya sea que hagamos reformas sociales, escribamos libros excelentes, seamos muy hábiles en los negocios, o generemos divisiones nacionalistas y participemos en otras actividades políticas y demás. Ahora bien, la pregunta es si existe una energía semejante; no desde el punto de vista teórico, porque cuando nos enfrentamos con hechos es infantil e inmaduro introducir teorías. Es como el caso de un hombre que tiene cáncer y debe ser operado; de nada sirve discutir qué clase de instrumentos han de ser utilizados, etc.; uno tiene que enfrentarse al hecho de que debe ser operado. De igual modo, una mente tiene que profundizar en los hechos, debe hallarse en un estado en el que no sea esclava del pensamiento. Al fin y al cabo, todo pensamiento dentro del tiempo es invención; todos los artefactos, los aviones, los refrigeradores, los cohetes espaciales, la exploración dentro del átomo, todo eso es resultado del conocimiento, del pensar. Estas cosas no son creación, la invención no es creación, la capacidad no es creación; el pensamiento jamás puede ser creativo, porque el pensamiento está siempre condicionado y nunca puede ser libre. Sólo es creativa esa energía que no es producto del pensamiento.

5 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XII

La más elevada forma de energía

Una idea acerca de la energía es por completo diferente del hecho de la energía en sí. Tenemos fórmulas o conceptos acerca de cómo generar una clase de energía de la más alta calidad. Pero la fórmula es enteramente distinta de la calidad restauradora, renovadora de la energía misma.

... La forma más elevada, el apogeo de esta energía, es el estado de la mente cuando cesan las ideas, los pensamientos, todo sentido de dirección o motivo; cuando la mente es energía pura. Y esa calidad de energía no puede ser buscada. Usted no puede decir: «Bueno, dígame cómo obtenerla, cuál es el método, el modus operandi». No hay método para ello. Para descubrir por nosotros mismos la naturaleza de esta energía, debemos empezar a comprender la energía que gastamos diariamente cuando hablamos, cuando oímos a un pájaro, una voz, cuando vemos el río, el vasto cielo, cuando vemos a los aldeanos sucios, descuidados, enfermos, medio muertos de hambre, y el árbol que en el atardecer se aparta de toda la luz del día. La observación misma de todo esto es energía. Y esta energía la obtenemos de los alimentos, de los rayos solares. Esta energía física, cotidiana, que uno tiene, es obvio que puede ser aumentada, incrementada mediante la correcta clase de alimentación y demás. Eso es, evidentemente, necesario. Pero esa misma energía, que se convierte en energía psíquica, o sea, en pensamiento, tan pronto entra en cualquier tipo de contradicción interna, esa energía es un desperdicio energético.

6 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti Vol. XIV

El arte de escuchar es el arte de liberarse

Alguien le está diciendo algo, usted escucha. El acto mismo de escuchar es el acto de liberarse. Cuando usted ve el hecho la percepción misma de ese hecho es la liberación respecto del hecho percibido. El escuchar en sí, el ver algo como un hecho, ese ver mismo, tiene un efecto extraordinario, sin que intervenga el esfuerzo del pensamiento.

... Tomemos una cosa, digamos la ambición. Hemos examinado suficientemente lo que hace, cuáles son sus efectos. Una mente ambiciosa jamás puede saber qué es sentir simpatía, tener piedad, amar. Una mente ambiciosa es una mente cruel, ya sea que se trate de una ambición externa, interna o espiritual. Y bien, usted ha oído eso. Lo oye; cuando lo oye, lo traduce a su modo y dice: «¿Cómo puedo vivir en este mundo que está basado en la ambición?» Por consiguiente, no ha escuchado. Ha respondido, ha reaccionado a una declaración, a un hecho; en consecuencia, no está mirando el hecho. Tan sólo traduce el hecho o emite una opinión acerca del hecho o responde al hecho; por lo tanto, no mira el hecho [...]. Si uno escucha ‑en el sentido de ver algo sin evaluarlo, sin juzgarlo ni reaccionar a ello-, entonces el hecho crea esa energía que destruye, elimina, arrasa la ambición, que es el origen del conflicto.

