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El Propósito de la Educación

Capítulo 26 - La Mente no lo Es Todo

¿Saben?, es tan bueno permanecer simplemente muy quietos, sentarse erguidos con dignidad, con aplomo es tan importante como lo es mirar aquellos árboles deshojados. ¿Han advertido lo hermosos que se ven esos árboles contra el azul pálido del cielo de la mañana? Las ramas desnudas de un árbol revelan su belleza; y los árboles están rodeados de una belleza extraordinaria durante la primavera, el verano y el otoño. Su belleza cambia con las estaciones, y advertir eso es tan importante como lo es el considerar los comportamientos de nuestra propia vida.

Ya sea que vivan os en Rusia, en América o en la India, somos todos seres humanos; como seres humanos tenemos problemas comunes, y es absurdo que pensemos en nosotros mismos como hindúes, americanos, rusos, chinos, etc. Hay divisiones políticas, geográficas, raciales y económicas, pero poner el énfasis en las divisiones sólo engendra antagonismo y odio. Los americanos pueden ser por el momento mucho más prósperos, lo cual implica que tienen más artefactos, más radios, más televisores, más de todo incluyendo un excedente de alimentos, mientras que en este país hay mucha hambre, escualidez, superpoblación y desempleo. Por dondequiera que vivamos somos todos seres humanos, y como tales creamos nuestros propios problemas humanos; y es muy importante comprender que al pensar en nosotros mismos como hindúes, americanos o ingleses o, como blancos, morenos, negros o amarillos, estamos creando barreras innecesarias entre nosotros.

Una de nuestras principales dificultades es que la educación moderna en todo el mundo se interesa fundamentalmente en hacer de nosotros meros técnicos. Aprendemos cómo diseñar aviones a reacción, cómo construir carreteras pavimentadas, cómo fabricar automóviles o cómo producir los más recientes submarinos nucleares, y en medio de toda esta tecnología nos olvidamos de que somos seres humanos - lo cual significa que llenamos nuestros corazones con las cosas de la mente. En América del Norte la automatización está liberando cada vez a más personas de largas horas de trabajo, como pronto lo hará en este país, y entonces tendremos el inmenso problema de cómo utilizar nuestro tiempo. Enormes fábricas que ahora emplean a muchos miles de obreros, probablemente serán manejadas por unos cuantos técnicos. ¿Y qué ocurrirá con los otros seres humanos que acostumbraban trabajar ahí y que tendrán tanto tiempo disponible en sus manos? Hasta que la educación no comience a tomar en cuenta éste y otros problemas humanos, nuestras vidas estarán muy vacías.

Nuestras vidas están muy vacías ahora, ¿no es así? Ustedes podrán tener un título universitario, podrán casarse y ser muy prósperos, muy hábiles, podrán poseer una gran cantidad de información, conocer los libros más recientes; pero en tanto estén llenando el corazón con las cosas de la mente, sus vidas estarán inevitablemente vacías y tendrán muy poco sentido. La vida tiene significación y belleza sólo cuando el corazón se ha limpiado de las cosas de la mente.

Vean, todo esto es nuestro problema individual, no es algún problema especulativo que no nos concierne. Si, como seres humanos, no sabemos cuidar la tierra y las cosas de la tierra, si no sabemos amar a nuestros hijos y meramente nos interesamos en nosotros mismos, en nuestro progreso y éxito personal o nacional, haremos de nuestro mundo algo espantoso - que es lo que actualmente estamos haciendo. Un país puede volverse muy rico, pero sus riquezas son un veneno mientras exista otro país que esté padeciendo hambre. Somos una sola humanidad, la tierra es nuestra para que la compartamos, y con un cuidado afectuoso producirá alimento, ropa y albergue para todos nosotros.

El propósito de la educación, pues, no es el de prepararlos meramente para que aprueben unos cuantos exámenes, sino el de ayudarles a comprender todo este problema del vivir - en el cual se incluye el sexo, el ganarse la subsistencia, el reír, el tener iniciativa, el ser serios y saber pensar con profundidad. Es también nuestro problema descubrir qué es Dios, porque ése es el verdadero fundamento de nuestra vida. Una casa no puede sostenerse por mucho tiempo sin los cimientos apropiados, y todas las astutas invenciones del hombre no tendrán ningún sentido si no tratamos de descubrir qué es Dios, qué es la verdad.

