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El Arte de Escuchar

Pláticas en el Campamento de Ommen, Holanda

Tercera plática, 29 de julio de 1933

Ayer estuve señalando que donde hay opción tiene que haber conflicto, y que cualquier acto nacido de la opción tiene que ser limitado. El hombre es libre para elegir y, de tal modo, estamos limitados, porque tenemos la capacidad de optar. Nuestra capacidad limita nuestro discernimiento, y sólo estando libres de la opción podemos liberarnos verdaderamente. Las acciones que tienen su origen en la opción son, pues, limitadas.

Nuestra acción se basa, en su mayor parte, en una influencia externa de la sociedad, en leyes, en moralidad, etc., y tal acción, que es reacción, debe ser, asimismo, limitada en su esencia. Entonces escapamos de esa reacción externa y desarrollamos nuestra propia reacción individual, temperamental, la cual crea, otra vez, reacción: el “yo” y el “no yo”.

Entonces, cuando examinen francamente la mayoría de sus acciones, verán que nacen, o bien del miedo al castigo o del deseo de recompensa. Nuestras acciones se basan en esto y, en consecuencia, no pueden tener espontaneidad. Estoy usando esta palabra “espontaneidad” con un significado por completo diferente. Trataré de explicarlo.

Un hombre de sentimientos superficiales, de pensamientos superficiales, es espontáneo, demasiado espontáneo. No siente temor ni tiene consideración. Por lo tanto, actúa de cierta manera movido por un impulso; así que, de algún modo, actúa espontáneamente. En personas que no están agobiadas por el miedo a lo que la sociedad dice, a lo que dice el vecino, porque actúan desde sus propios impulsos, existe cierta espontaneidad, pero yo no llamo a eso verdadera espontaneidad. Esa acción es una acción irreflexiva. Para mí, la acción espontánea adviene sólo cuando la mente y el corazón están en perfecta armonía. Eso requiere extraordinaria plenitud, rectitud absoluta, no una acción superficial.

Para comprender nuestras acciones y permitirles que tengan su origen en esa comprensión, debemos cuestionar las normas desarrolladas por la sociedad; de lo contrario, jamás podremos descubrir si estamos actuando a causa de las influencias exteriores o de la reacción que hemos establecido para nosotros mismos como nuestro propio patrón de conducta. Tener un patrón externo al cual uno reacciona, y tener un patrón interno al cual uno reacciona, son dos cosas falsas, porque el patrón interno que desarrollamos no es sino una reacción. No es la plenitud. Para hacer realidad lo que yo llamo acción espontánea, rica, plena, uno debe cuestionar el valor que la sociedad ha establecido respecto de nosotros y, de ese modo, descubrir el verdadero significado del mismo.

Y para investigar verdaderamente el problema, tiene que haber una gran crisis. Uno no puede descubrir eso intelectualmente. Ello tiene que volverse un problema intenso. Sólo cuando nos hallamos en una crisis llegamos a descubrir los verdaderos valores, no cuando examinamos las cosas de manera meramente superficial. La mayoría de nosotros quiere evitar un cuestionamiento franco y directo de los patrones: las normas religiosas, las exigencias sociales, las pautas sociales, las diferencias de clase. De modo que uno puede descubrir los verdaderos valores, la verdadera significación, sólo cuando cuestiona en medio de una crisis los patrones establecidos. Ahora bien, casi todos nosotros queremos evitar cualquier problema o lo toleramos o escapamos de él. En consecuencia, jamás descubrimos su verdadera significación.

Cuando ustedes se hallan en una crisis de cualquier clase, cuando tienen que decidir algo vital, real, ¿qué hacen? ¿Lo abordan con todo el ser, no sólo de manera mental o emocional, sino armoniosamente? En tal caso, hay una decisión que no nace de opción alguna. Por favor, reflexionen sobre ello y lo verán. Cuando se hallan en medio de una crisis, no están buscando una solución. La búsqueda de una solución es meramente un escape. Pueden encontrar fácilmente una solución, un escape, pero para descubrir el verdadero significado del problema, de la crisis, tienen que llegar a ello con plenitud, con la mente y el corazón completamente unidos. Cuando hay una crisis, cuando tienen que decidir algo muy importante, comienzan a pensar y, gradualmente, desde allí nace la decisión sin que haya opción de ninguna clase. No sopesan los opuestos, al contrario. Y eso ocurre sólo cuando no calculan, cuando hay un discernimiento directo, cuando el problema es un problema vital, verdadero. Uno debe vivir intensamente todo el tiempo, con conciencia plena, afrontándolo todo con franqueza ‑ no con sinceridad ‑ medida que se presenta. Eso es lo que expliqué ayer: afrontar las cosas de tal modo que cada acontecimiento sea considerado intrínsecamente por lo que es, no por lo que vamos a obtener de él. Así descubre uno, individualmente, el verdadero significado de todos los patrones que la sociedad ha impuesto sobre cada uno de nosotros.

