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¿Qué es la recta Acción?

Pláticas en la Argentina, 1935

Pláticas en Rosario y Mendoza, 27 y 28 de julio, 25 y 27 de agosto 1935

(Condensadas del informe correspondiente a las pláticas ofrecidas el 27 y 28 de julio, y 25 y 27 de agosto de 1935)

Amigos, cuando uno escucha algo nuevo, es proclive a dejarlo de lado sin prestarle atención; y como yo vengo de la India, la gente tiene propensión a imaginar que le traigo un misticismo oriental que carece de valor para la existencia cotidiana. Por favor, escuchen esta plática sin prejuicio alguno y no la descarten calificándome de místico, anarquista, comunista o como puedan llamarme. Si tienen la bondad de escuchar sin prejuicio pero con espíritu crítico, verán que lo que he de decir tiene un valor fundamental. Es muy difícil ser auténticamente críticos, porque estamos tan acostumbrados a examinar las ideas y las experiencias a través del velo de la oposición y el prejuicio, que falseamos la claridad de comprensión. Si ustedes son cristianos, como lo son en su mayoría, están forzados a examinar lo que digo, a través del prejuicio particular que su religión ha generado en ustedes. O, si sucede que pertenecen a algún partido político, consideraran naturalmente lo que voy a decir, a través del prejuicio de ese partido en particular. No podemos resolver los problemas humanos mediante ningún prejuicio, ya sea de un sistema, de un partido o de la religión.

En todas partes del mundo hay un sufrimiento constante que parece no tener fin. Hay explotación de una clase por otra. Vemos al imperialismo con todas sus estupideces, con sus guerras y las crueldades del interés creado, ya sea el de las ideas, el de las creencias o el del poder. Luego está el problema de la muerte y la búsqueda de felicidad y certidumbre en otro mundo. Una de las razones fundamentales por las que pertenecen a una religión o a una secta religiosa, es que les promete una morada segura en el más allá.

Aquéllos de nosotros que estamos activa e inteligentemente interesados en la vida, vemos todo esto y, deseosos de un cambio fundamental, pensamos que debe haber un movimiento de masas. Ahora bien, para crear un movimiento verdaderamente colectivo, es indispensable que haya un despertar del individuo. Estoy interesado en ese despertar. Si cada individuo despierta dentro de sí esa genuina inteligencia, dará origen al bienestar colectivo sin explotación ni crueldad. Mientras esté impedida la inteligente realización del individuo, tiene que haber caos, crueldad y dolor. Si a ustedes se los empuja, mediante el temor, a cooperar, jamás puede haber verdadera realización individual. No estoy interesado, pues, en crear una nueva organización o un nuevo partido, ni en ofrecer una nueva sustitución, sino en el despertar de esa inteligencia, lo único que puede resolver las múltiples desdichas y los sufrimientos humanos.

Muy pocos de nosotros somos individuos; somos tan sólo la expresión de un sistema colectivo de tradiciones, temores e ideales. Puede haber verdadera individualidad sólo cuando cada uno, a causa del conflicto y del sufrimiento, discierna el significado profundo del medio en que está atrapado. Si uno es meramente la expresión de lo colectivo, ya no es más un individuo; pero si comprende todo el significado de la conciencia colectiva que hoy domina al mundo, entonces comienza a despertar esa inteligencia que llega a ser la genuina expresión y realización del individuo.

Ahora no somos sino la expresión, el resultado del medio pasado y presente. Somos producto de la compulsión y la imposición, hemos sido moldeados dentro de un patrón particular, el patrón de la tradición, de ciertos valores y ciertas creencias, del miedo y la autoridad. Por conveniencia de expresión dividiremos este molde que nos retiene, en interno y externo, religioso y económico, pero en realidad no existe una división semejante.
La religión es nada más que un sistema organizado de creencia, el cual se basa en el temor y el deseo de seguridad. Donde hay interés propio, deseo de seguridad, tiene que haber temor; y mediante la religión ustedes buscan lo que llaman inmortalidad, una seguridad en el más allá, y a los que les prometen y aseguran esa inmortalidad, los convierten en sus guías, maestros y autoridades. De esta manera, a causa del propio deseo de continuación egoísta, crean a los explotadores.

