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¿Qué es la recta Acción?

Pláticas en Nueva Zelanda, 1934

Auckland, Plática a los teósofos, 31 de marzo 1934

Amigos, sólo diré unas pocas palabras antes de intentar contestar algunas de estas preguntas.

Primero que nada me gustaría señalar que lo que voy a decir no debe ser tomado con un espíritu partidario. Casi todos ustedes son, probablemente, teósofos, con ciertas ideas y ciertos ideales definidos, con ciertas enseñanzas definidas; piensan que yo sostengo puntos de vista contrarios y consideran que pertenezco a otro campo con otros ideales y otras creencias. Abordemos toda la cosa más bien desde el punto de vista del descubrimiento, y no tratando de decir: “Nosotros creemos en esto y usted no; por lo tanto, sustentemos ciertas ideas que usted procura destruir”. Y bien, ese espíritu, ese tipo de actitud indica oposición y no comprensión; indica que ustedes tienen algo que desean proteger y, si alguien cuestiona lo que tienen, dirán inmediatamente que los está atacando - o que los estoy atacando. No es en absoluto mi intención atacar nada, sino más bien ayudarles a descubrir si lo que sustentan es verdadero. Si es verdadero, entonces nadie puede atacarlo, ni importa si alguien lo ataca; y ustedes sólo pueden descubrir qué es verdadero considerándolo, no protegiéndolo, no estando a la defensiva.

Vean, por dondequiera que voy, los teósofos me piden, tal como lo hacen otras organizaciones, que les hable; y los teósofos con quienes he vivido durante tanto tiempo, han asumido esta desafortunada actitud de que los ataco, de que destruyo sus creencias favoritas, a las cuales ellos tienen que proteger a cualquier costo... todo ese desatino. Yo siento en cambio que, si podemos realmente considerar juntos, razonar juntos y ver qué es eso que tenemos entre manos y queremos proteger, entonces, en vez de pertenecer a algún campo particular o a algún sector particular del pensamiento, comprenderemos naturalmente lo que es verdadero; y aquello que es verdadero no toma partido. No es de ustedes ni mío. Al dirigirme a ustedes y al hablar en todas partes ésta es, entonces, mi actitud: ayudarles a descubrir - y entiendo sinceramente esto ‑ si lo que sostienen es de veras perdurable, o si es una cosa que han elaborado a causa de la presunción, de la protección y conservación propia, de la búsqueda de seguridad. Tales cosas no tienen valor alguno aunque puedan vestir el ropaje de la certeza, de la certidumbre y la sabiduría.

Ahora bien, señores, me gustaría decirles que, a mi entender, la verdad no tiene aspectos. Creo que especialmente los teósofos, y también algunos otros, están habituados a afirmar que la verdad tiene muchos aspectos: el cristianismo es un aspecto, el budismo otro, el hinduismo otro, y así sucesivamente. Esto no hace sino demostrar que queremos apegarnos a nuestro propio temperamento particular, a nuestros propios prejuicios, y ser tolerantes con los prejuicios de otras personas. Mientras que para mí, reitero, la verdad no tiene aspectos. No es como una luz con muchas lámparas coloreadas. O sea, ustedes hacen pasar esa luz por lámparas con vidrios de colores y después tratan de ser tolerantes con una luz roja si ustedes son una luz verde; inventan esa desafortunada palabra tolerancia, tan artificial, tan árida y carente de valor. Por cierto, ustedes no son tolerantes con sus hermanos, con sus hijos; cuando hay verdadero afecto no hay tolerancia, es sólo cuando el corazón se ha marchitado que hablamos acerca de tolerancia. A mí, personalmente, no me importa en qué creen o no creen ustedes, puesto que mi afecto no se basa en la creencia. La creencia es una cosa artificial, mientras que el afecto es una condición innata, y cuando ese afecto se marchita tratamos de diseminar hermandad por el mundo y hablamos de tolerancia, de la unidad de las religiones. Pero donde hay verdadera comprensión no se habla acerca de la tolerancia.

La comprensión no se encuentra en los libros. Ustedes pueden estudiar libros durante muchos años, pero si no saben cómo vivir, entonces todo su conocimiento se marchita, carece de sustancia, de valor. Mientras que un instante de plena percepción alerta, de plena comprensión consciente, produce una paz real, perdurable; no una cosa estática, sino esa paz en constante movimiento, ilimitada.
Ahora no sé cómo voy a contestar todas estas preguntas.

Pregunta: ¿Puede una ceremonia ser útil y, sin embargo, no ser limitativa?

Krishnamurti: ¿Quiere de verdad investigar la cuestión, o sólo desea abordarla superficialmente? ¿Cuántos de ustedes practican realmente ceremonias? Desafortunadamente, se ha vuelto un tema sobre el cual disputan en la Sociedad Teosófica.

¿Qué es, entonces, una ceremonia? No la de ponerse una corbata, lavarse, comer, o la de apreciar la belleza. He discutido con personas que han sacado a relucir todos estos argumentos; dicen: “Vamos a la iglesia porque en ella hay mucha belleza. Es una manera de expresarnos a nosotros mismos. ¿Acaso ponerse un traje y lavarse los dientes no es una ceremonia?” Por cierto, eso no es una ceremonia. Ustedes no asisten a la iglesia o a una ceremonia para expresarse a sí mismos. Así que la ceremonia, tal como ustedes la utilizan, tiene un significado muy definido. Una ceremonia, hasta donde puedo entenderlo conforme al uso mismo que ustedes dan a esa palabra, tiene lugar donde, o bien esperan avanzar espiritualmente mediante la eficacia de practicarla, o asisten a una ceremonia para diseminar en el mundo fuerzas espirituales, ¿La limitaremos a eso, sin introducir argumentos extraños?, ¿no es así? La ceremonia sólo es aplicable donde ustedes están esparciendo fuerzas espirituales y, cuando al practicarla, esperan avanzar espiritualmente. Examinemos ambas cosas.