7 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XII

Atención sin resistencia

Usted sabe qué es el espacio. Hay espacio en esta habitación. La distancia que hay desde aquí al lugar donde se hospeda, entre el puente y su casa, entre esta orilla del río y la otra, todo eso es espacio. Ahora bien, ¿hay también espacio en su mente? ¿O ésta se halla tan atestada que no contiene espacio alguno? Si su mente dispone de espacio, entonces en ese espacio hay silencio y de ese silencio proviene todo lo demás, porque entonces usted puede escuchar, puede prestar atención sin resistencia alguna. Por eso es muy importante contar con espacio en la mente. Si la mente no se halla atestada, incesantemente ocupada, puede escuchar a ese perro que ladra, escuchar el sonido de aquel tren que cruza el puente distante, y también estar plenamente atenta a lo que dice una persona que habla aquí. Entonces la mente es algo vivo, no una cosa apagada, muerta.

8 de junio; El propósito de la educación

Atención libre de esfuerzo

¿Existe una atención sin nada que absorba la mente? ¿Hay atención sin que la mente se concentre sobre un objeto? ¿Hay atención sin ningún tipo de motivo, influencia o compulsión? ¿Puede la mente prestar atención plena sin sentido alguno de exclusión? No hay duda de que puede hacerlo, y ése es el único estado de atención; los otros estados son mera complacencia o son trucos de la mente.

Si usted puede prestar atención completa sin estar absorto en algo y sin sentido alguno de exclusión, entonces descubrirá qué es meditar; porque en esa atención no hay esfuerzo, ni división, ni lucha, ni búsqueda de un resultado. De este modo, la meditación es un proceso por el cual la mente se libera de todos los sistemas, y puede conceder atención sin estar absorta en algo y sin hacer esfuerzo alguno para concentrarse.

9 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. IX

Una atención que no es exclusiva

Pienso que hay una diferencia entre la atención que dedicamos a un objeto determinado y la atención sin un objeto. Podemos concentrarnos en una idea especial, en una creencia, en un objeto, lo cual es un proceso de exclusión; y también hay una atención, una percepción alerta que no es exclusiva. De igual modo, existe un descontento sin motivo, un descontento que no es resultado de alguna frustración, que no puede ser canalizado, que no puede aceptar satisfacción alguna. Quizá no esté utilizando la palabra adecuada para ello, pero pienso que ese descontento extraordinario es lo esencial. Sin él, toda otra forma de descontento llega a ser tan sólo un pasaje hacia la satisfacción.

10 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti Vol. IX

La atención es ilimitada, no tiene fronteras

En el cultivo de la mente, nuestro acento no debe estar puesto en la concentración, sino en la atención. La concentración es un proceso de forzar a la mente para limitarla a un punto, mientras que la atención no tiene fronteras. En ese proceso de concentración, la mente está siempre limitada por una frontera, pero cuando nuestro interés consiste en comprender la totalidad de la mente, la mera concentración se vuelve un obstáculo. La atención es ilimitada, sin las fronteras del conocimiento. El conocimiento llega por medio de la concentración, y cualquier ampliación del conocimiento sigue estando dentro de sus propias fronteras. En el estado de atención, la mente puede usar y usa el conocimiento que es, necesariamente, el resultado de la concentración; pero la parte jamás es lo total, y el hecho de reunir las numerosas partes no contribuye a la percepción de la totalidad. El conocimiento, que es el proceso aditivo de la concentración, no origina la comprensión de lo inconmensurable. Lo total jamás está dentro de los paréntesis de una mente concentrada.

Por lo tanto, la atención es de importancia primordial, pero no adviene mediante el esfuerzo de la concentración. La atención es un estado en el que la mente está siempre aprendiendo, sin un centro en torno del cual el conocimiento se concentra como experiencia acumulada. Una mente que se concentra sobre sí misma, usa el conocimiento como un medio para su propia expansión; y una actividad así se vuelve autocontradictoria y antisocial.

11 de junio; El arte de vivir

Atención completo

¿Qué entendemos por atención? ¿Hay atención cuando estoy obligando a mi mente a que atienda? Cuando me digo: «Tengo que prestar atención, tengo que controlar mi mente y desechar todos los demás pensamientos», ¿llamaría usted atención a eso? Por cierto, eso no es atención. ¿Qué ocurre cuando la mente se obliga a prestar atención? Crea una resistencia para impedir que se filtren otros pensamientos, está interesada en resistir, en apartar, en desechar; por lo tanto, es incapaz de prestar atención. Eso es cierto, ¿verdad?

