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El Vuelo del Águila.

9. La Violencia
¿Qué es la violencia? La imposición en la raíz de la violencia psicológica. Necesidad de observar. La falta de atención

Saanen, Suiza, 3 de agosto de 1969

¿Qué es la violencia? La imposición en la raíz de la violencia psicológica. Necesidad de observar. La falta de atención

Krishnamurti: El propósito de estas discusiones es observar creativamente, es observarnos a nosotros mismos creativamente mientras hablamos. Todos debemos cooperar en el tratamiento de cualquier tema que deseemos discutir y debe haber cierta franqueza -no rudeza o el referirnos ásperamente a la ignorancia (o inteligencia) de otro, sino que cada uno debe participar en la discusión de un tema determinado con toda su capacidad. En la misma exposición de lo que sentimos o inquirimos debe haber un sentimiento de percibir algo nuevo. Eso es creación, no la repetición de lo viejo, sino la expresión de lo nuevo en el descubrimiento de nosotros mismos mientras nos expresamos en palabras. Así es como creo que estas discusiones serán provechosas.

Interlocutor (1): ¿Podemos investigar más profundamente esta cuestión de la energía y cómo es desperdiciada?

Interlocutor (2): Usted ha estado hablando de la violencia, la violencia de la guerra, la violencia en la forma de tratar a la gente, la violencia en la forma de pensar y de mirar a otras personas. Pero, ¿qué hay de la violencia en la autoconservación? Si yo fuera atacado por un lobo, me defendería apasionadamente con todas mis fuerzas. ¿Es posible ser violento en una parte de nosotros, y no en otra?

Krishnamurti: Ha habido una sugestión respecto de la violencia, cuando nos deformamos a nosotros mismos para ajustarnos a un patrón particular de la sociedad, o de la moralidad; pero también existe el problema de la autoconservación. ¿Dónde está la línea divisoria entre la propia conservación -que algunas veces requiere violencia- y otras formas de violencia? ¿Desean discutir eso?

Público: Sí.

Krishnamurti: Si se me permite, sugiero que discutamos las varias formas de violencia psicológica, y entonces veremos cuál es el sitio de la propia conservación cuando somos atacados. Me pregunto qué pensarán ustedes sobre la violencia. ¿Qué es la violencia para ustedes?

Interlocutor (1): Es una forma de defensa.

Interlocutor (2): Es una perturbación de mi comodidad.

Krishnamurti: ¿Qué significa para usted la violencia, el sentimiento, la palabra, la naturaleza de la violencia?

Interlocutor (1): Es agresión.

Interlocutor (2): Si uno está frustrado se torna violento.

Interlocutor (3): Si un hombre es incapaz de lograr algo, entonces se pone violento.

Interlocutor (4): Odio, en el sentido de sojuzgar.

Krishnamurti: ¿Qué significa la violencia para ustedes?

Interlocutor (1): Una manifestación de peligro, cuando el "yo" interviene.

Interlocutor (2): Miedo;

Interlocutor (3): Sin duda con la violencia herimos a alguien o a algo, sea mental o físicamente.

Krishnamurti: ¿Conoce usted la violencia porque conoce la no violencia? ¿Sabría lo que es la violencia sin el opuesto? Porque conoce estados de no violencia, ¿reconoce, por lo tanto, la violencia? ¿Cómo conoce la violencia? Porque uno es agresivo, competidor, y ve los efectos de todo eso, que es violencia, uno construye un estado de no violencia. ¿Si no hubiera el opuesto, sabría lo que es la violencia?

Interlocutor: Yo no la identificaría, pero sentiría algo.

Krishnamurti: ¿Es que existe ese sentimiento o ha surgido porque usted conoce la violencia?

Interlocutor: Creo que la violencia nos causa dolor y es un sentimiento malsano del que queremos desembarazarnos. Por ese motivo deseamos llegar a ser no violentos.

Krishnamurti: No sé nada acerca de la violencia, ni sobre la no violencia. No parto de ningún concepto o fórmula. No sé realmente lo que significa la violencia. Quiero descubrir.

