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¿Qué es la recta Acción?

Pláticas en Ojai, California, 1934

Ojai, Tercera plática, 18 de junio 1934

Esta mañana sólo voy a contestar preguntas.

Pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre autodisciplina y represión?

Krishnamurti: No creo que haya mucha diferencia, porque ambas niegan la inteligencia. La represión es la forma grosera de la más sutil que implica la autodisciplina, la cual también es represión; o sea, ambas, tanto la represión como la autodisciplina son meros ajustes al medio. Una, la represión, es la forma grosera de ajuste, y la otra, la autodisciplina, es la forma sutil. Ambas se basan en el temor; la represión, en un temor obvio, y la otra, la autodisciplina, en un temor originado en la pérdida o en un temor que se expresa por medio de la ganancia.

La autodisciplina - lo que ustedes llaman autodisciplina - es tan sólo el ajuste a un medio que no hemos comprendido completamente; por lo tanto, en ese ajuste tiene que haber negación de la inteligencia. ¿Por qué debe uno, en modo alguno, disciplinarse a sí mismo? ¿Por qué disciplina, por qué fuerza al propio ser a moldearse conforme a un patrón determinado? ¿Por qué tantas personas pertenecen a distintas escuelas de disciplina que, supuestamente, nos conducen a la espiritualidad, a una comprensión mayor, a una apertura mayor del pensamiento? Ustedes podrán ver que cuanto más disciplinan y adiestran a la mente, tanto mayores son las limitaciones que ésta revela. Por favor, uno tiene que reflexionar sobre esto con mucho cuidado y con delicadeza de percepción, y no confundirse introduciendo otras cuestiones. Aquí estoy usando la palabra “autodisciplina” como es usada en la pregunta, es decir, disciplinarse uno a sí mismo conforme a un patrón preconcebido o preestablecido y, por ende, con el deseo de lograr, de ganar alguna cosa. Mientras que para mí, el proceso mismo de disciplina, este continuo deformar la mente para que se ajuste a un determinado patrón preestablecido debe, a la larga, mutilarla. La mente que de verdad actúa con inteligencia está libre de la autodisciplina, porque la inteligencia ha nacido en el cuestionamiento del medio en que uno vive y en el descubrimiento del verdadero significado de ese medio. En ese descubrimiento hay un ajuste genuino, no el ajuste a un patrón determinado o a una condición particular, sino el ajuste a causa de la comprensión, la cual, por lo tanto, se halla libre de la condición particular.

Tomemos a un hombre primitivo; ¿qué es lo que hace? En él no hay disciplina ni control ni represión. Hace lo que desea hacer. El hombre inteligente también hace lo que desea, pero con inteligencia. La inteligencia no se origina en la autodisciplina o en la represión. En uno de los casos, existe totalmente la persecución del deseo - el hombre primitivo persiguiendo el objeto que desea. En el otro caso, el hombre inteligente ve el significado del deseo y ve el conflicto; el hombre primitivo no lo ve, persigue cualquier cosa que desea, y así crea sufrimiento y dolor. Así que, a mi entender, la autodisciplina y la represión son ambas iguales, niegan la inteligencia.

Por favor, experimenten con lo que he dicho acerca de la disciplina, de la autodisciplina. No lo rechacen, no digan que deben tener autodisciplina porque de otro modo habrá caos en el mundo, ¡como si ya no lo hubiera! Tampoco acepten meramente lo que digo, aprobándolo como verdadero. Les estoy hablando de algo con lo cual he experimentado, encontrando que es verdadero. Pienso que es psicológicamente verdadero, porque la autodisciplina implica una mente atada a un pensamiento, un ideal o una creencia en particular, una mente sujeta por una condición; y, tal como un animal atado a un poste sólo puede moverse dentro de la distancia que le permite su cuerda, así la mente atada a una creencia, falseada por la autodisciplina sólo puede moverse dentro de la limitación que le imponen esas condiciones. Por lo tanto, una mente así no es mente en absoluto, es incapaz de reflexionar. Puede ser capaz de ajustarse entre las limitaciones del poste al punto más lejano que puede alcanzar; pero una mente y un corazón semejantes no pueden pensar y sentir de verdad. La mente y el corazón se han disciplinado, mutilado, falseado al negar la reflexión, el afecto. Por consiguiente, deben ustedes observar, darse cuenta de cómo están funcionando sus propios pensamientos y sentimientos, sin guiarlos en ninguna dirección especial. Primero que nada, antes de guiarlos, averigüen cómo están funcionando. Antes de que intenten cambiar, modificar el pensamiento y el sentimiento, descubran la manera como operan, y verán que ambos están ajustándose continuamente dentro de las limitaciones establecidas por ese punto que han fijado el deseo y la satisfacción de ese deseo. En la percepción alerta no hay disciplina.

