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Principios del Aprender

Primera Parte, Capítulo 3

9 de septiembre de 1970

Krishnamurti: El otro día estuvimos considerando qué es lo que Brockwood Park intenta hacer. Dijimos que ha sido creado para promover el surgimiento de la inteligencia, si tal cosa es posible. La palabra «inteligencia» significa tener la facultad de comprender ‑no sólo comprendernos el uno al otro, sino también comprender el sentido de la cooperación, comprender qué significan la libertad, la disciplina, el orden. Dijimos que la inteligencia implica libertad. Esa libertad no es de ustedes ni mía ‑sino que es libertad. Seamos muy claros en este punto. Por favor, deténganme si no entienden algo. No estén callados para después decir: «No estoy de acuerdo con usted». Lo que intentamos es investigar juntos.

Como sucede que somos una comunidad pequeña, ¿qué significa convivir inteligentemente? Es obvio que lo primero consiste en que debe haber libertad entre ustedes, yo y los otros. Libertad no significa hacer lo que desean, porque si cada uno hiciera su gusto habría caos aquí. O unos pocos de ustedes formarían un grupo cuyo pensamiento seria que esto es lo que quieren hacer en libertad, y tal grupo estaría en oposición de otro grupo. Eso tampoco es libertad.

Puede que algunos digan: «Yo pienso que la libertad es hacer lo que me plazca, porque en mi casa hago lo que me place, no hay quien me diga “no lo hagas”, y si me lo dijeran me rebelaría, me enojaría y terminarla por escaparme». Hacer lo que a uno le place es, en realidad, absolutamente imposible. Porque lo que a uno le place puede ser transitorio, un deseo pasajero, y si todos hiciéramos las cosas a nuestro gusto sin tomar en consideración a los demás, no podríamos convivir. Por lo tanto, la inteligencia implica libertad para descubrir el modo de vivir juntos. Usted no se impone sobre mí y yo no me impongo sobre usted. Vemos realmente las responsabilidades. Y la libertad significa que juntos comprendemos qué es lo que hay implícito en la autoridad. Si yo me quedo levantado hasta tarde y usted me dice que es hora de ir a acostarse, no sería inteligente llamar a eso autoritarismo. Porque ambos hemos discutido ya esa cuestión de acostarse a una hora fija, nos hemos puesto de acuerdo al respecto. Nuestra relación no es, entonces, autoritaria, no se basa en las reprimendas sino en la inteligencia. Hemos discutido la hora en que debemos acostarnos y es la inteligencia la que nos lo indica, no la autoridad. Si yo reacciono a lo que usted me dice amistosamente o con disgusto ‑ tanto si me lo dice con rudeza o cortésmente - ello se debe a mi falta de inteligencia. No sé si usted lo ve.

Interlocutor: También hay falta de inteligencia en una persona que me lo dice de manera abrupta.

Krishnamurti: Por supuesto, ninguno de nosotros es por completo inteligente. Estamos aprendiendo ‑ aprendiendo acerca de la naturaleza y cualidad de la inteligencia. Me enojo y digo cosas, y estoy atento al hecho de que soy un necio, lo cual es parte de la inteligencia. La próxima vez seré cuidadoso, estaré alerta. De modo que ya lo ve, la cooperación es un acto de comprensión inteligente.

Interlocutor: Me pregunto quién es el que ve, quién es el que está alerta.

Krishnamurti: Usted mismo. Yo me enojo con usted, digo: «Por favor, acuéstese a las once, se lo he dicho diez veces». Me irrito y me digo: «Qué tonto es irritarme con una persona que carece de la inteligencia para ver, y que después de discutir el punto sigue acostándose tarde». Veo que me he enojado. ¿Cuál es la dificultad?

Interlocutor: Me pregunto si es posible ver sin el condicionamiento ‑el observador es aun parte del condicionamiento.

Krishnamurti: No, no entremos en el complejo problema del observador. Ya llegaremos a eso un poco más adelante. No es que yo desatienda lo que usted dice, pero ahora estamos considerando la cualidad de la inteligencia que coopera.

Interlocutor: Si alguien dice que usted es autoritario, desde luego que ésa es una reacción pero también es una reacción enojarse. ¿Por qué no decir entonces, “No se enoje”?