Para comprender algo de manera total, usted debe concederle atención completa. Pero pronto descubrirá cuán extraordinariamente difícil es eso, porque su mente está habituada a las distracciones, de manera que se dice: «Dios mío, es bueno prestar atención, pero ¿cómo lo hago?». Es decir, está otra vez deseando obtener algo, de modo que jamás prestará atención completa [...]. Cuando usted ve un árbol o un pájaro, por ejemplo, prestar atención completa no es decir: «Es un roble», o: «Es un loro», y pasar de largo. Al nombrar, usted ya ha dejado de prestar atención [...]. Mientras que, si cuando mira algo está totalmente alerta, atento, hallará que tiene lugar una completa transformación, y que lo bueno es esa atención total. No hay otra cosa, y uno no puede obtener atención total por medio de la práctica. Con la práctica obtiene concentración, esto es, erige muros de resistencia, y dentro de esos muros de resistencia está la entidad que se concentra; pero eso no es atención, es exclusión.

12 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. X

La eliminación del miedo es el principio de la atención

¿Cómo ha de originarse el estado de atención? No puede ser cultivado mediante la persuasión, la comparación, la recompensa o el castigo, que son todas formas coercitivas. La eliminación del miedo es el principio de la atención. El miedo debe existir, por fuerza, en tanto exista el apremio de «ser» o de «llegar a ser», que es la persecución del éxito, con todas sus frustraciones y todas sus contradicciones tortuosas. Usted podrá enseñar concentración, pero la atención no puede enseñarse, tal como no es posible enseñar la liberación respecto del miedo; la eliminación del miedo radica en la comprensión de sus causas. De modo que la atención surge espontáneamente cuando el estudiante se halla rodeado de una atmósfera de bienestar interno, cuando siente que está seguro, cómodo, y se da cuenta de la acción desinteresada que adviene con el amor. El amor no compara, y así se terminan la envidia y la tortura del «llegar a ser»

13 de junio; El propósito de la educación

No hay lugar alguno al cual llegar

¿Puede practicarse la humildad? Por cierto, ser consciente de que uno es humilde implica no ser humilde. Usted quiere saber que ha «llegado». Esto indica, ¿no es así?, que escucha con el fin de alcanzar un estado especial, un lugar donde jamás se vea perturbado, donde pueda encontrar la felicidad perpetua, una bienaventuranza permanente. Pero, como dije antes, no hay tal llegar, sólo existe el movimiento del aprender, y en eso radica la belleza de la vida. Si usted ha llegado, ya no hay nada más. Y todos ustedes han llegado o desean llegar, no sólo en sus negocios, sino en todo lo que hacen; por eso se sienten insatisfechos, frustrados, infelices. Señor, no hay lugar alguno al cual llegar, sólo existe este movimiento del aprender, el cual se vuelve penoso únicamente cuando hay acumulación. Una mente que escucha con atención completa jamás buscará un resultado, porque está abriéndose, desplegándose constantemente; como un río, se halla siempre en movimiento. Una mente así es por completo inconsciente de su propia actividad, en el sentido de que no hay perpetuación de un «sí mismo», de un «yo», que busca llegar, alcanzar un objetivo.

14 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. IX

El conocimiento no es percepción alerta

La percepción alerta es ese estado en el que la mente observa algo sin condenarlo ni aceptarlo, en el que meramente se enfrenta a la cosa tal como es. Cuando usted mira una flor, cuando la mira no botánicamente, ve la totalidad de la flor; pero si su mente está por completo ocupada con el conocimiento botánico acerca de lo que esa flor es, no está mirando totalmente la flor. Aunque pueda tener conocimientos sobre esa flor, si esos conocimientos ocupan todo el campo de su mente, no está mirando la flor de una manera total.

Así pues, mirar un hecho es estar alerta al hecho. En esa percepción alerta no hay opción, ni condena, ni agrado o desagrado. Pero muy pocos de nosotros podemos hacer esto, porque ya sea tradicionalmente, o desde el punto de vista ocupacional, o en cualquier forma, somos incapaces de enfrentarnos al hecho sin que intervenga nuestro trasfondo. Tenemos que estar alerta a ese trasfondo. Debemos darnos cuenta de nuestro condicionamiento, y ese condicionamiento se revela a sí mismo cuando observamos un hecho; como uno se interesa en la observación del hecho y no en el trasfondo, el trasfondo queda descartado. Cuando el interés principal es comprender el hecho solamente, y cuando uno ve que el trasfondo le impide comprender el hecho, entonces el interés vital en el hecho acaba con el trasfondo.

