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Principios del Aprender

Primera Parte, Capítulo 2

18 de septiembre de 1970

Krishnamurti: ¿Saben ustedes lo que está ocurriendo en el mundo? ‑ los asaltos, el engaño, la mentira descarada, la rebelión, y el caos y miseria que hay en la India. Cuando leen acerca de eso, ¿qué significado tiene para ustedes? ¿O es que no leen nada al respecto ‑ no están enterados de lo que sucede?

Interlocutor: Mucho de eso es muy triste.

Krishnamurti: ¿Qué quiere decir con esa palabra?

Interlocutor: Unas personas dominan a otras y hacen mal a muchísima gente.

Krishnamurti: Pero eso ha estado sucediendo durante siglos, ¿no es así? ‑ toda la historia es eso. ¿Qué piensa usted al respecto?

Interlocutor: Ello realmente no me afecta.

Krishnamurti: ¿Por qué dice que no le afecta?

Interlocutor: Veo por la televisión cómo matan a la gente. Miro, y no me doy cuenta de que esas son personas a las que se está matando.

Krishnamurti: ¿Qué parte juega usted en todo eso?

Interlocutor: No soy parte de ello.

Krishnamurti: ¿Cuál es entonces su relación con eso? ¿Es algo que está ocurriendo «allá lejos», en el Jordán, en América?

Interlocutor: A veces ello me hiere en lo vivo, y puedo sentir lo que sienten esas personas.

Krishnamurti: ¿Siente usted que uno debe cambiar todo esto, o siente que no puede hacer nada al respecto? ¿Cuál es su relación con el mundo? ¿Consiste en darse cuenta de las cosas extraordinarias que están sucediendo tecnológicamente y de la espantosa ineficacia del hombre para hacer frente a ese avance tecnológico? ¿Qué relación tiene usted con la confusión que el hombre está produciendo en todo el mundo?

Interlocutor: En tanto nos hallemos confundidos nosotros, estamos contribuyendo a la confusión.

Krishnamurti: Comprendo eso, ¿pero qué siente usted al respecto? ¿Cuál es su respuesta profunda a todo esto?

Interlocutor: Me siento frustrado y furioso de que todo esto esté sucediendo. Reacciono a ello; veo cosas que están mal y me vuelvo hostil.

Krishnamurti: ¿Y entonces qué? Cuando usted deje este lugar y vaya a la Universidad o complete sus estudios en un colegio superior, ¿qué papel irá a desempeñar en todo ello? ¿Encajará meramente en esa maquinaria? ¿Qué será de usted con relación al mundo? ¿O eso actualmente no le interesa? Puede que diga: «Soy demasiado joven para pensar en eso, quiero divertirme y gozar la vida mientras puedo; ya pensaré en eso más tarde». ¿O siente que esto es una preparación, un comienzo de lo que va a ocurrir cuando usted crezca? Uno puede rebelarse ahora, tomar drogas o no, esto o aquello, pero cuando usted tenga veinte años, o veinticinco, se casará. ¿Irá a encajar en todo esto? Y si no encaja, ¿qué va a hacer? Si es contrario al sistema, a lo que ocurre ‑ no hipócritamente, sino que de verdad se rebela - ¿puede pretender que no siente lo espantoso que es todo esto? ¿Cuál es su respuesta?

¿No piensa para nada en lo que va a ser de usted? Si el resultado final es casarse y establecerse, entonces, ¿qué es la educación? ¿Consiste ella en ayudarle a que se asiente en la vida dentro de este sistema? He oído en la India a muchos estudiantes, cuando se les preguntaba, «¿Qué es lo que usted hará?», contestar: «Oh, señor, mi padre quiere que sea ingeniero, mi padre quiere que sea médico, necesitamos médicos. Quiero ayudar a la India siendo un ingeniero eficiente». La mayoría de ellos piensan en términos de una carrera profesional, desean ayudar a su atrasado país, hacer un trabajo social. ¿Es eso lo que ustedes harán? ¿Están todos dormidos?