Krishnamurti: Por supuesto. Estamos viviendo juntos, tratamos de ver, de ayudarnos mutuamente, de aprender el uno del otro. Si usted rehúsa aprender porque piensa que es mejor, ¿qué podemos hacer? Los más jóvenes piensan que lo saben todo, ¿qué hará usted si ellos le dicen: «No estoy de acuerdo con usted», y persisten tenazmente en ello?

Interlocutor: Lo examinaremos.

Krishnamurti: ¿Pero si ellos rehúsan examinarlo?

Interlocutor: Eso es lo que hacemos ahora, colocar los cimientos para ello.

Krishnamurti: Así es, tratamos de colocar los cimientos de modo que podamos vivir juntos inteligentemente. No que usted viva inteligentemente y me diga lo que debo hacer; o que yo se lo diga, sino juntos. Es nuestra responsabilidad ser inteligentes. ¿Qué significa, pues, esa palabra? Según el diccionario significa comprender, tener la facultad de la comprensión.

Interlocutor: Escoger entre diferentes direcciones, eso es lo que literalmente significa.

Krishnamurti: Sí, usted debe tener la facultad de escoger, y esa facultad debe ser inteligente. Si yo escojo a partir del prejuicio, eso no es inteligencia. De modo que si estamos colocando los cimientos de un ambiente donde nuestro principal interés sea el de convivir con inteligencia, eso requiere no sólo libertad sino un estado de atención autocrítica. Debo estar atento a lo que hago, al motivo por el cual lo hago, a las consecuencias de tal acción; no ser obstinado, no decir: «¡Esto es correcto! ¡Esto es lo que yo pienso! ¡Me empecinaré en ello!» Entonces uno deja de aprender, entonces no hay relación entre nosotros.

¿Usted ve esto? No esté de acuerdo conmigo a menos que lo vea realmente. Mi problema es: nosotros queremos vivir aquí dichosamente, con libertad e inteligencia, cosa que no podemos hacer en el mundo, porque el mundo es cruel, desconsiderado. Aquí queremos crear una atmósfera, un ambiente, queremos edificar las bases de una convivencia feliz, inteligente, de un vivir en cooperación. Estoy explicando lo que significa un inteligente modo de vivir juntos. Investiguen, no estén callados para después seguir con lo suyo. Discutan conmigo de manera que tanto ustedes como quien les habla aprendamos qué es ser inteligente y convivir en cooperación. Inteligencia implica aptitud para comprender la libertad, y todos nosotros queremos ser libres. No queremos estar bajo el control de ninguna tiranía, sea ésta de la familia o de algún otro. Y tratamos de encontrar el modo de convivir libremente. Puedo permanecer conmigo mismo en aislamiento solitario, en mi cuarto, disociado de todo el mundo; puede que eso sea lo que yo llamo mi libertad, pero no es posible vivir de esa manera. Somos seres humanos relacionados los unos con los otros; por lo tanto, debemos comprender qué significa vivir juntos en libertad. Y eso requiere inteligencia.

Ahora bien, ¿es esto lo que haremos? Ustedes podrían tener una idea de la libertad y yo podría tener otra idea. De modo que me digo: «No sé qué es lo que eso significa, voy a averiguarlo». ¿Ve la diferencia? Si usted empieza por decir: «Yo sé qué significa la libertad», se terminó ‑no sé si alcanza a verlo- entonces usted no es lo bastante inteligente como para aprender acerca de ello.

Interlocutor: Entonces uno está viviendo bajo su propia tiranía.

Krishnamurti: Por supuesto, usted vive sumergido en su propia salsa, lo cual no es muy interesante. De modo que ambos debemos comprender qué significa ser libre. ¿Quiere usted aprender sobre ello? ¿O dice: «No me enseñe, lo sé todo al respecto»? Cuando dice eso, ya revela falta de inteligencia porque no aprende, está fijo en su idea de lo que piensa que es la libertad. Yo quiero aprender qué significa convivir en libertad; por lo tanto, lo primero es no decirme a mí mismo: «Sé lo que eso significa». ¿Quiere, pues, aprender qué significa la libertad? Porque eso es lo que queremos hacer en Brockwood.