En primer lugar, cuando dicen que esparcen fuerza espiritual en el mundo, ¿cómo saben que lo están haciendo? O bien eso debe basarse en la autoridad, en la aceptación de edictos o preceptos de alguna otra persona, o sienten que están esparciendo fuerza espiritual. Así que descartemos la autoridad de otro, porque eso es infantil. Si alguien dice meramente: “Hagan tal cosa” y ustedes la hacen, eso no tiene valor, sin importar quién lo haya dicho. Entonces nos reducimos a la condición de niños y nos convertimos en los instrumentos de la autoridad. Por eso no hay vitalidad en nuestras acciones. Somos tan sólo máquinas imitativas.

Ahora bien, podríamos pensar que asistiendo a una iglesia nos sentimos exaltados, llenos de vitalidad y de una sensación de bienestar. No ofendo cuando digo que sienten lo mismo dándose a la bebida o asistiendo a una conferencia estimulante; pero ¿por qué consideran a la ceremonia como mucho más importante, más vital, más esencial que la apreciación de algo que realmente los estimula? Si de verdad lo examinan, verán que es mucho más que la apreciación de la belleza lo que los estimula. Esperan que, asistiendo a una ceremonia, algún proceso milagroso les purificará todo el ser. Si se me permite decirlo, una idea semejante es para mí francamente absurda. Tales ideas son instrumentos de verdadera explotación. Mientras que, si uno es de verdad íntegro, completo en sí mismo, no puede recurrir a otro para purificar su mente y su corazón. Uno mismo tiene que descubrirlo. Así que, a mi entender, todo este concepto de que las ceremonias van a darnos comprensión y realización espiritual, es en realidad lo mismo que piensa cualquier persona de las así llamadas materialistas. Quiere ser alguien en este mundo, quiere tener dinero, así que empieza a acumular, a poseer, a explotar, a ser despiadada; y el hombre que quiere ser alguien en el mundo espiritual, hace exactamente la misma cosa, sólo que la llama “espiritual”. Es decir, detrás de todo eso se halla esta idea de la ganancia; y, para mí, una idea semejante, el deseo de lograr, es un sí mismo una limitación. Y si ustedes practican ceremonias como medio de ganar algo, entonces todas las ceremonias no son sino una limitación. O si van y practican ceremonias con algo esencial, necesario, entonces están aceptándolas basados tan sólo en la autoridad o en la tradición. Por cierto, una mente semejante no puede comprender qué es la vida, qué es todo el proceso del vivir.

Estoy sorprendido de que esta cuestión se suscite dondequiera que voy, en especial entre aquéllos que supuestamente son más avanzados - cualquier cosa que eso pueda significar -, que durante años han estudiado filosofía, que supuestamente son reflexivos. Ello no hace sino indicar que en realidad buscaban sustitutos. Ustedes están hartos de sus viejas iglesias e instituciones y quieren un juguete nuevo para entretenerse con él. Aceptan ese nuevo juguete sin averiguar si tiene algún valor; no pueden descubrir si algo tiene valor, en tanto sólo estén buscando sustitutos.

¿He considerado esta pregunta de manera completa, comprensiva? Me gustaría discutir esto con la gente, esta idea de las ceremonias. La he discutido con quienes recientemente se han ordenado sacerdotes, y no me dan ninguna razón válida, sino una que otra razón basada en la autoridad, tal como: “Nos han dicho...”, o algún tipo de excusa para su acción.

Ahora bien, hay otro aspecto de esto que es por completo diferente. Es esta idea de que en la ceremonia hay magia - no magia blanca y magia negra, no hablo de eso -, de que mediante la ceremonia se revela el misterio de la vida. He hablado con algunos católicos romanos y ellos le dirán a uno que ésa es la razón por la cual acuden a la iglesia. No es una razón que me haya dado ningún practicante de ceremonias perteneciente a la tendencia teosófica, así que no usen ese garrote para aporrearme nuevamente. Ahora bien, la vida es un misterio. Existe acerca de la vida algo que es inmenso, mágico; pero atravesar su velo no es crear cosas espurias, artificiales, para descubrir el verdadero misterio; y, para mí, estas ceremonias sacerdotales son algo artificial. Son realmente medios de explotación.

Pregunta: Se ha sugerido que el poder que habla a través de usted pertenece a los planos más elevados y no puede ser transmitido por debajo del nivel intuitivo; de modo que, si queremos captar su mensaje, debemos escuchar más bien con nuestra intuición. ¿Es correcto eso?

Krishnamurti: ¿Qué entiende usted por intuición? ¿Qué significa la intuición para todos ustedes? Dicen que es algo que sentimos instintivamente sin pasar por el proceso de la razón lógica; una “corazonada”, como dicen los americanos. Y bien, yo me pregunto si la intuición de ustedes es real o si sólo se trata de esperanzas inconscientes glorificadas, anhelos sutiles y engañosos. Vean, cuando ustedes oyen hablar de reencarnación, o escuchan a un disertante que trata el tema de la reencarnación, o leen sobre ella en un libro y dicen apresuradamente: “¡Siento que es verdadera, tiene que serlo!”, llaman a eso intuición. ¿Es realmente intuición, o es la esperanza de que tendrán otra oportunidad de vivir una próxima vida y, por lo tanto, se aferran a ello y lo llaman “intuición”? ¡Espere un momento! No estoy negando que la intuición exista, pero eso que la persona corriente, común, llama intuición, no es algo verdadero, carece de validez, no hay tras ello comprensión alguna.