Interlocutor: La experiencia de haber sido herido y atacado hace que uno desee protegerse.

Krishnamurti: Sí, comprendo eso: ha sido sugerido antes. Todavía estoy tratando de averiguar qué es violencia. Quiero investigarlo, explorarlo, desarraigarlo, cambiarlo, ¿me comprende?

Interlocutor: La violencia es ausencia de amor.

Krishnamurti: ¿Sabe lo que es amor?

Interlocutor: Creo que todas esas cosas se originan en nosotros.

Krishnamurti: Sí, es exactamente eso.

Interlocutor: La violencia surge de nosotros.

Krishnamurti: Eso es correcto. Deseo averiguar si viene de fuera o de adentro.

Interlocutor: Es una forma de protección.

Krishnamurti: Vayamos poco a poco, por favor; es un problema muy serio y el mundo entero está involucrado en él.

Interlocutor: La violencia disipa parte de mi energía.

Krishnamurti: Todo el mundo ha hablado de violencia y de no violencia. La gente dice: "debemos vivir violentamente", o viendo el efecto de ello, dice: "debemos vivir pacíficamente". Hemos escuchado tantas cosas, de libros, de predicadores, educadores y otros; pero quiero descubrir si es posible desentrañar la naturaleza de la violencia y qué lugar tiene en la vida -si es que tiene alguno. ¿Qué es lo que nos hace violentos, agresivos, competidores? ¿Y está involucrada la violencia en la conformidad a un modelo por noble que éste sea? ¿Es la violencia parte de la disciplina impuesta por uno mismo o por la sociedad? ¿Es la violencia un conflicto dentro y fuera de nosotros mismos? Quiero descubrir el origen, el comienzo de la violencia, pues de lo contrario, lo que hago es simplemente ensartar un montón de palabras. ¿Es natural ser violento en el sentido psicológico? (Consideraremos después los estados fisiopsicológicos). ¿Internamente es la violencia, agresión, ira, odio, conflicto, represión, conformidad? ¿Y está basada la conformidad en esa lucha constante por descubrir, lograr, llegar a ser, alcanzar, autorealizarse, ser noble, etcétera? Todo eso está dentro del campo psicológico. Si no podemos penetrar en ello muy profundamente, entonces no seremos capaces de comprender cómo es posible producir un estado diferente en nuestra vida diaria, lo cual requiere cierta cantidad de autoconservación. ¿Correcto? Así que empecemos desde ahí.
¿Qué consideraría usted que es la violencia, no verbalmente, sino de hecho, internamente?

Interlocutor (1): Es violar otra cosa. Es imponerse sobre algo.

Interlocutor (2) ¿Qué hay del rechazo?

Krishnamurti: Consideremos la imposición primero, violar "lo que es". Soy celoso e impongo sobre eso la idea de no ser celoso: "no debo ser celoso". La imposición, el violar "lo que es", constituye violencia. Comenzaremos poco a poco, y quizás en esa única frase podamos cubrir la cosa completa. "Lo que es" está siempre en movimiento, no es estático. Lo violo al imponerle algo que creo "debería ser".

Interlocutor: ¿Quiere decir que cuando siento ira pienso que la ira no debe existir, y en vez de estar encolerizado me reprimo? ¿Es eso violencia? ¿O es violencia cuando la expreso?

Krishnamurti: Veamos algo en esto: estoy encolerizado y para desahogarme lo ataco, y eso pone en marcha una cadena de reacciones, de manera que usted me devuelve la agresión. La misma expresión de esa ira es violencia. Y si impongo sobre el hecho de que estoy encolerizado algo más, o sea, "no estar encolerizado", ¿no es eso violencia también?

Interlocutor: Estaría de acuerdo con esa definición general, pero para ello la imposición tiene que ocurrir en forma brutal. Eso es lo que la hace violenta. Si uno se impone gradualmente, entonces no seria violento.

Krishnamurti.: Comprendo, señor. Si usted se impone con gentileza, con tacto, entonces eso no es violencia. Violo el hecho de que odio, suprimiéndolo y gradualmente. Eso, dice el señor, no sería violencia. Pero no importa que lo haga violenta o suavemente, el hecho es que impone otra cosa sobre "lo que es". ¿Estamos más o menos de acuerdo con eso?