Pienso que ahí es donde está lo triste, no en lo que el mundo es. El mundo es así, engañoso, con la falacia de los políticos, la inclinación al dinero, todo eso... Si a ustedes no se les educa con propiedad, caerán precisamente en ese error. ¿Qué piensan, entonces, que es la educación? ¿Consiste en ayudarles a encajar dentro del mecanismo que significa el orden actual ‑ o desorden - de las cosas, o piensan que debe ser algo diferente? Si debe ser algo diferente, ¿qué es lo que quieren que sea?

Interlocutor: Es simplemente un proceso de aprender.

Krishnamurti: ¿Qué es lo que entiende por aprender?

Interlocutor: Averiguar acerca de las cosas que están alrededor de uno y dentro de uno.

Krishnamurti: ¿Hace usted eso?

Interlocutor: Sí.

Krishnamurti: ¿Realmente quiere aprender?

Interlocutor: Sí, quiero.

Krishnamurti: Seamos terriblemente serios ‑no hablemos con ligereza, no seamos volubles. ¿Sabe qué significa aprender?

Interlocutor: Averiguar cuanto uno pueda acerca de cualquier cosa que sea ‑acerca de todo.

Krishnamurti: ¿Es eso lo que usted entiende por «aprender»? ‑ ¿averiguar? Tome una enciclopedia; ahí puede averiguar de todo.

Interlocutor: Eso abarca solamente el lado teórico.

Krishnamurti: ¿Entonces qué entiende usted por aprender?

Interlocutor: Averiguar algo y ser capaz de tratar con ello, hacerle frente y, tal vez, hasta utilizarlo.

Krishnamurti: Estuvimos hablando el otro día sobre la cooperación, la inteligencia y el sexo. Tratamos en principio lo que es la cooperación, lo que significa cooperación, trabajar juntos, hacer cosas juntos. ¿Cómo aprenderá usted acerca de eso? ‑ ¿es meramente una teoría? Aquí en Brockwood vive una pequeña comunidad. Cualquier hombre civilizado ‑ civilizado en el sentido de culto, considerado, inteligente - debe cooperar, la vida exige cooperación ‑ no con lo que a usted le gusta, sino el espíritu de cooperación. Usted dijo: «Yo quiero aprender sobre la cooperación». Ahora bien, ¿cómo aprende usted acerca de ella? Porque en cualquier sociedad culta debe haber cooperación; de otro modo ésta no puede existir. ¿Cómo aprenderá al respecto?

Interlocutor: Discutiéndola. En ello hay envuelto cierto aprender.

Krishnamurti: Pregunto qué es lo que usted entiende por aprender acerca de la cooperación. Ambos estamos de acuerdo, la vida no puede continuar si no hay cooperación. ¿Por dónde comenzamos?

Interlocutor: Por la cooperación.

Krishnamurti: ¿Qué entiende por esa palabra «cooperación»? ¿Cómo coopera usted, con quién, por qué? ¿Dónde aprende eso?

Interlocutor: Uno aprende haciéndolo.

Krishnamurti: ¿Qué quiere significar por hacerlo ‑investigar, aprender?

Interlocutor: Averiguar por qué uno desea cooperar.

Krishnamurti: ¿Así va a aprender? ¿El proceso de aprender consiste en plantearse este interrogante? Además, ¿posee usted el espíritu de cooperación, ese sentimiento? Quiere cooperar realmente, profundamente? ¿No tiene que empezar por ahí? ‑por aprender si realmente, si muy en lo profundo desea cooperar. Porque si no sabe qué es lo que eso significa, nunca sabrá qué significa no cooperar. Si el Estado dice, «Ve y mata», a menos que usted sepa lo que es la cooperación, ¿cómo sabrá cuándo no hay que cooperar?

Ahora dígame, por favor, cómo va a descubrir por sí mismo si posee el espíritu de cooperación ‑no conmigo o con respecto a algo en particular- sino el sentimiento de ello. ¿No es ése el comienzo del aprender acerca de la cooperación? ¿En dónde empieza usted a aprender ‑en un libro? Si dice: «El aprender comienza con un libro», entonces tiene a su disposición las enciclopedias, un vasto conocimiento acumulado en páginas o en el cerebro de un maestro, ¿pero es ahí donde usted comienza a aprender? O, por ejemplo, yo creo en una idea y, por lo tanto, quiero que usted y otros cooperen conmigo para llevar a cabo esa idea, lo cual generalmente se denomina cooperación; porque ambos creemos en esa idea, en un principio, en un sistema. O bien tenemos el sentimiento de cooperación ‑no con respecto a qué o a quién, sino el sentimiento. ¿Comprende profundamente el significado de esa palabra? Quiero decir no sólo trabajar juntos, sino sentir juntos que ciertas cosas deben hacerse ‑el sentimiento en primer lugar, y la acción.