Cuando la mente busca sentirse segura por medio de la inmortalidad, debe crear autoridades, y esas autoridades se vuelven la causa constante del temor y la opresión. Así, para guiarnos y para sujetamos, están los ideales, las creencias, los dogmas y los credos que dan origen a lo que llamamos religión. Para atender nuestras ilusorias necesidades generadas por el temor, están los sacerdotes, quienes se convierten en nuestros explotadores. Por eso tenemos las religiones con su interés establecido, su opresión y explotación, que sujetan al hombre e impiden el despertar inteligente y la realización creativa del individuo. Las religiones también separan al hombre del hombre. En ese molde está atrapado cada individuo, consciente o inconscientemente, sutil o crudamente.

Exteriormente, hemos creado un sistema de seguridad individual basado en la explotación. A causa del afán adquisitivo y del sistema de la familia, hemos creado la distinción de clases, hemos cultivado la enfermedad del nacionalismo, del imperialismo, y la gran estupidez de la guerra.

Tenemos el molde, este medio del cual casi todos somos inconscientes, porque forma parte de nosotros, es la expresión misma de nuestros deseos, temores y esperanzas. Mientras se amoldan consciente o irreflexivamente a este sistema, ustedes no son individuos. La verdadera individualidad surge a la existencia cuando comienzan a cuestionar este molde de la tradición, de los valores, de los ideales. Pueden comprender su verdadero significado sólo cuando están en conflicto, no de otro modo. Con todo el ser deben descubrir el medio que los condiciona, lo cual crea conflicto, sufrimiento, y desde ello surge la claridad de comprensión.

¿Cómo puede haber realización individual si son inconscientes de este mecanismo, este molde que los sujeta, que los forma y los guía? ¿Cómo puede haber plenitud, dicha, cuando estos valores incuestionables están continuamente obstruyendo, falseando la plenitud de la comprensión? Cuando ustedes, como individuos, toman plena conciencia de esta prisión y se liberan de ella, únicamente entonces puede haber verdadera realización. Sólo la inteligencia puede solucionar la desdicha y el dolor humanos.

Pregunta: ¿Es posible vivir sin alguna clase de prejuicio? Usted mismo, ¿no tiene un prejuicio contra las organizaciones religiosas y espirituales?

Krishnamurti: No creo que tenga un prejuicio contra las organizaciones religiosas o espirituales. He pertenecido a ellas y he visto su total estupidez y sus métodos de explotación. No hay ilusión alguna con respecto a ellas y, por lo tanto, no hay prejuicio.

Ahora bien, esto nos lleva a una nueva pregunta: ¿Puede el hombre vivir sin ninguna ilusión? En un mundo donde hay tanto sufrimiento, tanta angustia, mental y emocional, donde hay tanta crueldad y explotación despiadada, ¿puede uno vivir sin algunos recursos que ayuden a escapar de este horror? Donde hay deseo de escapar, tiene que haber creación de ilusiones en las que uno encuentra refugio. Si en nuestro trabajo, en nuestra vida, no hay realización creativa, tiene que haber escape hacia alguna idea romántica o hacia una ilusión. Por lo tanto, donde hay conflicto entre uno mismo y la vida, tiene que haber prejuicio e ilusión que nos ofrezcan un escape. Puede ser un escape por medio de la religión, de la mera actividad o de la sensación.

Si comprendemos profundamente los obstáculos que originan conflicto entre uno mismo y la vida y, de ese modo, nos libramos de ellos, entonces la mente no tiene necesidad de ilusiones. Lo que a ustedes les concierne es descubrir por sí mismos si están escapando de la vida, no juzgarme ni juzgar a otro. El escape destruye el inteligente funcionamiento mental. La ilusión, el prejuicio, cesan cuando la mente, gracias al conflicto, se libera de todos los sutiles escapes que ha establecido en la búsqueda de defensa propia.

Pregunta: Casi todas las discusiones en tomo a sus ideas son provocadas por su frecuente uso de la palabra “explotación”. ¿Puede decimos qué entiende exactamente por explotación?

