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¿Qué es la recta Acción?

Pláticas en la Argentina, 1935

Buenos Aires, Tercera plática, 19 de julio 1935

Amigos, si nuestras acciones son tan sólo el resultado de algunas reacciones superficiales, entonces tienen que conducir a la confusión, a la desdicha y a las expresiones individuales egocéntricas. Si podemos comprender la causa fundamental de nuestra acción y liberarla de sus limitaciones, entonces la acción generará inevitablemente inteligencia y cooperación en el mundo.

Gran parte de nuestra acción se origina en la compulsión, la influencia, la dominación o el temor, pero hay una acción que es el resultado de la comprensión espontánea. Cada uno de nosotros se enfrenta con la pregunta: ¿Somos capaces de esta acción espontánea de la inteligencia, o debemos ser forzados, dirigidos, controlados? Para realizar, para comprender la vida completamente, tiene que haber acción espontánea.

La acción nacida de alguna reacción superficial, toma a la mente superficial y limitada. Tomemos los celos. Abordándolos superficialmente, esperamos terminar con ellos, libramos de ellos. Tratamos de controlarlos, sublimarlos u olvidarlos. Esta acción implica tratar sólo con un síntoma superficial, sin comprender la causa fundamental en la que se origina la reacción de los celos. La causa es el afán posesivo. La acción nacida de una reacción, de un síntoma, sin que haya comprensión de la causa, tiene que conducir a mayor conflicto y sufrimiento. Cuando la mente está libre de la causa, que es el afán posesivo, entonces el síntoma, que son los celos, desaparece. Es completamente inútil tratar con un síntoma, con una reacción.

Además, tenemos que descubrir y comprender por nosotros mismos cómo actuamos con respecto al sistema establecido de explotación; si sólo lo tratamos superficialmente y así aumentamos los problemas, o si nuestra acción nace de la libertad respecto del afán adquisitivo que causa explotación. Si consideramos profundamente la causa de la explotación, discerniremos que es el resultado del afán adquisitivo, y aunque a veces podamos resolver problemas superficiales, continuarán surgiendo otros problemas y conflictos hasta que de veras estemos libres de la causa.

Tomemos un ejemplo. Vamos de una abstrusa secta a otra, grande o pequeña, con sus dogmas, sus credos y su autoridad y explotación organizadas. Vamos de un maestro a otro; salimos de la jaula de una creencia organizada para caer en otra. La causa fundamental de la creencia organizada que controla y domina al hombre es el temor; y hasta que el hombre esté realmente libre del temor su acción debe ser limitada creando, de este modo, nuevos sufrimientos.

Cada uno de nosotros se enfrenta con este problema: ¿Hemos de actuar superficialmente a base de reacciones o, comprendiendo la causa de la explotación, despertaremos la inteligencia? Si actuamos tan sólo a base de reacciones superficiales, crearemos inevitablemente mayores divisiones, conflictos y desdichas; pero si de verdad comprendemos la causa fundamental de todo este caos y actuamos desde esa comprensión, entonces habrá verdadera inteligencia. Sólo esta inteligencia puede crear el medio apropiado para que cada individuo pueda realizarse plena y creativamente.

Pregunta: Si usted ha renunciado a posesiones, dinero, propiedades, como dice que ha hecho, ¿qué piensa del comité que organizó su gira y está vendiendo sus libros en el mismo teatro donde usted ofrece sus conferencias? ¿No está también usted explotando y siendo explotado?

Krishnamurti: Ni el comité ni yo hacemos dinero alguno de estas ventas. El gasto de alquiler de este teatro es aportado por algunos amigos. Todo el dinero que se recibe de la venta de estos libros se usa para publicar nuevos libros y folletos. Como algunos de nosotros pensamos que estas ideas serán de gran ayuda para el hombre, deseamos difundirlas, y para mí este deseo no es explotación. Usted no necesita comprar los libros ni necesita venir a estas pláticas. (Aplausos) No va a perderse una oportunidad espiritual al no venir aquí.

La explotación existe donde una persona, algún valor o alguna idea incuestionables los dominan y los impulsan, sutil o groseramente, hacia una acción determinada. Lo que nosotros tratamos de hacer es ayudarles a despertar la propia inteligencia de modo que puedan discernir por sí mismos la causa fundamental que da origen al sufrimiento. Si ustedes mismos no disciernen todas estas limitaciones que les oprimen la mente y el corazón, y así se liberan de ellas, no puede existir la verdadera felicidad o inteligencia.

Pregunta: Abandonar toda autoridad y disciplina, todo credo y dogma, puede estar bien para el hombre culto, pero ¿no sería perjudicial para el inculto?