Ahora bien, según dice el interlocutor, se ha sugerido que el poder que habla a través de mí pertenece a los planos más elevados y no puede ser transmitido por debajo del nivel intuitivo. Por cierto, ustedes entiende de qué hablo, ¿verdad? Es muy obvio. Ahora espere un momento. Es fácil entender de qué hablo, pero si no lo llevan a la práctica, si no lo realizan, no hay comprensión. Y como ustedes no lo realizan en la acción, lo transfieren más bien al mundo intuitivo; por eso dicen que se ha sugerido que hablo desde el plano más elevado y, en consecuencia, tienen que ir hacia lo más elevado de ustedes para tratar de comprender lo que eso significa. En otras palabras, aunque entienden bastante bien lo que trato de decir, les resulta difícil ponerlo en acción; por lo tanto, dicen: “Trasladémoslo a un plano más alto y desde allí podremos discutirlo”. ¿No es así? Si dijeran: “No comprendemos de qué habla usted”, entonces habría posibilidad de una discusión ulterior. Entonces yo procuraría explicarlo de una manera diferente, de modo que pudiéramos discutirlo, investigarlo, considerarlo juntos. Pero si empiezan con la suposición de que para comprenderme tienen que ir a un plano más elevado, hay, por cierto, algo radicalmente erróneo en esa actitud. ¿Cuál es el plano más elevado, excepto el del pensamiento? ¿Por qué ir más allá? ¿Pero acaso no lo ven? Mi planteo es que empezamos con algo misterioso, algo muy lejano, y desde allí tratamos de averiguar lo obvio, las realidades; debido a eso, tiene que haber, por fuerza, grandes engaños, acciones sumamente hipócritas, falsedad. Mientras que, si partimos de cosas que conocemos bien, que son muy simples si uno les presta atención, entonces podremos llegar realmente, infinitamente lejos. Pero es absurdo comenzar desde lo misterioso y después tratar de referir la vida a ese misterio, lo cual puede ser romanticismo falso e imaginario. Esa actitud de la mente que dice: “Para comprenderlo a usted debemos escuchar con nuestra intuición”, puede ser falsa. ¿Cómo pueden escuchar con algo que tal vez sea falso, que quizá se deba a sus esperanzas, predilecciones, anhelos o sueños? ¿Por qué no escuchar con los oídos, con la razón? Desde ahí, cuando conocen las limitaciones de la razón, pueden avanzar; o sea, para ascender a lo alto han de empezar desde abajo; pero ustedes ya han subido a lo alto y no tienen más hacia dónde ir. Ésa es la dificultad con todos ustedes. Han escalado intelectualmente las alturas; es natural que sus existencias estén vacías, que sean ustedes arrogantes. Mientras que si empiezan cerca, entonces sabrán cómo ascender, cómo moverse infinitamente.

Vean, todos éstos son medios y formas de verdadera explotación. Es el recurso de los sacerdotes; complicar las cosas, cuando las cosas son infinitamente sencillas. No examinaré lo que tengo que decir, lo he explicado una y otra vez; pero lo horrible de todo esto radica en el hecho de complicar las cosas, de revestirlas con toda clase de tradiciones y prejuicios, sin reconocer los propios prejuicios.

Pregunta: Si una persona encuentra que la Sociedad Teosófica es un canal por medio del cual puede expresarse y servir al mundo, ¿por qué debería dejar la Sociedad?

Krishnamurti: Primero que nada, averigüemos si es así. No diga que debe o no debe dejar la Sociedad; investiguemos el asunto.

¿Qué entiende por un canal a través del cual la persona puede expresarse? ¿No se expresan ustedes a través de los negocios, del matrimonio? ¿Se expresan o no se expresan cuando trabajan todos los días para ganarse la vida, cuando crían a sus hijos? Y como se revela que allí no se expresan, desean una Sociedad en la cual puedan expresarse. ¿No es eso? Por favor, espero no estar dando algún sentido sutil a todo esto. De modo que dicen: “Como no me expreso en el mundo de la acción, en el mundo cotidiano donde me resulta imposible expresarme, entonces utilizo para ello a la Sociedad”. ¿Es así o no? Quiero decir, hasta donde entiendo la cuestión.

¿Cómo se expresan ustedes? Tal como están las cosas ahora, se expresan a expensas de otros. Cuando hablan de expresarse a sí mismos, ello tiene que ser a expensas de otros. Por favor, existe la expresión genuina, que trataremos enseguida, pero esta idea de la autoexpresión indica que ustedes tienen algo para dar; en consecuencia, la sociedad debe ser creada a fin de que puedan usarla. Primero que nada, ¿tienen algo para dar? Un pintor o un músico o un ingeniero o cualquier persona semejante, si es realmente creativa, no habla de autoexpresión; está expresando su creatividad todo el tiempo: en el mundo exterior, en el hogar o en un club. No desea una sociedad particular a fin de poder usarla para expresarse. De este modo, cuando ustedes hablan de “autoexpresión”, no quieren decir que están utilizando a la Sociedad para entregar al mundo un determinado conocimiento o algo que poseen. Si poseen algo lo dan, no son conscientes de eso. Una flor no está consciente de su belleza. Su belleza siempre se halla presente.