Krishnamurti: Donde hay miedo, que es el resultado de buscar la seguridad, tiene que haber explotación. Ahora bien, liberar del miedo a la mente es una de las cosas más difíciles de hacer. Casi todos dicen con mucha prontitud que no tienen miedo, pero si de verdad quieren descubrir si están libres del miedo, tienen que probarse en la acción. Tienen que comprender toda la estructura de la tradición y de los valores y, al separarse de esta estructura, crearán un conflicto; en ese conflicto descubrirán si están libres. Ahora la mayoría de nosotros actúa conforme a ciertos valores establecidos. No conocemos su verdadero significado. Si ustedes desean descubrir la firmeza de su ser, sálganse de esa rutina y discernirán los múltiples temores sutiles que les esclavizan la mente. Cuando la mente se libere del miedo, no habrá explotación, crueldad y dolor.

Pregunta: ¿Qué consejo puede usted dar a aquéllos de nosotros que ansían comprender sus enseñanzas?

Krishnamurti: Si ustedes empiezan vivir y, de ese modo, a comprender la vida, no pueden dejar de captar el significado de lo que enseño. Vean, señores, si siguen a alguien, no importa a quién, están creando más compulsión, más limitación y, por lo tanto, destruyen la inteligencia, la verdadera realización. La verdad no pertenece a ninguna persona. Si en la acción la mente se libera de las limitaciones del temor y, por consiguiente, de la autoridad y la compulsión, entonces hay comprensión de aquello que es la verdad.

Pregunta: Usted dice que los ideales son una barrera para la comprensión de la vida. ¿Cómo es esto posible? Un hombre sin ideales es, por cierto, poco más que un salvaje.

Krishnamurti: No consideremos quién es y quién no es un salvaje, porque en este mundo eso es muy difícil de determinar. (Risas) Más bien consideremos si los ideales son necesarios para la plenitud y riqueza de comprensión. Yo digo que las creencias, los ideales impiden en esencia que el hombre viva plenamente.

Los ideales parecen necesarios cuando la vida es caótica y cruel, cuando se halla agobiada por el dolor. Atrapados en este desorden, ustedes se aferran a los ideales como una vía de escape, una necesidad para cruzar el mar de la confusión; por lo tanto, los ideales son falsos y engañosos. Cuando ustedes no comprenden el sufrimiento y la angustia presentes, escapan hacia un ideal. Cuando no aman al prójimo, hablan acerca del ideal de hermandad. Del mismo modo, cuando hablan sobre el ideal de la paz, no disciernen verdaderamente la causa que crea separación, guerra, con todas sus brutalidades y estupideces. Nuestras mentes se hallan tan mutiladas, tan abrumadas por los ideales, que no podemos ver claramente lo real. Por lo tanto, liberen a la mente de sus ideales, que no son sino esperanzas frustradas; sólo entonces será ella capaz de discernir el presente en toda su significación. En vez de escapar, actúen en el presente. Esa acción descubre la belleza que ningún ideal puede revelar.

Pregunta: ¿Qué entiende usted exactamente por “acción incompleta”? ¿Puede damos ejemplos de tal acción?

Krishnamurti: Cada uno de nosotros es educado con cierto trasfondo. Ese trasfondo no es sino memoria. Esta memoria con sus recuerdos impide continuamente la integridad de la acción. O sea, si uno ha sido educado en cierta tradición, esa memoria impide la comprensión completa de la experiencia o la acción; el trasfondo crece y llega a ser una limitación, un obstáculo cada vez mayor que se separa a sí mismo del movimiento de la vida. Donde la acción es incompleta, no hay realización creativa, lo cual engendra temor. De este temor surge la búsqueda de seguridad en el más allá, La plenitud e integridad de la acción constituyen el movimiento continuo, el fluir de la vida, de la realidad, sin la limitación de la memoria autoprotectora.

Pregunta: En ocasiones, algún individuo rico que pierde su dinero se suicida. Puesto que la riqueza no parece conferir una felicidad duradera, ¿qué debe uno hacer a fin de ser realmente feliz?

