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¿Qué es la recta Acción?

Pláticas en Ojai, California, 1934

Ojai, Octava plática, 25 de junio 1934

Esta mañana voy a contestar preguntas.

Pregunta: ¿Estoy en lo cierto si entiendo que usted quiere decir que el ego, formado por los efectos del medio, es la cáscara visible que rodea una nuez única e inmortal? Esa nuez, ¿crece, se marchita o cambia?

Krishnamurti: Vea, algunos de ustedes traen el espíritu de especulación, el espíritu de introducir el juego en su indagación de la verdad. Tal como especulan en el mercado de valores para enriquecerse rápidamente y de este modo explotan a otros, timan a otros mediante el nocivo hábito del juego, así una mente filosófica se complace en su hábito de la especulación. Con esa actitud mental comienzan a inquirir si hay un alma, una entidad perdurable e inmortal, o un ser completo en sí mismo, o una individualidad que siempre crece, evoluciona y se expande.

Ahora bien, ¿por qué quieren saberlo? ¿Qué hay detrás de esta indagación, de este espíritu de especulación. ¿Acaso no sería mejor no indagar, no especular, sino más bien averiguar si es el medio el que origina ese conflicto que se deriva en la conciencia individual de la que hablé ayer? ¿No sería mejor eso que el mero especular? Porque toda especulación acerca de estas cuestiones tiene que ser enteramente falsa, puesto que uno no puede concebir, en este estado de limitación, de conflicto entre el resultado del medio y el medio mismo, uno no puede concebir esa realidad, esa verdad que es la vida eterna. Si ustedes dicen que hay una conciencia que siempre crece y se expande, o que es completa en sí misma, creo que eso es incorrecto, porque desde el punto de vista de lo que es la inteligencia, no se trata de ninguna de las dos cosas. Si ustedes están meramente especulando para descubrir si ese ser crece, o si existe eternamente, entonces el resultado será un patrón, un concepto metafísico o filosófico conforme al cual, consciente o inconscientemente, moldearán sus vidas. Por lo tanto, un patrón semejante será meramente un escape, estarán escapando de ese conflicto en vez de afrontarlo, que es lo único que puede librar al hombre de sus juegos especulativos.

Si se toman conscientes del conflicto, en medio de la intensidad del mismo verán el significado de la eternidad; es decir, cuando comienzan a liberar de todo conflicto a la mente y al corazón, hay inteligencia, y entonces la intemporalidad tiene una significación por completo diferente. Es plenitud de realización, no un crecimiento. Está siempre deviniendo, no hacia un fin, sino inherentemente. Pueden entender esto intelectualmente, superficialmente, pero no pueden comprenderlo de manera fundamental en toda su profundidad y riqueza, si la mente y el corazón están buscando tan sólo un refugio metafísico o se deleitan en especulaciones filosóficas.

Pregunta: Si lo eterno es inteligencia y, por ende, verdad, entonces no es inquietado por lo falso que son el “yo” y el medio. De igual modo, lo falso, el “yo”, el medio, no pueden ser inducidos a inquietarse con respecto a lo eterno, la verdad, la inteligencia; porque, como usted lo ha sostenido repetidamente, lo uno no puede ser alcanzado por lo otro, sin importar lo grande que sea el esfuerzo. Y también parece que en el transcurso de miles de años de vida humana, lo eterno no ha hecho muchos progresos en disipar lo falso y crear la verdad. Como, según usted, lo eterno y lo falso no parecen estar relacionados entre sí, ¿por qué no dejar que lo eterno sea lo eterno, y permitir que lo falso empeore si así le place? En una palabra, ¿por qué preocuparse en absoluto acerca de nada?

Krishnamurti: ¿Por qué preocuparse al respecto? ¿Por qué se preocupa usted acerca de algo en la vida? Porque hay conflicto, porque el hombre está atrapado en el dolor, en la aflicción, en las alegrías pasajeras, en innumerables luchas, tentativas inútiles, sutiles fantasías y romanticismos que siempre terminan desintegrándose; a causa de que hay un conflicto continuo en la mente, ustedes comienzan a preguntarse por qué existe esta lucha. Si no hay lucha, ¿por qué preocuparse? Concuerdo completamente con el interlocutor: ¿por qué preocuparse acerca de nada si no existe esta lucha, esta lucha para ganar dinero y conservar ese dinero, la lucha por amoldarnos a nuestros vecinos, al medio y a las condiciones y exigencias, la lucha por ser nosotros mismos, por expresar lo que sentimos? Si usted no siente que hay una lucha, entonces no se preocupe, déjelo estar. Pero yo no creo que haya un solo ser humano en el mundo - excepto tal vez los salvajes en remotos lugares alejados de la civilización - que, impulsado por el temor, no esté luchando en la incesante búsqueda de seguridad, de consuelo. En esa lucha, el hombre empieza a crear, como vías de escape, ideas relacionadas con la verdad.