15 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XIII

La introspección es incompleta

En la percepción alerta sólo existe el presente; esto es, al estar alerta, uno ve el proceso por el cual la influencia del pasado controla el presente y modifica el futuro. La percepción alerta es un movimiento integral, no un proceso de división. Por ejemplo, si me formuló la pregunta: «¿Creo en Dios?», en el acto mismo de formularla puedo observar, si estoy alerta, qué es lo que me impulsa a plantearme esa pregunta; si estoy alerta, puedo percibir cuáles han sido y cuáles son las fuerzas que están en juego y me obligan a preguntarme eso. Entonces me doy cuenta de varias formas de miedo: las de mis antepasados, que crearon cierta idea de Dios y me la transmitieron; y me doy cuenta de que yo, al combinar la idea de ellos con mis reacciones presentes, he modificado o cambiado el concepto de Dios. Si estoy alerta, percibo todo este proceso del pasado, su efecto en el presente y en el futuro; lo percibo integralmente, como una totalidad.

Si uno está alerta, ve cómo nuestro concepto de Dios surgió a causa del miedo; o quizás hubo una persona que tuvo una experiencia original de la realidad, de Dios, y la comunicó a otra, la cual, en su codicia, se apropió de esa experiencia original y dio ímpetu al proceso de la imitación. La percepción alerta es el proceso de lo completo, y la introspección es incompleta. El resultado de la introspección es malsano, penoso, mientras que la percepción alerta es entusiasmo y júbilo.

16 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. III

Ver la totalidad

¿Cómo usted un árbol? ¿Ve la totalidad del árbol? Si no lo ve como algo total, no está viendo el árbol, en absoluto. Puede pasar de largo y decir: «¡Allí hay un árbol, qué hermoso es!», o «es un mango», o «no sé qué árboles son ésos; puede que sean tamarindos». Pero cuando se detiene y mira ‑estoy refiriéndome a algo real, a hechos-, jamás ve la totalidad del árbol; y si no ve la totalidad, no ve el árbol. Lo mismo ocurre con la percepción alerta. Si usted no ve la totalidad de las operaciones de su mente ‑en el sentido de como ve el árbol-, no está alerta. El árbol se compone de raíces, tronco, ramas; las ramas grandes y las pequeñas y la muy delicada que resalta allá en lo alto; y las hojas, la hoja muerta, la hoja marchita y la hoja verde, la hoja comida, la hoja fea, la hoja que se está desprendiendo, el fruto, la flor; todo cuanto usted ve como una totalidad cuando mira el árbol. De igual modo, en ese estado de ver las operaciones de su mente, en ese estado de percepción alerta, se revelan su sentido de condena, de aprobación, negación, lucha, futilidad, así como la desesperación, la esperanza, la frustración; la percepción alerta abarca todo eso, no sólo una parte. Así pues, ¿percibe usted su mente en ese sentido muy simple, como el de ver una pintura en su totalidad? No en ver tan sólo un ángulo de la pintura y decir: «¿Quién pintó ese cuadro?»

17 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XII

No es posible disciplinar la percepción alerta

Si practicamos la percepción alerta, si la convertimos en un hábito, se vuelve una tarea tediosa y difícil. No es posible disciplinar la percepción alerta. Eso que practicamos ya no es más percepción alerta, porque la práctica implica la creación de un hábito, el ejercicio del esfuerzo y de la voluntad. El esfuerzo es distorsión. La percepción alerta no actúa sólo con respecto a lo externo: el vuelo de los pájaros, las sombras, el mar inquieto, los árboles y el viento, el mendigo y los lujosos automóviles que pasan a su lado; también está la percepción alerta del proceso psicológico, de las tensiones y los conflictos internos. Uno no censura al pájaro que vuela; lo observa, percibe su belleza. Pero, cuando uno considera su propia lucha interna, la censura o la justifica. Es incapaz de observar este conflicto interno sin introducir opción ni justificación alguna.

Estar alerta a los propios sentimientos y pensamientos, sin identificarse con ellos, sin rechazar nada, no es una tarea tediosa y difícil; pero cuando buscamos un resultado, cuando queremos obtener algo, el conflicto se incrementa y comienza el tedio del esfuerzo, de la lucha.