Krishnamurti: Las personas que acumulan riquezas dependen, para su felicidad, del poder que otorga el dinero. Cuando ese poder es eliminado, ellas se enfrentan cara a cara con la propia y total vacuidad. Mientras uno esté buscando poder, ya sea por medio del dinero o por medio de la virtud, tiene que haber vacuidad, y para esa vacuidad no hay remedio, porque el poder en sí es una ilusión nacida de la limitación egoísta, del temor. La comprensión puede llegar sólo con el discernimiento de la falsedad del poder en sí, y esto exige una agudeza constante de la mente, no una renunciación después de haber acumulado. Si existe ese sentido adquisitivo que destruye el amor y la caridad, entonces hay un vacío, una superficialidad, una frustración de la vida. En eso no hay plenitud de realización.

Pregunta: Algunos de sus seguidores dicen que usted es el nuevo Mesías. Me gustaría saber si es un impostor que vive de la reputación que otros han establecido para usted, o si realmente tiene en el fondo interés por la humanidad y es capaz de hacer una contribución constructiva al pensamiento humano.

Krishnamurti: No creo que sea muy importante lo que otros dicen o no dicen respecto de mí, Si ustedes son meros seguidores no pueden conocer la rica plenitud de la vida. Lo que importa es que, sin dejarse engañar por la autoridad, por la opinión ajena, descubran por sí mismos si lo que digo tiene algún significado profundo. Algunos, al afirmar meramente que lo tiene, contribuyen a crear la jaula vacía de la opinión, la cual limita a los irreflexivos; y otros pueden crear fácilmente una opinión opuesta declarando que lo que digo es falso, poco práctico, y así el inconsciente queda atrapado en una red de palabras.

El interlocutor pregunta si estoy viviendo de la reputación que otros han establecido para mí. Por favor, tengan la seguridad de que no es así. Esta idea de vivir del pasado es destructiva de la inteligencia. Muchísimas personas, después de alcanzar cierta altura, se duermen sobre sus laureles y, de ese modo, se deterioran; y como tienen ese hábito fatal, tratan de arrastrarme dentro de su propia ilusión.

Para mí, el vivir es plenitud en la acción, la cual, por tener su propia belleza, no busca recompensa ni evita el sufrimiento. Para averiguar la verdad de lo que digo, usted, como individuo, tendrá que experimentarlo y descubrirlo por sí mismo, y no depender de ninguna opinión.

Si soy un impostor o no, es cosa mía el averiguarlo, no suya el juzgarlo. ¿Cómo puede usted juzgar si soy o no un impostor? Usted puede medir sólo mediante un patrón, y todos los patrones limitan. Juzgar a otro es fundamentalmente erróneo. Sé, sin ninguna clase de temor, ilusión o autoengaño, que lo que digo y vivo nace de la vida misma. Usted podrá despertar la inteligencia sólo a través del conflicto, no mediante el deseo de juzgar. Sólo en el estado de conflicto y sufrimiento puede uno comprender lo verdadero, Pero cuando empieza a sufrir, debe mantenerse intensamente alerta, de lo contrario creará un escape hacia alguna ilusión. El círculo vicioso del sufrimiento y el escape continuará hasta que comience a comprender la inutilidad del escape. Sólo entonces habrá inteligencia, lo único que puede resolver los múltiples problemas humanos.

Pregunta: Usted dice que todos aquéllos que pertenecen a una religión o sostienen una creencia, están esclavizados por el temor. ¿Está uno libre de temor por el mero hecho de no pertenecer a ninguna religión? Usted mismo, que no pertenece a ninguna religión, ¿está realmente libre de temor, o está predicando una teoría?