Interlocutor: No.

Krishnamurti: Examinémoslo. Digamos que tengo la ambición de ser el más grande poeta del mundo (o lo que sea) y estoy frustrado porque no puedo serlo. Esta frustración, esta misma ambición, es una forma de violencia contra el hecho de que no lo soy. Me siento frustrado porque usted es mejor que yo. ¿No engendra eso violencia?

Interlocutor: Toda acción contra una persona o contra una cosa es violencia.

Krishnamurti: Observe, por favor, la dificultad envuelta en esto. Existe el hecho y la violación de ese hecho por otra acción. Digamos, por ejemplo, que no me gustan los rusos, o los alemanes, o los americanos, e impongo mi opinión personal o mi evaluación poética; eso constituye una forma de violencia. Cuando me impongo sobre usted, eso es violencia. Cuando me comparo con usted (que es más famoso, más inteligente), estoy ejerciendo violencia sobre mí mismo, ¿no es así? Soy violento. En la escuela "B" es comparado con "A", quien es mejor en los exámenes y los pasa brillantemente. El maestro dice a "B": "tienes que ser como él"; por lo tanto, cuando compara a "B" con "A", hay violencia y destruye a "B". Vea lo que está envuelto en este hecho, que cuando impongo sobre "lo que es" aquello que "debería ser" (el ideal, lo perfecto, la imagen, etc.), hay violencia.

Interlocutor (1): Siento dentro de mí que si hay alguna resistencia, algo que podría destruir, entonces surge la violencia, pero igualmente siento que si no resisto también podría estar violentándome.

Interlocutor (2) ¿No se trata en todo esto del ego, del "yo", que es la raíz de toda violencia?

Interlocutor (3): Supongamos que acepto lo que usted dice acerca de esto. Supongamos que usted odia a alguien y le gustaría eliminar ese odio. Hay dos maneras de abordar el problema: el enfoque violento y el no violento. Si se impone sobre su propio ser para eliminar ese odio, será violento con usted mismo. Si, por el contrario, se toma el tiempo, se toma el trabajo de conocer sus sentimientos y el objeto de su odio, vencerá gradualmente ese odio. Entonces habrá resuelto el problema sin violencia.

Krishnamurti: Creo que eso está bastante claro, señor, ¿no es así? No estamos ahora tratando de resolver cómo arreglarnos con la violencia, si en forma violenta o no violenta, sino qué es lo que provoca esta violencia en nosotros. ¿Qué es la violencia, psicológicamente, en nosotros?

Interlocutor: ¿No hay, en la imposición, la ruptura de algo? Entonces uno se siente incómodo y comienza a ponerse más violento.

Krishnamurti: El romper con las propias ideas y con nuestra manera de vivir, etcétera, ocasiona incomodidad. Esa incomodidad trae violencia.

Interlocutor (1): La violencia puede surgir de dentro o de fuera. Generalmente culpo lo exterior por esa violencia.

Interlocutor (2): ¿No es la fragmentación la raíz de la violencia?

Krishnamurti: Por favor, ¡hay tantas maneras de demostrar lo que es la violencia o cuáles son sus causas! ¿No podemos ver un hecho sencillo y comenzar ahí, poco a poco? ¿No podemos ver que cualquier forma de imposición del padre sobre el hijo, o del hijo sobre el padre, del maestro sobre el discípulo, de la sociedad, del sacerdote, son todas formas de violencia? ¿No podríamos estar de acuerdo en eso y comenzar ahí?

Interlocutor: Eso viene de afuera.

Krishnamurti: Hacemos eso no sólo en lo externo, sino también internamente. Me digo, "estoy colérico", e impongo sobre eso la idea de que no debo estarlo. Decimos que eso es violencia. En el mundo exterior, cuando un dictador reprime al pueblo, eso es violencia. Cuando reprimo lo que siento porque tengo miedo, porque no es noble, porque no es puro, etcétera, eso es violencia también. Por lo tanto, el no aceptar el hecho de "lo que es", engendra esa imposición. Si acepto el hecho de que soy celoso y no lo resisto, no hay imposición; entonces sabré qué hacer al respecto. En eso no hay violencia.

