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¿Qué es la recta Acción?

Pláticas en Brasil, 1935

Río de Janeiro, Segunda plática, 17 de abril 1935

Amigos, en esta breve charla introductoria, antes de contestar algunas de las preguntas que me han formulado, deseo expresar ciertas ideas sobre las que ustedes deberían reflexionar con inteligencia crítica. No quiero entrar en detalles, pero cuando consideren lo que digo y lo realicen en la acción, verán su importancia práctica en este mundo sumido en un caos cruel y aterrador.

Lo primero que hay que comprender es que, mientras exista una distinción entre el individuo y el grupo, tiene que haber conflicto, explotación y sufrimiento. El conflicto en el mundo es realmente entre el individuo que busca realizarse y el grupo. En la expresión de su fuerza original como individuo, éste debe inevitablemente entrar en conflicto con la mayoría, y este conflicto sólo aumenta la división entre ambos. La mera imposición superficial de uno sobre el otro o la aniquilación del uno por el otro, no puede liberar al mundo, de la explotación y las crueldades represivas.

Hasta que no comprendamos la verdadera relación entre el individuo y el grupo y la verdadera función que el individuo desempeña en medio de las mayorías, habrá continua contienda. Para mí, esta distinción entre el individuo y el grupo es artificial y falsa, aunque se haya arrogado una realidad. Mientras no comprendamos de verdad cómo ha surgido la conciencia grupal, qué es el individuo y cuál es su función, tiene que haber un estado de fricción constante.

Antes de contestar las preguntas esta tarde, deseo intentar explicar qué entiendo por individuo. La conciencia grupal no es sino la expansión de la del individuo, así que ocupémonos del pensamiento y la acción del individuo. Aunque lo que digo pueda parecerles nuevo, tengan la bondad de examinarlo sin prejuicio.

El individuo es la consecuencia del pasado que se expresa a través del medio presente, siendo el pasado la herencia, lo incompleto, y el presente aquello que es creado por lo incompleto. El pasado es nada más que el pensamiento, la emoción y la acción inacabadas; o sea, el pensamiento, la emoción o la acción condicionadas y limitadas por la ignorancia.

Lo expresaré de manera diferente: si una persona ha desarrollado cierto trasfondo a causa de las tradiciones, del medio económico, de la herencia, de la educación religiosa, y trata de expresarse mediante la limitación de ese trasfondo, es natural que sus acciones, pensamientos y sentimientos tengan que estar limitados, condicionados. O sea, la mente de esa persona está falseada, distorsionada por el pasado, y con esa limitación está tratando de afrontar la vida y de comprender las experiencias que tienen lugar en esa vida. Así, la ignorancia es la acumulación de los resultados que la acción ha producido a través de los numerosos obstáculos cuyo significado el individuo no ha comprendido totalmente. Estos obstáculos han sido establecidos por la mente para su propia protección.

Cada uno está constantemente buscando y creando seguridad para sí mismo; por lo tanto, toda su reacción ante la vida es una continua defensa propia. Mientras la mente y el corazón estén buscando medidas para protegerse mediante ideales y valores defensivos, tiene que haber ignorancia, la cual impide que la mente actúe de manera plena, completa; y así desarrolla su propia particularidad a la que llamamos individualidad, la cual debe, inevitablemente, entrar en conflicto con muchas otras individualidades. Ésta es la causa fundamental del sufrimiento.

Ahora bien, para mí, el verdadero significado de la individualidad consiste en liberar a la mente de este pasado, de esta ignorancia con su medio limitador. En este proceso de liberación nace la verdadera inteligencia, la cual es lo único que liberará al hombre de su sufrimiento, de las crueldades y la explotación.

Así, cuando la mente está libre del hábito y de la tradición de buscar y crear valores para su propia protección - de crearlos mediante la acumulación, que es ignorancia - y se enfrenta a la vida, completa y totalmente desnuda, libre, sólo entonces existe el constante discernimiento de aquello que es verdadero.

Pregunta: ¿Acaso es posible vivir sin explotación, tanto individual como comercial?

Krishnamurti: La mayoría de nosotros se lleva por la mera sensación de poseer. Deseamos adquirir y, por eso, comenzamos a acumular más y más pensando que por medio de la acumulación encontraremos la felicidad, la seguridad. Mientras haya acumulación y deseo adquisitivo, tendrá que haber explotación; y podemos librarnos de esa explotación sólo cuando comenzamos a despertar la inteligencia mediante la destrucción de los valores autoprotectores. Pero si tratamos meramente de averiguar cuáles son nuestras necesidades y nos limitamos a esas necesidades, entonces nuestra vida se vuelve pequeña, superficial y mezquina. Mientras que, si viviéramos inteligentemente, sin las acumulaciones autoprotectoras, no existiría la explotación con sus múltiples crueldades. Me parece que el intento de resolver este problema controlando tan sólo las condiciones económicas del hombre o por la mera renunciación, es una manera errónea de abordar este complicado problema. Sólo mediante la espontánea e inteligente comprensión de la futilidad e ignorancia que implica la protección propia, podremos liberarnos de la explotación.