El educador debe ser capaz de ayudarles a comprender esto, porque ustedes tienen que comenzar desde la infancia, no cuando tengan sesenta años. A los sesenta nunca encontrarán a Dios, porque a esa edad casi todos están agotados, terminados. Tienen que comenzar cuando son muy jóvenes, porque entonces pueden echar los cimientos apropiados, de modo que la casa de ustedes se sostenga a través de todas las tempestades que los seres humanos crean para sí mismos. Entonces podrán vivir dichosamente, porque esa dicha no dependerá de cosa alguna, no dependerá de saris y joyas, de automóviles y radios, o de alguien que los ama o los rechaza. Serán felices no porque posean algo, no porque tengan posición, riquezas o erudición, sino porque la vida que viven tiene sentido en sí misma. Pero ese sentido se descubre sólo cuando están buscando la realidad de instante en instante - y la realidad está en todo, no ha de encontrarse en la iglesia, en el templo, en la mezquita o en algún ritual.

Para buscar la realidad tenemos que saber cómo empezar a remover el polvo de los siglos que se ha depositado sobre ella; y por favor, créanme, esa búsqueda de la realidad es la verdadera educación. Cualquier hombre listo puede leer libros y acumular informaciones, puede alcanzar una posición y explotar a otros, pero eso no es educación. El estudio de ciertos temas es sólo una parte muy pequeña de la educación; pero existe una vasta extensión de nuestra vida para la cual no se nos educa en absoluto, y a la que no abordamos de manera apropiada.

La educación consiste en descubrir cómo abordar la vida de modo que nuestra existencia cotidiana, nuestras radios, nuestros automóviles y aviones tengan un sentido en relación con alguna otra cosa que incluye y trasciende todo eso. En otras palabras, la educación tiene que comenzar con la religión. Pero la religión no tiene nada que ver con el sacerdote, con la iglesia, con ningún dogma o creencia.

La religión es amar sin motivo, ser generoso, ser bueno, porque sólo entonces somos verdaderos seres humanos; pero la bondad, la generosidad o el amor no surgen sino a través de la búsqueda de la realidad.

Desafortunadamente, todo este vasto campo de la vida es ignorado por la llamada educación de hoy en día. Ustedes están constantemente ocupados con sus libros, lo cual tiene muy poca significación, y con la aprobación de los exámenes, cosa que tiene menos significación todavía. Eso puede conseguirles un empleo, lo cual sí tiene algún sentido. Pero pronto muchas fábricas serán manejadas casi enteramente por máquinas, y es por eso que ahora tenemos que comenzar a educarnos para usar correctamente nuestro tiempo libre - no en la persecución de ideales, sino en descubrir y comprender las vastas áreas de nuestra existencia de las que hoy somos inconscientes y nada sabemos. La mente con sus hábiles argumentos no lo es todo. Hay algo inmenso, inconmensurable que está más allá de la mente, una belleza que la mente no puede comprender. En esa inmensidad hay éxtasis, gloria; y vivir en eso, experimentar eso es el sentido de la educación. A menos que tengan ustedes esa clase de educación, cuando salgan y entren de lleno en el mundo, perpetuarán esta confusión espantosa que las generaciones pasadas han creado.

Por lo tanto, maestros y estudiantes, piensen bien en todo esto. No se lamenten, sino arrimen el hombro y ayuden a crear una institución donde la religión, en el verdadero sentido, sea investigada, amada, lograda y vivida. Entonces encontrarán que la vida se vuelve asombrosamente rica - mucho más rica que todas las cuentas de banco en el mundo.

Interlocutor: ¿Cómo llegó el hombre a tener tanto conocimiento? ¿Cómo evolucionó materialmente? ¿De dónde saca tan inmensas energías?

Krishnamurti: “¿Cómo llegó el hombre a tener tanto conocimiento?” Eso es bastante sencillo. Uno sabe algo y lo transmite a sus hijos; ellos agregan un poco más y lo transmiten a sus hijos, y así sucesivamente a través de las edades. Acumulamos el conocimiento poco a poco. Nuestros bisabuelos no sabían nada sobre aviones a reacción y sobre las maravillas electrónicas de hoy; pero la curiosidad, la necesidad, la guerra, el miedo y la codicia, han producido, paso a paso, todo este conocimiento.

Ahora bien, existe algo peculiar en relación con el conocimiento. Uno puede conocer muchísimo, acumular grandes depósitos de información; pero una mente nublada por el conocimiento, cargada de información, es incapaz de descubrir. Puede utilizar un descubrimiento mediante su información y su técnica, pero el descubrimiento es en sí mismo algo original que, de manera súbita, irrumpe en la mente prescindiendo del conocimiento; esta explosión del descubrimiento es lo esencial. Casi todos, especialmente en este país, están tan abrumados con el conocimiento, con la tradición, con las opiniones, con el temor a lo que dirán sus padres, o sus vecinos, que carecen por completo de confianza en sí mismos. Son como personas muertas - y eso es lo que la carga del conocimiento le hace a la mente. El conocimiento es útil, pero sin alguna otra cosa es también muy destructivo, y esto lo demuestran en el presente todos los acontecimientos del mundo.