Cuando usted dice que quiere aprender en una comunidad, en una escuela como ésta, existe un problema. Están las personas de mayor edad y la generación más joven, el maestro y los estudiantes, y otros que vienen aquí; debe haber un modo de vivir felizmente, inteligentemente, activamente, con muchísima energía. Uno debe tener este sentimiento, de otro modo todos tiraremos en diferentes direcciones. De manera que deseo aprender, y lo primero que haré al aprender será investigar a fin de descubrir si realmente quiero cooperar, si realmente tengo ese sentimiento. ¿Lo tiene usted? Si no es así, averigüe por qué no lo tiene. Esta cualidad extraordinaria, este sentimiento de cooperación, de construir juntos, de hacer las cosas juntos, esto es lo que ha edificado este mundo.

Interlocutor: ¿Qué quiere usted decir con “ha edificado este mundo”?

Krishnamurti: El mundo en el sentido del ferrocarril, el correo, el envío de un cohete a la luna ‑trescientos mil hombres estaban involucrados en eso y tuvieron que cooperar, cooperaron por razones patrióticas o financieras, por motivos de vanidad, etc. En ese caso, ellos cooperaron en torno de una idea en la que estaba envuelto el prestigio, la competencia con Rusia, etc. Ahora bien; cuando existe un motivo, ¿puede haber cooperación real. profunda, duradera? Si tengo cualquier tipo de mira egocéntrica, un propósito basado en el propio interés, ¿puede haber cooperación ‑en el sentido que queremos entender la cooperación?

Interlocutor: Uno desea obtener algo de ello; no tiene que hacerlo.

Krishnamurti: Por lo tanto, averigüe si ha surgido en usted el sentimiento de obtener algo de la cooperación. Usted está empezando a aprender algo que no puede aprender en un libro.

Interlocutor: La idea de obtener algo de la cooperación, no viene al caso necesariamente. Si nosotros queremos construir una casa, veo que sería más fácil para usted y para mí trabajar en eso juntos. Lo organizamos desde el principio y cooperamos el uno con el otro para construir la casa. Por lo tanto, yo tengo la idea de construir una casa; nosotros, usted y yo, obtendremos de ello una casa.

Krishnamurti: Muy bien ‑ vaya más lejos. Puede profundizar un poco más.

Interlocutor: Entonces, ¿qué ocurre cuando usted quiere una casa blanca y yo no la quiero?

Krishnamurti: Allí está. Usted desea una habitación cuadrada y ella desea una habitación larga. Usted piensa que sabe de eso mucho más que ella. Vea lo que sucede. Dominic dijo hace poco que cooperaremos si deseamos construir una casa juntos, porque él obtendrá de ello una casa. Pero si comenzamos por discrepar sobre qué tipo de habitaciones va a tener esa casa, reñiremos. ¿Qué es lo que eso significa entonces?

Interlocutor: Si uno empieza con el espíritu de cooperación y si ambos desean construir alto juntos, ¿tendrán, a pesar de eso, un problema?

Krishnamurti: A pesar de eso, tendrán el problema ‑¿cómo van a encararlo? Usted y yo queremos cooperar, queremos construir una casa, usted desea una habitación cuadrada y yo una que sea rectangular. Y, sin embargo, ambos tenemos el espíritu de cooperación. ¿Qué haremos?

Interlocutor: Trataremos de averiguar por qué desea usted una habitación rectangular y por qué deseo yo una cuadrada.

Krishnamurti: ¿Y qué significa eso?

Interlocutor: Que cooperamos.

Krishnamurti: Eso quiere decir que ambos estamos dispuestos a ceder. Usted no se adhiere a su punto de vista y yo no me adhiero al mío. ¿Y eso qué significa?