Despertar la inteligencia es descubrir, por medio de la duda y el cuestionamiento, el verdadero significado de los valores que hemos adquirido, de las tradiciones, ya sean religiosas, sociales o económicas, que hemos heredado o que hemos elaborado conscientemente. En tal cuestionamiento, si es vital y verdadero, está el inteligente descubrimiento de las necesidades; esta inteligencia es garantía de felicidad.

Pregunta: ¿Debemos romper nuestras espadas y convertirlas en arados, aun cuando nuestro país sea atacado por un enemigo? ¿Acaso nuestro deber moral no es defender nuestro país?

Krishnamurti: Considero que la guerra, tanto defensiva como ofensiva, es fundamentalmente errónea. El sistema adquisitivo sobre el cual se basa toda esta civilización, debe crear naturalmente distinciones raciales, nacionales y de clase, y es inevitable que éstas conduzcan a la guerra, guerra que ustedes pueden llamar ofensiva o defensiva según los mandatos de los políticos y los líderes comerciales. Mientras exista este explotador sistema económico, tiene que haber guerra; y el individuo que se enfrenta con el problema de si debe combatir o no, decidirá conforme a su espíritu adquisitivo, al cual llama a veces patriotismo, ideales, etc. O, al comprender que todo este sistema tiene que llevar a la guerra, comenzará, como individuo, a liberarse inteligentemente de este sistema. Entiendo que sólo ésta es la verdadera solución.

A causa de nuestro carácter adquisitivo hemos elaborado, en el curso de muchos siglos, este aplastante sistema de explotación que destruye todas nuestras sensibilidades, nuestro amor del uno por el otro. Y cuando preguntamos: ¿No debemos pelear por nuestro país, no es ése nuestro deber moral?”, hay algo inherentemente erróneo, fundamentalmente cruel en la pregunta misma. Para estar libre de esa estupidez extrema que es la guerra, el hombre tiene que aprender a pensar de una manera nueva desde el principio mismo. Mientras la humanidad siga dividida por la religión, por las sectas, los credos, las clases, las nacionalidades, tendrá que haber guerra, explotación, sufrimiento. Sólo cuando la mente comienza a liberarse de estas limitaciones, sólo cuando la mente se derrama en el corazón, hay verdadera inteligencia, la cual es la única solución perdurable para las crueldades bárbaras de esta civilización.

Pregunta: ¿Cuál es la mejor manera de que podamos ayudar a la humanidad a comprender y vivir sus enseñanzas?

Krishnamurti: Es muy simple: viviéndolas ustedes mismos. ¿Qué es lo que estoy enseñando? No les estoy dando un nuevo sistema o un nuevo conjunto de creencias; les digo que miren la causa que ha creado esta explotación, la falta de amor, las continuas guerras, el odio, las distinciones de clase, la división del hombre contra el hombre. La causa es, fundamentalmente, el deseo que cada uno tiene de protegerse a sí mismo mediante las adquisiciones, mediante el poder. Todos deseamos ayudar al mundo, pero jamás comenzamos con nosotros mismos. Queremos reformar el mundo, pero el cambio fundamental debe ocurrir primeramente en nosotros mismos. Así que comience a liberar la mente y el corazón, de este sentimiento posesivo. Esto requiere, no mero renunciamiento, sino discernimiento, inteligencia.

Pregunta: ¿Cuál es su actitud hacia el problema del sexo, que juega un papel tan dominante en nuestra vida cotidiana?

Krishnamurti: Se ha vuelto un problema porque no hay amor. ¿No es así? Cuando realmente amamos, no hay problema, hay ajuste, hay comprensión. Sólo cuando hemos perdido el sentido del verdadero afecto, ese profundo amor en el que no existe el sentimiento posesivo, surge el problema del sexo. Sólo cuando nos hemos entregado completamente a la mera sensación, surgen los múltiples problemas relacionados con el sexo. Como casi todos han perdido el júbilo del pensar creativo, es natural que recurran a la mera sensación del sexo, el cual se vuelve un problema que devora sus mentes y sus corazones. Hasta que no comiencen a cuestionar y comprender el significado del medio, de los múltiples valores que han elaborado con respecto a sí mismos para protegerse y que extinguen en ustedes el pensar fundamental, creativo, tendrán que recurrir a las numerosas formas de estímulo. De esto surgen innumerables problemas para los que no hay solución, excepto la que implica la fundamental e inteligente comprensión de la vida misma.