Le mostraré por qué. En libertad usted puede descubrir algo nuevo. En el mundo de la ciencia tiene que haber libertad para descubrir cosas nuevas. En la relación humana, aquí, estamos descubriendo ‑o aprendiendo- nuevas cosas acerca de nosotros mismos. Si estoy firme en mi opinión, no puedo aprender. En consecuencia, debo ser muy cuidadoso, debo estar atento a mis opiniones fijas o juicios; porque esto es lo que todo el mundo hace, y por eso no aprenden: tienen ideas fijas, opiniones, conclusiones de las cuales no desean moverse. Y hay personas jóvenes que se rebelan contra eso; no obstante, ellas tienen sus propias opiniones, sus prejuicios, sus conclusiones inconmovibles y, por lo tanto, son como las personas viejas.

Interlocutor: ¿Qué es entonces, lo que uno ha de hacer si la gente tiene sus opiniones fijas?

Krishnamurti: Las personas que tienen opiniones, juicios, conclusiones a las que se aferran, son incapaces de convivir libremente, con inteligencia. Entonces, ¿tiene usted opiniones, juicios, conclusiones, una tradición? Tengo todas estas cosas pero voy a aprender. ¿Ve la diferencia? Después de todo, éste es un sitio en el que se nos educa no sólo con respecto a la geografía y a la historia, a la matemática, etc., sino que nos educamos a nosotros mismos ayudándonos los unos a los otros a ser sumamente inteligentes para cuando dejemos este lugar. Puede que usted nunca se vaya, tal vez quiera llegar a ser un maestro aquí, eso es cosa suya.

Este es un centro educativo; un centro educativo implica el cultivo de la inteligencia ‑que es la sutileza de la comprensión, la facultad de escoger. Para escoger el curso correcto, la mente debe estar libre de toda forma de prejuicio, de toda conclusión. ¿Desea usted un lugar como éste, donde pueda ser educado libremente, con felicidad, con inteligencia? Lo cual implica, de hecho, cooperación, ¿no es así? Yo no puedo cooperar con usted si hago hincapié en mis peculiaridades. ¿Comprende? Si concedo importancia al largo del cabello y hago de eso el símbolo de la rebelión, después vienen las consecuencias. El cabello largo es ahora la moda. La longitud del cabello es un símbolo de rebelión, un símbolo de hacer lo que a uno le plazca, porque la vieja generación lleva el cabello corto; es un símbolo de agresión autoafirmativa, un símbolo de belleza. Implica todas esas cosas, ¿verdad? Un símbolo de rebelión contra la guerra, de rebelión contra el orden establecido. ¿Usa usted el cabello largo porque resulta hermoso?

Interlocutor: Es como una trampa. Hay dos cosas: el pelo corto es el orden establecido, el pelo largo implica estar contra el orden establecido.

Krishnamurti: Yo no digo: «El pelo largo es lo correcto» o, «El pelo corto es lo correcto». Le pregunto: ¿usted lo lleva así porque luce hermoso?

Interlocutor: Bueno, digamos que me hace sentir más cómodo.

Krishnamurti: Ahora examínelo muy cuidadosamente. El pelo largo le resulta cómodo. Supongamos que usted se sienta junto a mí con su pelo sin lavar, sucio, con mal olor, y yo digo que no quiero sentarme junto a usted. Si ello es cómodo para usted, también debe ser cómodo para mí que me siento a la mesa junto a usted.

Interlocutor: Correcto.

Krishnamurti: Es cierto que el cabello largo luce muy bonito si se le mantiene adecuadamente ‑no todo colgando sobre la cara. ¿Lo hace usted por esa razón?

Interlocutor: No sé si lo hago específicamente por esa razón, para tener un lindo pelo brillante.

Krishnamurti: ¿Entonces por qué lo mantiene largo?

Interlocutor: Le hace sentirse bien a uno con el viento y el agua.

Krishnamurti: Muy bien, pero usted no está todo el tiempo al viento. Tiene que sentarse a mi lado. Usted no vive solo en este mundo. Nosotros estamos aprendiendo a convivir con inteligencia, en libertad.