Déjenme darles un ejemplo. Supongamos que ustedes están condicionados por las diferencias de clase, que tienen conciencia de clase, que son esnobs. No saben que son esnobs, pero quieren averiguar si lo son, ¿Cómo lo averiguarán? Volviéndose conscientes de sus pensamientos y emociones. ¿Qué sucede, entonces? Supongamos que descubren que son esnobs; entonces el propio descubrimiento crea una perturbación, un conflicto, y el conflicto disuelve el esnobismo. Mientras que si no hacen otra cosa que disciplinar la mente para que no sea esnob, están desarrollando una característica diferente que es lo opuesto de ser esnob, la cual, siendo deliberada y, en consecuencia, falsa, es igualmente perniciosa.

Entonces, a causa de que hemos establecido diversos patrones, diversas metas, ayudas que, consciente o inconscientemente estamos persiguiendo, disciplinamos conforme a eso nuestras mentes y nuestros corazones; por lo tanto, tiene que haber control, distorsión. Mientras que si uno comienza a investigar las condiciones que crean el conflicto y, de tal modo, despierta la inteligencia, entonces esa inteligencia misma es tan suprema que se halla constantemente en movimiento y, por eso, jamás hay un punto estático que pueda crear conflicto.

Pregunta: Dando por hecho que el “yo” está compuesto de reacciones al medio, ¿mediante qué método puede uno escapar a sus limitaciones, o cómo puede emprender el proceso de reorientación a fin de evitar el conflicto entre las dos cosas falsas?

Krishnamurti: En primer lugar, usted desea conocer el método para escapar de las limitaciones. ¿Por qué? ¿Por qué lo pregunta? Por favor, ¿por qué piden ustedes siempre un método, un sistema? ¿Qué indica eso, este deseo de un método? Cada requerimiento de un método indica el deseo de escapar. Ustedes quieren que yo prescriba un sistema a fin de que puedan imitar ese sistema. En otras palabras, quieren un sistema inventado para superponerlo a esas condiciones que están creando el conflicto y así poder escapar de todo conflicto. O sea, buscan meramente ajustarse a un patrón, a fin de escapar del conflicto o del medio en que viven. Ése es el deseo que hay detrás del requerimiento de un método, de un sistema. El deseo de un método indica esencialmente el deseo de escapar.

“¿Cómo puede uno emprender el proceso de reorientación a fin de evitar el constante conflicto entre dos cosas falsas?” Primero que nada, antes de que quiera saber cómo alejarse del conflicto, ¿se da cuenta de que está en conflicto? ¿O, al percatarse del conflicto, está buscando meramente un refugio, un amparo que no origine ulteriores conflictos? Decidamos, pues, si desea un resguardo, una zona de seguridad que no produzca más conflictos, si desea escapar del conflicto presente para penetrar en una condición exenta de conflictos, o si no se da cuenta, si es inconsciente de este conflicto en el que existe. Si es inconsciente del conflicto, o sea, de la batalla que tiene lugar entre ese yo y el medio, si es inconsciente de esa batalla, entonces, ¿por qué busca nuevos remedios? Permanezca inconsciente. Deje que las condiciones mismas produzcan el conflicto necesario, no corra tras él invocando artificialmente, falsamente, un conflicto que no existe en su mente y en su corazón. Usted crea artificialmente un conflicto porque tiene miedo de estar pasando por alto alguna cosa. La vida no lo pasará por alto. Si piensa que lo hará, algo anda mal con usted. Tal vez no es normal, tal vez es neurótico.

Si estuviera en conflicto, no me pediría un método. En caso de que yo le diera un método, usted se disciplinaría meramente conforme a ese método, tratando de imitar un ideal, un patrón establecido por mí, destruyendo así su propia inteligencia. Mientras que si está de veras consciente de ese conflicto, en esa conciencia el sufrimiento se volverá agudo y, en esa agudeza, en esa intensidad, usted disolverá la causa del sufrimiento, la cual es la falta de comprensión con respecto al medio en que vive.

Vea, hemos perdido todo sentido de un vivir normal, simple, directo. Para volver a esa normalidad, a esa sencillez, a esa manera directa de vivir, ustedes no pueden seguir métodos, no pueden convertirse simplemente en máquinas automáticas; y me temo que casi todos nosotros estamos buscando métodos porque pensamos que por medio de ellos realizaremos la plenitud, la estabilidad y la permanencia. Para mí, los métodos llevan al paulatino estancamiento y al deterioro; no tienen nada que ver con la verdadera espiritualidad, la cual es, al fin y al cabo, la suma de la inteligencia.