Krishnamurti: No estoy predicando una mera teoría. Hablo desde la plenitud de comprensión. El hecho de no pertenecer a ninguna religión no indica, por cierto, que uno esté libre de temor. El temor es tan sutil, tan veloz, tan astuto, que se esconde en muchos lugares. Para seguir la pista del temor hasta su propio refugio, tiene que existir el intenso y ardiente deseo de poner al descubierto el temor, lo cual implica que uno debe estar dispuesto a perder por completo todo interés propio. Pero ustedes anhelan estar seguros, tanto aquí como en el más allá. Por consiguiente, deseando la seguridad cultivan el temor y, al estar atemorizados, tratan de escapar por medio de la ilusión que ofrecen las religiones, los ideales, la sensación y la actividad. Mientras haya temor, que se origina en los deseos autoprotectores, la mente estará atrapada en la red de las múltiples ilusiones. Un hombre que deseara realmente descubrir la raíz del temor y así liberarse de él, tiene que darse cuenta del motivo y propósito de su acción. Este darse cuenta, si es intenso, destruirá la causa del temor.

Pregunta: ¿Cuáles son las características del nacionalismo, al que usted califica de estupidez? ¿Todas las formas del nacionalismo son malas, o sólo algunas? ¿No es admirable que su país esté luchando por liberarse del yugo de Inglaterra? ¿Por qué no combate usted por la independencia de su país?

Krishnamurti: Amar algo bello en un país es normal y natural, pero cuando ese amor es utilizado por los explotadores en su propio interés, se lo llama nacionalismo. El nacionalismo es avivado y se convierte en imperialismo, y entonces el pueblo más poderoso divide y explota al más débil, con la Biblia en una mano y la bayoneta en la otra. El mundo se halla dominado por el espíritu de la astuta y despiadada explotación, la cual debe venir a parar por fuerza en la guerra. Este espíritu del nacionalismo es la mayor de las estupideces.

Cada individuo debe estar libre para vivir de manera plena, completa. Mientras uno trate de liberar a su propio país particular y no al hombre, tendrá que haber odios raciales, divisiones de personas y de clases. Los problemas del hombre deben ser resueltos como una totalidad, no como limitados a ciertos países o pueblos.

Pregunta: ¿Qué piensa usted de sus enemigos, los sacerdotes, y de los intereses creados que en la Argentina han impedido que sus conferencias se difundieran por radio?

Krishnamurti: Considerar a alguien como enemigo es una gran tontería. O bien uno comprende y así ayuda, o no comprende y, por consiguiente, obstaculiza. La difusión de lo que es inteligente sólo puede ser obstaculizada por la estupidez. Cada uno de ustedes tiene intereses creados a los que se aferran y a los que incrementan mediante el continuo pensar y actuar al respecto. Si uno ataca alguno de sus particulares intereses creados, la respuesta inmediata de ustedes es ponerse a la defensiva y devolver el ataque. Un hombre que tiene algo que defender, algo que proteger, está siempre atemorizado y, por eso, actúa muy irreflexiva y cruelmente. Pero un hombre que de hecho no tiene nada que perder porque nada ha acumulado, no siente temor; vive realizándose verdaderamente, de manera completa.

Pregunta: ¿Tiene algún valor la experiencia?

Krishnamurti: ¿Qué sucede cuando hay una experiencia? Ésta deja una huella en la mente, una huella a la que llamamos recuerdo. Con esa cicatriz, con ese recuerdo. Contamos la experiencia siguiente, y de esa experiencia recogemos un nuevo recuerdo, ahondando la cicatriz. Cada experiencia deja su huella en la mente. Ahora bien, estas capas colectivas de recuerdos se basan esencialmente en el deseo de protegemos contra el sufrimiento. Es decir, uno llega a la experiencia ya preparado, protegido por sus recuerdos pasados. En realidad, uno no vive completamente en esa experiencia, sino que tan sólo aprende a protegerse contra ella, contra la vida. La experiencia se vuelve sin valor para un hombre que la usa tan sólo como un instrumento de ulterior autodefensa contra la vida. Pero si uno vive en una experiencia totalmente, íntegramente, sin este deseo de autoprotección, entonces ella no destruye el discernimiento; entonces revela las grandes alturas y profundidades de la vida.

Ahora bien, al uso que se hace de la experiencia como instrumento de progreso, o sea, al aumento de los muros autoprotectores, se lo llama por lo general, evolución. Ustedes piensan que, con el correr del tiempo, esta memoria, este registro autoprotector puede alcanzar la verdad, la perfección o Dios. No puede. La verdadera experiencia consiste en derrumbar estos muros autoprotectores y en liberar a la mente, a la conciencia, de esas cicatrices que impiden el discernimiento, la plenitud de realización.