18 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. IV

Permitir que un pensamiento florezca

La percepción alerta es ese estado de la mente que lo abarca todo: los cuervos que cruzan volando el cielo, las flores en los árboles, las personas sentadas frente a uno, los colores que visten; es estar ampliamente alerta, lo cual requiere vigilancia, observación; implica captar la forma de la hoja, la forma del tronco, la forma que tiene la cabeza de la otra persona, lo que esa persona está haciendo. Es estar ampliamente alerta y desde ahí actuar; o sea, estar atento a la totalidad del propio ser. El poseer tan sólo una capacidad parcial, fragmentada, perseguir esa capacidad y derivar experiencias de esa capacidad restringida, hace que la calidad de la mente se vuelva mediocre, limitada, estrecha Pero una percepción alerta de la totalidad del propio ser, la comprensión de esa totalidad mediante la captación íntegra de cada pensamiento y cada sentimiento, sin limitarlos jamás, permitiendo que cada sentimiento y cada pensamiento florezca, ese estado de alerta total es por completo diferente de la concentración, la cual es tan sólo capacidad y, en consecuencia, es limitada.

El permitir que florezca un pensamiento o un sentimiento exige atención, no concentración. Entiendo por el florecer de un pensamiento darle libertad para ver qué ocurre, qué es lo que tiene lugar en nuestro pensar, en nuestro sentir. Todo lo que florece debe tener libertad, debe tener luz; no se lo puede restringir. Usted no puede asignarle valor alguno, no puede decir: «Eso es bueno, eso es malo; esto debe ser y aquello no debe ser»; de ese modo, limita el florecer del pensamiento. Y éste sólo puede florecer en la percepción alerta. Por lo tanto, si lo investiga muy profundamente, descubrirá que este florecer del pensamiento es la terminación del pensamiento.

19 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XII

La percepción pasiva

En la percepción alerta no hay un devenir, no hay objetivo alguno que alcanzar. Hay observación silenciosa sin opción ni condena, y en ella surge la comprensión. En este proceso, cuando pensamiento y sentimiento se exponen a sí mismos, lo cual sólo es posible cuando no hay ni adquisición ni aceptación, adviene una percepción alerta extensiva, en la que se revelan todas las capas ocultas con sus significados. Esta percepción revela ese vacío creador que no puede ser imaginado ni formulado. La percepción alerta extensiva y el vacío creador son un proceso total y no etapas diferentes. Cuando uno observa en silencio un problema, sin condenar ni justificar, adviene la percepción pasiva. En esta percepción pasiva, el problema es comprendido y disuelto. Existe en esta percepción, una sensibilidad intensificada que contiene la más elevada forma del pensar negativo. Cuando la mente está produciendo, formulando ideas, pensamientos, no puede haber creación. Sólo cuando se halla en silencio y vacía, cuando no genera problema alguno, en esa pasividad alerta hay creación. La creación sólo puede tener lugar en el estado negativo, que no es lo opuesto de lo positivo. Ser nada no es la antítesis de ser algo. El problema surge únicamente cuando buscamos un resultado. Cuando cesa la búsqueda de resultados, sólo entonces, no hay problemas.

20 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. IV

Lo que se ha comprendido por completo no se repetiré

En la atenta percepción de nosotros mismos no es necesaria la confesión, porque esa percepción crea el espejo en el que todas las cosas se reflejan sin distorsión alguna. Cada pensamiento‑sentimiento es proyectado, por decirlo así, sobre la pantalla de la percepción alerta, para ser observado, estudiado y comprendido; pero este fluir de la comprensión se bloquea cuando hay condena o aceptación, identificación o juicio. Cuanto más observamos y comprendemos lo que se proyecta en la pantalla ‑no haciéndolo como un deber o una práctica impuesta, sino porque la pena y el dolor han creado el interés insaciable que genera su propia disciplina-, mayor es la intensidad de la percepción alerta, y ésta origina, a su vez, una comprensión intensificada.

... Ustedes pueden seguir algo si se mueve lentamente; una maquina de alta velocidad debe aminorarla para que puedan estudiarse sus movimientos. De igual manera, pensamientos y sentimientos podrán ser estudiados y comprendidos sólo si la mente puede proceder con lentitud; pero una vez que esta capacidad se ha despertado, ya puede moverse a alta velocidad, y eso la torna extremadamente serena. Cuando giran a alta velocidad, las aletas de un ventilador parecen una sólida hoja de metal. Nuestra dificultad está en hacer que la mente funcione despacio, de modo que cada pensamiento‑sentimiento pueda ser seguido y comprendido. Lo que se ha comprendido profundamente y por completo no se repetirá.