Krishnamurti: Es muy difícil determinar quién es el inculto y quién es el culto. Pero lo que cada uno puede hacer individualmente, por sí mismo, es descubrir si la autoridad con todo lo que significa, es realmente beneficiosa. Por favor, comprendan el significado profundo de la autoridad. Uno crea su propia autoridad cuando existe el deseo de protegerse o refugiarse en una esperanza, en un ideal o un cierto conjunto de valores. Esta autoridad, este sistema autodefensivo de pensamiento, le impide a uno vivir completamente, realizarse en plenitud. Del deseo de estar seguros se derivan las disciplinas, las creencias, los ideales y los dogmas. Si ustedes, que se supone son cultos, están verdaderamente libres de la autoridad con todo lo que significa, entonces crearán naturalmente el medio apropiado para aquéllos que aún están oprimidos por la autoridad, la tradición, el temor.

La cuestión, pues, no es qué ocurrirá con el desdichado hombre inculto, sino si nosotros, como individuos, hemos comprendido el significado profundo de la autoridad, la disciplina, la creencia y el credo, y si estamos verdaderamente libres de todas estas cosas. Considerar qué sucederá con el hombre inculto si no se lo controla, es fundamentalmente una manera falsa de buscar ayudarlo. Esta actitud es el verdadero espíritu de explotación. Si al así llamado hombre inculto le diéramos la oportunidad de despertar su propia inteligencia y no ser dominado por nosotros o forzado a seguir nuestro patrón o sistema particular de pensamiento, entonces habría plenitud de realización para todos.

Pregunta: ¿Piensa usted que el explotado y el desocupado deberían organizarse y destruir al capitalismo?

Krishnamurti: Si ustedes piensan que el sistema capitalista oprime y destruye la inteligencia y la realización individual, entonces, como individuos, deben liberarse de él comprendiendo las causas que lo crean. El sistema, como dije, se basa en el afán adquisitivo, en la seguridad personal tanto religiosa como económica. Ahora bien, si, como individuos, disciernen esto y se liberan de ello, entonces surgirá naturalmente a la existencia una organización auténtica de cooperación inteligente. Pero si sólo crean una organización sin discernimiento, se volverán esclavos de ella. Si cada individuo trata realmente de liberarse de los deseos egoístas, de las ambiciones y el éxito, entonces, cualesquiera que puedan ser las expresiones de esa inteligencia, no dominarán ni oprimirán al hombre.

Pregunta: ¿Que entiende usted por moralidad y amor?

Krishnamurti: Examinemos la moralidad actual a fin de descubrir cuál debe ser la verdadera moralidad. ¿En qué se basa todo nuestro sistema de moralidad, tanto el religioso como el económico? Se basa en la seguridad individual, en la búsqueda de la propia seguridad. La moralidad actual se asienta totalmente en el egoísmo. Afortunadamente, hay unos pocos que están fuera de esta moralidad estrecha.

Para descubrir qué es la verdadera moralidad, tenemos que empezar a liberamos individualmente, gracias a la comprensión, de esta moralidad estrecha, lo cual implica que uno debe poner en duda, cuestionar los valores de la moralidad actual. Uno tiene que descubrir conforme a qué patrones morales está actuando, si actúa como resultado de la compulsión, de la tradición, o de su propio deseo de estar a salvo, seguro. Ahora bien, si uno está amoldándose meramente a una moralidad basada en la seguridad individual, entonces no puede haber inteligencia ni verdadera felicidad humana. Como individuos, tenemos que entrar inteligentemente en conflicto con este egoísta sistema de moralidad, porque sólo a través de ese conflicto inteligente, a través del sufrimiento, podemos discernir el real significado de estos patrones morales. Su verdadero valor no puede descubrirse mediante el intelecto.

Ahora bien, la mayoría de nosotros tiene miedo de cuestionar, de dudar, porque tal cuestionamiento habrá de producir una acción determinada que exigirá un cambio definido en nuestra vida. Así que preferimos discutir tan sólo intelectualmente acerca de la verdadera moralidad.

El interlocutor también quiere saber qué es el amor. Para comprender qué es el verdadero amor, tenemos que comprender nuestra actitud, nuestro pensamiento y nuestra acción actuales con respecto al amor. Si usted reflexionara de veras sobre ello, vería que nuestro amor se basa en el afán posesivo, y que nuestras leyes y nuestra ética tienen como fundamento este deseo de retener y controlar. ¿Cómo puede haber un amor profundo cuando existe este deseo de poseer, de retener? Cuando la mente está libre del afán posesivo, entonces existe esa belleza, la bienaventuranza del amor.

Pregunta: ¿Debemos ceder ante aquellos que están contra nosotros, o debemos evitarlos?