Interlocutor: Que uno no tiene una idea fija y así está aprendiendo.

Krishnamurti: Significa que usted tiene una mente flexible, no dice: «Debo tener eso»; quiere cambiar, y ello implica que no se aferra a su deseo particular, a su opinión particular.

Interlocutor: Digamos que uno quiere reflexionar acerca de ello y la otra persona no.

Krishnamurti: ¿Qué hará usted?

Interlocutor: Supongo que uno haría lo que quiere la otra persona ‑si es que uno desea discutir el asunto y ellos no.

Krishnamurti: De eso se trata, justamente, ¿qué hace usted si desea cooperar y otro no lo desea?

Interlocutor: Ver el punto de vista de esa persona.

Krishnamurti: Pero en una comunidad como ésta, ¿qué es lo que usted hará?

Interlocutor 1: Uno tiene que discutirlo con ellos hasta que vuelvan a cooperar. Vea yo sería el único dispuesto a ceder ‑lo estoy mirando desde mi punto de vista- yo querría discutir al respecto. No sé qué haría si la otra persona no quisiera hacer lo mismo.

Interlocutor 2: Quizás en vez de hablar acerca del lugar deberíamos empezar por hablar acerca de la cooperación misma porque ésta es la causa del problema.

Interlocutor 3: Y uno debe tener el espíritu de cooperación para comenzar con eso.

Krishnamurti: Pero no lo tengo. Tomemos un tema más amplio. Generalmente le rendimos culto al intelecto; la persona talentosa que pasa brillantemente sus exámenes es la más respetada. En lo intelectual es aguda, sensible, capaz en la materia de su especialización; considera un fastidio jugar partidas y realizar alguna tarea en el jardín. Vea lo importante que es para nosotros tener no sólo un buen cerebro, sino también ser capaces de hacer cosas ‑jardinería, cocina, lavado- no verlo todo desde un solo punto de vista. La inteligencia implica capacidad para hacer cosas, no decir: «A mi no me gusta la jardinería, me aburre, sólo me gusta estudiar». Ese no es un modo equilibrado de vivir.

Ahora voy a proponer que aquí nosotros no deberíamos tener tan sólo cerebros de primera clase, o sea, con real capacidad de pensar impersonalmente, de manera lógica, cuerda y desapasionada, sino que también es preciso tener destreza en la acción. ¿Conocen yoga? ‑esa palabra también quiere decir «destreza en la acción», no el mero realizar unos cuantos ejercicios. ¿Cómo harán para tener esa destreza en la acción?

Interlocutor: Por medio de la práctica.

Krishnamurti: Lo que significa hacer cosas. Me gustaría sugerir ‑ he hecho mucho de eso en mi vida ‑ que cada uno de ustedes realizara alguna clase de trabajo con la tierra: cuidarla, sembrarla, hacer jardinería ‑ no decir meramente: «Yo sembraré y tú vas a regar». Cuidarla, interesarse por ella ‑eso les da la oportunidad de interesarse por algo. ¿Han cavado el suelo alguna vez? ‑uno entra en contacto con la tierra. Propongo que aquí haya no sólo una actividad intelectual del orden más elevado, sino también un intenso y activo trabajar, estudiar y pensar claramente al más alto nivel. Y que también tengamos destreza en la acción, en hacer cosas. Cuando usted toque la guitarra, tóquela bien, no se limite a arañarla. Háganlo todo hábilmente, y una de las maneras de aprenderlo es hacer cosas en el jardín, jugar partidas de algo, etc. Entonces yo sugiero esto y alguien dice: «No quiero trabajar en el jardín, me aburre». ¿Qué va usted a hacer con una persona así?

Interlocutor: Averiguar por qué él o ella no quieren hacerlo.

Krishnamurti: ¿Y luego qué?

Interlocutor: Podría haber una razón para que...

Krishnamurti: Descúbrala. El le dice: «Eso no me gusta, me aburre».

Interlocutor: Uno tiene el derecho de no hacerlo si no quiere.