Mire lo que está sucediendo en el mundo. Están todos estos inventos maravillosos; el radar que detecta el acercamiento de un avión cuando éste se encuentra todavía a muchas millas de distancia; los submarinos que, sumergidos, pueden recorrer todo el mundo sin subir a la superficie; el milagro de poder hablar desde Bombay a Benarés o Nueva York, etcétera. Todo esto es el resultado del conocimiento. Pero hay algo más que el hombre pasa por alto y, en consecuencia, emplea mal el conocimiento: hay guerras, destrucción, desdicha e incontables millones de personas pasan hambre. Tienen una sola comida por día, o aun menos - y ustedes no conocen nada acerca de todo esto. Solamente conocen sus libros y sus insignificantes problemas y placeres en un rincón de Benarés, Delhi o Bombay. Vean, podemos tener muchísimos conocimientos, pero sin esa otra cosa por la cual el hombre vive y en la que hay júbilo, gloria, éxtasis, vamos a destruirnos a nosotros mismos.

Materialmente es la misma cosa: el hombre ha evolucionado materialmente a través de un proceso gradual. ¿Y de dónde ha sacado tan enormes energías? Los grandes inventores, los exploradores y descubridores en todos los campos deben haber tenido energías inmensas; pero la mayoría de nosotros tiene muy poca energía, ¿no es así? Mientras somos jóvenes jugamos, nos divertimos, bailamos y cantamos; pero cuando pasan los años, esa energía pronto se destruye. ¿Lo han notado? Nos convertimos en cansadas amas de casa, o acudimos a la oficina durante horas interminables, día tras día, mes tras mes, sólo para ganarnos la subsistencia; es natural que así tengamos poca o ninguna energía. Si tuviéramos energía podríamos destruir esta corrupta sociedad, podríamos hacer cosas muy inquietantes; por lo tanto, la sociedad se encarga de que no tengamos energía para ello, y gradualmente nos ahoga mediante la “educación”, mediante la tradición, mediante eso que llamamos religión y cultura. Vean, la función de una educación verdadera es despertar nuestra energía y hacer que estalle, que tenga continuidad, fuerza, pasión, y, no obstante, que se restrinja espontáneamente usándose a sí misma en el descubrimiento de la realidad. Entonces esa energía se vuelve inmensa, ilimitada, y no causa más desdichas, sino que la propia energía es la creadora de una nueva sociedad.

Escuchen lo que estoy diciendo, no lo ignoren, porque es realmente muy importante. No se limiten a asentir o disentir, sino descubran por sí mismos si lo que se está diciendo es verdadero. No sean indiferentes - sean cálidos o fríos, no tibios. Si ven la verdad de todo esto y son realmente cálidos al respecto, si arden con ello, ese calor, esa energía crecerá y producirá una sociedad nueva. No se disipará en meras revueltas contra la sociedad actual, que son como decoraciones en los muros de una prisión.

Nuestro problema, pues, especialmente en la educación, es cómo mantener la energía que tenemos, cualquiera que sea, dándole más vitalidad, una mayor fuerza explosiva. Esto va a requerir muchísima comprensión, porque los maestros mismos tienen generalmente muy poca energía; están abrumados con la mera información y se ahogan en sus propios problemas; por lo tanto, no pueden ayudar al estudiante para que éste pueda despertar su propia energía creativa. Es por eso que la comprensión de estas cosas concierne tanto a los maestros como a los estudiantes.

Interlocutor: ¿Por qué mis padres se enojan cuando les digo que quiero seguir otra religión?

Krishnamurti: En primer lugar, ellos están atados a su propia religión, piensan que es la mejor si no la única religión en el mundo; por lo tanto, desean naturalmente que usted también la siga. Además, quieren que usted se adhiera a la manera particular en que ellos piensan, a su grupo, a su raza, a su clase. Éstas son algunas de las razones; y también, como ve, si usted siguiera otra religión se convertiría en una molestia, una preocupación para la familia.

Pero aun cuando usted si deja una religión organizada para seguir otra, ¿qué es lo que ha sucedido? ¿No se ha trasladado meramente a otra prisión? Vea, en tanto la mente se aferra a una creencia, está retenida en una prisión. Si usted ha nacido hindú y se convierte en cristiano, sus padres podrán enojarse, pero ése es un detalle secundario. Lo esencial es ver que cuando uno se asocia a otra religión, lo que ha hecho es adoptar nuevamente una serie de dogmas nuevos en lugar de los viejos. Podrá estar un poco más activo, un poco más de esto o aquello, pero sigue estando dentro de la prisión de la creencia y del dogma.