Interlocutor: Usted dice que la educación es violencia.

Krishnamurti: Lo digo. ¿No existe una manera de educar sin violencia?

Interlocutor: No de acuerdo con la tradición.

Krishnamurti: El problema es éste: por naturaleza soy un ser humano violento en mis pensamientos, en mi forma de vivir; soy agresivo, competidor, brutal, etcétera -soy eso. Y me pregunto: "¿cómo voy a vivir en forma diferente?" -porque la violencia engendra tremendos antagonismos y destrucción en el mundo. Quiero comprenderlo y librarme de eso, vivir en forma diferente. Entonces me pregunto: "¿qué es esta violencia en mí? ¿Es frustración porque deseo ser famoso y sé que no puedo serlo y, por lo tanto, odio a las personas que son famosas?" Soy celoso y no deseo ser celoso, y odio ese estado de celos con toda su ansiedad, temor y molestias y por tal motivo lo reprimo. Hago todo esto y me doy cuenta de que constituye una forma de violencia. Ahora quiero averiguar si eso es inevitable, o si hay una manera de comprenderlo, mirándolo y haciéndole frente de manera que pueda uno vivir en forma distinta. Por lo tanto, tengo que descubrir qué es la violencia.

Interlocutor: Es una reacción.

Krishnamurti: Usted es demasiado rápido. ¿Me ayuda eso a comprender la naturaleza de mi violencia? Quiero investigarla, necesito descubrir qué es. Veo que mientras haya dualidad -o sea, violencia y no violencia- habrá conflicto y, desde luego, más violencia. Mientras imponga sobre el hecho de que soy estúpido la idea de que debo ser inteligente, ahí estará el principio de la violencia. Cuando me comparo con usted, que es mucho más que yo, eso es también violencia. La comparación, la represión, el control, todo ello indica una forma de violencia. Estoy hecho así. Comparo, reprimo, soy ambicioso. Dándome cuenta de eso, me pregunto: "¿cómo voy a vivir sin violencia?" Necesito encontrar una manera de vivir sin toda esta lucha.

Interlocutor: ¿No es el ego, el "yo", el que está contra el hecho?

Krishnamurti: Ya discutiremos eso. Veamos el hecho, veamos primero lo que ocurre. Toda mi vida, desde que estaba en la escuela hasta ahora, ha sido una forma de violencia. La sociedad en que vivo es una forma de violencia La sociedad me dice: adáptese, acepte, haga esto, no haga aquello, y yo obedezco. Eso es una forma de violencia. Y cuando me rebelo contra la sociedad, eso también es una forma de violencia (rebelión en el sentido de no aceptar los valores establecidos por la sociedad). Me rebelo contra ello y entonces creo mis propios valores, que se tornan en el patrón; y ese patrón es impuesto sobre otros y sobre mí mismo, lo cual se convierte en otra forma de violencia. Vivo esa clase de vida. Esto es: soy violento. ¿Qué debo hacer ahora?

Interlocutor: Uno debería preguntarse primero por qué no quiere continuar siendo violento.

Krishnamurti: Porque veo lo que la violencia ha causado en el mundo tal como es: guerras en lo exterior, conflicto interno, conflicto en la relación. Objetivamente y dentro de mí veo que esa batalla continúa, y me digo: "tiene que haber, sin duda, una manera diferente de vivir".

Interlocutor: ¿Por qué le disgusta ese estado de cosas?

Krishnamurti: Es muy destructivo.

Interlocutor: Entonces eso quiere decir que usted mismo ya le ha dado el más alto valor al amor.

Krishnamurti: No le he dado valor a nada, estoy sólo observando.

Interlocutor: Si no le agrada es porque entonces lo ha evaluado.

Krishnamurti: No estoy evaluando, observo. Observo que la guerra es destructiva.

Interlocutor: ¿Qué hay de malo en eso?