Krishnamurti: Todos ustedes son demasiado rápidos con las respuestas. Yo no quiero trabajar en el jardín, ni quiero hacerlo en la cocina. Usted ve lo que sucede ‑poco a poco me aparto. Y entonces reúno a mi alrededor a personas que no desean hacer cosas.

Interlocutor: Es solamente una cosa que uno no desea hacer.

Krishnamurti: ¿Pero por qué no? La inteligencia indica que usted debe ser competente en estas cosas y no decir: «Yo no quiero jugar partidas». Usted va a vivir aquí mucho más que en su hogar ‑éste es su hogar, mi hogar, el hogar de otras personas; es nuestro hogar. Nuestro hogar significa también el jardín, el césped, el plantar árboles y cuidarlos. Como voy a vivir aquí, no puedo decir: «No quiero cuidar el jardín». Es nuestro hogar, no puedo dejar que usted haga lo que me corresponde. ¿Cómo me mostrará usted o me ayudará a aprender que debemos hacer las cosas juntos, o aprender acerca del hecho que implica trabajar juntos? Ello es tanto una responsabilidad suya como de Mrs. Simmons o de algún otro. ¿Cómo me ayudará usted? si yo digo: «Me aburro con los juegos ‑déjeme solo con mi música pop o con mi libro. Ya que me siento como en mi casa, dejaré tirado mi pijama sobre el piso de mi habitación». ¿Qué hará usted? «Voy a abandonar mis zapatos en el corredor, o dejaré desarreglado mi cuarto, no me importa. Cuando estoy en mi casa de California, de Londres o París, me comporto como quiero. ¿Por qué han de decirme aquí lo que debo hacer?» Y entonces viene alguien y me dice: «Por favor, no haga eso». Y yo replico: «Usted es autoritario, éste es nuestro hogar y puedo hacer lo que me place».

¿Cómo, entonces, me enseñará o ayudará usted a aprender que vivir inteligentemente implica interesarse en el jardín, estudiar, jugar partidos, hacer cosas con las manos y no únicamente con el cerebro? Personalmente, me gusta hacer de todo; jardinería, ordeñar vacas, ocuparme de los pollitos, cuidar a los bebés, cambiarles los pañales ‑he hecho toda clase de cosas. Me gusta hacerlas, nadie me las impone, y ése es el modo de vivir, es el modo más inteligente: tener la capacidad de hacer cosas.

Ahora bien, qué hará usted con una persona de esta escuela que dice: «Voy a dejar mi cuarto como me plazca, soy yo el que duerme en él. Soy ordenado porque entre este desorden puedo encontrar lo que necesito». ¿Por dónde comienza usted el aprendizaje? Todos nosotros queremos vivir juntos, hacer cosas juntos ‑la vida es eso, hacer las cosas juntos. Entonces dígame, por favor, cómo piensa usted que aprendamos acerca de todo esto.

Interlocutor: Se comienza por un espíritu de cooperación.

Krishnamurti: Si usted ya lo tiene, ¿cómo me ayudará a aprender acerca de eso?

Interlocutor: Uno tiene que establecer una regla,

Krishnamurti: ¿Entonces qué sucede? En el momento que usted establezca una regla, yo voy a romperla, porque quiero ser libre. Las personas que fueron a América lo hicieron porque les desagradaban diversas imposiciones, decían que deseaban ser libres. Dejaron el viejo país y fueron a un país nuevo. Dijeron: «Comenzaremos otra vez, nada de obispos, nada de reyes». Poco a poco el monstruo ha crecido también ahí.

¿Vemos, entonces, la importancia de tener un buen cerebro que pueda pensar, que pueda estudiar, observar y aprender objetivamente, sanamente?

Interlocutor: Señor, ¿qué sucede si hemos nacido con un cerebro insuficiente?

Krishnamurti: Si ha nacido con un cerebro insuficiente, entonces me temo que no haya mucho que usted pueda hacer.

Interlocutor: Usted habla acerca de eso como si fuera algo que nosotros podemos hacer.

Krishnamurti: Evidentemente, porque si tenemos cerebros insuficientes eso no implica por fuerza que seamos retardados.

Interlocutor: Quiero decir de mente floja.