Krishnamurti: Ni lo uno ni lo otro. Si usted se limita a ceder, en ello no hay, por cierto, comprensión; y si meramente los evita, en eso hay temor. Si su acción se basa, no en una reacción, sino en la comprensión completa de las causas fundamentales, entonces no es cuestión de ceder ni de escapar. Entonces usted actúa inteligentemente, con verdad.

Pregunta: Usted nos está ofreciendo teorías caóticas y nos incita a una rebelión inútil. Me gustaría conocer su respuesta a esta afirmación.

Krishnamurti: No les estoy ofreciendo ninguna teoría ni los incito a la rebelión. Si soy capaz de impulsarlos a rebelarse y ustedes consienten, entonces vendrá otro y los adormecerá nuevamente (Risas) Lo importante, pues, es descubrir si están sufriendo. Ahora bien, un hombre que sufre no necesita que lo impulsen a rebelarse, sino que debe mantenerse alerta a fin de descubrir la causa del sufrimiento, y para ello no debe adormecérselo con explicaciones e ideales. Si lo considera muy atentamente verá que, cuando hay sufrimiento, existe el deseo de ser consolado, de que a uno lo adormezcan. Cuando sufrimos, nuestra reacción inmediata es buscar alivio; y aquéllos que nos brindan alivio, consolación, se convierten en nuestra autoridad a la que seguimos ciegamente. Gracias a esa autoridad, nuestro sufrimiento se justifica con explicaciones. La función del verdadero sufrimiento, que es despertar la inteligencia, es negada cuando buscamos consuelo.

Ahora tienen que preguntarse si, como individuos, se sienten satisfechos con las condiciones religiosas, sociales y económicas tal como están, y si no, qué es lo que hacen al respecto. No como grupo o masa, sino como individuos. Cuando se formulan esta pregunta deben, inevitablemente, entrar en conflicto con todas esas autoridades religiosas y sus dogmas, con todas esas moralidades basadas en los deseos egoístas, y con ese sistema en el que una minoría explota al individuo. No lo estoy incitando a la rebelión ni les estoy ofreciendo nuevas teorías. Digo que pueden vivir con plenitud e inteligencia cuando la mente se libera de las estupideces de los deseos egoístas y limitados. Cuando comienzan a descubrir el verdadero significado de los valores que han desarrollado a su alrededor, cuando la mente y el corazón se liberan del temor que ha originado doctrinas, creencias, ideales que continuamente los obstaculizan en su acción, entonces hay realización creativa, la realidad fluye libremente.

Pregunta: ¿Es natural que los hombres se maten unos a otros en la guerra?

Krishnamurti: Para descubrir si eso es natural o no, usted debe descubrir si la guerra es esencial, si es el modo más inteligente de resolver los problemas políticos o económicos. Debe cuestionar todo el sistema que culmina en la guerra.

Ahora bien, como dije, el nacionalismo es una enfermedad. El nacionalismo es usado como un medio de explotar a la masa. Es la consecuencia de los intereses creados. Por favor, piensen sobre esto y actúen individualmente.

Está el nacionalismo, con sus gobiernos soberanos, separativos, que no consideran a la humanidad como un todo y que se basan en las distinciones de clase y en los intereses creados. ¿Piensan ustedes que este nacionalismo es natural, humano, inteligente? ¿Acaso no es el resultado de la explotación? ¿No es el instrumento para incitar a los pueblos a combatir para que unos pocos puedan beneficiarse? Además, hemos desarrollado una necesidad psicológica por las guerras, necesidad que es la forma más grosera de la estupidez. Mientras sea posible incitamos por medio del patriotismo, nos entregaremos, inevitablemente, a una relación falsa, de la cual se derivan innumerables problemas.

Si ustedes cuestionan a fondo toda la idea del nacionalismo y del afán adquisitivo, jamás preguntarán si la guerra es natural. Hay algunos que están en contra de lo que digo porque piensan que ello perturba su interés creado; y otros se sienten complacidos cuando hablo contra el nacionalismo, sólo porque tienen sus intereses creados en otros países.

Para vivir inteligentemente, sin las discriminaciones de nacionalidades, de clases, sin las divisiones que las religiones crearon entre los hombres, ustedes, como individuos, tienen que liberarse del espíritu adquisitivo. Esto les exige gran percepción alerta, interés y acción. Mientras el individuo no se vea libre de la búsqueda de seguridad propia, habrá confusión, guerras y sufrimiento.

Pregunta: Usted nos promete un nuevo paraíso en la Tierra, pero eso es inalcanzable. ¿No cree que necesitamos soluciones inmediatas y no algunas esperanzas remotas? El comunismo universal, ¿no sería la solución inmediata?