Krishnamurti: No digo que sea correcto o incorrecto.

Interlocutor: ¿Por qué quiere entonces cambiarlo?

Krishnamurti: Deseo cambiarlo porque mi hijo muere en una guerra, y me pregunto: "¿existe alguna forma de vivir en que no nos matemos unos a otros?"

Interlocutor: De manera que lo que usted quiere hacer es experimentar con una manera diferente de vivir, y entonces compara la nueva manera de vivir con lo que ocurre ahora.

Krishnamurti: No, señor. No comparo. Ya he expresado todo esto. Veo que mi hijo es muerto en una guerra y me digo: "¿no existe una manera diferente de vivir?" Quiero descubrir si existe una manera de vivir en la que no haya violencia.

Interlocutor: Pero suponiendo...

Krishnamurti: No hagamos suposiciones, señor. Han matado a mi hijo y quiero encontrar un modo de vivir en que los hijos de otros no corran la misma suerte.

Interlocutor: De manera que usted lo que desea es una u otra de dos posibilidades.

Krishnamurti: Hay docenas de posibilidades.

Interlocutor: Su urgencia por descubrir otra manera de vida es tan grande que desea adoptar una distinta, no importa la que sea. Quiere experimentar con ella y compararla.

Krishnamurti: No, señor, temo que usted insiste en algo que no he presentado con claridad.
O aceptamos este modo de vida con violencia y todo lo demás, o decimos que la inteligencia humana puede encontrar un modo diferente de vivir en el cual no exista violencia. Eso es todo. Y decimos que esa violencia prevalecerá mientras haya comparación, represión, conformidad y autodisciplina como el modo de vida de acuerdo a un patrón establecido. En eso hay conflicto y, por lo tanto, violencia.

Interlocutor: ¿Por qué surge la confusión? ¿No es ésta creada en torno al "yo"?

Krishnamurti: Ya discutiremos eso, señor.

Interlocutor: La cosa que está en el fondo de la violencia, la raíz, la esencia de ella nos afecta. Por el hecho de que existimos, influimos en el resto de la existencia. Estoy aquí. Al respirar el aire afecto lo que existe dentro de él. De manera que sostengo que la esencia de la violencia es el hecho de producir efecto en algo, lo cual es inherente a la existencia. Cuando el efecto es la discordia, la falta de armonía, llamamos a eso violencia. Pero si armonizamos, encontramos que ése es, entonces, el otro lado de la violencia -que aún sigue afectando. En un caso el efecto es en contra de algo, que es violencia, y en otro caso el efecto es a favor de algo.

Krishnamurti: ¿Puedo preguntar algo, señor? ¿Está usted interesado en la violencia? ¿Está usted involucrado en la violencia? ¿Está usted preocupado por esta violencia, tanto por la suya como por la del mundo, hasta el punto de sentir que "no puede vivir de esta manera"?

Interlocutor: Cuando nos rebotamos contra la violencia, creamos un problema porque la rebelión es violencia.

Krishnamurti: Comprendo, señor, pero ¿cómo podemos proseguir con este tema?

Interlocutor: No estoy de acuerdo con la sociedad. La rebelión contra las ideas -dinero, eficiencia, etcétera- es mi forma de violencia.

Krishnamurti: Sí, comprendo. Por lo tanto, esa rebelión contra la cultura presente, la educación, etcétera, es violencia.

Interlocutor: Así es como veo mi violencia.

Krishnamurti: Sí, y ¿qué hará entonces con eso? Eso es lo que estamos tratando de discutir.

Interlocutor: Eso es lo que quiero saber.

Krishnamurti: Yo también deseo saber acerca de esto, así que vamos a ceñirnos al tema.

Interlocutor: Si tengo un problema con una persona, puedo comprenderlo mucho más claramente. Si odio a alguien lo sé; reacciono contra ello. Pero eso no es posible con la sociedad.

Krishnamurti: Consideremos esto, por favor. Me rebelo contra la actual estructura moral de la sociedad. Me doy cuenta de que la mera rebelión contra esta moralidad, sin descubrir lo que es la verdadera moralidad, es violencia. ¿Qué es la verdadera moralidad? A menos que lo descubra y lo viva, el rebelarme simplemente contra la estructura de la moralidad social tiene muy poco sentido.