Sostengo que hay un estilo de vida en el cual cesa por completo el conflicto, que hay un modo de vivir espontánea, natural y extáticamente. Esto es para mí un hecho, no una teoría. Y quisiera ayudar a aquéllos que sufren, que no buscan un objetivo, que tratan de descubrir la causa de este conflicto; a aquéllos que no buscan una solución - porque no hay una solución -, para que despierten en sí mismos esa inteligencia que disipe, gracias a la comprensión, la causa del conflicto. Pero si usted no está en conflicto, entonces no hay nada más que decir. Entonces ha dejado de pensar, ha dejado de vivir, porque ha encontrado meramente una seguridad, un refugio lejos de este constante movimiento de la vida, el cual, sin comprensión, se vuelve un conflicto, pero cuando es comprendido se convierte en deleite, éxtasis, en un movimiento continuo, intemporal; y eso es eternidad.

¿Qué es, entonces, este conflicto? El conflicto, como dije, sólo existe entre dos cosas falsas, no puede existir entre la comprensión y la ignorancia, entre la verdad y lo que es falso. Por lo tanto, todo el conflicto del hombre, su pena y su sufrimiento, se encuentra entre dos cosas falsas, entre lo que él considera esencial y lo que considera no esencial. Veamos qué son estas dos cosas falsas, no cuál fue creada primero, no la vieja pregunta: “¿Qué vino primero, la gallina o el huevo?” Eso es nuevamente pereza metafísica de la mente especulativa que no reflexiona realmente.

Mientras no comprendamos el verdadero valor del medio que crea al individuo que combate contra él, tendrá que haber lucha, conflicto, restricción y limitación siempre crecientes. Por lo tanto, como dije ayer, la acción crea más y más barreras. Y la mente y el corazón ‑ que para mí son la misma cosa, los dividido por conveniencia de la comunicación verbal ‑ son perjudicados y oscurecidos por la memoria, y la memoria es el resultado que se deriva de la búsqueda de seguridad, es el resultado del ajuste al medio en que vivimos; esa memoria está empañando todo el tiempo a la mente - la cual es, en sí misma, inteligencia -, y de ese modo la separa de la inteligencia. Esa memoria crea la falta de comprensión, crea el conflicto entre la mente y el medio. Pero si podemos abordar el medio de una manera nueva, sin estar agobiados por esta memoria del pasado que no es sino un cuidadoso ajuste y, por lo tanto, una mera prevención; si somos esa inteligencia, esa mente que todo el tiempo está renovándose a sí misma, no amoldándose, no modificándose conforme a una condición, sino afrontándolo todo de nuevo, como el Sol en un fresco amanecer, como las estrellas vespertinas, entonces, en esa frescura, en ese estado de alerta, llega la comprensión de todas las cosas. Por lo tanto, el conflicto cesa por completo, porque la inteligencia y el conflicto no pueden existir juntos. Cuando la inteligencia funciona en su plenitud, llega a su fin la falta de armonía.

Pregunta: Cuando una persona a la que amo sin apego ni anhelo alguno, acude a mis pensamientos y me demoro en ellos placenteramente durante un rato, ¿es esto lo que usted desaprueba como un modo de no vivir con plenitud en el presente?

Krishnamurti: ¿Qué es vivir con plenitud en el presente? Trataré de explicar otra vez lo que entiendo como tal. Una mente que se halla en conflicto, que lucha, está buscando continuamente un escape; ya sea que la memoria del pasado irrumpa inconscientemente por sí misma en la mente, o que la mente, de manera deliberada, regrese al pasado y viva en el disfrute de ese pasado, se trata de una forma de escape. O quizá la mente en conflicto, en lucha - lo cual es ausencia de comprensión -, busca un futuro, un futuro que ustedes llaman una creencia, una meta, una culminación, un logro, un éxito, y escapa hacia ese futuro. Es función de la memoria ser hábil y escapar del presente. Este proceso de mirar hacia atrás no es sino uno de los trucos de la memoria a los que ustedes llaman autoanálisis, el cual sólo perpetúa la memoria y, por lo tanto, limita y confina a la mente desterrando a la inteligencia.
Están, pues, estas distintas formas de escape, y cuando la mente ha dejado de escapar a través de la memoria, cuando la memoria ya no oscurece la mente y el corazón, entonces existe ese éxtasis del vivir en el presente. Esto puede ocurrir sólo cuando la mente ya no encuentra deleite en el pasado o en el futuro, cuando ya no crea división: en otras palabras, cuando esa inteligencia suprema que es la verdad, que es belleza, que en sí misma es amor, está funcionando normalmente, sin esfuerzo. Entonces, en ese estado, la inteligencia es intemporal, entonces no existe este temor de no vivir en el presente.