“Estar al servicio del mundo”. ¿Están ustedes, realmente, al servicio del mundo? Por favor, yo desearía que pudieran pensar de verdad, honestamente, francamente; entonces, si de verdad piensan así, estarán al servicio del mundo, pero no haciéndolo de este modo extraordinario. averigüemos si estamos al servicio del mundo. ¿Qué es lo que el mundo necesita en la actualidad, o en cualquier época del pasado o del futuro? Necesita personas que tengan la capacidad de ser completamente humanas, o sea, personas que no estén amarradas por sus pequeños círculos de pensamientos y prejuicios, y por las limitaciones del autoconsciente emocionalismo. Por cierto, si de veras quieren ayudar al mundo, no pueden pertenecer a ninguna secta o sociedad, como tampoco a ninguna religión en particular. Si dicen que todas las religiones son una sola cosa, entonces ¿para qué tener ninguna religión? Las religiones y las nacionalidades enjaulan a la gente, la traban. Esto se comprueba en todo el mundo, a lo largo de la historia; y el mundo ha venido a parar actualmente en más y más sectas, más y más grupos encerrados por muros de creencias, con sus guías especiales... Y sin embargo, ¡ustedes hablan de hermandad! ¿Cómo puede haber hermandad cuando este instinto posesivo es tan profundo y, por consiguiente, tiene que conducir a las guerras porque es la base del nacionalismo, del patriotismo? Por cierto, la charla de ustedes acerca de la hermandad demuestra que no son realmente fraternales. Un hombre realmente fraternal, afectuoso, no habla de hermandad; uno no habla de hermandad con su hermana o con su esposa, hay un afecto natural. ¿Y cómo puede haber hermandad, verdadera unidad humana, cuando hay explotación? Así que para ayudar de verdad al mundo - ya que ustedes hablan de ayudar al mundo -, si de verdad lo ayudaran a liberarse de todos sus compromisos, de sus intereses creados, de sus condiciones externas, entonces jamás hablarían de ayudar al mundo; entonces no se pondrían a sí mismos sobre un pedestal para ayudar a la distancia a alguien que está más abajo.

Pregunta: ¿Aprueba usted nuestra invocación a la ayuda de los ángeles del reino angélico, tal como el ángel Rafael en la enfermedad, el ángel del fuego en la ceremonia de cremación? ¿Son ellos soportes y muletas? (Risas)

Krishnamurti: Por favor, algunos de ustedes se ríen de eso, pero tienen sus propios prejuicios, sus propias supersticiones particulares. Quizá no tengan esta superstición “angélica”; tienen algunas otras.

Ahora bien, mirémoslo desde el punto de vista de invocar la ayuda. Primero que nada, si uno es normal, entonces hay un milagro normal que tiene lugar en el mundo; pero somos tan anormales que deseamos que ocurran acciones anormales. Muy bien, Supongamos que usted está sufriendo y es curado, puede que por un médico, puede que por un ángel; si no conoce la causa del sufrimiento, volverá a enfermarse. Personalmente, he tenido un ligero interés en la curación, pero deseo hacer algo diferente en la vida para curar de verdad la mente y el corazón, esto es, permitir que ustedes descubran por sí mismos la causa del sufrimiento. Y les aseguro que ni la invocación a los ángeles ni la continua atención del médico, van a revelarles la causa del sufrimiento. Podrán curarse sintomáticamente por el momento pero, a menos que descubran por sí mismos - nadie puede descubrirlo por ustedes - cuál es la causa del sufrimiento, volverán a enfermarse otra vez. Al descubrir la causa, sanarán.

Pregunta: ¿Simpatiza usted con aquéllos que admiran su belleza pero ignoran su sabiduría?

Krishnamurti: Es lo mismo que la otra pregunta: “Escuchémoslo intuitivamente e ignoremos sus palabras”, sólo que ésta se ha formulado de una manera diferente. Vea, la sabiduría no puede comprarse. Uno no puede comprarla en los libros, no puede comprarla escuchando a alguien. Usted puede escucharme por cientos de años, pero no va a ser sabio por eso. Lo que trae sabiduría es la acción, La acción es sabiduría, no pueden separarse. Y a causa de que hemos dividido a la acción separándola de nuestro pensamiento, de nuestras emociones, de nuestra capacidad intelectual de razonar, somos arrebatados por las cosas superficiales y, de tal modo, somos explotados.

Pregunta: ¿Considera usted que la Sociedad Teosófica ha terminado su tarea en el mundo y debe retirarse a un confinamiento solitario?

Krishnamurti: ¿Qué piensan ustedes, que son sus miembros? ¿No es una pregunta mucho más apropiada que la que me formulan a mí? Señores, ¿puedo plantearlo de este modo? ¿Por qué pertenecen a una sociedad, cualquiera que sea? ¿Por qué son cristianos, teósofos, cristianos científicos y Dios sabe qué más? ¿Por qué se excluyen y recluyen? “Porque”, dicen ustedes, “me atrae esta forma particular de creencia, esta forma particular de expresión, de ideas; por lo tanto, voy a suscribirme a ella”. O pertenecen a la Sociedad porque esperan obtener algo de ello: felicidad, sabiduría, empleo, posición. Por lo tanto, en vez de preguntarme si la Sociedad Teosófica debería retirarse, pregúntense por qué pertenecen a ella. ¿Por qué pertenecen a algo, a lo que fuere? Existe esta idea horrible de querer ser exclusivos: El Club Occidental, el Campo de Golf Oriental y todo lo demás, Hoteles exclusivos... ustedes saben. Del mismo modo, decimos que tenemos algo especial, lo dicen los hindúes, los católicos romanos. Todas las personas en el mundo hablan de tener algo especial; por consiguiente, se excluyen a sí mismas constituyéndose en las propietarias de esa cosa especial y creando de ese modo más divisiones, más conflictos, más aflicciones.