Interlocutor: Señor, no es posible conocer la violencia sin vivirla.

Krishnamurti: ¡Oh! ¿Dice usted que debo vivir violentamente antes que pueda comprender lo otro?

Interlocutor: Usted dijo que para comprender la verdadera moralidad hay que vivirla. Tenemos que vivir violentamente para ver lo que es el amor.

Krishnamurti: Cuando dice que debo vivir de esa manera, usted está de antemano imponiéndome una idea de lo que piensa que es el amor.

Interlocutor: Eso equivale a repetir sus palabras.

Krishnamurti: Señor, existe la moralidad social contra la cual me rebelo porque veo lo absurdo que es. ¿Qué es la verdadera moralidad, en la cual no hay violencia?

Interlocutor: ¿No está la verdadera moralidad controlando la violencia? Sin duda que hay violencia en todos; cierta gente -los llamados seres superiores- la controlan. Está siempre en la naturaleza. Trátese de una tormenta eléctrica o de un animal salvaje que mata a otro, o de un árbol que muere, la violencia está en todas partes.

Krishnamurti: Puede haber una forma más elevada de violencia, más sutil, más tenue, y también existen las formas más brutales. La vida entera es violencia, en lo pequeño y en lo grande. Si queremos averiguar si es posible salir de toda esta estructura de la violencia, es necesario investigarlo. Eso es lo que estamos tratando de hacer.

Interlocutor: Señor, ¿qué quiere usted significar con "investigarlo"?

Krishnamurti: Con "investigarlo" quiero decir, primero examinar, explorar "lo que es". Para explorar debo estar libre de toda conclusión, de todo prejuicio. Entonces, con esa libertad observo el problema de la violencia. Eso es "investigarlo".

Interlocutor: ¿Ocurrirá algo entonces?

Krishnamurti: No, no ocurre nada.

Interlocutor: Descubro que mi reacción contra la guerra es que "no quiero pelear". Pero encuentro que lo que hago es tratar de mantenerme alejado, vivir en otro país, o alejarme de la gente que no me agrada. Me limito a alejarme de la sociedad norteamericana.

Krishnamurti: Ella dice: "no soy una manifestante ni soy de las que protestan, pero no vivo en el país donde hay todo eso. Me mantengo alejada de la gente que no me gusta". Todo esto es una forma de violencia. Por favor, prestemos un poco de atención a esto. Dediquemos nuestras mentes a comprender esta cuestión. ¿Qué ha de hacer un hombre que ve el patrón general de comportamiento político, religioso y económico en el cual la violencia está involucrada en mayor o menor grado, cuando se siente cogido en la trampa que él mismo ha creado?

Interlocutor: Permítame sugerir que no existe la violencia, sino que el pensamiento la crea.

Krishnamurti: ¡Oh! Mato a alguien y pienso en ello y, por lo tanto, eso es violencia. No, señor, ¿estamos acaso jugando con palabras? ¿No podríamos penetrar en esto un poco más? Hemos visto que siempre que me impongo a mí mismo psicológicamente, una idea o conclusión, ello engendra violencia. (Consideremos eso por ahora). Soy cruel, verbalmente y en mis sentimientos. Me impongo sobre este hecho, diciendo: "no debo", y me doy cuenta de que eso es una forma de violencia. ¿Cómo voy a encararme con ese sentimiento de crueldad sin imponer algo más sobre él? ¿Puedo comprenderlo sin reprimirlo, sin huir de él, sin ninguna otra forma de escape o de sustitución? Aquí hay un hecho; soy cruel. Eso es para mí un problema y ninguna cantidad de explicaciones que digan "debo o no debo" lo resolverán. Aquí hay un problema que me afecta y necesito solucionarlo, porque veo que puede haber una manera diferente de vivir. Entonces me digo: "¿cómo puedo estar libre de esta crueldad, sin conflicto?" Porque tan pronto introduzco el conflicto para deshacerme de la crueldad, ya he engendrado la violencia. De manera que primero debo ver claramente lo que el conflicto implica. Si existe algún conflicto respecto de la crueldad -de la cual quiero librarme- en ese mismo conflicto se engendra la violencia. ¿Cómo voy a estar libre de la crueldad sin conflicto?