21 de junio; Entrevistas de Krishnamurti
Archivos de la Krishnamurti Foundation of America

La violencia

¿Qué ocurre cuando concedemos atención completa a esa cosa que llamamos violencia? La violencia no es tan sólo lo que separa a los seres humanos a causa de la creencia, el condicionamiento y demás, sino también lo que se manifiesta cuando buscamos la seguridad personal, o la seguridad del individuo, por medio del patrón social. ¿Pueden ustedes mirar esa violencia con atención completa? Y cuando la miran así ¿qué ocurre? Cuando concedemos atención completa a algo ‑al estudio de la historia o las matemáticas, al mirar a nuestra esposa o a nuestro marido-, ¿qué ocurre? No sé si alguna vez lo han examinado; es probable que la mayoría de nosotros jamás haya prestado atención completa a nada, pero cuando lo hacen, ¿qué ocurre? Señores, ¿qué es la atención? Por cierto, cuando prestan atención completa hay preocupación por el otro, y no pueden preocuparse por el otro si no sienten afecto, amor. Y cuando conceden una atención que contiene afecto, ¿hay violencia? ¿Entienden? Formalmente, uno ha condenado la violencia, ha escapado de ella, la ha justificado, ha dicho que es natural. Todas estas cosas son inatención. Pero cuando uno presta atención a eso que ha llamado violencia, atención que contiene preocupación, afecto, amor, ¿dónde hay espacio para la violencia?

22 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XVII

¿Es posible terminar con la violencia?

Cuando ustedes hablan de la violencia, ¿qué entienden por esa palabra? Es realmente muy interesante, si lo examinan a fondo, preguntarse si un ser humano viviendo en este mundo, puede cesar totalmente de ser violento. Las sociedades, las comunidades religiosas, han tratado de no matar animales. Algunas han llegado a decir: «Si ustedes no quieren matar animales, ¿qué hay, entonces, con los vegetales?» Uno puede llevar esto a tal extremo que dejaría de existir. ¿Dónde traza el límite? ¿Hay una línea arbitraria, trazada conforme a nuestro ideal, a nuestra fantasía, a nuestra norma, a nuestro temperamento, a nuestro condicionamiento, como para poder decir: «Llegaré hasta aquí pero no más allá»? ¿Hay, acaso, diferencia entre la ira individual con su acción violenta por parte del individuo, y el odio organizado de una sociedad que engendra, y forma un ejército para destruir a otra sociedad? ¿Dónde, en qué nivel, y qué fragmento de la violencia están ustedes discutiendo? ¿O quieren discutir si el hombre puede estar libre de la violencia en su totalidad, no de un fragmento en particular al que llamamos violencia?...

Sabemos qué es la violencia cuando no se expresa en palabras, en frases, en actos. Como ser humano en quien el animal es todavía muy fuerte, a pesar de los siglos de la así llamada civilización, ¿por dónde he de comenzar? ¿Comenzaré por la periferia, que es la sociedad, o por el centro, que soy yo mismo? Usted me dice que no sea violento, porque eso es algo terrible. Me explica todas las razones, y yo veo que la violencia es una cosa terrible en los seres humanos, tanto la violencia externa como la interna. Y me pregunto: ¿Es posible poner fin a esta violencia?

23 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XVI

La cansa central del conflicto

No piensen ustedes que mediante el mero desear la paz tendrán paz, cuando en su vida de relación son agresivos, codiciosos, y buscan la seguridad aquí o en el más allá. Tienen que comprender la causa central del conflicto y del dolor, y entonces disolverla, no esperar a que la paz les llegue desde afuera. Pero ya lo ven, casi todos somos indolentes. Somos demasiado perezosos para encargarnos de nosotros mismos y comprendernos a nosotros mismos; siendo perezosos, lo cual es, en realidad, una forma de presunción, pensamos que otras personas resolverán este problema por nosotros y nos darán la paz, o que debemos destruir a las aparentemente pocas personas que causan las guerras. Cuando el individuo está en conflicto dentro de sí mismo, inevitablemente debe crear conflicto afuera; sólo él puede originar paz en sí mismo y, por consiguiente, en el mundo, porque él es el mundo.