Pregunta: Usted habla de la necesidad de una revolución drástica en la vida del individuo. Si él no quiere revolucionar su medio personal externo a causa del sufrimiento que podría ocasionar a su familia y a sus amigos. ¿la revolución interna hará que se libere de todo conflicto?

Krishnamurti: Primero que nada, señores, ¿no sienten también ustedes que es necesaria una revolución drástica en la vida del individuo? ¿O sólo están satisfechos con las cosas como son, con sus ideas de progreso, evolución, con su deseo de logro, con sus anhelos y sus fluctuantes placeres? Vean, en el momento en que comienzan a reflexionar, en que realmente comienzan a sentir, deben tener este deseo ardiente de un cambio drástico, de una drástica revolución, de una completa reorientación del pensar. Ahora bien, si sienten que eso es necesario, entonces ni la familia ni los amigos podrán ser un impedimento. Entonces la revolución no es ni interna ni externa; sólo existe la revolución, el cambio. Pero tan pronto comienzan a limitarlo diciendo: “No debo lastimar a mi familia, a mis amigos, a mi sacerdote, a mi explotador capitalista, a mi explotador estatal”, entonces no ven realmente la necesidad de un cambio radical, buscan tan sólo un cambio del medio que los rodea. En eso hay inacción, la cual crea un nuevo medio falso, y el conflicto continúa.

Creo que damos la excusa más bien falsa de que no debemos lastimar a nuestras familias y a nuestros amigos. Ustedes saben bien que cuando desean hacer algo vital, lo hacen, prescindiendo de sus familias y amigos, ¿no es así? Entonces no consideran que van a lastimarlos. Está fuera del control de ustedes; sienten con tanta intensidad, piensan de manera tan completa, que ello los arrastra más allá de los círculos familiares, del cautiverio organizado. Pero comienzan a considerar a la familia, a los amigos, los ideales, las creencias, las tradiciones, el orden establecido de las cosas, sólo cuando todavía se aferran a una seguridad particular, cuando no existe la riqueza interna, sino que dependen meramente de los estímulos externos para esa riqueza interna.

Por lo tanto, si existe esa conciencia plena del sufrimiento generada por el conflicto, entonces ya no están retenidos por el cautiverio de ninguna ortodoxia particular, por los amigos o por la familia. Quieren descubrir la causa del sufrimiento que experimentan, quieren descubrir el significado del medio que da origen al conflicto; entonces en eso no hay personalidad, no hay un pensamiento limitado por el “yo”. Sólo cuando se aferran al limitado pensamiento del “yo”, tienen que considerar hasta dónde podrán llegar y hasta dónde no podrán llegar.

Por cierto, la verdad, o esa divinidad de la comprensión, no pueden ser descubiertas aferrándose uno a la familia, a la tradición o al hábito. Sólo podemos dar con ello cuando estamos completamente desnudos, despojados de nuestros anhelos, nuestras esperanzas y seguridades; y en esa simplicidad directa está la riqueza de la vida.

Pregunta: ¿Puede usted explicar por qué el medio comenzó siendo falso en lugar de verdadero? ¿Cuál es el origen de toda esta confusión y este infortunio?

Krishnamurti: ¿Quién piensa usted que creó el medio? ¿Algún Dios misterioso? Por favor, espere sólo un momento; ¿quién creó el medio, la estructura social, la estructura económica y religiosa? Nosotros. Cada uno ha contribuido individualmente hasta que ello se ha vuelto colectivo; y el individuo que ha contribuido a crear lo colectivo, ahora está perdido en lo colectivo, porque eso se ha convertido en su molde, en su medio existencial. A causa del deseo de seguridad - financiera, moral y espiritual - hemos creado el medio capitalista, en el cual hay nacionalidad, diferencias de clase y explotación. Lo hemos creado ustedes y yo. Esta cosa no ha surgido misteriosamente a la existencia. Mientras estén buscando la seguridad, crearán nuevamente otro sistema capitalista, adquisitivo, de una clase diferente, con un matiz diferente, un color diferente. Podrán abolir este patrón social, pero en tanto exista el espíritu posesivo, crearán otro estado capitalista, con una nueva fraseología, una nueva jerga.

Y lo mismo es aplicable a las religiones con todas sus ceremonias absurdas, sus explotaciones, su miedo. ¿Quién las ha creado? Ustedes y yo. Hemos creado estas cosas en el curso de los siglos y nos hemos sometido a ellas a causa del temor. Es el individuo el que ha creado en todas partes el medio falso que lo rodea, y se ha vuelto un esclavo de él. Y esa condición falsa se ha derivado en una búsqueda falsa de seguridad por parte de esa conciencia egocéntrica que ustedes llaman el “ yo”; de aquí esta constante batalla entre el “yo” y el medio falso.