Interlocutor: Aceptándola.

Krishnamurti: Me pregunto qué queremos decir con aceptar nuestra crueldad. ¡Está ahí! No la acepto ni la niego. ¿Qué hay de bueno en decir "la acepto"? Es un hecho que tengo la piel morena; es así. ¿Por qué debo aceptarlo o rechazarlo? El hecho es que soy cruel.

Interlocutor: Veo que soy cruel y lo acepto, lo comprendo; pero también tengo miedo de actuar cruelmente y de seguir haciéndolo.

Krishnamurti: Sí. Dije: "soy cruel". Ni lo acepto ni lo rechazo. Es un hecho; y es otro hecho que cuando existe conflicto en el librarse de la crueldad, entonces hay violencia. De manera que tengo que habérmelas con dos cosas: la violencia y la crueldad, y el deshacerme de ello sin esfuerzo. ¿Qué he de hacer? Toda mi vida es esfuerzo y lucha.

Interlocutor: La cuestión no es la violencia, sino la creación de una imagen.

Krishnamurti: A esa imagen se le impone algo, o nosotros imponemos esa imagen sobre "lo que es" -¿correcto?

Interlocutor: Eso surge de la ignorancia acerca de nuestro verdadero ser.

Krishnamurti: No me doy cuenta exacta de lo que usted quiere decir con "verdadero ser".

Interlocutor: Quiero decir que uno no está separado del mundo, que uno es el mundo y, por lo tanto, uno es responsable de la violencia que tiene lugar en lo externo.

Krishnamurti: Sí. Dice que el verdadero ser está en reconocer que uno es el mundo y el mundo es uno, y que la crueldad y la violencia no son algo diferente, sino parte de uno. ¿Es eso lo que quiere decir, señor?

Interlocutor: No. Parte de la ignorancia.

Krishnamurti: ¿De manera que dice usted que existe el verdadero ser y que existe la ignorancia? Existen dos estados, el verdadero ser y el verdadero ser recubierto por la ignorancia. ¿Por qué? Esa es una vieja teoría de la India. ¿Cómo sabe que existe un verdadero ser oculto tras la ilusión y la ignorancia?

Interlocutor: Si nos damos cuenta de que los problemas que tenemos existen en términos de opuestos, todos los problemas se desvanecerán.

Krishnamurti: Todo lo que tenemos que hacer es no pensar en términos de opuestos. ¿Hacemos eso, o es una mera idea?

Interlocutor: Señor, ¿no es la dualidad inherente al pensamiento?

Krishnamurti: Llegamos a un punto y nos alejamos de él. Sé que soy cruel, por varias razones psicológicas. Eso es un hecho. ¿Cómo me libraré de ello sin esfuerzo?

Interlocutor: ¿Qué quiere decir "sin esfuerzo"?

Krishnamurti: Expliqué lo que entiendo por esfuerzo. Si lo reprimo hay involucrado esfuerzo en el sentido de que existe contradicción: la crueldad y el deseo de no ser cruel. Hay conflicto entre "lo que es" y "lo que debería ser".

Interlocutor: Si realmente lo observo, no puedo ser cruel.

Krishnamurti: Quiero descubrir, no aceptar aseveraciones. Quiero descubrir si es del todo posible estar libre de crueldad. ¿Es posible liberarse de ella sin reprimirla, sin huir, sin tratar de forzarla? ¿Qué ha de hacer uno?

Interlocutor: La única cosa que se ha de hacer es ponerla en descubierto.