Pregunta: Cuando el amor está libre de todo espíritu posesivo, ¿no da esto necesariamente por resultado el ascetismo y, en consecuencia, la anormalidad?

Krishnamurti: Si usted estuviera libre del espíritu posesivo, no haría esta pregunta. Antes de que haya dado con esa cosa inmensa, ya tiene miedo y, por eso, erige una muralla protectora a la que llama ascetismo. Consideremos, pues, en primer lugar, no si habrá ascetismo y, por ende, anormalidad cuando usted está libre del espíritu posesivo, sino si ese espíritu posesivo mismo no es el que crea la lucha y produce lo anormal.

¿Por qué existe esa idea de la posesión? ¿No ha nacido de la insuficiencia, de lo incompleto? A causa de esa insuficiencia, asumen gran importancia el sexo y otros problemas; por, eso el afán posesivo juega un papel tremendo en nuestras vidas. En la plenitud, que en sí misma es inteligencia, no hay anormalidad. Pero siendo insuficientes, incompletos, conociendo la pobreza, la vacuidad, la total soledad y superficialidad del pensamiento y la emoción, dependemos, para enriquecer nuestras vidas, de otras personas, de los libros, de la literatura, de las ideas, de la filosofía, y así comenzamos a adquirir, a acumular. Este proceso de acumulación para guiarnos en el presente, no es sino el funcionamiento de la memoria; ésta depende del conocimiento, el cual pertenece al pasado y, por lo tanto, está muerto.

Tal como el hombre de muchas posesiones busca en sus cosas el bienestar, así el hombre de pobreza interna, de superficialidad e insuficiencia, recurre a la posesión, ya sea de su amigo, de su esposa o de su amante; a causa de este espíritu de posesión, surgen la batalla y las constantes torturas de la mente y del corazón. Y cuando uno se libera de estos conflictos, lo cual sólo puede acaecer gracias a la percepción alerta, a la comprensión del medio y no mediante el esfuerzo, cuando existe esta libertad, esta comprensión, entonces no hay espíritu posesivo y, en consecuencia, no hay anormalidad. Después de todo, el asceta es uno que evade la vida porque no la comprende. Escapa de la vida, de la vida con todas sus expresiones; mientras que la inteligencia no busca escapar de nada, porque no hay nada que deba desecharse. La inteligencia es completa y, al ser completa, en ella no existe división alguna.

Pregunta: Si los sacerdotes son explotadores, ¿por qué Cristo fundó la sucesión apostólica y el Buda su sangha?

Krishnamurti: Primero que nada, ¿cómo lo sabe usted? Se lo han dicho, lo ha leído en los libros. ¿Cómo sabe que no son invenciones de los sacerdotes para su propia profesión, para su propio beneficio? Una autoridad sazonada por las brumas del tiempo se vuelve invulnerable, y entonces el hombre acepta esa autoridad como algo definitivo. ¿Por qué aceptar al Cristo o al Buda o a quien fuere, incluyéndome a mí? Averigüemos más bien si los sacerdotes son explotadores, no aceptemos meramente que no lo son sólo porque se supone que el Cristo ha establecido la sucesión apostólica. Eso es nada más que el hábito de una mente perezosa que quiere arreglarlo todo basándose en la autoridad, en precedentes, sosteniendo que una cosa debe ser cierta porque alguien la ha afirmado, sin importar si ese alguien es grande o pequeño.

Descubramos, pues. Como he tratado de explicarlo ayer, las religiones son el resultado de la búsqueda humana de seguridad. Por lo tanto, cuando una mente está buscando amparo, certidumbre, un lugar donde pueda reposar, una garantía de inmortalidad, cuando una mente busca estas cosas, tienen que ser de tal naturaleza que consuelen y satisfagan a esa mente. Pueden llamarlas sacerdotes, explotadores, mediadores, swamis; todos pertenecen al mismo género. Ahora bien, cuando ustedes buscan amparo, existe siempre el temor de perderlo; cuando buscan una ganancia, es natural que ello venga acompañado del temor a la pérdida. Así, el temor a la pérdida los empuja continuamente a esta búsqueda de seguridad, la cual, para mí, es totalmente falsa. En consecuencia, una causa falsa crea un producto falso; y este producto es el sacerdote, el swami, el explotador.