Krishnamurti: Si tengo una mente floja, eso puede ser corregido reconociéndolo. Haré algo al respecto, no me quedaré sentado limitándome a decir: «Tengo una mente floja».

Interlocutor: Entonces, ¿qué es lo que hará?

Krishnamurti: Aprender con respecto al hecho de que tengo una mente floja

Interlocutor: Algunas personas poseen mayor capacidad que otras para hacer cosas.

Krishnamurti: Así se aprende. Si yo tengo la capacidad de hacer una cosa mejor que otra, eso puede conducirme a un vivir que no es equilibrado. Soy un ser humano, estoy provisto de capacidades extraordinarias. Debo ejercitar todas esas capacidades; de otro modo no soy un ser humano; me convierto meramente en un técnico. Si usted dice: «No estoy realmente interesado en algo como la música, o en mirar la belleza del día ‑déjeme con mi matemática», entonces yo le respondo: «Usted tiene una mente floja».

Interlocutor: ¿Pero no hay algo así como una capacidad inherente con la que uno ya nace?

Krishnamurti: Cualquier cosa puede ser cambiada.

Interlocutor: ¿Todos podemos ser Beethovens?

Krishnamurti: Quiero aprender: no deseo ser como nadie, ¡no tengo el deseo de llegar a ser como Cristo, o Buddba, o Einstein! Lo que quiero es ver las cosas de una manera diferente, tener un modo por completo diferente de vivir. Siendo ustedes un grupo de personas que viven juntas, que son alentadas a sentir que éste es su hogar, ¿qué es lo que ustedes harán si alguien dice: «Lo lamento, nunca tengo ganas de trabajar en el jardín»?

Interlocutor 1: Tal vez no sea éste el hogar de esas personas.

Interlocutor 2: ¿Supongo que no es bueno que nos dividamos en grupos? ‑aquellos que gustan de trabajar en el jardín, y los que desean hacer otra cosa,

Interlocutor 3: Si a alguien no le gusta trabajar en el jardín, quizá sea porque no siente que ésta es su casa, tal vez no pertenezca a este lugar.

Krishnamurti: Correcto, él no pertenece a este lugar. ¿De qué modo se lo comunicará usted? ¿Le dirá: «Usted viene aquí para ser educado en el verdadero sentido de esa palabra y, al parecer, no le gusta ser educado, quiere permanecer siendo un salvaje»? ¿Lo echará afuera? El también vino aquí en busca de educación, y no sabe qué significa educación, él pensaba solamente en términos de rebelión contra el orden establecido, contra el profesor, diciendo: «Yo lo sé todo, ¿quién es usted para darme órdenes?» Y él no conoce el significado de esa palabra «cooperación». Puede que usted tenga que librarse de él. ¿Hará eso?

Interlocutor: ¿Eso quiere decir que tiene que gustarnos el aprender?

Krishnamurti: Es lo que estamos haciendo ahora.

Interlocutor: Es lo que estamos haciendo; entonces no debemos preocuparnos con respecto a los demás.

Krishnamurti: Pero suponga que al cabo de cuatro meses yo todavía mantengo mi cuarto como un chiquero, ¿qué es lo que usted hará conmigo?

Interlocutor: Si realmente estoy de acuerdo con usted en que tener un cuarto limpio es necesario, éste ya no volverá a estar sucio.

Krishnamurti: Pero no es así. Ustedes son todos niños, tienen grandes cuerpos, muchísimas energías, pero son niños.

Interlocutor: Pues bien, ¿cuál es la causa?

Krishnamurti: Tenga paciencia para descubrirla, dígame.

Interlocutor: ¿Qué haría usted? ¿Hablarles?

Krishnamurti: En primer lugar, nosotros venimos a un sitio como éste para aprender. Para aprender no sólo por medio de un libro, sino para aprender juntos el significado de la cooperación. Y aprender juntos qué significa descubrir que el hombre ha buscado siempre la seguridad: seguridad en Dios, en el matrimonio, en lo social ‑en todo el hombre quiere seguridad. La seguridad implica aprobar un examen, graduarse: eso les promete seguridad. Este es un lugar para averiguar si es que existe la seguridad. Aquí vamos a educarnos a nosotros mismos, lo cual significa aprender juntos qué quiere decir cooperar, descubrir juntos qué es el amor. Somos completamente ignorantes con respecto a tantas cosas.