Krishnamurti: No les estoy prometiendo un futuro paraíso en la Tierra, sino que les digo que pueden hacer de este mundo un paraíso si despiertan y actúan inteligentemente, cuestionando aquellas cosas falsas que los rodean. Ningún sistema va a salvar jamás al hombre; sólo lo hará su propia inteligencia espontánea. Si ustedes se limitan a aceptar un sistema, se vuelven esclavos de él; pero si, a causa del propio sufrimiento, del propio cuestionamiento de esos valores y esas tradiciones, comienzan a despertar la verdadera inteligencia, entonces crearán aquello que no puede explotar al hombre.

Señores, ¿qué es lo que a cada uno de nosotros nos impide vivir de manera inteligente, humana, sagrada? Cada uno está buscando la inmortalidad, la seguridad en otro mando; por lo tanto, las religiones se vuelven una necesidad, con todas sus explotaciones, sus dominaciones y temores. Y aquí, en este mundo, buscamos seguridad de una clase diferente; así hemos desarrollado un sistema despiadado, competitivo, de guerras, distinciones de clase y todo lo demás. Ustedes, como individuos, han creado esta angustia de la discriminación y el sufrimiento, y ustedes como individuos tendrán que cambiar lo que han creado. Pero si recurren meramente al grupo para cambiar las condiciones actuales, entonces no conocerán el éxtasis de la realización profunda y creativa.

Por lo tanto, lo que producirá en el mundo una condición feliz, inteligente, es nuestro propio despertar, nuestro intenso cuestionamiento de los valores; sólo de allí surgirá la acción genuina. Cuando ustedes como individuos comiencen a comprender, por medio de la acción, el verdadero significado de la vida, entonces habrá un paraíso en la Tierra.

Pregunta: ¿Cree usted en la inmortalidad del alma?

Krishnamurti: La idea del alma se basa en la autoridad y la esperanza. Por favor, antes de que avancen en la investigación de esto, no se pongan a la defensiva. Tratamos de descubrir lo que es verdadero, no lo que es tradicional, no lo que ustedes creen; por lo tanto, primero tenemos que investigar si hay tal cosa como el alma. Para discernir, tienen que llegar a ello sin prejuicio alguno, ni a favor ni en contra.

A causa de nuestro deseo de inmortalidad, hemos creado la idea del alma. Como pensamos que no podemos comprender este mundo, con todas sus angustias, desdichas y explotaciones, anhelamos vivir de manera más plena y más completa, en otro mundo. Pensamos que debe haber alguna otra entidad más espiritual que esta. La idea del alma se basa fundamentalmente en la continuación egoísta.

Ahora bien, la realidad, la verdad, Dios o el nombre que prefieran darle, no es la conciencia egoísta, personal. Cuando ustedes buscan la seguridad, la continuación, imaginan el alma como diferente de la realidad. Habiendo creado esta separación preguntan: “¿Es inmortal el alma?” Cuando la mente está libre de la conciencia limitada con su deseo de continuación, entonces hay inmortalidad, no de la continuación personal, individual, sino de la vida.

La ilusión puede dividirse a sí misma en muchas ilusiones, no así la verdad. Cuando la mente crea ilusión, se divide a sí misma en lo permanente, que llama el alma, y lo impermanente, la existencia transitoria. Esta división sólo engendra más y más ilusiones.

Cuando la mente está libre de toda limitación, hay inmortalidad. Pero ustedes tienen que discernir cuáles son las limitaciones que impiden a la mente vivir con plenitud. El deseo mismo de continuación es la mayor de las limitaciones. Este deseo es el resultado de la memoria, que actúa como una guía, una advertencia de autoprotección contra la vida, contra la experiencia. En esto tiene su origen la fuerza que nos hace imitar, amoldamos, someternos a la autoridad, y así es como existe un temor constante. Todo esto contribuye a formar la idea del “yo”, el cual desea vehemente la continuación. Cuando la mente está libre de este egoísmo que se expresa de múltiples maneras, entonces existe la realidad, o llámenla como quieran. Cuando existe este sentido de la Divinidad, uno no pertenece a ninguna religión, a ningún grupo de personas, a ninguna familia. Sólo cuando ustedes han perdido este sentido de la Divinidad, se vuelven religiosos y se someten a todos los absurdos y crueldades, a la explotación y el sufrimiento. Mientras la mente no sea vulnerable al movimiento, a la rápida corriente de la vida, la realidad no puede existir. La mente tiene que estar por completo desnuda, desprotegida, para poder seguir los movimientos cambiantes de la verdad.

¿Qué es la recta Acción?

Pláticas en la Argentina, 1935

Buenos Aires, Tercera plática, 19 de julio 1935

Jiddu Krishnamurti. ¿Qué es la recta Acción? Obras completas tomo 2. 1934 - 1935. The Collected Works of J.Krishnamurti Volume 2. 1934 - 1935. What is Right Action? Jiddu Krishnamurti en español.

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