Interlocutor: Sí, pero yo puedo ver si hay insectos que se arrastran por el pelo, si meramente lo dejo crecer, y puedo ver por qué usted reacciona por su parte si se sienta junto a mí.

Krishnamurti: Espere, yo le he dicho que lo observe. En tanto está limpio y luce realmente bonito, no exhala olores, ¿qué tiene de malo? En Ceylán los hombres llevan el pelo largo, se ponen peinetas circulares para mantenerlo aseado, y se ve muy bonito. ¿Va usted a llevarlo así, con una peineta? (Risas) ¿Qué hay de malo? Ya lo ve, usted tiene prejuicios, eso es lo que estoy descubriendo.

Interlocutor: No es realmente un prejuicio. Yo no tengo nada contra usted si anda por ahí con una peineta en el pelo.

Krishnamurti: Como tengo que vivir con usted, si usted huele mal, si es desaseado, pongo objeción a eso.

Interlocutor: Correcto. Pero hay para mí una pequeña confusión acerca de la palabra “aseado”.

Krishnamurti: De modo que si usted siente que el pelo largo está bien, entonces úselo así. Pero eso significa que debe conservarlo limpio. ¿O lo usa como un símbolo de rebelión contra lo establecido? Y porque yo llevo el pelo corto, ¿significa eso que acepto lo establecido? Vea el riesgo que ello envuelve. Entonces, ¿por qué lleva usted el pelo largo? No me ha contestado. ¿Lo hace porque todos lo hacen? ‑eso es imitación, acatamiento, eso no es inteligente. Sepa lo que está haciendo. ¿Participa en ello la inteligencia? Si usted dijera: «Vea, dejo crecer mi cabello porque me gusta, luce bonito y está limpio», yo lo aceptaría de inmediato. Pero si lo hace como un símbolo, entonces quiero saber qué es ese símbolo, porque tengo que vivir con usted. ¡Su símbolo puede significar la muerte para mi! Necesito averiguarlo.

Interlocutor: ¿Pero no hay también parentesco con su generación?

Krishnamurti: Pero sepa por qué lo hace. Parentesco con su generación ‑¿es eso correcto?

Interlocutor: Amistad, estar relacionado...

Krishnamurti: Si usted siente que está en relación con los de pelo largo y no con los de pelo corto, ¿ve lo que está haciendo? Eso significa que engendra divisiones, y eso es lo que ha hecho la vieja generación; por lo tanto, usted está siguiendo sus huellas. De modo que engendra tanta destrucción como ellos lo hicieron. Entonces nada significa usar el símbolo de la paz en su camisa. Lo que yo digo, pues, es que si nosotros vamos a convivir en inteligencia y libertad, ambos debemos saber qué estamos haciendo y por qué lo hacemos. No taparlo meramente con un montón de palabras, porque eso no es inteligencia. ¿Por qué tenemos alimentos vegetarianos en este lugar? ¿Pregunta usted eso? Usted destacó la palabra «aseado». ¿Sabe lo que significa ser ordenado? No lo sabe, ¿verdad?

Interlocutor: Si no lo supiera, no estaría aquí.

Krishnamurti: Vamos a investigarlo. Pensar de un modo ordenado, pensar claramente, actuar claramente. No pensar una cosa y hacer otra, sino pensar con mucha claridad, de manera sana, objetiva; eso es ser ordenado, ¿verdad? Voy a introducir en esto esa palabra «aseado». Vestir con pulcritud es ser ordenado, ¿no es así?

Interlocutor: No estoy seguro.

Krishnamurti: ¿De qué no está seguro? Usted viene al comedor con los pies desnudos, sucios, y yo me siento a su lado. Eso no me gusta porque no es limpio, me agrada ser limpio. Y usted dice que eso es un prejuicio. ¿Lo es? Todos los animales quieren estar limpios.

Interlocutor: Todos los animales tienen también los pies desnudos.

Krishnamurti: Pero son limpios. Se mantienen siempre limpios ‑ usted los ha visto lamiéndose. ¡Venga con los pies limpios! ‑ lo que implica conservar limpio el piso.

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9 de septiembre de 1970

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