De esta manera, al descubrir el verdadero significado, o bien rompe uno con la sociedad y con toda la estructura social, o puede que descubra por sí mismo que está de acuerdo con la sociedad. Eso depende de la intensidad, vitalidad y franqueza con que aborda el problema.

Tomemos el problema de la posesión o no posesión de la propiedad. Durante siglos, la ley nos ha permitido poseer la tierra, la propiedad, hijos, esposa, joyas. Eso está permitido, y hemos creado ese problema a través de siglos de anhelo, codicia, deseo de poder, volviéndonos esclavos de esa legislación. Después vendrá otra legislación en la cual se diga que no debemos poseer. Entonces nos volveremos esclavos de esa legislación también; mientras que si comprendemos la verdadera significación del problema, estamos libres de la posesión y la no posesión. Explicaré eso. Si no está claro, formúlenme preguntas.

Por lo tanto, al descubrir los valores correctos, la acción nace de la integridad, que es armoniosa, espontánea; esa acción es la vida misma y, en consecuencia, es infinita. Para mí, la acción no es logro. Una acción nacida del deseo de lograr no es una verdadera acción, es limitación; mientras que la acción que se origina en la espontaneidad de la plenitud, es infinita. Cuando tenemos libertad de optar y nuestras acciones surgen de esa opción y no hay discernimiento, la acción es limitada, no es una acción espontánea. Mientras que si la acción se origina en el discernimiento de los verdaderos valores (lo cual sucede sólo cuando cuestionamos intensamente, como ocurre en una crisis), entonces una acción así es infinita y espontánea, porque no ha nacido de la opción.

Pregunta: ¿Qué pensaría usted de un campamento sin su presencia, donde la gente pudiera arribar a cierta explicación general de lo que ha descubierto en usted y de lo que no alcanza a entender en usted?

Krishnamurti: ¿Por qué no? Si ustedes quieren reunirse aquí cuando yo no estoy, ¿qué hay de malo? No entiendo muy bien por qué se formula esta pregunta. Señor, ¿está diciendo que ustedes tienen que reunirse para descubrir lo que he dicho y lo que soy, lo que no entienden o no captan? ¿Y para descubrir eso tienen que reunirse? ¿No pueden discernirlo individualmente por sí mismos, ahora? No creo que sea ése el significado de la pregunta. ¿Puede haber un campamento sin mí? No entiendo por qué no. No estaré aquí el próximo año, y si Mr. Folkersma y otros lo deciden, no veo por qué no deberían ustedes reunirse.

Pregunta: Su opinión de no poder ayudar a nadie, ¿no es ilógica e incluso contradictoria respecto de sus propias convicciones, puesto que al venir aquí da usted la impresión de poder ayudar? Después de todo, sus escritos son suficientes.

Krishnamurti: Explicaré lo que entiendo por no querer ayudar. Casi todos desean ser influidos de una manera u otra y piensan que, acudiendo a un maestro religioso, serán influidos en la dirección correcta gracias al aura, a la atmósfera, etc. A esa influencia en un sentido particular, yo la llamo nociva. No quiero ejercer influencia sobre nadie. Lo que casi todos desean es que yo les dé fuerzas, poder, que los impulse por cursos de acción apropiados, que los estimule. No tengo el propósito de ayudar a nadie de ese modo, porque lo considero totalmente falso. Para descubrir lo que es eternamente verdadero, deben ustedes hallarse completamente libres de todas las influencias. Deben permanecer en la integridad que implica estar internamente solos, y entonces descubrirán. Por cuanto lo que yo puedo hacer hablando y escribiendo, es señalar. No puedo ayudar fundamentalmente. Para mí, la idea de que otro puede transmitirnos esa verdad viviente, es errónea. Nadie puede hacerlo. Debe nacer de nuestra propia comprensión, de nuestra propia experiencia. Experimentar no es pasar de un acontecimiento a otro, sino comprender cada acontecimiento con todo lo que significa, en el momento correcto, con la atención correcta, en la actitud correcta.