Krishnamurti: Para ello debo dejarla salir, dejar que se manifieste -no en el sentido de que me torne más cruel. ¿Por qué no la dejo exteriorizarse? Ante todo la temo. No sé si dejándola manifestarse no me volvería más cruel. Y si la exteriorizo, ¿soy capaz de comprenderla? ¿Puedo observarla cuidadosamente, es decir, atentamente? Puedo hacerlo sólo si mi energía, mi interés y mi urgencia coinciden en este momento de exteriorizarla. En este momento tengo que tener la urgencia de comprenderla, debo tener una mente sin distorsión alguna. Necesito una tremenda energía para mirar. Y esas tres cosas tienen que ocurrir instantáneamente en el momento de la manifestación. Lo cual significa que soy lo suficientemente sensible y libre para tener esta energía vital, esa intensidad y esa atención. ¿Cómo puedo tener esa atención intensa? ¿Cómo la alcanzo?

Interlocutor: Si llegamos al punto de desear comprenderlo con desesperación, entonces tenemos esa atención.

Krishnamurti: Comprendo. Sólo estoy diciendo: "¿es posible estar atento?" Espere, veo las implicaciones, lo que está envuelto en eso. No le dé significados, ni presente un nuevo juego de palabras. Aquí estoy. No sé lo que la atención significa. Probablemente nunca he prestado atención a nada, porque la mayor parte de mi vida soy inatento. Súbitamente viene usted y me dice: "mire, esté atento a la crueldad"; y yo digo: "lo haré" -pero, ¿qué quiere decir eso? ¿Cómo ha de producirse ese estado de atención? ¿Existe un método? Si hay un método, y puedo practicar para estar atento, eso tomará tiempo, y mientras tanto seguiré siendo inatento, y así ocasionaré más destrucción. ¡De manera que todo eso debe ocurrir instantáneamente!

Soy cruel. No lo reprimiré, ni escaparé. Eso no quiere decir que he tomado la determinación de no escapar, ni que he resuelto no reprimirlo. Pero veo y comprendo inteligentemente que la represión, el control, el escape, no resuelven el problema; en consecuencia los descarto. Ahora bien, tengo esta inteligencia que ha surgido al comprender la futilidad de la represión, del escape, del tratar de imponerme. Con esta inteligencia estoy investigando y observando la crueldad. Me doy cuenta de que para observarla debe haber una gran dosis de atención y que para tener esa atención debo ser muy cuidadoso con mi inatención. De manera que mi interés es darme cuenta de la inatención. ¿Qué quiere decir eso? Si trato de practicar la atención, se torna mecánica, estúpida y sin sentido; pero si me vuelvo atento, o me doy cuenta de mi falta de atención, entonces comienzo a descubrir cómo surge la atención. ¿Por qué no estoy atento a los sentimientos de otros, a mi modo de hablar, de comer, a lo que la gente dice y hace? Al comprender el estado negativo, llegaré a lo positivo, lo cual es atención. Estoy, pues, examinando, tratando de comprender cómo surge esa inatención.

Esta es una cuestión muy seria porque el mundo entero está ardiendo. Si soy parte de ese mundo y ese mundo soy yo, debo poner fin al incendio. De manera que estamos varados en este problema, porque es la falta de atención lo que ha ocasionado todo este caos en el mundo. Vemos el hecho curioso de que la inatención es negación: falta de atención, falta de "estar ahí", en el momento. ¿Cómo es posible darse cuenta de la inatención de modo tan completo que ésta se convierta en atención? ¿Cómo he de darme cuenta de mi crueldad completamente, instantáneamente, con gran energía, de una manera en que no haya fricción, ni contradicción, y que sea completa, total? ¿Cómo puedo lograr eso? Dijimos que es posible únicamente cuando hay atención completa; y esa atención completa no existe porque nuestra vida se agota malgastando energía en la inatención.

El Vuelo del Águila.

9. La Violencia
¿Qué es la violencia? La imposición en la raíz de la violencia psicológica. Necesidad de observar. La falta de atención

Saanen, Suiza, 3 de agosto de 1969

Jiddu Krishnamurti, El Vuelo del Águila (The Flight of the Eagle). Contiene pláticas y discusiones de Krishnamurti en Londres, Ámsterdam, París y Saanen (Suiza). The Flight of the Eagle. Jiddu Krishnamurti en español.

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