¿Para qué necesitan en absoluto a un sacerdote? ¿Lo necesitan como una persona conveniente para casarlos o enterrarlos, o para que les dé una bendición que lavará todos sus así llamados pecados? No hay tal cosa como el pecado, sólo existe la falta de comprensión, y esa falta de comprensión no puede ser lavada por ningún sacerdote, ya sea que alegue la sucesión apostólica o no. Sólo la inteligencia puede liberarlos de la falta de comprensión, no las bendiciones de un sacerdote ni el ir a un altar o a la tumba.

¿Acuden a un sacerdote porque piensan que les despertará la inteligencia, que los estimulará? Entonces tratan esto como tratan a la bebida. Si son adictos a la bebida, es una pena, porque toda dependencia, cualquiera que sea, revela una falta de inteligencia, y entonces tiene que haber sufrimiento. Y a pesar de que el hombre se halla atrapado continuamente en este sufrimiento, no ve ni quiere ver su causa; por lo tanto, multiplica los medios y las vías de escape. Pero la causa es la propia búsqueda de seguridad, de esta seguridad que no existe.

La mente con inteligencia no busca la seguridad, porque no hay lugar ni morada donde pueda reposar tranquila. La inteligencia misma es tranquilidad, creatividad, y hasta tanto no haya inteligencia, tiene que haber sufrimiento. Escapar de la causa del sufrimiento no va a darles esa inteligencia; por el contrario, los ciega más aún, los torna más ignorantes, con lo cual sufrirán cada vez más. Lo que les da percepción instantánea, directa, es esa intensidad total de la percepción alerta en el presente. Comprender el medio en que viven, cualquiera que pueda ser, es inteligencia. Entonces uno está realmente más allá de todos los sacerdotes, más allá de todas las limitaciones, más allá de los dioses mismos.

Pregunta: Usted se refiere a dos formas de acción: la reacción al medio, la cual crea conflicto, y el discernimiento del medio, el cual nos libera del conflicto. Comprendo la primera, pero no la segunda. ¿Qué entiende usted por discernimiento del medio?

Krishnamurti: Está la reacción al medio cuando la mente no entiende el medio y actúa sin comprensión, incrementando más aún la limitación del medio. Ésa es una forma de acción en la que está atrapada la mayoría de la gente. Reacciona a un medio que crea conflicto, y para escapar de ese conflicto crea otro medio que, según espera, le traerá paz, lo cual no es sino actuar en el medio sin comprender que el medio puede cambiar. Ésa es una forma de acción.

Luego está la otra forma, que es comprender el medio y actuar, lo cual no implica que uno comprende primero y después actúa, sino que la comprensión misma es la acción; o sea, que en esa acción no hay cálculo ni modificación ni ajuste, que son funciones de la memoria. Usted ve el medio tal como es, con todo lo que significa; lo ve en el espejo de la inteligencia, y en esa espontaneidad de la acción hay libertad. Después de todo, ¿qué es la libertad? Moverse de modo que no haya barreras, no dejar barreras detrás ni crearlas a medida que uno avanza. Ahora bien, la creación de barreras, la creación del medio es la función de la memoria, la cual es conciencia de uno mismo y separa a la mente de la inteligencia. Para plantearlo otra vez de un modo diferente: la acción entre dos cosas falsas, el medio y el resultado del medio, por fuerza tiene que crear e incrementar las barreras y, por ende, aminorar la inteligencia, expulsarla. Mientras que si uno reconoce esto - el reconocimiento no es una cuestión del intelecto, tiene que surgir de la totalidad del ser -, entonces, en esa plenitud de percepción alerta tiene lugar una acción diferente, sin la carga de la memoria - y ya he explicado lo que entiendo por memoria. Por lo tanto, cada movimiento del pensar y de la emoción adquiere un matiz diferente, una significación diferente. Entonces, la inteligencia no es una división entre el objeto que es el medio y el creador del medio que ustedes llaman el “yo”. Entonces, la inteligencia no divide y, debido a eso, es en sí misma la espontaneidad de la acción.

¿Qué es la recta Acción?

Pláticas en Ojai, California, 1934

Ojai, Octava plática, 25 de junio 1934

Jiddu Krishnamurti. ¿Qué es la recta Acción? Obras completas tomo 2. 1934 - 1935. The Collected Works of J.Krishnamurti Volume 2. 1934 - 1935. What is Right Action? Jiddu Krishnamurti en español.

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