Pregunta: ¿Qué clase de acción piensa usted que sería la más útil para el mundo?

Krishnamurti: Una acción que nace exenta de temor y que, por lo tanto, se origina en la inteligencia, es intrínsecamente verdadera. Si su acción se basa en el temor, en la autoridad, entonces una acción semejante tiene que crear caos y confusión. Liberando a la acción de todo temor, hay amor, inteligencia.

Pregunta: ¿No es el problema sexual una verdadera esclavitud para el hombre?

Krishnamurti: Si sólo tratamos superficialmente este problema, no podemos encontrarle una solución. Emocional y mentalmente, la mayor parte del tiempo somos frustrados por la autoridad y el temor. Nuestro trabajo, que debería expresar nuestra realización creativa, se ha vuelto mecánico, agotador. Se nos ha adiestrado meramente para encajar en un sistema y, por eso, hay frustración, una sensación de vacuidad. Estamos forzados a dedicamos a una determinada profesión debido a la necesidad económica y, de este modo, nos vemos bloqueados en nuestra expresión auténtica. El temor nos obliga a aceptar las numerosas supersticiones e ilusiones de la religión. Nuestros deseos, trabados y limitados, tratan de expresarse por medio del sexo, el cual se vuelve así un problema que nos consume. A causa de que tratamos de resolverlo de un modo exclusivo, aparte de los demás problemas humanos, no podemos encontrarle solución. Debido a que hemos destruido el amor mediante el afán posesivo y la mera sensación, el sexo ha llegado a ser un problema. Donde hay amor, sin el sentimiento de posesión o de apego, el sexo no puede convertirse en un problema.

Pregunta: ¿Por qué hay opresores y oprimidos, ricos y pobres, gente buena y gente mala?

Krishnamurti: Existen porque ustedes lo permiten. El opresor existe porque están dispuestos a someterse a la opresión y porque también están ansiosos de oprimir a otro. Piensan que volviéndose ricos serán felices, y así crean al pobre. Mediante la propia acción están creando al opresor y al oprimido, al rico y al pobre, y sostienen esas condiciones que producen al así llamado malo, al delincuente. Si, como individuos, se sienten atormentados por todo este espantoso sufrimiento que se desarrolla dentro y alrededor de ustedes, entonces sabrán cómo actuar espontáneamente, sin temor, sin buscar recompensa alguna.

Pregunta: ¿Qué debe asegurarse primero, el bienestar colectivo o el individual?

Krishnamurti: Tenemos que considerar, no cuál de estas cosas debe venir primero, sino cuál es la verdadera y plena realización del hombre, Yo digo que sabrán cuál es esta realización cuando la mente esté libre de esas limitaciones que ha establecido respecto de sí misma buscando la seguridad. Seguir un sistema o imitar a alguien, no conduce a la verdadera realización.

¿Cuáles son los impedimentos? El deseo de protegemos a nosotros mismos, tanto aquí como en el más allá. Donde existe el deseo de autoprotección, tiene que haber temor, el cual crea muchas ilusiones. Una de las ilusiones es la autoridad o la compulsión de un ideal, de una creencia o de la tradición - la autoridad de los recuerdos autoprotectores contra el movimiento de la vida. El temor crea muchas limitaciones. Cuando la mente toma conciencia de una de sus limitaciones, entonces, al liberarse de esa limitación, el verdadero creador de las ilusiones y limitaciones revela ser ese manojo de recuerdos autoprotectores llamado el “yo”. La verdadera realización es la liberación respecto de esta conciencia limitada. El despertar de la inteligencia es la garantía del despertar del individuo y, por lo tanto, de la totalidad.

Pregunta: He oído decir que usted está contra el amor. ¿Lo está?

Krishnamurti: Si lo estuviera, eso sería muy estúpido. El deseo posesivo destruye el amor, y es contra eso que estoy. Para que les ayuden a poseer, ustedes tienen leyes que llaman morales y que son apoyadas por el Estado y la religión. El miedo es lo que impide el amor y destruye su belleza.