Por otra parte, ¿quién soy yo para decirles si la Sociedad debe retirarse al confinamiento? No sé cuántos de ustedes se han preguntado realmente por qué pertenecen a ella. Si son de verdad un organismo social, no un organismo religioso o ético, entonces hay en el mundo alguna esperanza para ese organismo. Si son realmente un grupo de personas que están descubriendo, no que han descubierto, si son un grupo de personas que están suministrando información, no otorgando distinciones espirituales, si son un grupo de personas que tienen de verdad una tribuna abierta, no para mí o para alguien en especial, si son un grupo de personas entre las cuales no hay líderes ni seguidores, entonces existe alguna esperanza. Pero me temo que son seguidores; por lo tanto, todos tienen líderes. Y una sociedad así, ya sea ésta u otra, es inútil. Son tan sólo seguidores o líderes. En la verdadera espiritualidad no existe la distinción entre maestro y discípulo, entre el hombre que posee conocimientos y el hombre que no los posee. Son ustedes los que crean la distinción porque eso es lo que buscan: distinguirse continuamente. No pueden ser todos Sir Richard Tal-o-cual, de modo que quieren ser alguien en esta Sociedad o en otra sociedad o en el cielo. No ven que, si realmente reflexionaran sobre estas cosas y fueran honestos, podrían ser un organismo extraordinariamente útil en el mundo. Entonces podrían trabajar de verdad por el mérito intrínseco de las ideas que ese organismo sustenta, no por alguna fantasía o por el emocionalismo de sus líderes. Entonces examinarían cualquier idea, descubrirían su verdadera significación y la desarrollarían sin depender de los honores conferidos por sus servicios, del aliciente que pudieran encontrar en el trabajo. Ese modo de obrar conduce a la estrechez de miras, al fanatismo, a más divisiones y crueldades y, finalmente, al caos absoluto del pensamiento.

Pregunta: ¿Cuál es su actitud hacia las primeras enseñanzas de la teosofía, tipo Blavatsky? ¿Considera usted que las hemos deteriorado o que hemos avanzado respecto de ellas?

Krishnamurti: Me temo que no lo sé, porque no conozco cuáles son las enseñanzas de Madame Blavatsky. ¿Por qué debería conocerlas? ¿Por qué deberían ustedes conocerlas enseñanzas de alguna otra persona? Vean, sólo hay una verdad y, por lo tanto, sólo hay un modo, el cual no es distante de la verdad; sólo hay un método hacia esa verdad, porque los medios no son distintos del fin.

Ahora bien, ustedes que han estudiado a Madame Blavatsky y la más reciente teosofía o lo que fuere, ¿por qué quieren ser estudiantes de libros en vez de ser estudiantes de la vida? ¿Por qué erigen líderes y preguntan a cuál de ellos pertenecen las mejores enseñanzas? ¿No lo ven? Por favor, no estoy siendo duro ni nada por el estilo. ¿No lo ven? Ustedes son cristianos; averigüen qué hay de verdadero y falso en el cristianismo, y entonces descubrirán qué es lo verdadero. Averigüen qué es verdadero y qué es falso en el medio que los rodea, con todas sus opresiones y crueldades, y entonces descubrirán qué es lo verdadero. ¿Por qué quieren filosofías? Porque la vida es desagradable y esperan escapar de ella mediante la filosofía. La vida es tan vacua, torpe, estúpida, ignominiosa, y ustedes anhelan algo que introduzca romanticismo en su mundo, alguna esperanza, alguna permanencia, un sentimiento de lo perdurable; mientras que, si afrontaran y abordaran el mundo tal como es, lo encontrarían mucho más, infinitamente más grandioso que ninguna filosofía, más grandioso que ningún libro en el mundo, que ningún maestro.

Hemos perdido realmente toda clase de sentimiento, sentimiento por el oprimido y sentimiento por el opresor. Ustedes sólo sienten cuando se los oprime. Así, de manera gradual, hemos justificado intelectualmente con explicaciones todos nuestros sentimientos, nuestra sensibilidad, nuestras percepciones más delicadas, hasta volvernos absolutamente superficiales; y para llenar esa superficialidad, para enriquecernos, estudiamos libros. Leo toda clase de libros, pero nunca filosofías, gracias a Dios. Vean, siento una especie de retracción ‑ por favor, lo expreso suavemente ‑ cuando alguno de ustedes dice: “Soy un estudiante de filosofía”, un estudiante de esto o de aquello; nunca de la acción cotidiana, nunca de comprender realmente las cosas tal como son. Yo les aseguro que, para su propia felicidad, para su propia comprensión, para que puedan descubrir aquello que es eterno, deben ustedes vivir, entonces darán con algo que ninguna palabra, ninguna descripción, ninguna filosofía, ningún maestro podrán darles.

Pregunta: Las enseñanzas que imparte la teosofía con respecto a la evolución, ¿tienen alguna importancia para el propósito de favorecer el crecimiento del alma?

Krishnamurti: ¿Qué entienden ustedes por evolución, señores? Hasta donde yo puedo entenderlo, es crecimiento desde lo no esencial a lo esencial. ¿Es eso? Crecer desde la ignorancia a la sabiduría. ¿No es así? Nadie sacude la cabeza. Muy bien. ¿Qué es lo que entienden por evolución? Ganar más y más experiencia, más y más sabiduría, más y más conocimiento, más y más y más, infinitamente más y más. Es decir, van de lo no esencial a lo esencial; y eso que es esencial se convierte en lo no esencial tan pronto lo han obtenido, lo han alcanzado. ¿No es así?