Por favor, experimenten con lo que estoy diciendo. Empiecen a descubrir el verdadero significado de la religión, del hábito, de la tradición, de todo este sistema de moralidad que está continuamente forzándolos, impulsándolos en una dirección particular; empiecen a cuestionar, sin prejuicio alguno, todo el significado de ese sistema. Entonces despertarán ese pensamiento creativo que disuelve los numerosos problemas nacidos de la ignorancia.

Pregunta: ¿Cree usted en la reencarnación? ¿Es un hecho? ¿Puede darnos pruebas de su experiencia personal?

Krishnamurti: La idea de la reencarnación es tan vieja como los cerros; es la idea de que el hombre, a través de muchos renacimientos, pasando por innumerables experiencias, llegará finalmente a la perfección, a la verdad, a Dios. Ahora bien, ¿qué es lo que renace, qué es lo que continúa? Para mí, esa cosa que se supone que continúa, es nada más que una serie de capas de memoria, de ciertas cualidades, ciertas acciones incompletas que han sido condicionadas, obstaculizadas por el miedo originado en la autoprotección. Esa conciencia incompleta es lo que llamamos el ego, el “yo”. Como he explicado al comienzo de mi breve charla introductoria, la individualidad es la acumulación de los resultados de diversas acciones que han sido impedidas, obstaculizadas por ciertos valores heredados y adquiridos, así como por las limitaciones. Espero no estar haciendo esto demasiado complicado y filosófico, trataré de simplificarlo.

Cuando usted habla del “yo”, entiende por eso un nombre, una forma, ciertas ideas, ciertos prejuicios, ciertas distinciones de clase, ciertas cualidades, determinados prejuicios religiosos, etc., que se han desarrollado a causa del deseo de autoprotección, de seguridad, de consuelo. Para mí, pues, el “yo”, basado en una ilusión, carece de realidad. Por lo tanto, la pregunta no es si existe la reencarnación, si hay posibilidad de un crecimiento futuro, sino si la mente y el corazón pueden liberarse de esta limitación del “yo”, de “lo mío”.

Usted me pregunta si creo o no en la reencarnación, porque espera que, gracias a mi certidumbre, podrá posponer la comprensión y acción en el presente y que, a la larga, llegará a realizar el éxtasis de la vida o la inmortalidad. Desea saber si, estando obligado a vivir en un medio condicionado con oportunidades limitadas, alguna vez llegará, pasando por esta desdicha y este conflicto, a realizar ese éxtasis de la vida, esa inmortalidad. Como se está haciendo tarde, tengo que exponerlo brevemente y espero que reflexione sobre ello.

Ahora bien, yo digo que la inmortalidad existe, para mí ésa es una experiencia personal; pero puede ser realizada sólo cuando la mente no mira hacia un futuro en el cual vivirá de manera más perfecta, más rica, más completa. La inmortalidad es el presente infinito. Para comprender el presente en su plena y rica significación, la mente debe liberarse del hábito que implica la adquisición autoprotectora; cuando está completamente desnuda, sólo entonces hay inmortalidad.

Pregunta: A fin de que podamos captar la verdad, ¿debemos trabajar solos o colectivamente?

Krishnamurti: Si se me permite sugerirlo, deje de lado la cuestión de la verdad; más bien consideremos si es inteligente trabajar para la ganancia, individual o colectiva. Durante siglos, cada uno ha buscado su propia seguridad y, por eso, ha sido despiadado, agresivo, explotador, creando de ese modo confusión y caos. Considerando todo esto, usted, el individuo, comenzará a trabajar voluntariamente para el bienestar de todos. En este acto voluntario, el individuo jamás se volverá mecánico, automático, un mero instrumento en manos del grupo; por lo tanto, nunca puede haber un conflicto entre el grupo y el individuo. El problema de la expresión creativa individual como opuesta al grupo y en conflicto con éste, desaparecerá sólo cuando cada uno actúe íntegramente en la plenitud de la comprensión. Sólo esto producirá una cooperación inteligente en la que no tendrá cabida la compulsión, ya sea causada por el temor o por la codicia. No espere ser obligado a actuar colectivamente, sino comience a despertar esa inteligencia despojándose de todas las estupideces adquisitivas, y entonces experimentará la alegría del trabajo colectivo.

¿Qué es la recta Acción?

Pláticas en Brasil, 1935

Río de Janeiro, Segunda plática, 17 de abril 1935

Jiddu Krishnamurti. ¿Qué es la recta Acción? Obras completas tomo 2. 1934 - 1935. The Collected Works of J.Krishnamurti Volume 2. 1934 - 1935. What is Right Action? Jiddu Krishnamurti en español.

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