24 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. III

Dense cuenta de que son violentos

El animal es violento. Los seres humanos, que son el resultado del animal, también son violentos; forma parte de su naturaleza el ser violentos, irascibles, celosos, envidiosos, buscar el poder, la posición, el prestigio y demás, dominar, agredir. El hombre es violento ‑esto se ha demostrado en miles de guerras- y ha desarrollado una ideología que él califica de «no-violencia» [...]. Y cuando hay violencia de hecho, como una guerra entre este país y el país vecino, todos quedan implicados en ella. Les gusta. Ahora bien, cuando son de hecho violentos y alimentan un ideal de no-violencia, tienen un conflicto. Están siempre tratando de volverse no violentos, lo cual forma parte del conflicto. Se disciplinan con el fin de no ser violentos y eso implica, nuevamente, conflicto, fricción. De modo que, cuando son violentos y tienen el ideal de no-violencia, son esencialmente violentos. Lo primero que deben hacer es darse cuenta de que son violentos, no tratar de volverse no violentos. Vean la violencia tal como es, no traten de interpretarla a su modo, no la disciplinen, no intenten vencerla ni reprimirla; véanla como si estuvieran viéndola por primera vez. Eso implica mirarla sin que intervenga ningún pensamiento. Ya he explicado qué entendemos por mirar con inocencia un árbol: es mirarlo sin la imagen. De igual modo, ustedes tienen que mirar la violencia sin la imagen contenida en la palabra misma. Mirarla sin ningún movimiento del pensar es mirarla como si la estuvieran viendo por primera vez, es decir, mirándola con inocencia.

25 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XVII

Liberarse de la violencia

¿Pueden, entonces, ver el hecho de la violencia ‑ver el hecho no sólo externo, sino también el que tiene lugar dentro de ustedes- y que no haya intervalo temporal alguno entre el ver y el actuar? Esto quiere decir que en el acto mismo de ver están libres de la violencia. Están totalmente libres de la violencia porque no han admitido el tiempo, una ideología mediante la cual esperan poder desembarazarse de la violencia. Esto requiere meditación profunda, no tan sólo un acuerdo verbal. Jamás escuchamos nada; nuestras mentes, nuestras células cerebrales están de tal modo condicionadas a una ideología acerca de la violencia, que jamás miramos el hecho de la violencia. Miramos el hecho a través de una ideología, y el mirarlo a través de una ideología crea un intervalo de tiempo. Y cuando admitimos el tiempo, no hay un final para la violencia; seguimos exhibiendo violencia y predicando no-violencia.

26 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti - VOL. XVII

La principal causa de violencia

La principal causa de violencia, a mí entender, es que cada uno de nosotros, internamente, psicológicamente, busca la seguridad. En cada uno de nosotros el impulso por la seguridad psicológica ‑esa sensación interna de estar a salvo- se proyecta en la exigencia de seguridad externa. Internamente, cada uno de nosotros quiere estar seguro, tener certidumbre acerca de todo. Por eso tenemos todas estas leyes matrimoniales, a fin de que podamos poseer a una mujer, o a un hombre y, de ese modo, poder sentirnos seguros en nuestra relación. Si esa relación es atacada, nos volvemos violentos; tal violencia tiene origen en la exigencia psicológica, interna, de sentirnos seguros en nuestras relaciones con todo. Pero en ninguna relación hay tal cosa como la certidumbre, la seguridad. Internamente, psicológicamente, nos gustaría estar seguros, pero la seguridad permanente no existe [...].

Todas éstas son, pues, causas que contribuyen a la violencia tan generalizada e inmanejable en todo el mundo. Pienso que todo aquel que haya observado, aunque sea un poco, lo que está sucediendo en el mundo, y especialmente en este infortunado país [India], también puede, sin un gran estudio intelectual, observar y descubrir en sí mismo esas cosas que, proyectadas exteriormente, son las causas de esta brutalidad extraordinaria, de esta insensibilidad, de esta indiferencia y violencia que nos rodean.

27 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. XVII

El hecho es que solanos violentos

Todos vemos la importancia de que la violencia llegue a su fin. Y ¿de qué modo puedo yo, como individuo, estar libre de la violencia, no sólo superficialmente, sino internamente y de manera total, completa? Si el ideal de no-violencia no liberará de la violencia a la mente, ¿ayudará, entonces, a disolver la violencia el hecho de que analicemos su causa?

Después de todo, éste es uno de nuestros principales problemas, ¿no es así? Todo el mundo se halla atrapado en la violencia, en las guerras; la estructura misma de nuestra sociedad adquisitiva es esencialmente violenta. Y si usted y yo como individuos hemos de estar libres de la violencia ‑totalmente libres, en lo interno, no sólo superficial o verbalmente-, entonces, ¿cómo procede uno al respecto sin volverse egocéntrico?