Puedo aclarar las cosas (al menos puedo intentarlo) y señalar lo que para mí son completas falsedades, y es asunto de ustedes actuar sobre ello - si desean hacerlo - desde el propio pensar, desde la propia comprensión, sin influencias, sin temor. Casi todos los líderes religiosos y las organizaciones religiosas tienden a aumentar y acentuar los temores sutiles y las sutiles influencias que nos dividen a lo largo de ciertos cursos de acción. Esas cosas son para mí totalmente falsas. Por lo tanto, no apoyo el juicio de que mi posición es ilógica. Actúo desde la madura soledad interior desde aquello que es eterno. No quiero influir sobre ustedes y no quiero que me sigan. Digo que, para comprender la vida, tienen que abordarla con una mente sin opciones, una mente libre del tiempo y que ya no es consecuente con principio alguno, lo cual no implica que sea o que deba ser inconsecuente.

Pregunta: ¿Puede uno dar por sentado que la vida o la verdad o Dios o el nombre que uno quiera darle a lo Supremo ha cometido una equivocación tan irremediable dejándonos hacer un uso absolutamente erróneo de la mente y la razón, como su opinión parecería hacernos suponer?

Krishnamurti: Tenemos la capacidad de razonar, la capacidad de sentir, y no importa quién la ha creado. Quién ha creado eso no es lo esencial por el momento. Lo esencial es que el mal uso de tal razón, de tal sentir, ha producido condiciones tan caóticas en el mundo.

Pregunta: Tal como en años anteriores muchas personas procuraron hacer de usted un teósofo ‑ si bien descarriado -, ahora existe la opinión de que usted es algo así como un ultraidealista y glorificado comunista. Esta opinión ha sido ampliamente insinuada en la prensa y sería bueno aclarar el punto. La idea expresada es que usted es el comunista espiritual ideal de un comunismo que tal vez nunca existirá en el mundo material, sino más bien de una clase de comunismo de un “plano más elevado” que siempre será la aspiración de sus genuinos líderes. ¿Qué tiene usted que decir a eso? Pero, por favor, sea muy simple y claro.

Krishnamurti: No creo que yo sea un comunista ni un fascista; abordo toda la cosa de una manera diferente. El problema de la posesión y la no posesión y todas las complicaciones en el mundo tendrán su verdadero significado cuando el hombre las encare correctamente, no optando o poniendo el énfasis en si uno debe poseer o no poseer - eso tiene muy poca importancia. Si el hombre es íntegro en sí mismo, estas cosas tendrán muy escaso valor.

Si el hombre es íntegro, suficiente en sí mismo, entonces todos estos problemas tendrán menor importancia y, por lo tanto, serán resueltos. Toda mi actitud es mostrarle al individuo, a cada uno de ustedes, cómo ser íntegro en sí mismo, y entonces estos problemas serán resueltos sin siquiera discutirlos. En mi sentir, a causa de que somos insuficientes, incompletos, de que no existe una verdadera existencia espiritual, una verdadera integridad, acudimos a todas estas cosas para darnos fuerza, felicidad, seguridad; en consecuencia, estos problemas se incrementan tremendamente, fuera de proporción. Cuanto más investiguen, más verán que este énfasis es falso. Primero es necesario comprender. Ustedes dicen que el pan es indispensable para vivir, para poder ser íntegros. No pongan el pan o la integridad en primer lugar, sino encaren toda la cosa correctamente. No pueden vivir sólo de pan, ni pueden vivir sólo a base de espiritualidad, pero si comprenden el verdadero significado del vivir, ambas cosas tienen su lugar apropiado. Así que, por favor, no estoy sirviendo de distracción al burgués, ni aliento a las personas que han renunciado a sus posesiones. Las posesiones, las acumulaciones, la cuestión de la herencia, todas estas cosas habrán perdido su sabor si en sí mismo es usted completo, íntegro; y eso es mucho más difícil, necesita mucha más vitalidad, mayor discernimiento que la lucha por las posesiones, las cuales son fáciles de adquirir.