¿Están demasiado cansados? ¿Es demasiado tarde? Por favor, tienen que reflexionar conmigo. Ésta es mi segunda plática durante el día, pero si no reflexionan conmigo, esto será más bien difícil para mí. Tengo que chocar contra un muro.

Ustedes consideran hoy que algo es esencial y van tras ello y lo obtienen. Y mañana eso se vuelve no esencial y dicen: “He aprendido”. Lo que habían considerado esencial se ha vuelto no esencial, de modo que prosiguen y prosiguen y a eso lo llaman crecimiento, evolución: obtener más y más, discernir más y más entre lo esencial y lo no esencial; sin embargo, no hay tal cosa como lo esencial y lo no esencial. ¿La hay? Porque eso que hoy consideran esencial se vuelve no esencial mañana, por lo cual ustedes desean otra cosa.

Lo expondré de una manera diferente. Uno ve algún objeto agradable, piensa que desea poseerlo y lo posee; entonces, satisfecho, se mueve hacia otra cosa. Puede tratarse de algún anhelo emocional, un deseo. Uno quiere esa idea, la persigue y obtiene lo que busca. Y finalmente desea alcanzar a Dios, la verdad, la felicidad; al hombre que desea la felicidad, la verdad, que anhela a Dios, ustedes lo consideran espiritual, y al hombre que desea un sombrero, una corbata o lo que fuere, lo llaman mundano, materialista. Lo no esencial es el sombrero y lo esencial es Dios o la verdad. ¿Qué hemos hecho? Tan sólo hemos cambiado el objeto de nuestros deseos. Hemos dicho: “Bueno, tengo suficientes sombreros, suficientes automóviles, casas y anhelo algo diferente”, y vamos tras de eso y lo obtenemos, y entonces terminamos con eso y queremos otra cosa; así, proseguimos gradualmente hasta que al fin deseamos algo que llamamos Dios, y entonces pensamos que hemos alcanzado lo supremo. Todo cuanto hemos hecho es jugar con nuestros deseos, y a este proceso de elegir continuamente ustedes lo llaman evolución. ¿Es así o no?

Comentario: En un tiempo un individuo está satisfecho con una cosa y en otro, con una diferente.

Krishnamurti: Pero el deseo es, por cierto, el mismo. Es el mismo ya se trate del deseo de un sombrero o de Dios. Lo que está detrás de eso es el deseo, Deseamos hasta que hemos pasado por toda la gama de nuestro deseo. Mientras que, si comprendiéramos el significado de cada objeto que el deseo persigue, si comprendiéramos que no es esencial ni no esencial, comprenderíamos el verdadero significado de ese objeto; la evolución tendría, entonces, un sentido diferente, no este perpetuo logro, esta perpetua ganancia, este correr todo el tiempo tras del éxito.

Comentario: ¿Debemos detener el deseo?

Krishnamurti: Por cierto que no. Si usted detiene el deseo, entonces ¡adiós! Eso es muerte. ¿Cómo puede detener el deseo? No es una cosa que uno apaga y enciende. ¿Por qué quiere detener el deseo? Porque le causa dolor. Si le da placer, continúa con él, no me formula esa pregunta; pero en el momento en que le causa dolor, dice: “Sería mejor que terminara con él”. ¿Por qué experimenta dolor? Porque no hay comprensión. Si comprende una cosa, entonces no hay dolor.

Comentario: ¿Podría usted ofrecer una explicación de ese punto? Que el dolor se detiene cuando uno lo comprende.

Krishnamurti: ¿No puede usted mismo encontrar esa explicación? Tal vez la ofreceré más tarde, Déjeme exponerlo de una manera por completo diferente. Estamos acostumbrados a esta idea de matar el deseo, de disciplinarlo, controlarlo, subyugarlo. Para mí, esta manera de pensar es nociva, antinatural. Ustedes desean un sombrero o un abrigo - no se qué - y multiplican deseos porque el objeto que persiguen no les satisface. ¿No es así? Por lo tanto, continúan la persecución pero cambian por otro objeto. Ahora bien, ¿por qué ese deseo de perseguir una cosa tras otra? Porque no comprenden el objeto mismo que el deseo está persiguiendo, no ven la plena significación que tiene el deseo por un objeto. Están más interesados en la ganancia y en la pérdida que en el significado de esta persecución. ¿Lo estoy explicando? Por favor, uno tiene que reflexionar al respecto.

Pregunta: Lo que usted escribió en “A los Pies del Maestro”, ¿sigue siendo válido?

Krishnamurti: Muy bien, señores, ¿Qué implica esta pregunta? ¿Cuáles son las implicaciones que contiene? Si todavía creo en los Maestros, ¿eh? ¿No es así? Y naturalmente, si creo en ellos, debo creer en las enseñanzas y demás. Averigüémoslo. Considerémoslo muy abiertamente, no como si yo estuviera atacando a sus Maestros, a quienes ustedes tienen que proteger.