Interlocutor: ¿Puedo preguntar algo? Cuando alguien es violento en su práctica de yoga ‑en el modo de hacerlo- y usted se lo advierte constantemente, esto no ayuda mucho a que esa persona se dé cuenta de su propia violencia; puede darse cuenta por momentos, pero continúa igual. De la misma manera, uno también podría haber estado haciendo ciertas cosas por un tiempo prolongado, hasta que súbitamente se da cuenta de ello.

Krishnamurti: Es verdad.

Interlocutor: ¿Es posible educar a alguien que no ha experimentado cierto tipo natural de maduración, tal como ocurre con una planta? ¿Cuál es, entonces, la reacción de una persona que ha crecido un poco más, hacia la persona que no ha crecido? Y si esta persona no ha desarrollado, por ejemplo, una percepción con respecto a la necesidad de tener una mente quieta, a lo imprescindible que es una mente silenciosa, ¿cómo puede uno ayudar a otro? ‑no puede. Entonces, ¿cómo podemos proceder aquí?

Krishnamurti: El habla sobre yoga, y les pide que hagan ciertas cosas. Cuando usted se para de tal modo, o adopta tal postura, ¿obtiene primero la idea y luego actúa, o actúa al mismo tiempo que el profesor lo va indicando? ¿Ve la diferencia? El dice: «Siéntese de esta manera», y le enseña cómo hacerlo. ¿Tiene usted la imagen de cómo él se sienta y luego lo lleva a cabo, o lo hace mientras observa al profesor? En el momento en que él se lo está enseñando, ¿usted tiene la idea de lo que él hace y luego realiza la idea? ¿O lo va haciendo a medida que él le enseña? ¿Cómo lo hacen ustedes?

Interlocutor: Lo hacemos mientras él nos enseña.

Krishnamurti: ¿Y eso qué significa? Investiguémoslo. Eso significa, ¿no es cierto? que ustedes escuchan muy cuidadosamente lo que él dice ‑el propio escuchar es el hacer. No es escuchar primero, llego tener la idea y después llevar a cabo la idea ‑ lo cual es algo por completo diferente. Eso requiere educación, requiere desarrollo.

Mire, yo he practicado yoga por muchos años. He tenido distintos maestros de yoga, y lo hacia mientras ellos me enseñaban; lo cual significa que no había contradicción entre el actuar y el escuchar. Si usted crea en primer lugar la idea, la imagen, ello tomará luego un tiempo infinitamente largo, y entonces necesitará práctica. Pero si el maestro dice, «Haga esto» y usted lo hace, entonces lo está haciendo. Podrá hacerlo mal, pero lo está haciendo. Vea la importancia de esto. La mayoría de nosotros escuchamos, luego creamos la idea y después llevamos a cabo la idea. Aquí, si ustedes escuchan y actúan, la idea ha desaparecido. Cultivar la idea y llevar a cabo la idea, es algo que necesita tiempo ‑ lo cual se llama madurez, desarrollo.

Interlocutor: Digamos que alguien está adoptando una postura de yoga y le digo: “Sea violento, trate de forzarla»; eso le estaría impidiendo ver...

Krishnamurti: Le mostraré algo ‑toque el piso con las manos. Digamos que nunca lo ha hecho, tal vez no sea capaz de realizar eso. ¿Qué es lo que usted hace? Escucha; quizá no pueda tocar el piso, pero lo está haciendo. El acto real tal vez le tome un poco de tiempo, pero el «hacerlo» ya está presente.

Interlocutor: Uno no lo ha completado pero está en camino de hacerlo.

Krishnamurti: Así es.

Interlocutor: Porque no ofrece resistencia.

Krishnamurti: En el momento en que usted tiene una idea ya está resistiendo.

Interlocutor: Lo mismo podría ser con respecto a la cooperación.

Krishnamurti: Con respecto a todo.

Interlocutor 1: Pero en el caso del yoga, supongamos que el maestro intenta hacer algo que está equivocado...

Interlocutor 2: Tal vez usted deba hacerlo de todos modos, porque si no hace lo que él le indica, no puede descubrir si está equivocado.