Comprende el problema, ¿no es así? Si me intereso en liberar de la violencia a la mente y practico una disciplina con el fin de controlar la violencia y cambiarla en no-violencia, es obvio que eso origina un pensar y una actividad que se centran en el ego, porque mi mente está concentrada todo el tiempo en desembarazarse de una cosa y adquirir otra. No obstante, veo la importancia de que la mente esté por completo libre de violencia. Entonces, ¿qué he de hacer? No es cuestión de cómo hace uno para no ser violento. El hecho es que somos violentos, y preguntar: «¿Cómo hago para no ser violento?», lo único que consigue es crear el ideal, que a mí me parece algo completamente inútil. Pero si uno es capaz de mirar la violencia y comprenderla, entonces quizás haya una posibilidad de resolverla totalmente.

28 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. X

Destruir el odio

Vemos actualmente cómo el mundo del odio recoge su cosecha. Este mundo del odio ha sido creado por nuestros padres y sus antecesores, así como por nosotros. De este modo, la ignorancia se extiende indefinidamente hacia el pasado. No ha surgido a la existencia por sí misma. Es el resultado de la ignorancia humana, es un proceso histórico, ¿verdad? Nosotros como individuos hemos cooperado con nuestros antepasados, quienes, con sus antecesores, pusieron en marcha este proceso de odio, miedo, codicia y demás. Ahora bien, como individuos, nosotros pertenecemos a este mundo del odio, en tanto nos entreguemos, individualmente, a él.

El mundo es, por consiguiente, una extensión de nosotros mismos. Si usted, como individuo, desea destruir el odio, entonces, como individuo, debe dejar de odiar. Para destruir el odio, usted mismo debe disociarse del odio en todas sus formas, groseras y sutiles; en tanto esté preso en ellas, forma parte de ese mundo de ignorancia y miedo. Entonces el mundo es una extensión de usted mismo, es usted mismo duplicado y multiplicado. El mundo no existe aparte del individuo. Puede existir como una idea, como un Estado, como una organización social, pero para llevar a cabo esa idea, para hacer funcionar esa organización social o religiosa, tiene que existir el individuo. La ignorancia de éste, su codicia y su miedo, mantienen la estructura de ignorancia, codicia y odio. Si el individuo cambia, ¿puede influir en el mundo, el mundo del odio, de la codicia etc.? [...]. El mundo es una extensión de uno mismo, en tanto uno sea irreflexivo y esté atrapado en la ignorancia, el odio, la codicia; pero cuando uno es serio, reflexivo y está alerta, no sólo se disocia de las terribles causas que crean pesadumbre y dolor, sino que en esa comprensión hay también plenitud, totalidad.

29 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. III

Usted se convierte en aquello mismo contra lo que combate

Usted se convierte en aquello mismo contra lo que combate, no hay duda [...]. Si yo estoy furioso y usted me enfrenta con furia, ¿cuál es el resultado? Más furia. Usted se ha convertido en aquello que soy yo. Si soy malo y usted me combate con el mal, significa que también usted se vuelve malo, por justo que pueda sentirse. Si soy brutal y usted usa métodos brutales para vencerme, entonces se ha vuelto tan brutal como yo. Y esto es lo que hemos hecho durante miles de años. Por cierto, hay una manera de abordar esto, distinta a la de enfrentarse con odio al odio. Si uso métodos violentos para calmar la furia que hay en mí, entonces estoy usando malos medios para un buen fin y, debido a eso, el buen fin deja de ser tal. De este modo no hay comprensión, no trasciende la furia. La furia debe ser estudiada con tolerancia y comprendida; no puede ser vencida por medios violentos. Ella puede ser el resultado de muchas causas y, sin comprenderlas, no hay manera de escapar de la furia.

Nosotros hemos creado al enemigo, al bandido, y el hecho de convertirnos nosotros mismos en el enemigo, de ninguna manera origina el fin de la hostilidad. Tenemos que comprender la causa de la hostilidad y dejar de alimentarla con nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. Esta es una tarea ardua que requiere constante percepción alerta de nosotros mismos y una inteligente flexibilidad, porque aquello que somos, eso es la sociedad, el Estado. El enemigo y el amigo son el resultado de nuestro pensamiento y nuestra acción. Somos los responsables de crear enemistad; por eso es más importante darnos cuenta de nuestros propios pensamientos y actos que interesarnos en el enemigo y el amigo, porque cl recto pensar pone fin a la división. El amor trasciende al amigo y al enemigo.

30 de junio; Obras Completas de J. Krishnamurti Vol. III

El Libro de la Vida

Junio

Jiddu Krishnamurti, El Libro de la Vida. Meditaciones diarias con Krishnamurti. The Book of Life - Daily Meditations with Krishnamurti. Jiddu Krishnamurti en español.

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