Y bien, ¿para qué quieren ustedes un Maestro? Dicen que lo necesitan como una guía; es lo mismo que dicen los espiritualistas, lo mismo que dicen los católicos romanos, lo mismo que todos dicen en el mundo. Esto se aplica a todos, no a ustedes en particular. Necesitan que los guíe, ¿hacia qué? Ésa es la pregunta que sigue, obviamente, ¿no es así? Ustedes dicen: “Necesito tener una guía hacia la felicidad, hacia la verdad, hacia la liberación, hacia el nirvana, hacia el cielo...” deben tener alguien que los conduzca hacia eso. (Por favor, no soy un abogado ingenioso tratando de amedrentarlos; procuro ayudarles a que descubran por sí mismos. No trato de convertirlos a nada.) Entonces, si están interesados en el descubrimiento de la verdad, los guías carecen de importancia, ¿no es cierto? No importa a quien escojan, podría ser cualquiera. ¿Cómo saben que va a ayudarles a encontrar la verdad? Puede ser ese hombre que barre la calle el que nos ayude, puede ser nuestra hermana o hermano, el vecino, cualquiera. Entonces, ¿por qué conceden una atención particular a sus guías? ¡Oh, no sacudan las cabezas! Lo conozco todo al respecto. Ustedes dicen: “Oh, sí, muy bien, así es” y, no obstante, todos buscan discipulados probatorios, distinciones, iniciaciones. Lo que les importa, pues, no es la verdad, sino quién es el guía que habrá de conducirlos. ¿No es así? ¿No? Entonces díganme, por favor, qué es.

Comentario: Usted dijo en “A los Pies del Maestro”, que debemos carecer de deseos, y ahora dice que debemos...

Krishnamurti: Espere un momento, señor. Sí, es una contradicción. Espero que haya muchísimas contradicciones, (Hay una señora que dijo “No”, meneó la cabeza.) Me gustaría llegar a conocer esas contradicciones.

Comentario: Olvidé cuál fue exactamente su objeción en relación con el Maestro, Siento que no es el modo como yo personalmente recurro al Maestro. Siento que, así como acudo a usted para que me ayude a comprender y descubrir, del mismo modo el Maestro nos ayudará a comprender y descubrir.

Krishnamurti: O sea, que para la mayoría de ustedes el Maestro es el guía. No pueden negar eso, ¿verdad? No pueden decir: “No, no me importa quién me conducirá hacia la verdad”.

Comentario: No creo que lo importante sea el guía, no el guía especial.

Krishnamurti: ¿No tiene usted guías especiales?

Comentario: Por eso venimos a escucharlo.

Krishnamurti: Por favor, trate de descubrir de qué estoy hablando. No diga: “No necesitamos Maestros, guías”, y todo eso: descubramos. Así que no diga: “Esto no se aplica a mí”. Si realmente reflexiona sobre lo que estoy hablando, verá que se aplica a usted, porque estamos todos en el mismo círculo.

Por lo tanto, si quieren descubrir qué es la verdad, como dije esta mañana, si piden un guía, entonces deben saber, y el guía debe saber, ambos deben saber qué es la verdad. Pero si saben qué es la verdad, si tienen una débil percepción de ella, entonces no recurrirán a nadie. Entonces no les interesa si están en el discipulado probatorio, si son iniciados con honores especiales y todo lo demás. Lo que anhelan es la verdad, no distinciones. ¿Qué dicen a eso?

Comentario: Yo diría que para muchos no existe el deseo de obtener distinciones, sino el deseo de comprender.

Krishnamurti: Usted no trata de proteger nada, yo no trato de derribar nada. Por favor, con esa actitud discutamos las cosas juntos. ¿Cómo puede usted tener comprensión cuando es un discípulo, una persona especial, una entidad distintiva con más privilegios especiales que otras personas?

Comentario: Yo no siento que tenga ningún tipo de privilegios especiales; sólo tengo lo que yo mismo hago. No siento que nadie me confiera privilegios.

Krishnamurti: Lamento no estar explicándome plenamente. Muy bien. Cuando usted es el discípulo especial de alguien, ¿qué hay sino distinción, engrandecimiento propio? Usted dirá: “No. Eso me ayudará a encontrar la verdad”. ¿No es así? Así que ese paso es tan sólo la acentuación y exageración de la conciencia egocéntrica. Para comprender, tiene que haber menos y menos conciencia del “yo”, no más y más. ¿De acuerdo? Para comprender cualquier cosa no debe haber prejuicio alguno, no debe existir conciencia de “mi sendero” y “tu sendero”, “mi” esto y “tu” aquello. Todo cuanto acentúa la idea del “mi” tiene que ser por fuerza un obstáculo, ¿verdad?

Comentario: Nos enseñan que los Maestros existen.

Krishnamurti: Bueno, no puedo entrar en eso. Si usted afirma: “Nos lo ha dicho la autoridad”, entonces no hay nada más de qué hablar. Pero ¿todos ustedes se satisfacen con eso?

Comentario: No.

Krishnamurti: Por el momento, olviden todo lo que han aprendido aquí acerca de los Maestros, los discípulos, la iniciación. Si fueran realmente francos, lo verían. Es simplemente que todos quieren ser alguna cosa, y este proceso de querer ser alguien es usado y explotado.

¿Qué es esta conciencia que llamamos el “yo”? ¿Cuándo están ustedes conscientes de ella? (Por favor, debo ser breve porque tengo que terminar con esto.) ¿Qué es esta conciencia? ¿Cuándo están ustedes conscientes do sí mismos? Cuando existe este conflicto, cuando hay un obstáculo, una frustración. Eliminen todas las frustraciones, todos los obstáculos, y entonces no dirán “yo”. Entonces estarán viviendo, Sólo cuando tienen conciencia del dolor están conscientes del cuerpo. Por lo tanto, cuando hay dolor’ emocional o intelectualmente, tiene uno conciencia de sí mismo como algo separado. Nosotros hemos acentuado eso, hemos producido en la mente una condición a la que llamamos el “yo”, y tomamos eso como un hecho y deseamos que esa conciencia prosiga expandiéndose dentro de la verdad; deseamos ampliar esa conciencia más y más por medio de la probación y las iniciaciones y todo lo demás, lo cual indica que nos basamos en una causa falsa. O sea, el “yo” no es una realidad. Tenemos una causa que es falsa y son falsas nuestras respuestas, respuestas tales como las iniciaciones, la expansión de la conciencia del “yo”. Por eso decimos que necesitamos a alguien para realizar la verdad, para expandir nuestra conciencia; o decimos: “El mundo necesita un plan, y hay personas más sabias que yo; por lo tanto, debo convertirme en el instrumento de ellas para ayudar al mundo”. Así que establecemos un mediador entre ollas y nosotros ‑ alguien que sabe y alguien que no sabe. En consecuencia, nos convertimos meramente en un instrumento de explotación. Sé que todos ustedes sonríen y discrepan conmigo; pero por favor, eso no es lo que importa. No estoy aquí para convencerlos o para que ustedes me convenzan. Si consideran esto razonablemente, lo verán.