No canjee, pues, religiones, porque eso es sublevarse meramente dentro de la prisión; más bien ábrase paso por los muros de la prisión y descubra por sí mismo qué es Dios, qué es la verdad. Eso es lo que tiene sentido, y es lo que le dará una vitalidad y una energía enormes. Pero el ir meramente de una prisión a otra y reñir acerca de cuál prisión es mejor, es un juego infantil.

Para salir de la prisión de la creencia se requiere una mente madura, reflexiva, una mente que perciba la naturaleza de la prisión misma y no compare una prisión con otra. Para comprender algo, usted no puede compararlo con ninguna otra cosa. La comprensión no llega a través de la comparación; sólo llega cuando examinamos la cosa misma. Si usted examina la naturaleza de la religión organizada, verá que todas las religiones son iguales en su esencia, ya sea el hinduismo, el budismo, el mahometismo, el cristianismo, o el comunismo - que es otra forma de religión, la más reciente. En el momento en que uno comprende la prisión - que es percibir todas las implicaciones de la creencia, de los rituales y los sacerdotes - ya nunca volverá a pertenecer a ninguna religión; porque sólo el hombre que se halla libre de creencias puede descubrir aquello que está más allá de toda creencia, que es inconmensurable.

Interlocutor: ¿Cuál es el verdadero modo de formar un carácter?

Krishnamurti: Tener carácter significa, ciertamente, ser capaz de oponerse a lo falso y dar cabida a lo verdadero; pero formar un carácter es difícil, porque lo que dice el libro, lo que dicen el maestro, el padre, el gobierno, es, para la mayoría de nosotros, más importante que descubrir lo que uno mismo piensa. El pensar por uno mismo, el descubrir lo que es verdadero y sostenerlo sin dejarse influir por nada, cualquiera que sea la vida que ello pueda traer consigo, desdichada o feliz, es lo que forma el carácter.

Digamos, por ejemplo, que usted no cree en la guerra, no a causa de lo que ha dicho algún reformador o algún maestro religioso, sino porque lo ha considerado cuidadosamente por sí mismo. Ha investigado el problema, ha ahondado en él, ha meditado al respecto, y para usted cualquier forma de matar es mala, tanto el matar para comer, como el matar por odio, o el matar por lo que llaman el amor a la patria. Ahora bien, si usted siente eso con mucha fuerza y se atiene a ello a pesar de todo, sin considerar si va a la cárcel o lo fusilan por eso - como podría sucederle en ciertos países - entonces tendrá carácter. En tal caso, el carácter tiene un significado por completo diferente, no es el “carácter” que cultiva la sociedad.

Pero ya lo ve, no se nos alienta en esta dirección; y ni el educador ni el estudiante tienen la vitalidad, la energía para considerar y ver lo que es verdadero y atenerse a ello abandonando lo falso. Pero si usted puede hacer esto, entonces no seguirá a ningún líder político o religioso, porque será una luz para sí mismo; y el descubrimiento y cultivo de esa luz, no sólo cuando uno es joven sino a lo largo de toda la vida, eso es educación.

Interlocutor: ¿De qué modo la edad es un impedimento en la realización de Dios?

Krishnamurti: ¿Qué es la edad? ¿El número de años que uno ha vivido? Eso forma parte de la edad; uno ha nacido en tal y tal año, y ahora tiene quince años, o cuarenta o sesenta. El cuerpo envejece - y así ocurre con la mente cuando está cargada con todas las experiencias, desdichas y fatigas de la vida, y una mente semejante jamás puede descubrir qué es la verdad. La mente puede descubrir algo sólo cuando es joven, lozana, inocente; pero la inocencia no es una cuestión de edad. No sólo el niño es inocente - puede no serlo - sino también la mente que es capaz de experimentar sin acumular los residuos de la experiencia. La mente tiene que experimentar, eso es inevitable. Tiene que responder a todo - al río, al animal enfermo, al cuerpo muerto que llevan para la cremación, a los pobres aldeanos que transportan sus cargas por el camino, a las torturas y miserias de la vida - de lo contrario, la mente ya está muerta. Pero tiene que ser capaz de responder sin estar retenida por la experiencia. La tradición, la acumulación de experiencias, las cenizas de la memoria, todo eso es lo que envejece a la mente. La mente que muere cada día a los recuerdos del ayer, a todas las alegrías y dolores del pasado, una mente así es lozana, inocente, no tiene edad; y sin esa inocencia, ya sea que uno tenga diez años o sesenta, no encontrará a Dios.

El Propósito de la Educación

Capítulo 26 - La Mente no lo Es Todo

Jiddu Krishnamurti, El Propósito de la Educación. Think on These Things. Jiddu Krishnamurti en español.

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