Como digo, no pertenezco al partido comunista ni al partido fascista. Soy un ser humano y sostengo que eso es mucho más importante que si pertenezco a tal o cual partido. Un ser humano completo es divino, y entonces ningún partido ni sistema tienen valor. Ese ser es como el viento, que es dúctil y se ajusta a todas las cosas; es un ser completo, íntegro en sí mismo.

Pregunta: Usted aborrece el poder. ¿Qué significado le asigna a esa palabra? Yo diferencio entre tres formas de utilizar el poder: 1. Para dañar o explotar o entorpecer el crecimiento de otro en beneficio del propio engrandecimiento. 2. Interferir presuntuosamente con un empeño por ayudar. 3. Oportunamente, compartir el propio conocimiento o poder con otros. Su uso del término “poder”, ¿incluye o excluye el tercer caso?

Krishnamurti: Su pregunta es como una hoja de examen. He contestado esa pregunta en mi primera plática. Cuando hay búsqueda de seguridad, económica, social o mentalmente, hay búsqueda de poder, porque usted obtiene bienestar de esa seguridad y del dominio que ejerce no sólo sobre sí mismo, sino también sobre otros. Inconscientemente, casi todos buscamos bienestar, y el bienestar implica limitaciones, consecuencia con los principios de ayer que se han convertido en los principios de hoy, y así vivimos conforme a los mandatos del deseo de seguridad. De aquí que no comprendamos los acontecimientos, las representaciones mentales y las imágenes de la vida. Pero si uno comprende la causa de esta búsqueda de seguridad, entonces cesa el deseo de poder. Como dije, la causa de la búsqueda de seguridad es esta insuficiencia, esta soledad dolorosa, y esperamos tapar esta soledad teniendo una seguridad cada vez mayor; de tal modo, creamos más y más miedo.

Pregunta: Tal como vivo día a día, no me siento mucho más cerca de la liberación; pero mirando hacia atrás, digamos al último campamento, siento que he eliminado diversas cosas no esenciales y estoy más cerca de una comprensión de la vida. ¿Es la liberación algo gradual?

Krishnamurti: Veo que usted considera la liberación como una finalidad, como algo que debe obtenerse. Como dije el otro día, lo que se obtiene no es perdurable. La liberación no es una cosa para ser ganada, no es un pórtico al cual usted se aproxima más y más mediante la acción. La acción misma es la liberación cuando la acción es espontánea, total, completa y tiene su origen en esa plenitud de la madura soledad interior. Puede que usted haya cambiado, desde el último campamento. También yo. Su cabello puede haberse vuelto gris, igual que el mío. Estamos envejeciendo; quizá nos libramos de ciertas formas de pensar y tenemos otras, pero esto no es, ciertamente, la medida por la cual usted juzga la liberación, ¿no es así? Sabrá que esa liberación es completa cuando sea armoniosa, cuando carezca de opciones y desde ella llegue el perfume de la vida eterna.

La liberación ha de ser alcanzada mediante la acción y a través de la acción, mientras que usted considera la acción como no significativa en sí, sino meramente como un escalón hacia una recompensa. La liberación no se realiza por intermedio de la acción, sino en la acción misma. Espero que vea el significado de esto. Somos bondadosos porque deseamos llegar a una comprensión correcta. Una bondad así carece de valor. De igual modo, decimos que somos virtuosos, pero si hemos de ser virtuosos para obtener la liberación, eso no es más que un comercio. En consecuencia, nuestra acción se basa siempre en el temor, la recompensa o el castigo, y el significado de la acción se pierde. Así, el amor no tiene sentido; la ternura, el afecto, ninguna de estas cosas tiene sentido.

Usted se interesa en obtener la liberación, la cual es una mera idea. No es sino una idea y, como tal, es falsa; usted no puede comprender la liberación si mira las cosas constantemente desde el punto de vista del tiempo: hoy, ayer y mañana, lo que hice ayer y lo que haré mañana. Usted pregunta: “¿Es la liberación algo gradual?” No lo es, porque en ella no existe el tiempo. Lo expondré de otro modo. La consecuencia con un principio es tiempo, y usted puede comprender la liberación sólo cuando su mente se halla libre del tiempo, no si está comparando lo que hizo ayer con lo que va a hacer hoy o mañana; así, sigue atrapada en la idea del tiempo. El tiempo existe en tanto hay una comprensión incompleta de la acción, la cual, por ser incompleta, crea la memoria. El tiempo existe mientras nuestra acción no es completa, ya que está influenciada externamente o imita un patrón de conducta que origina conflicto. La mente se identifica a causa de esa memoria, y de aquí surge la pregunta: “¿Es la liberación algo gradual?”