Krishnamurti: Por lo tanto, usted ha de descubrir si él es el maestro apropiado. Yo no soy un profesional pero he practicado mucho yoga. Hay un maestro al que se considera el maestro de maestros. El dice: «Practicar el yoga con propiedad, es hacerlo sin ningún esfuerzo. Si hay esfuerzo, eso no es yoga». Vea la razón de esto. Su cuerpo no es sutil, es rígido; por lo tanto, emplee una semana o más, pero no lo violente. Si lo violenta, entonces fuerza los músculos en una dirección errónea, lo cual es malo para éstos. Así es que hágalo muy suavemente, emplee una semana, un mes, pero proceda despacio. Si el maestro dice, «Siéntese de esa manera», usted puede hacerlo mal, pero comience, no realice la idea. Del mismo modo, usted escucha acerca del sentimiento de cooperación, y ya lo tiene si de verdad lo escucha. No se forma una idea de la cooperación para después llevar a cabo esa idea.

Interlocutor: ¿Podemos tomar el orden como ejemplo?

Krishnamurti: Sí. Necesitamos orden; si usted es desaseado, si no es puntual, no podemos vivir juntos, ello se vuelve imposible. Hemos de tener cierto orden. No forme una imagen de eso: de que yo quiero orden y usted no quiere orden. Tenemos que vivir juntos en un lugar como éste. Vivir juntos implica orden. Por lo tanto, debo tener orden. ¿Escucha eso sin ninguna resistencia o va a combatirlo? Por favor, escuche lo que se dice sin resistencia alguna, sabiendo que para convivir en un lugar se requiere orden. Si yo no me baño y digo: «¿Qué hay de malo en eso? Yo me siento muy bien, me gusta mi olor» ‑ entonces engendramos desorden.

¿Escucha usted ahora la palabra «cooperación», la palabra «orden», sin crear de ello una imagen? ‑ entonces usted es instantáneamente ordenado.

Interlocutor: Palabras tales como orden y cooperación, ¿no significan algo para nosotros una vez que las hemos experimentado?

Krishnamurti: Sí, desde luego. ¿Y qué implica eso? Usted ya ha creado una imagen, tuvo una experiencia de lo que es el orden, de lo que es la cooperación, y ese se convierte en la resistencia. Mientras que si decimos: «Vamos a ver, averigüemos, aprendamos qué significa ser ordenado, qué significa cooperar», entonces no podemos tener una conclusión al respecto, porque estamos aprendiendo. Si el maestro de yoga le dice: «Siéntese de esta manera», usted tal vez no pueda hacerlo, podrá tomarle una semana o un mes, pero la manera en que usted lo escucha es mucho más importante que el sentarse apropiadamente. El sentarse de modo correcto vendrá luego, pero el escuchar lo que él dice es instantáneo.

Interlocutor: Habitualmente, para que nosotros podamos escuchar de esa manera tiene que haber una gran dosis de confianza.

Krishnamurti: ¿Por qué debe tener confianza? Yo le hablo y usted escucha. ¿Por qué debe usted tener confianza en mí?

Interlocutor: Porque usted podría estar diciéndome que mate.

Krishnamurti: ¿Por qué debe usted tener confianza en mi? Primero aprenda el arte de escuchar, aprenda ‑ no de mí. Por tanto, escuche para descubrir qué es lo verdadero y qué es lo falso, lo cual implica tornarse sensible. Usted no puede tornarse sensible ‑ y eso es inteligencia - si es obstinado, si resiste cuando alguien le dice: «Esto es lo que pienso». Lo importante es el arte de escuchar.

Interlocutor: Pero si otros le dicen a usted lo que ellos piensan, ¿no implica eso que son ellos quienes le dicen a usted lo que debe hacer?

Krishnamurti: Desde luego. Yo soy un maestro de yoga. Y se supone que algo conozco acerca de eso. Puede que no conozca la totalidad, pero sé un poquito y le enseño lo que sé. Y en el acto de enseñarle, yo también estoy aprendiendo.

Principios del Aprender

Primera Parte, Capítulo 2

18 de septiembre de 1970

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