Usted quiere saber quién ha creado este medio y toda la espantosa confusión y el infortunio, porque anhela un redentor que lo eleve sacándolo de ese infortunio y colocándolo en un nuevo cielo. Es usted quien ha creado individualmente este medio al aferrarse a sus prejuicios, esperanzas, temores y preferencias particulares; por lo tanto, individualmente tiene que acabar con él y no esperar que venga un sistema y suprima ese medio. Un sistema probablemente vendrá y barrerá el medio actual, y entonces ustedes se convertirán en esclavos de ese sistema. Puede que llegue el sistema comunista y entonces tal vez emplearán ustedes nuevas palabras, pero tendrán las mismas reacciones, sólo que de una manera diferente, con un compás diferente.

Por eso dije el otro día que, si es el medio lo que los empuja a cierta acción, ésta deja de ser virtuosa. La virtud existe sólo cuando la acción tiene su origen en la comprensión de ese medio.

Por lo tanto, tenemos que volvernos conscientes en lo individual. Les aseguro que entonces crearán individualmente algo inmenso, no una sociedad sujeta meramente a un ideal y, en consecuencia, a la descomposición, sino una sociedad en movimiento constante, no que llega a una culminación y muere. Los individuos establecen una meta, luchan para lograrla y, después de obtenerla, se vienen abajo. Todo el tiempo tratan de alcanzar algún objetivo y de permanecer en esa etapa a la que llegaron. Lo mismo que pasa con el individuo ocurre con la sociedad: la sociedad trata todo el tiempo de alcanzar un ideal, una meta. Mientras que, a mi entender, el individuo debe hallarse en constante movimiento, deviniendo siempre, no buscando una culminación, no persiguiendo una meta. Entonces la expresión del individuo, que es la sociedad, estará en movimiento constante.

Pregunta: ¿Considera usted que el karma es la interacción entre el medio falso y el falso “yo”?

Krishnamurti: Vea, “karma” es una palabra sánscrita que significa actuar, hacer, obrar, y también quiere decir causa y efecto. Ahora bien, karma es el cautiverio, la reacción originada por el medio que la mente no ha comprendido. Como traté de explicarlo ayer, si no comprendemos una condición particular, es natural que la mente esté cargada con esa condición, con esa falta de comprensión; y con esa falta de comprensión funcionamos y actuamos; en consecuencia, creamos cargas ulteriores, mayores limitaciones.

Por consiguiente, uno tiene que descubrir qué es lo que da origen a esta falta de comprensión, qué le impide al individuo captar el pleno significado del medio que lo rodea, ya sea el medio del pasado o el medio presente. Y para descubrir ese significado, la mente tiene que estar libre de prejuicios. Estar realmente libre de una propensión, de un temperamento, de una tergiversación, es una de las cosas más difíciles que hay. Y para abordar el medio con natural imparcialidad, con franqueza, se requiere muchísima percepción. Casi todas las mentes están influidas por la vanidad, por el deseo de impresionar a los demás siendo alguien, o por el deseo de alcanzar la verdad, de escapar del medio, de expandir la propia conciencia - sólo que a esto lo llaman con un determinado nombre espiritual -, o están influidas por sus prejuicios nacionales. Todos estos deseos impiden que la mente perciba de manera directa el pleno y exacto valor del medio; como la mayoría de las mentes está cargada con prejuicios, de lo primero que uno debe tomar conciencia es de sus propias limitaciones. Y cuando comenzamos a estar conscientes, en esa conciencia de nuestras limitaciones hay conflicto. Cuando tomamos conocimiento de que somos realmente orgullosos o engreídos, en la conciencia misma respecto del engreimiento, éste comienza a disiparse porque percibimos su absurdo; pero si tan sólo nos dedicamos a disimularlo, a taparlo, crea males ulteriores, nuevas reacciones falsas.

Por lo tanto, para vivir cada instante sin la carga del pasado o del presente, sin esa paralizante memoria creada por la falta de comprensión, la mente debe siempre afrontar las cosas de un modo nuevo. Es fatal encarar la vida con la carga de la certidumbre, con la vanidad del conocimiento, porque, al fin y al cabo, el conocimiento es tan sólo una cosa del pasado. Por lo tanto, cuando aborden esta vida con frescura, sabrán lo que es vivir sin conflicto, sin este continuo esfuerzo agotador. Entonces las crecientes de la vida los llevarán muy lejos.

¿Qué es la recta Acción?

Pláticas en Ojai, California, 1934

Ojai, Tercera plática, 18 de junio 1934

Jiddu Krishnamurti. ¿Qué es la recta Acción? Obras completas tomo 2. 1934 - 1935. The Collected Works of J.Krishnamurti Volume 2. 1934 - 1935. What is Right Action? Jiddu Krishnamurti en español.

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