¿Sabe?, es como un hombre que se ha torcido el tobillo. Si lo endereza, entonces la vida fluye libremente, sin dolor, sin conciencia subjetiva. De igual modo, si su mente y su corazón están libres de todos los obstáculos que crean el conflicto, la aflicción y la lucha, entonces hay un fluir de la vida eterna. Su búsqueda de la liberación es un obstáculo porque usted busca algo que ya debe conocer previamente, y no puede conocerlo si se encuentra en una prisión, si sufre, si está en conflicto. De modo que no puede buscar “lo que es”, pero puede librarse de aquello que lo retiene; puede hacerlo comprendiéndolo, no conquistándolo.

Para mí, la perfección, la liberación o la realidad eterna no es algo que pueda obtenerse en una escala de experiencias a la cual ustedes llaman progreso. No se encuentra en la cima más alta de toda experiencia. Pero si usted está plenamente despierto, si presta atención en el momento exacto de extrema sensibilidad, comprenderá el significado de la experiencia y la esencia total de la vida.

Pensamos que la liberación o la idea de Dios, de la verdad o de la perfección, es una cuestión de trabajar en ello. Ayer fui eso, hoy soy esto, mañana seré otra cosa. O ayer he cambiado, hoy cambiaré; todo en relación con cierta pauta o norma, con cierto patrón. Nosotros hemos establecido esa norma y nos moldeamos conforme a ella. Por cierto, eso no es liberación; es una forma glorificada de prejuicio. Mientras que la perfección adviene o existe cuando la mente está libre de todos los patrones establecidos, de toda comparación; existe cuando hay discernimiento instantáneo. Y, como dije, sólo podemos discernir de manera genuina y perdurable, cuando hemos descubierto los valores verdaderos. Nadie puede darle los valores verdaderos, y usted los descubrirá únicamente en medio de una crisis, cuando toda su vida esté en una crisis. No es necesario hacer un gran esfuerzo para ello, es decir, forzarse para tener una crisis a cada segundo del día hasta que la mente esté libre de todas las crisis, de todos los problemas. Pero antes de eso, usted no puede comprender lo eterno; puede comprenderlo sólo cuando la mente se halla libre de la opción.

Pregunta: ¿Qué pasa con la persona que no tiene conflictos, pero que también es perezosa, inerte? ¿Acaso no tiene que disciplinarse, que hacer ella misma algo a fin de comprender?

Krishnamurti: El perezoso tiene, por cierto, su propia recompensa. ¿Por qué tiene que ser perezoso? Pienso que ser perezoso es, sin duda, tonto, porque uno no comprende. Si usted es perezoso y ello le da satisfacción y contentamiento como a una vaca, ¿qué hay de malo en eso? Si está satisfecho, si está contento, puede ser perezoso. Pero, desafortunadamente, una persona así no existe. Puede ser perezosa, pero hay algo que ocurre, que corroe su corazón, y gradualmente esa pereza disimula su dolor. De ese modo, la persona muere. Está viva y, sin embargo, está muerta.

Usted me pregunta: “¿Acaso esa persona no tiene que disciplinarse?” Eso es falso. Si quiere ser perezosa, no necesita disciplinarse para ser activa. Usted piensa que, mediante la disciplina, se volverá naturalmente activo, pero esa actividad es completamente falsa; es como mover una cosa de un lugar a otro, que es lo que la mayoría de la gente considera que es acción, hacer algo. Por favor, no me entienda mal. Uno tiene que trabajar. No estoy a favor del hombre que se sienta tranquilamente, con su renta asegurada. Uno tiene que vivir; por lo tanto, vivir es acción, y ninguna cantidad de disciplina lo despertará a la verdadera acción. Lo que habrá de despertarlo es el conflicto constante con la vida. Eso lo sacudirá sacándolo de su pereza. ¿Qué va a hacer usted? No puede sacudirlo. Puede hacerlo si es usted un reformador y así reformarlo conforme a cierto molde, que es lo que ustedes han hecho.