De esta manera, establecen un plan que sólo pocos conocen, y se convierten en un simple instrumento de acción para cumplir órdenes. Supongamos, por ejemplo, que el Maestro dice: “La guerra es justa”. No afirmo que hayan dicho eso. Ustedes saben que en la última guerra alguien dijo: “Dios está de nuestro lado”, y todos aceptamos instantáneamente eso. Ahora bien, si cada uno de ustedes, como individuo, comenzara a pensar de verdad, vería que la guerra es una cosa nociva. Y si realmente reflexionaran sobre eso, no podrían participar en una guerra. Pero dicen: “No sé. El plan afirma que tiene que haber una guerra y que del mal surgirá el bien, de modo que me alistaré”. En otras palabras, ustedes dejan realmente de pensar, son tan sólo instrumentos para ser manejados, carne de cañón. Por cierto, todas esas cosas no son espirituales. Así que, por favor, con respecto a si creo o no creo en los Maestros, para mí eso tiene muy poca importancia. El hecho de creer en un Maestro no tiene nada que ver con la espiritualidad. ¿Cuál es la diferencia entre un médium que recibe mensajes, y ustedes que reciben mensajes de los Maestros?

Pregunta: ¿No debemos creer en nada?

Krishnamurti: Por favor, espere un momento. Usted ve que he estado hablando acerca de esto. ¿Para qué necesita creencias? (Risas.) Tengan la bondad de no reír, porque todos están en esa situación. Todos queremos creencias como soportes, como algo que nos sostenga. Por cierto, cuanto más y más creencias tenemos, menor es nuestra fuerza, nuestra riqueza interna. Lamento mucho no poder examinar todo esto. Son las ocho y media, pero quisiera decir lo siguiente: la sabiduría o la comprensión no es para ser lograda aferrándose a las cosas; no darán con ella aferrándose a sus creencias o ideas. La sabiduría nace cuando realmente se mueven, no cuando están anclados en una forma particular de creencia; entonces descubrirán que no importa si los Maestros existen o no existen, si la sociedad de ustedes es o no es esencial para el mundo. Estas cosas tienen realmente muy poca importancia. Entonces, si comprenden eso, están dando origen a una nueva civilización, a una cultura nueva en el mundo.

Vea, ¡es algo sumamente extraordinario! La Dra. Besant decía a todos los miembros de la Sociedad - y yo solía oírselo decir con frecuencia - “Nos estamos preparando para, un Instructor del Mundo. Mantengan una mente abierta. El puede contradecir todo lo que ustedes piensan y decirlo de una manera diferente”. Y ustedes se han estado preparando, algunos de ustedes, por veinte años o más; y no importa si soy el instructor o no. Nadie puede decírselo, naturalmente, porque ningún otro puede saberlo excepto yo mismo; y aun así, digo que eso no tiene importancia. Jamás lo he contradicho. Digo: “Dejen eso, no es lo que importa”. Se han estado preparando por veinte años o más y muy pocos de ustedes tienen una mente de verdad abierta. Muy pocos han dicho: “Averigüemos de qué está usted hablando. Investiguémoslo, Descubramos si lo que dice es verdadero o falso, sin tomar en cuenta el rótulo que usted pueda tener”. Y después de veinte años están exactamente en la misma situación que estaban. Tienen innumerables creencias, certezas, tienen su conocimiento y no están realmente dispuestos a examinar lo que digo. Y me parece que es una gran pérdida de tiempo, una verdadera lástima que estos veinte años y más se hayan desperdiciado, que ustedes se encuentren exactamente donde estaban, con sólo nuevas series de creencias, nuevas series de dogmas, nuevas series de condicionamientos. Les aseguro que, mediante este proceso de apego, no pueden encontrar la verdad, la liberación, el nirvana, el cielo o como gusten llamarlo. Esto no quiere decir que todos deben volverse indiferentes, lo cual significaría sólo que se han marchitado, sino que traten de descubrir francamente, con honestidad y sencillez, si aquello a lo que se aferran con tan inflexible espíritu posesivo, tiene alguna significación, algún valor; y para descubrir si tiene algún valor, no puede haber deseo alguno de aferrarse a ello. Y cuando realmente lo consideren de ese modo, encontrarán algo que es indescriptible. Descubrirán algo real, perdurable, eterno. Entonces no habrá necesidad alguna de maestro y discípulo. Habrá un mundo feliz, cuando no haya ni maestros ni discípulos.

¿Qué es la recta Acción?

Pláticas en Nueva Zelanda, 1934

Auckland, Plática a los teósofos, 31 de marzo 1934

Jiddu Krishnamurti. ¿Qué es la recta Acción? Obras completas tomo 2. 1934 - 1935. The Collected Works of J.Krishnamurti Volume 2. 1934 - 1935. What is Right Action? Jiddu Krishnamurti en español.

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the 48 laws of power