Pregunta: ¿Somos responsables por nuestras acciones?

Krishnamurti: La mayoría de la gente preferiría no ser responsable por sus acciones. Al fin y al cabo, ¿quién es responsable si usted no lo es? El caos en el mundo es ocasionado por la acción irresponsable del individuo; pero es sólo mediante la consciente acción individual que puede barrerse con la opresión, la explotación y el sufrimiento; por lo tanto, tratamos de evadir la plena responsabilidad. Aquéllos que sufren son los que deben darse cuenta de la totalidad de su propia acción.

Pregunta: Sus ideas, si bien son destructivas, me interesan grandemente, las acepto y he estado practicándolas por algún tiempo. He abandonado las ideas de religión, nacionalismo y posesión; pero debo confesar francamente que estoy atormentado por la duda y siento que he canjeado tan sólo una jaula por otra. ¿Puede usted ayudarme?

Krishnamurti: Cualquiera que le dice exactamente lo que debe hacer y le da un método para seguir, a usted le parece positivo. Sólo lo está ayudando a imitar, a seguir, y de este modo es realmente destructivo de la inteligencia y produce negación. Si usted ha renunciado a la religión, al nacionalismo y a la posesión sin comprender el profundo significado intrínseco de estas cosas, entonces es seguro que caerá en otra jaula, porque espera ganar algo a cambio. En realidad, está buscando un trueque y, por eso, no hay comprensión profunda, que es lo único capaz de destruir todas las jaulas y las limitaciones. Si comprendiera verdaderamente que la religión, el nacionalismo y el afán posesivo, con todo lo que significan, son en sí mismos venenos, entonces habría inteligencia, la cual está siempre libre de todo sentido de recompensa.

Pregunta: ¿Es usted el fundador de una nueva religión universal?

Krishnamurti: Si por religión entiende usted nuevos dogmas, credos, otra prisión para sujetar al hombre y crear más temor en él, entonces, por cierto, no lo soy. Cuando uno pierde el sentido de la Divinidad, el sentido de la belleza, entonces se vuelve religioso o ingresa en una secta religiosa. Yo deseo despertar esa inteligencia que es lo único que puede ayudar al hombre a realizarse en plenitud, a vivir dichosamente, sin dolor. Pero depende de ustedes que haya más seguidores y, por lo tanto, destructores, o que haya amor y unidad humana.

Pregunta: ¿Puede usted damos una idea de Dios y de la inmortalidad del alma, o estas cosas son tan sólo estupideces inventadas por hombres ingeniosos para explotar a millones de seres humanos?

Krishnamurti: Millones son explotados porque buscan en el más allá su propia continuación egoísta, a la que llaman inmortalidad. Anhelan la seguridad en el más allá y así crean al explotador. Ustedes están acostumbrados a la idea de que el ego, el “yo”, es algo que permanece y dura para siempre. El ego no es sino una serie de recuerdos. ¿Qué es uno? Una forma, un nombre con ciertos prejuicios, cualidades, esperanzas y temores. (Risas) Y a través de todo eso, a través de estas limitaciones, hay algo que no es de ustedes ni mío, que es eterno, verdadero, que está siempre deviniendo. Uno no puede medirlo con palabras o conocerlo mediante explicaciones. Es para ser realizado en el proceso liberador de la acción. El mero inquirir acerca de Dios, de la vida, de la verdad o el nombre que puedan darle, indica el deseo de escapar del presente, del conflicto de la ignorancia. La ignorancia existe cuando la mente es sólo el depósito de los recuerdos acumulativos, autoprotectores que constituyen la conciencia del “yo”. Esta conciencia limitada impide la percepción, la realización de ese devenir eterno, el movimiento de la vida.

¿Qué es la recta Acción?

Pláticas en la Argentina, 1935

Pláticas en Rosario y Mendoza, 27 y 28 de julio, 25 y 27 de agosto 1935

Jiddu Krishnamurti. ¿Qué es la recta Acción? Obras completas tomo 2. 1934 - 1935. The Collected Works of J.Krishnamurti Volume 2. 1934 - 1935. What is Right Action? Jiddu Krishnamurti en español.

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