Pregunta: Usted ha dicho que no debe haber conciliación ni transacción entre su punto de vista y las ilusiones y los sistemas de pensamiento que hemos aceptado. Dice muchas cosas que parecen vitalmente ciertas. Yo también he escuchado a otros maestros, por ejemplo, a la Dra. Besant, exponer ideas que también parecen ciertas y que mí experiencia confirma en parte. No quiero conciliar estas diferentes enseñanzas en el sentido de forzarlas a unirse, pero no veo cómo diversos conceptos que son verdaderos pueden existir sin un plan natural y fundamental de síntesis.

Krishnamurti: Usted sabe, pensamos que la verdad tiene muchos aspectos, como el vidrio de colores, que en todas estas imágenes hay una sola luz cubierta por sombras diferentes. Para mí, si se me permite decirlo, todo eso no tiene sentido. Por favor, no piense que soy dogmático. Eso es inventado por una mente que desea ser tolerante en otros aspectos. Yo hablo de la integridad. En la integridad, en esa plenitud, no existe la idea de juntar una cosa con otra, de arreglos, de recibir comprensión de otros maestros o de uno mismo; en consecuencia, esta cuestión no surge en absoluto.

Uso la palabra arreglos en relación con ciertas cosas, y he explicado lo que son y di el ejemplo de la autodisciplina. Usted me escucha hablar sobre la inutilidad de la autodisciplina, y escucha a otro hablar acerca de lo apropiado de la autodisciplina. Entonces trata de combinar ambas cosas y de producir algo nuevo. Yo digo que descubra, sin prejuicios, cuál es el valor intrínseco de la autodisciplina. Usted tendrá prejuicios sólo mientras esté buscando ver qué puede obtener de ellos. Usé esa palabra arreglos en relación con eso.

Pregunta: ¿Cuál es la mejor manera de mantener la actitud de conciencia alerta?

Krishnamurti: Seguiré de manera más completa con este punto mañana o pasado mañana o la semana próxima, pero lo explicaré brevemente.

En primer lugar, no es una cuestión de mantener. ¿Alguna vez ha estado en una habitación con una serpiente? Su atención, toda su concentración se sostiene de manera intensa y natural, a causa del temor a ser mordido. Usted no dice: “¿Cómo puedo mantener mi atención?” La conciencia alerta es ese abordar la vida con toda su mente y su corazón en armonía perfecta. Eso surge sólo cuando hay una crisis que exige su atención instantánea, todo su interés.

Ahora bien, usted no está interesado en aquello de que hablo. La gran mayoría no se interesa, por eso surgen estas preguntas. Lo sé al ver sus rostros y por las preguntas mismas. Si le interesa, si está resuelto a descubrir, no entre los opuestos, sino a descubrir el significado de las cosas, sólo en ese instante hay conciencia alerta. Encontrará la respuesta inmediatamente. Le aseguro que es pasmosamente simple; no complique tanto esta conciencia alerta. He escuchado demasiadas explicaciones de lo que para mí es algo muy sencillo. Qué complicado lo vuelven año tras año, a causa de que sus mentes están tan cargadas con el conocimiento, y ustedes sólo hablan desde ese conocimiento y acuden al conocimiento en procura de esa conciencia alerta.

Por favor, olvide todo cuanto ha aprendido, todo lo que ha leído en los libros, y lo que yo digo abórdelo con mucha sencillez, frescura y franqueza. Entonces verá que es totalmente simple. Hay conciencia alerta, percepción directa sólo cuando todo su ser está despierto y cuestionando; todo su ser es tanto la mente como el corazón, no sólo la mente o sólo el corazón. Cuando usted lo aborda todo de esa manera, entonces no hay problemas ni soluciones ni métodos de superación o de disciplina. Entonces está actuando desde la totalidad del ser, espontáneamente, naturalmente, sin conflicto, sin esfuerzo alguno.

El Arte de Escuchar

Pláticas en el Campamento de Ommen, Holanda

Tercera plática, 29 de julio de 1933

Jiddu Krishnamurti. El Arte de Escuchar. Obras Completas Tomo 1. 1933 - 1934. The Collected Works of J.Krishnamurti Volume 1. 1933 - 1934. The Art of Listening. Jiddu Krishnamurti en español.

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